4 ago. 2013

(Por Oral y Público) Hace pocos días, un represor chileno, antes de morir, confesó el lugar exacto donde fueron arrojados al mar víctimas de la dictadura de ese país. Allí se encontraron restos de rieles, utilizados para evitar que los cuerpos salieran a flote y permanecieran, de ese modo, desaparecidos. Estos trozos de metal se hallaron cerca de la costa de Caldera en el norte de Chile, a 870 kilómetros de la capital. Actualmente, los rieles son analizados por el Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones para determinar si tienen adheridos otros elementos y para poder obtener más datos sobre los vuelos de la muerte durante el Terrorismo de Estado en Chile. A partir de esta información, dialogamos con Gloria Elgueta, integrante del Colectivo Londres 38, que nos ayudó además a entender las particularidades de la dictadura allí.

La larga conversación se dio en el marco de Oral Y Público.

Oral y Público: ¿Cómo es la situación a partir de que se conoce la noticia de este genocida que antes de morir dio información sobre los vuelos de la muerte?

Gloria Elgueta: Es una información que se originó en una investigación periodística de la Agencia EFE. En general el círculo de familiares o abogados relacionados con los temas de violación a los derechos humanos durante la dictadura desconocía este hallazgo, entonces es poco lo que se sabe, pero aparentemente, y hasta donde se ha podido establecer, lo que se encontró fueron los rieles que se utilizaban para atar a los cuerpos de las personas detenidas y muertas, y luego con un procedimiento muy macabro los ataban a estos rieles para que se hundieran en el mar, entonces estos rieles encontrados ahora estarían vinculados a ejecuciones y desapariciones del año 1973, que corresponden a un etapa previa a la de la desaparición forzada como práctica sistemática que comenzó en Chile en más o menos mayo de 1974.

OyP: Esto se dio en el marco de lo que se conoce como la Caravana de la Muerte.

GE: Exactamente, la Caravana de la Muerte fue un proceso represivo que se desarrolló en todo el país y consistió en el recorrido, como lo dice el nombre, de norte a sur a lo largo de todo el país con el objetivo, decían, de agilizar los procesos, procesos que en verdad nunca existieron, fueron procesos sumarios y en general este recorrido terminaba en cada lugar con fusilamientos y ejecuciones de las personas que habían sido detenidas inmediatamente después del golpe o en las primeras semanas.

OyP: En Argentina las víctimas eran arrojadas desde los aviones todavía con vida, incluso fueron apareciendo en las costas del país y también en Uruguay, ¿allí el mecanismo brutal era similar? 

GE: Aquí ha sido diferente al proceso vivido en Argentina, en el sentido que aquí no ha habido tanta información. Hay un solo caso de un cuerpo que habría estado mal atado y que apareció en una playa en el año 1976 o 1977, pero en general no hubo ese tipo de hallazgo y solo se pudo establecer a través de testimonios que se han reconstruido muy posteriormente, porque también la filtración de información que ha habido desde los propios agentes ha sido muy poca, porque en general la justicia ha avanzado muy poco en el esclarecimiento de esa parte de la verdad, del destino final, como le llamaban aquí, y en realidad hay un solo proceso de hace un par de años que logró establecer fehacientemente y con mucho detalle todo el proceso, que fue el caso de un conjunto de dirigentes políticos que fueron hechos desaparecer. Pero en general es poca la información que se maneja, y respecto a los cuerpos yo en este momento solo recuerdo aquel encontrado en 1976 (el de Marta Ugarte) y estos rieles que aparecen ahora como huellas de la ejecución o desaparición de cuerpos.

OyP: ¿Cuando alguien caía en Chile en condición de detenido desaparecido había posibilidad de que recuperara la libertad como aquí que hubo varios sobrevivientes que ayudaron a reconstruir esa historia o hay pocos sobrevivientes?

