4 ago. 2013

(Por La Retaguardia) La participación del sumo pontífice en las XXVIII Jornada Mundial de la Juventud ha convulsionado a toda América Latina. Incluso en Argentina se vivió una especie de furor por la presencia en el continente del ex arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, y hasta muchos de quienes lo criticaban fuertemente hoy lo veneran. Al igual que cuando fue elegido en marzo de este año en reemplazo de Benedicto XVI, dialogamos con el filósofo y teólogo Rubén Dri sobre si la designación de Francisco significa un cambio de identidad dentro de la Iglesia Católica a nivel mundial, y también acerca de las distintas reacciones que ha generado en diversos sectores de nuestro país.

Para Rubén Dri, el nombramiento de un papa argentino y latinoamericano no ha modificado el conservadurismo característico de la Iglesia Católica. En diálogo con el programa Sueños Posibles, que conduce Alfredo Grande, Dri afirmó que la Iglesia se ha construido como una gran institución de poder de dominación, por lo que siempre negocia con los grandes poderes económicos, políticos, mediáticos: “esa sigue siendo la Iglesia. Que nombre a un obispo del tercer mundo, de Sudamérica, como podría también nombrar a un negro de África, no cambia; no se trata del color de la piel, ni del continente, se trata de cuál es el proyecto con el cual se nombra a estos sujetos”, explicó el filósofo. En este sentido, Dri remarcó que “esta Iglesia no puede cambiar; para que se modifique realmente tiene que desaparecer lo que es el Vaticano. Esta Iglesia además es un Estado, se trata de una contradicción que no tiene nombre. Al mismo tiempo que es una religión es un Estado, y como tal maneja poder y relaciones con otros Estados, y esto se mezcla entonces con la autoridad religiosa”. A su vez, Dri manifestó que es necesario aclarar que esta Iglesia se ha construido en función de un sacerdocio que es el que maneja todo el poder, y es el Papa quien está a la cabeza de todo esto: “naturalmente cualquier cristiano que no haya investigado un poco los orígenes de la Iglesia puede creer que el cristianismo fue siempre manejado, dominado, conducido por los sacerdotes, pero en realidad cuando surge el cristianismo no había sacerdotes. El sacerdocio se agrega posteriormente; más aún el que se pretende como fundador de la Iglesia, Jesús de Nazareth, no fue sacerdote. Él no ordenó a ningún sacerdocio como suelen sostener en la Iglesia católica; los sacerdotes lo condenaron junto con el Imperio Romano”. Es por esto que el teólogo y filósofo considera que para que esta situación cambie tiene que haber una revolución interna realmente muy fuerte: “el Concilio Vaticano II había comenzado un proceso, no era la revolución, pero había abierto las compuertas para que en la Iglesia se expresasen corrientes renovadoras que estaban produciendo cambios profundos, pero naturalmente todo eso se echó para atrás”, explicó en diálogo con Sueños Posibles. Rubén Dri también fue consultado sobre el cambio de actitud en ciertos sectores del oficialismo, para quienes el Papa pasó de ser fuertemente rechazado a estar de alguna manera idealizado, como puede verse en plena campaña electoral en los afiches con la imagen de Francisco, Cristina Fernández y el candidato a diputado por el Frente para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde. Al igual que en la nota realizada en marzo de este año apenas conocida la designación de Bergoglio, Dri señaló que es necesario dejar en claro que al hablar de Francisco, o sea de Begoglio, se está haciendo referencia a un político de envergadura: “es decir, alguien que tiene mucha muñeca política, que sabe manejarse políticamente, que hace política religiosa pero hace política, y que está enfrentado con los movimientos populares latinoamericanos, con el kirchnerismo, con el chavismo, con el socialismo comunitario boliviano. El estar enfrentado no significa que políticamente vaya al enfrentamiento, sino a políticas de estos movimientos populares, que si son coherentes terminan creando lo que denominamos poder popular. Es decir, el gran problema social, lo que se denomina el problema de la pobreza, que en realidad es el problema de los empobrecidos, naturalmente que la única solución que hay es la política que debe culminar con esta creación de poder popular. Ese crecimiento de los movimientos populares implica también un proceso de un tipo de secularización en la medida en que no es la Iglesia la que lidera esos procesos, porque la Iglesia tiene otro proyecto que es que el problema de los pobres se soluciona con Cáritas, con el proyecto propio de la Iglesia. Y ahí viene la confrontación, que se da políticamente”. En cuanto a los encuentros que mantuvo el Papa con diferentes líderes políticos latinoamericanos, Dri cree que se está dando una situación de mutua seducción: “Bergoglio está tratando de seducirlos y cuando da la consigna de que hay que armar lío está hablando de que realmente la Iglesia debe salir a la calle, y por lo tanto crear ese movimiento propio de la Iglesia que es el que tiene que competir con los movimientos populares. Hay ahí un problema de mutua seducción. Cristina, con el nombramiento de Bergoglio y frente a la explosión de entusiasmo, creo que un poco entró en eso. A mí de entrada me preocupó realmente. Después interpreto que a la larga esto va a ir decantando. No puede seguir así, pero sin duda que Bergoglio se ha sabido manejar muy bien, y el símbolo religioso, el símbolo papal es muy fuerte, y tenemos que saber que eso es así: los símbolos religiosos son muy fuertes. El problema es cómo nos manejamos con esos símbolos religiosos”, reflexionó. En el mismo sentido, se refirió al llamamiento realizado por el Papa en Brasil a los jóvenes para salgan a la calle a “hacer lío”: “creo que él está impulsando realmente a los jóvenes a salir a la calle como fuerza de choque –consideró Dri– y eso ha sido así históricamente, con la Acción Católica, etc. En la Iglesia Católica siempre se ha manipulado a la juventud. Por ejemplo, para aquel célebre congreso pedagógico al que convocó Raúl Alfonsín, la Iglesia movilizó a todos los colegios, a muchos de esos estudiantes los he tenido después de alumnos y me contaban cómo ellos también participaban ahí, manejados completamente por la Iglesia, y esa manipulación que se da en la Iglesia es histórica. Por otra parte, a mí no me preocuparía mucho que se incite a los jóvenes a participar; lo que pasa es que acá por ejemplo los jóvenes están participando pero no en la línea que quiere Bergoglio, sino en los movimientos políticos. Me estoy refiriendo a La Cámpora, al Movimiento Evita, a Kolina, a Asambleas, no me estoy refiriendo a una orientación política determinada aunque los que nombre sean todos más o menos dentro del movimiento kirchnerista. Aquí los jóvenes están participando, lo que pasa es que lo que quiere Bergoglio es la participación dentro del proyecto de la Iglesia”.
Tal como sucede desde que inició su Pontificado, el Papa Francisco sigue generando tanto controversias como empatías. De todos modos, siempre estarán los Rubén Dri para recordarnos quién es Jorge Bergoglio y sobre todo la historia de la Iglesia Católica que lo designó, una institución que no tiene en sus planes cambiar su milenaria identidad, y mucho menos ceder su poder.
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