16 ago. 2013

Diego y Luz, con su beba
(Por La Retaguardia) Tras el fallo de la Sala III de la Cámara Federal de Casación que ratifica la condena que recibiera Fernando Carrera en2007, mucho se habló de este caso y de cómo desde la justicia se puede armar una causa y enviar a prisión a una persona, más allá de las pruebas que dan cuenta de su inocencia y de las irregularidades que se llevan adelante. Lo mismo ocurrió con Diego Romero y Luz Gómez, dos jóvenes que en julio de 2011 fueron con su beba y unos familiares a hacer unas compras en un supermercado y al volver olvidaron en el remise en el que viajaban una mochila, en la que se encontraba el certificado de vacunación de su hija. Meses después la policía les allanó la casa y los detuvo porque la mochila perdida fue encontrada en el lugar donde se había cometido el crimen de un colectivero. Simplemente eso determinó que la pareja fuera acusada y detenida desde entonces. Actualmente ambos están cumpliendo prisión domiciliaria, pero Romero pasó varios meses detenido en un penal. La semana pasada, el fiscal pidió la elevación a juicio de la causa, a pesar incluso de que una prueba de ADN de Romero dio negativo. El lunes las familias de Luz y Diego se movilizaron, junto a organizaciones sociales, en repudio a este pedido. Dialogamos con Diego Romero quien reiteró que no existen argumentos ni pruebas fehacientes en su contra, y se refirió a la cantidad de casos similares al suyo en el que la justicia no busca la verdad sino quedar bien a costa de personas inocentes.

La elevación a juicio pedida por el fiscal de la causa tuvo dos rápidas respuestas. Por un lado, el abogado defensor de Luz y Diego, Eduardo Soares, presentó ya la solicitud de apelación, mientras que sus familias, acompañadas por organizaciones sociales y de derechos humanos, se movilizaron el lunes 12 para rapudiar la decisión de la justicia que pretende enviar a juicio a dos personas que nada tienen que ver con el hecho por el que se las acusa.
“Obviamente nunca tendríamos que haber pasado por esta situación porque somos dos personas trabajadoras que nunca tuvimos problemas con la justicia”, afirmó Diego Romero en diálogo con La Retaguardia desde su casa en Villa Ballester, donde cumple prisión domiciliaria. Aunque desde un primer momento, Luz contó con el beneficio -entrecomillas como aclara Romero- de la prisión domiciliaria, él no: “al poco tiempo de que fuimos privados injustamente de nuestra libertad fuimos a una audiencia y al principio nos dieron la domiciliaria a los dos, pero la fiscal apeló especialmente la mía por eso estuve un año y tres meses en un penal. A Luz le dieron la domiciliaria por una ley en particular. Hasta es injusto el fundamento que han dado, ya que supuestamente es por la nena. A medida que fue pasando el tiempo, las organizaciones se fueron sumando y acompañando esta lucha de la familia. También la prueba científica de un ADN que obviamente dio negativo por el hecho de que esta causa está tan armada, y porque nosotros no tenemos nada que ver con lo que ellos tratan de culparnos. Por todo esto hace cuatro meses que estoy en mi casa. Desde ya que en nuestras domiciliarias tuvo mucho que ver la buena defensa que hizo el Negro Soares, que se lo planteó bien al fiscal y a la jueza en ese momento”, relató Romero a La Retaguardia.
Respecto a la movilización del lunes pasado y a las organizaciones que los acompañan, Romero primero les agradeció, ya que en un principio estaban solos en esta lucha, y luego explicó por qué se suma tanta gente a apoyarlos: “se ven por donde quieras, hasta en la primera hoja de la causa, las irregularidades, las mentiras, cómo te inventan un montón de cosas. Pero por sobre todas las cosas nosotros vamos con la verdad y más ahora que tenemos una prueba científica de un ADN que salió negativo, vamos a seguir hasta las últimas consecuencias en el sentido de que no nos vamos a callar. Mi verdad no se calla ni tiene precio. Yo estuve en un penal y escuché muchísimos testimonios de gente que no tiene la posibilidad que hoy yo estoy teniendo de poder expresarme, de poder manifestar la injusticia que estoy viviendo, y esta justicia ni siquiera se preocupa en buscar a los verdaderos responsables de esta muerte, porque tanto nosotros como la viuda (del colectivero asesinado) estamos viviendo una injusticia porque ni siquiera están haciendo justicia para esa persona que perdió un ser querido. Te duele porque no buscan la verdad. Lo único que buscan es quedar bien parados”, expresó Romero.
Al ser consultado sobre cómo fue su reacción al enterarse de la confirmación de la condena de Carrera, Romero señaló que están pasando por la misma situación: “la justicia te arrebata del mundo donde vivís, no tiene explicación alguna, te hacen daño psicológico, emocional, y ni hablar de lo económico. Uno viene de familia humilde, porque si uno se pone a pensar en aquellos capitalistas que tienen plata como para pagar un buen abogado ni se preocupan porque no van a pasar por lo que yo o Carrera pasamos. Él cayó en un penal y mucho más tiempo que yo. Fue condenado una y ahora otra vez. Es feísimo. La verdad que el daño que te causa la justicia o las decisiones equivocadas que ellos toman no tienen límites. De la justicia hoy por hoy se puede esperar cualquier cosa. Mi nena en este momento tiene tres años, ella era bebé prácticamente cuando pasó todo esto; que un padre tenga que ver a la hija detrás de las rejas la verdad que eso no te lo quita nadie, por más que el día de mañana digamos que vamos a hacerle juicio al Estado o a la justicia, yo no quiero plata, quiero que simplemente esa gente que me está haciendo pasar esto no estén ni representándonos como Poder Judicial. No quiero que estén arruinando más familias como la que me arruinaron a mí o le arruinan a Carrera o a Alejandro Bordón que también fue otro caso conocido, pero hay muchísima gente que pasa la misma situación, y da tanta impotencia... te hace sentir mal”.
Actualmente Luz y Diego continúan cumpliendo con la prisión domiciliaria. En su casa cocinan pan casero y los fines de semana comidas como ravioles, fideos, empanadas. Además, Luz hace cosas dulces: “esto te mantiene y te saca también un poquito de esta fea realidad que estamos pasando, y gracias a Dios estamos sobreviviendo con las pequeñas cositas que hacemos y les vendemos a los vecinos. Es para que nosotros podamos tener nuestra platita y poder comprarle una leche a mi hija, ya que la justicia ni se preocupa de eso tampoco. Eso te duele, pero estamos acá tratando de no bajar los brazos”.
A pesar del pedido de elevación a juicio, Luz y Diego no bajan los brazos, cuentan con el acompañamiento de su abogado, sus familias y decenas de organizaciones. Lo mismo ocurre con los casos de Fernando Carrera o Alejandro Bordón. Sin embargo, transitar el camino de la injusticia es muy difícil y doloroso, y hay muchos, muchísimos casos similares de los que ni siquiera estamos enterados, pero que pueblan el perverso sistema penitenciario federal.
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