GE: Hay algunas diferencias con el proceso en Argentina porque acá sí hubo muchos sobrevivientes, de hecho dos comisiones investigadoras sobre prisión política y tortura en Chile llegaron a un total aproximado de sesenta mil personas que testificaron haber estado detenidas en diferentes circunstancias y lugares. Esos son los que testificaron, pero más bien no existen casos en Chile de personas que hayan estado desaparecidas uno o dos años y que luego hayan sido entregadas o trasladadas a lugares de reclusión más permanente o que hayan sobrevivido. Los desaparecidos en Chile fueron personas que tuvieron un paso breve de tiempo por los centros de interrogatorios y torturas y que desaparecieron generalmente a los quince días, un mes. De manera excepcional hay casos que estuvieron máximo hasta tres meses prisioneros, que hubo testigos que los vieron y que luego desaparecieron, pero son muy pocos.

OyP: En el recorrido de estos años de transición democrática, desde que Pinochet deja el poder y pasa a ser senador vitalicio en 1989, en esa reconstrucción democrática que tanto le ha costado a la sociedad chilena, ¿hay espacio hoy para hablar de estas cosas o solo hablan los familiares y la gente que se ha reunido en diferentes colectivos de derechos humanos?

GE: Diría que el espacio es limitado, que se ha ido ampliando. Después del término de la dictadura hubo un pacto entre los sectores que se hicieron del gobierno inicialmente y la dictadura saliente para hacer una transición ordenada, como se la llamó, basada en un consenso, en la mantención de una serie de aspectos de lo que había sido la obra de la dictadura, tanto desde el punto de vista económico como político, y particularmente respecto al tema de las violaciones a los derechos humanos en dictadura. Como parte de ese pacto no hubo investigaciones ni se produjo lo que era parte del programa de la oposición durante la dictadura que era la derogación de una ley de amnistía que la dictadura había promulgado en 1978 para autoamnistiar sus crímenes. Entonces durante los primeros años de la post dictadura hubo muchos procesos que fueron amnistiados o que fueron sobreseídos sin ningún tipo de resultado. Fue muy importante la detención de Pinochet en Londres porque eso constituyó una presión muy fuerte para los tribunales en Chile y para las autoridades políticas; ahí comenzó a haber un cambio significativo, que permitió abrir más espacios de justicia y también hacer más extensiva la preocupación por estos temas en el conjunto de la sociedad chilena. Pero yo diría que eso es todavía una deuda pendiente y que estos temas siguen principalmente estando en quienes se los considera como más afectados sin pensar que en verdad fue el conjunto de la sociedad la que fue afectada por el Terrorismo de Estado aunque de diferentes maneras.

OyP: Se ha hablado bastante aquí acerca de que las dos principales contendientes para la presidencia en las próximas elecciones a realizarse en Chile tienen historias familiares diferentes. ¿Allí también se habla en estos términos de las candidatas?

GE: Si, ese tema se ha hablado. En realidad, Michelle Bachelet es hija de un general de la fuerza aérea que murió en prisión producto de las torturas, pero no desapareció. Este tema ha estado en el debate y ha sido motivo de discusión y de polémica particularmente porque la candidata de la derecha, Evelyn Matthei, y la derecha en general, ha negado la participación o el involucramiento o toda responsabilidad del padre de ella en las torturas y en la prisión política de la que fueron víctimas muchos, incluso uniformados de la fuerza aérea a la cual pertenecía, y en general de los detenidos que pasaron por manos de la fuerza aérea.

OyP: ¿Qué opinión tienen del proceso que se fue dando en la Argentina? Un proceso inicial de justicia en el regreso de la democracia, luego las leyes de impunidad, y después la reapertura de las causas que nos lleva a tener juicios a lo largo y ancho del país.

