25 oct. 2013

Foto redaccion351.com
(Por Oral Y Público) El juicio comenzó en diciembre de 2012 y está previsto que sus audiencias se extiendan incluso durante todo el año que viene. Más de 40 imputados están siendo juzgados por delitos de lesa humanidad cometidos contra 417 víctimas en el segundo centro clandestino más grande que tuvo la Argentina, durante la última dictadura cívico militar. Dialogamos con el periodista Nicolás Saidis, que cubre este proceso para el sitio redaccion351.com.
Uno de los datos que da cuenta de la importancia del juicio que se viene desarrollando desde fines del año pasado ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba, radica en que durante la última dictadura pasaron por el ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla una enorme cantidad de personas; prácticamente todos los desaparecidos de la provincia estuvieron secuestrados allí en algún momento. A esto debe agregarse el número de represores juzgados, las víctimas y también los testigos que suman alrededor de novecientos. “La curiosidad de esta Megacausa es que después del precedente que citó la ESMA donde se fueron agregando causas dentro del mismo proceso, tenemos hoy una megacausa en donde constantemente se van agregando nuevos casos, van saliendo nuevos testimonios y se suman nuevas víctimas. Se estipula que por lo menos durante todo el año que viene el juicio va a continuar porque hay novecientos testigos aproximadamente, y si esto sigue así se va a constituir en el juicio contra el terrorismo de Estado más grande del país”, agregó al respecto el periodista Nicolás Saidis en diálogo con Oral y Público. Saidis cubrió las distintas instancias de cuatro de los cinco juicios por delitos de lesa humanidad que se han desarrollado en la provincia de Córdoba; sin embargo, remarcó que nunca termina de salir del asombro y el horror al momento de escuchar las palabras de sobrevivientes y familiares: “realmente es muy duro escuchar a alguien que lo vivió en carne propia, es muy duro estar en ese lugar y tener que cronicar eso, cumplir el rol que nosotros tenemos como comunicadores de informar a la sociedad, algo que tiene que hacerse; la sociedad tiene que saber lo que pasó, pero igualmente presenciar eso es muy difícil, como también escuchar por ejemplo el testimonio de madres que aún buscan a sus hijos... hace 35 años dejaron de saber sobre ellos y hoy lo cuentan. Son personas que nunca más supieron qué fue de la vida de su hijo, y es muy terrible imaginarlo. Tampoco tienen un lugar donde poder ir a dejarle una flor o lo que sea, o poder ir a visitarlo. El tema de las desapariciones aún hoy, que no se sepa dónde están todas estas personas, es algo muy difícil. Creo que estos juicios logran justicia, se revela la verdad, pero no nos vamos a completar como sociedad hasta saber dónde están los desaparecidos, qué pasó, hay treinta mil personas en todo el país que de un día para el otro desaparecieron y todavía seguimos sin saber dónde están. Los testimonios se suceden unos tras otros, la lógica operativa era la misma y es increíble el sadismo, la perversión y el nivel de enfermedad de estos genocidas que aún hoy cuando están sentados en el banquillo y escuchan a algún sobreviviente o familiar hablar de las torturas que se producían en La Perla o en La Rivera, que es otro centro también de Córdoba, siguen sonriendo, ellos viven esto como recordar su buena época y eso realmente a uno no solo no lo deja de asombrar, sino que realmente no se puede entender”. Uno de los imputados en esta megacausa es Ernesto Guillermo Barreiro, alias "Nabo". Barreiro se desempeñó en el destacamento 141 de inteligencia y formó parte del Comando Libertadores de América (CLA), que era la versión cordobesa de la Triple A, y realizaba los secuestros de La Perla. Cuando en 1987 la justicia intentó tomarle declaración indagatoria por los delitos cometidos durante la dictadura, Barreiro no se presentó y, generó la rebelión que comandó Aldo Rico desde Campo de Mayo. Durante el alzamiento militar conocido como de Semana Santa, se terminó forzando la aprobación de la ley de Obediencia debida, que liquidó formalmente los juicios bajo el pretexto de que los militares habían obedecido órdenes. El año anterior ya había sido sancionada bajo presión la ley de Punto Final, que ponía un plazo para la apertura de causas por crímenes ocurridos durante el Terrorismo de Estado.
