26 sept. 2013

El EMAD entre otras instituciones
educativas también están en conflicto
(Por Otras Voces Otras Propuestas) Las tomas en los secundarios no son los únicos conflictos en la educación pública porteña. La Escuela Metropolitana de Arte Dramático, junto al Conservatorio Superior “Manuel de Falla”, el Conservatorio Superior “Ástor Piazzolla”, el Instituto Vocacional de Arte “Manuel José de Labardén” y el Instituto de Investigación en Etnomusicología, también están en una crisis presupuestaria y edilicia insostenible, según denuncian los estudiantes y docentes.

En charla con Vanina Garaventa, actriz, durante el programa radial Otras Voces Otras Propuestas, entramos en detalles acerca de este otro conflicto poco conocido de la educación porteña, aunque sea parte del mismo problema.
"La Escuela Metropolitana de Arte Dramático, junto al Conservatorio Superior `Manuel de Falla', el Conservatorio Superior `Ástor Piazzolla', el Instituto Vocacional de Arte `Manuel José de Labardén' y el Instituto de Investigación en Etnomusicología, también están en una crisis presupuestaria y edilicia insostenible. Una de las carreras del EMAD no tiene  un edificio para estudiar, se está realizando en distintos lugares. Desde hace varios años el macrismo viene llevando a cabo un vaciamiento presupuestario de la educación pública, financiándola en pos de la educación privada, de una cultura para unos pocos. El Ministerio de Cultura tiene mucho presupuesto; el problema es adónde va y qué decisiones políticas están detrás de la dirección de ese presupuesto: si se van a grandes festivales con el objetivo de traer turistas, a la Usina del Arte, donde hace coproducciones con privados. El presupuesto que pedimos para el EMAD es de 1.800.000 pesos; se ha dado para toda la DGArt 1.900.000. De acá se desprende el déficit.
El año pasado tuvimos dos, tres meses de asambleas permanentes, en donde conseguimos arrancarle al macrismo un edificio para la carrera de Escenografía. En ese edificio hoy en día, se han hecho la mitad de los arreglos que se habían prometido, está en un estado de abandono total.
La Sala Alberdi era el escenario de la DGEArt y a lo largo de todo el conflicto se han tratado varias cosas. Una de ellas es que en la Sede Leiva del EMAD, donde se cursa Escenografía, el Ministerio recreó un escenario ficticio cuando la jueza fue a constatar si el espacio era apto o no para el traslado de la Sala Alberdi. Se pusieron butacas, telones, cosas que no existen en el cotidiano de la carrera. A ese nivel estamos de financiamiento y acomodamiento.

-Otras Voces: La semana pasada ustedes realizaron una marcha hacia el Ministerio de Cultura de Buenos Aires. ¿Qué sucedió?

-Vanina: Nada, no hubo ningún tipo de respuesta. Nosotros habíamos hecho una sentada en la DGEArt el jueves 12 de este mes ante en la que se consiguió una reunión con María Victoria Alcaraz (Directora General del Centro Cultural San Martín y segunda de Hernán Lombardi), donde hubo un ninguneo total hacia los institutos artísticos. Nos dijo que el presupuesto es lo que hay, que nosotros nos quedemos tranquilos porque ellos van a solucionar nuestros problemas y que no se van a juntar con estudiantes; que hay que cumplir los espacios jerárquicos y con bochinche a ella no nos vamos a poder acercar. No dio ningún tipo de solución concreta a nada.
Ante esto, hicimos una movilización (lograda a partir de una unificación y producto de un trabajo continuo de los cinco institutos) hasta el Ministerio de Cultura. Fue positiva en cuanto a cantidad de gente y el nivel artístico que ha tenido. Sin embargo, el Ministerio mantuvo las puertas cerradas y no dio ninguna respuesta.
Los estudiantes, docentes y directivos, tenemos la convicción de que lo que estamos pidiendo es básico y necesario para una educación digna. Luego hicimos una asamblea general para balancear cómo viene la lucha y ver cómo continuamos. Se ha determinado que la lucha sigue, que hay que profundizarla y que nos van a tener que escuchar.
Estamos convocando para el jueves 3 de octubre un festival en el Ministerio de Cultura, con la consigna “La comba del tiempo”, diciéndoles que el tiempo se acaba para que nos escuchen.

-OV: Las tomas de escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, ¿les modifica en algo la lucha?, ¿o es otra historia?

-VG: No es otra historia. Consideramos que la lucha es la unificación. Entendemos que el vaciamiento a lo público es en todos los ámbitos. A nosotros nos toca luchar en lugar de la cultura pero no nos distancia de los secundarios; es la misma lucha.

-OV: La sensación es que el macrismo ha logrado instalar, para la mayor parte de la sociedad porteña, que este tipo de conflictos son en contra de Macri. Y si se mantiene en el poder es porque construyó la idea de que no lo dejan gobernar ¿Tienen en cuenta esto cuando piensan en un esquema de lucha? ¿Tienen presente acercarse a esa gente o le hablan solo al poder?

-VG: Es una discusión muy delicada cómo acercarse a los vecinos y hacerles entender que cuando uno está haciendo una movilización no lo está haciendo para interrumpir el paso, sino para que el reclamo sea escuchado. La movilización del miércoles tuvo ese objetivo y la recepción fue muy grata.
De cara a las elecciones de octubre, en este tipo de lucha, creemos que es importante acercarnos a ellos para que vean la manipulación publicitaria que hace el macrismo. Esto, a los jugadores del poder, les afecta muchísimo.

-OV: El macrismo se jacta de decir que Buenos Aires es la capital mundial del teatro y, sin embargo, está coartando todo tipo de acceso a estudiar actividades relacionadas con las actividades artísticas.

-VG: Un claro ejemplo es el Centro Cultural San Martín. Es uno de los espacios teatrales oficiales más grandes de Latinoamérica y hoy está totalmente vaciado.
Docentes y estudiantes de la carrera de Formación del Actor quisimos ir a ver una obra ahí por razones pedagógicas (actores municipales van al teatro municipal); pedimos a la DGArt que nos den entradas gratuitas. Contestan que no y tampoco nos quisieron hacer un descuento, aduciendo que “es una coproducción con privados y no se puede hacer descuentos a estudiantes porque lo maneja la productora”. Eso grafica el ala privada que está entrando en el San Martín (al igual que en el Teatro Colón): se ha suspendido una obra taquillera por las condiciones desastrosas en las que se encuentra el Centro.
Todo lo que sucedió con la Sala Alberdi, la represión del 13 de marzo con balas de plomo es algo que escapa de esta lógica; está asociado a la privatización y al lucro con la plata de nosotros.

Los diversos conflictos que se han dado en las áreas de cultura y educación porteña, así como en espacio público, tienen como línea de unión la discusión acerca de lo público y lo privado. Un debate que en la ciudad de Buenos Aires, se da todo el tiempo pero, al menos desde el poder, nunca de manera abierta.

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