GE: Puedo hablar más a título personal, pero a mí me impresiona mucho el proceso que se ha vivido en Argentina, que si bien es cierto que tuvo ese retroceso con la ley de obediencia debida, creo que fue muy importante y algo que aquí nunca existió el desarrollo de los juicios iniciales a los principales responsables de la dictadura. Creo que como señal, y no solo desde un punto de vista simbólico, sino desde la estricta justicia y desde un punto de vista político, esa decisión fue muy importante. No hay otros gestos que tengan la potencia que creo que tuvo eso, y pienso que eso también influyó en una actitud distinta, seguramente no de toda la sociedad, pero sí de sectores importantes de una mayor sensibilidad frente al tema de la represión en dictadura, una mayor preocupación que se aprecia en una presencia del tema en medios de comunicación, en la producción cultural e intelectual, uno puede ver esta preocupación por esa parte del pasado. Y luego con los procesos posteriores y los juicios ahora recientes a mí me parece que constituyen un modelo que uno podría decir que es ejemplar, a seguir, y yo desearía mucho que en Chile pudiéramos avanzar en algo parecido, pero todavía estamos bastante lejos de ello.

OyP: ¿Qué fue Londres 38, qué es ahora?

GE: Es una casa, un lugar muy grande que está en pleno centro de la ciudad de Santiago, a dos cuadras de la Casa de Gobierno, muy cerca del centro político, de lo que era el Congreso en aquella época, y del corazón de la ciudad. Allí funcionó durante aproximadamente un año en forma más o menos intensa, y de forma más esporádica hasta el año 1975, un centro secreto de detención y tortura por el cual pasó un número de personas que nosotros hasta ahora no hemos podido determinar. No se sabe cuánta gente estuvo detenida ahí, pero se estima que pudieron haber sido muchos. Por lo menos, hemos identificado hasta ahora a noventa y ocho personas que estuvieron detenidas ahí y luego desaparecieron, o en algunos casos fueron ejecutados y sus cuerpos fueron recuperados por sus familiares. La importancia de este sitio o su particularidad es que fue desde este lugar donde comenzó la desaparición forzada como una práctica sistemática, planificada, y eso fue más o menos a partir de mayo de 1974. En el proceso represivo hubo una secuencia que fue ordenada y priorizada según las organizaciones políticas a las cuales se reprimió. En ese período Londres 38 fue el escenario de la represión contra el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que fue la primera organización reprimida por la dictadura, y al año siguiente, en 1975-1976, se concentraron en el Partido Socialista y luego en el Partido Comunista. Evidentemente durante todo ese período también se detuvo a personas de otras organizaciones, pero lo que es importante destacar es que el foco, la prioridad en cada momento estuvo en torno a una de estas organizaciones, fue la manera en que lo planificaron. Ese fue el rol de Londres 38.

Gloria Elgueta contó a Oral y Público que durante toda la historia de Londres 38 hubo, tal como es común en este tipo de sitios, un intento permanente de ocultar las huellas de lo sucedido allí y de destruir el lugar. En el caso particular de Londres 38 cambiaron su numeración por el 40, y se entregó el espacio al Instituto O'Higginiano, vinculado al ejército chileno. Esta situación continuó hasta 2007 cuando un conjunto de organismos llevó adelante una campaña para que el Estado recuperara este sitio y se lo entregara a las organizaciones de memoria para su gestión y uso como espacio justamente de memoria, como sitio histórico. Los colectivos lograron además que Londres 38 sea declarado monumento histórico e hicieron una intervención urbana colocando en la calle, que es semi peatonal, un memorial que señaliza lo que pasó allí e incluye los nombres de cada una de las personas cuyo paso por este centro de represión y exterminio pudo ser identificado y se encuentran desaparecidas: "hoy día Londres 38 es un espacio desde el cual hemos buscado desarrollar esta visibilización de ese pasado y de esa historia, como parte de eso desarrollamos también una línea de generación de conocimiento, investigación sobre los protagonistas de esa historia, no sólo la historia represiva sino también los proyectos políticos y las organizaciones a las que esas personas estaban vinculadas, y como parte de ese esfuerzo nos ha importado mucho vincular esa historia con las luchas del presente y con las organizaciones y sectores sociales que hoy día están movilizados contra justamente lo que fue la obra de la dictadura porque en Chile tal vez eso también es en parte una diferencia con la Argentina; en Chile la dictadura logró transformar muy radicalmente la sociedad, el Estado, la economía, la base y los cimientos de esa transformación son sobre los cuales hoy día estamos parados y esta sociedad sigue viviendo y trabajando sobre lo que fue ese modelo, y es justamente contra esa herencia de la dictadura que los nuevos movimientos sociales, especialmente los jóvenes, se han movilizado, y en ese esfuerzo nosotros hemos buscado colaborar, hacernos parte y sobre todo establecer ese vínculo entre aquellas aspiraciones y proyectos del pasado con lo que sucede hoy día.

