18 oct. 2013

(Por La Retaguardia) A través de una acordada, el máximo tribunal de justicia consideró inconstitucional las acciones llevadas adelante por los trabajadores, que habían presentado su último recurso de apelación. La solución queda ahora en manos de la Legislatura porteña que debe aprobar una nueva ley de expropiación. Dialogamos con Eduardo Murúa sobre los alcances de esta decisión.


“La verdad que no entendemos el fallo de la Corte. Quiere incidir sobre las decisiones políticas de los legisladores de la Ciudad”, afirmó Eduardo Murúa, trabajador y referente de IMPA, en diálogo con Sueños Posibles. Sin embargo, Murúa aclaró que el fallo de la Corte no les provoca un “daño enorme”: “el recurso en queja no suspendía los plazos de lo que el juez (Hugo Vitale) había dictado respecto a la inconstitucionalidad, así que pensamos que el magistrado debe tener también en su cabeza el tema de qué hacer con este caso. Así como nosotros estamos haciendo las gestiones necesarias para sacar una nueva ley para conformar una comisión, para que vaya a resolver el tema en el juzgado si es necesario, así como poner en estado de alerta a todos nuestros compañeros y organizaciones por si las moscas”, aclaró.
Al ser consultado sobre la posibilidad concreta de un desalojo de IMPA, Murúa señaló: “el juez podría haber concretado esta medida sin necesidad del respaldo de la Corte; desde que en agosto de 2009 la Cámara falla a favor de la inconstitucionalidad pasaron cuatro años y no lo hizo, así que no veo por qué se debería apurar ahora, más cuando los trabajadores le estamos demostrando algunas cosas. En aquel momento, el juez decía que IMPA no iba a funcionar, entonces si después de cuatro años IMPA sí funciona, tiene buenos salarios, generó la Universidad de los trabajadores, el bachiller, el centro de salud, ya se le cayeron cualquier tipo de argumentos de que nosotros no queríamos laburar, que éramos ocupantes, violentos; todos los argumentos por la declaración de inconstitucionalidad se le cayeron. Hoy hay una nueva realidad que debería ver. Yo pienso que no podría hacer semejante cosa (en referencia al desalojo), lo que imagino es que evitará en el peor de los casos una sentencia que le obligue al gobierno de la Ciudad devolver el bien, pero que también es un tema de discusión, porque está la ley, y la ciudad nos tendría que pedir el lugar que nos había cedido, y en el medio ya se está discutiendo una nueva ley de expropiación definitiva; entonces me parece que si hay un poquito de voluntad política, que no tuvo el juez la vez pasada, podría esperar el tiempo suficiente para que resolvamos el problema entre todos, la ciudad expropiando, los trabajadores de IMPA, más la cultura, la educación y todo lo que hacemos funcionando. Y cuando el juez tenga el dinero de la expropiación de la Ciudad podrá arreglar con todos los acreedores. Si el magistrado hubiera hecho lo que nosotros le pedimos en 2009, hoy los acreedores seguramente ya podrían estar pensando en cobrar algo, porque la Ciudad tendría que haber hecho el proceso expropiatorio y no lo hizo por este tema de la inconstitucionalidad”.
El reciente fallo de la Corte cuenta con cinco firmas, sólo faltan las de Eugenio Zaffaroni y Juan Carlos Maqueda. En palabras de Murúa los argumentos de la acordada del máximo tribunal son muy flojos: “dice que no se respetó el artículo 7 de la acordada de 2005, que puede ser una formalidad, que puede ser cualquier cosa, ni siquiera se meten con la discusión. Lo mismo con (la procuradora general de la Nación) Alejandra Gils Carbó, ella lo plantea por otro artículo, pero tampoco se metió a fondo en el tema, directamente hizo la plancha y tiró el tema para adelante. Es una lástima porque sería una oportunidad interesante de discutir quién debería legislar, quién debería meterse en el problema de empleo en nuestro país. Más cuando algunos dicen que hoy estamos bien, y hoy se siguen perdiendo puestos de trabajo, van a ser años difíciles los que vienen y hubiera sido interesante que por lo menos la Corte habilitara a la clase política a generar políticas de empleo”.
Según Murúa, IMPA es para algunos sectores una palabra maldita, seguramente por ser la madre de las experiencias de recuperación de fábricas y empresas por parte de los trabajadores. El referente de la metalúrgica cree que este puede ser el motivo por el cual otras experiencias posteriores ya han conseguido la expropiación, mientras que IMPA permanece en una eterna lista de espera: “siempre digo que ningún juez se hubiera atrevido a declarar inconstitucional a otras fábricas. Nosotros tuvimos enfrentamientos, somos rebeldes en algún sentido, no bajamos ninguna bandera, criticamos a todas las políticas de entrega de todos los gobiernos hasta este momento, criticamos el modelo extractivo que tiene nuestro país; sí defendemos algunas cuestiones pero no nos callamos. Entonces esto tiene un costo, y será ese el costo que tengamos que pagar”, reflexionó Murúa en diálogo con Sueños Posibles, el programa de Alfredo Grande, quien fue uno de los impulsores de la Universidad de los Trabajadores que funciona dentro de la fábrica recuperada.
Lo concreto es que hoy IMPA, a pesar del nuevo revés judicial, atraviesa un excelente momento: “hoy estamos muy bien, superando en casi dos veces el salario de cualquier metalúrgica, trabajando bien, tratando de automatizar algo para seguir siendo productivos, porque sabemos que tenemos que mejorar nuestras máquinas. Estamos invirtiendo en nuestras maquinarias para mejorar todavía más la producción. La verdad que estamos bien en lo productivo, en lo comercial, creemos que tenemos sostenimiento por mucho tiempo, hicimos un trabajo enorme en el estudio de lo que teníamos qué hacer, qué era lo más rentable y creo que estamos en condiciones de decir que tenemos años de por lo menos estar trabajando, haciendo lo que mejor sabemos y ganando un salario que acompaña nuestras necesidades. Si estamos bien además servimos de ejemplo para que otros trabajadores tomen también sus fábricas. Y lástima que si bien hicimos bien los deberes para adentro, todavía nuestro movimiento no hizo bien los deberes para afuera, de unidad y fuerza, para conquistar algunas cosas que los gobiernos no han dado que es esto que pedimos a gritos, no por nosotros que ya tenemos nuestra fábrica sino por los compañeros que están quedando desempleados, nosotros sabemos lo que es un trabajador desocupado”, aseveró Eduardo Murúa.
En IMPA, ubicada en Querandíes 4290 de la Ciudad de Buenos Aires, funciona además de la fábrica metalúrgica y la Universidad de los Trabajadores, un bachiller, Radio Semilla y el grupo DTL (ambos integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos), el canal de televisión comunitaria Barricada TV, el Teatro Nora Cortiñas, entre muchos otros espacios.

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