OyP: En tu caso personal, tuviste un hermano que pasó por Londres 38.

GE: En verdad son dos hermanos que estuvieron presos allí, uno de ellos sobrevivió, estuvo tres años preso en distintos lugares, pero luego pudo salir en libertad y vivir en el extranjero. En el caso de mi otro hermano, él cayó detenido en julio de 1974, pero desapareció desde este lugar, desde Londres 38. Ambos eran militantes del MIR.

OyP: Imagino que desde Chile deben estar siguiendo especialmente uno de los juicios que se están desarrollando en Argentina que es el de la Operación Cóndor, la coordinación entre las diferentes dictaduras, porque de alguna manera contiene algo de lo que sucedió allí ¿Qué expectativas tienen de lo que pueda ocurrir en ese juicio?

GE: Nosotros tenemos expectativas y de hecho hemos contactado a alguna persona y queremos contactar también al juez y a las personas que están haciendo la investigación, tanto para ofrecer nuestra colaboración con lo que podamos aportar del conocimiento sobre el proceso represivo en Chile como también eventualmente hacernos parte porque hay procesos que están relacionados. Hay chilenos que cayeron en Argentina y que están considerados dentro de las víctimas de esta investigación, pero también hay otros casos  que todavía no han sido considerados porque son anteriores al golpe en Argentina, y allí hay un caso que es bien importante para nosotros, un caso que se conoció como la lista de los 119 o la Operación Colombo que es el nombre en la jerga de los servicios represivos, y que consistió en un intento de encubrimiento de la desaparición de personas que habían sido detenidas en Chile y que mediante una operación de desinformación que realizaron los servicios de inteligencia en conjunto y en colaboración con los servicios argentinos, se publicaron unas listas en una revista argentina en la cual se informaba que estas personas habían muerto producto de una interna en Argentina y en otros países o en enfrentamientos con la policía. Esa información era completamente falsa, existían ya en ese momento antecedentes en Chile sobre la detención y desaparición de estas personas, incluso había gestiones judiciales y estaban acreditadas sus detenciones, entonces esta maniobra fue bastante burda, fue un intento de encubrir esos casos, y se estableció también que ellos pensaban seguir publicando más listas hasta llegar al número total de personas denunciadas como desaparecidas en Chile, pero esas dos listas que se publicaron, una en Argentina y otra en Brasil, produjeron una reacción tan fuerte de denuncia internacional contra la dictadura chilena que suspendieron esas publicaciones y llegaron solo a ese número de 119 casos. Entonces este caso nosotros pensamos que aunque es anterior al golpe argentino, ya que las publicaciones fueron en julio de 1975, también forma parte de la misma Operación Cóndor, porque como se sabe y se ha establecido comenzó antes del golpe en Argentina.

Esta extensa charla con Gloria Elgueta nos permitió entender las particularidades de la dictadura chilena, conocer un poco más la situación del otro lado de la Cordillera de los Andes tan diferente y a la vez tan parecida a la argentina.

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