Acerca de Barreiro, Siadis comentó: “es una persona que se autodenomina peronista, pero una corriente muy fascista del peronismo, y lo que se sabe es que en La Perla muchas veces estando ahí hacía llevar a su oficina a secuestrados, sobre todo cuadros importantes, como por ejemplo de Tomás Di Toffino, un dirigente sindical muy importante de Córdoba, o alguno de la cúpula de Montoneros, y pasaba horas discutiendo de política con sus secuestrados. Nosotros tenemos un colega cubriendo el juicio, que además es psiquiatra, y plantea que hay como una relación de amor-odio, como de admiración hacia esa persona a la cual tanto se odia que realmente habla de una persona completamente enferma. Obviamente eso no implica hablar de inimputabilidad, estamos hablando de personas que gozan por suerte de un buen estado de salud, lo que va a permitir que afronten estos juicios hasta que terminen y reciban las condenas y las cumplan donde las tienen que cumplir que es en cárcel común. Solo una persona ha sido apartada desde que se ha iniciado el proceso por cuestiones de salud, pero el resto está en condiciones de afrontar este juicio hasta el final, van a tener que escuchar el veredicto, que yo calculo que va a ser muy similar a los anteriores porque la carga probatoria es inmensa”. Al ser consultado por la conducta de Barreiro durante las audiendias, Saidis relató: “en un principio su actitud era la de una persona no solo convencida de lo que hizo sino que además disfrutaba de lo que estaba escuchando, pero ya hoy su actitud es distinta, al ser tan grande la prueba, mucha gente los mencionan tanto a él como a Héctor Vergéz, que es otro de los principales torturadores que ha estado en Córdoba, también miembro de la versión cordobesa de la Triple A, el Comando Libertadores de América, y ambos están muy comprometidos porque ellos daban las órdenes pero además muchas veces las ejecutaban ellos mismos. No eran solamente estos cabos, policías o estas personas de civil a las que ellos mandaban a hacer cosas, sino que también participaban muchas veces. Vergéz realmente disfruta de contar, porque él mismo las ha contado, de situaciones de traslado de secuestrados, de enfrentamientos fraguados o no donde han sido asesinados”. En cuanto a la cobertura periodística que los medios tradicionales realizan sobre este quinto juicio en Córdoba, Nicolás Saidis (cuyas crónicas pueden leerse en el sitio redacción351.com) aseguró que los privados brillan por su ausencia, ya que directamente no asisten al tribunal o solo lo hacen ante algún testimonio “importante”; en cambio, destacó que sí hay un trabajo destacado de pequeños medios. “Radio Nacional Córdoba, Radio Universidad, son medios pequeños pero si se quiere masivos que están presentes todos los días en las audiencias, pero tanto los diarios como otras radios como Cadena 3, Mitre, La Voz del Interior, no se acercan a los tribunales, ni siquiera mencionan en alguna parte de su medio algo tan importante como lo que está pasando en Córdoba”, especificó. El mismo accionar que tienen los medios tradicionales en relación al resto de los juicios por delitos de lesa humanidad que se desarrollan en todo el país. Finalmente, Saidis destacó la importancia de la realización de estos juicios “gracias a la lucha que han llevado adelante los organismos de derechos humanos. Realmente hoy compartir un espacio con ellos y ver que por esa lucha tan silenciosa ante los poderes en su momento estatales, mediáticos, pero tan fuerte en la calle con una presencia tan importante, se haya llegado a esto, que estén dadas las condiciones dentro de una situación particular del país donde los derechos humanos han pasado a tomar una importancia que realmente nos debíamos como sociedad, y que estos juicios sigan y que todo el mundo sepa lo que pasó. Yo creo que ya nadie va a mirar para otro lado, ni hacerse el desentendido de lo que fue la última dictadura cívico militar. Hay que recalcar que los militares no lo podrían haber hecho solos, hay empresas importantes del país que financiaron esto, parte de la Iglesia, de la justicia, y la sociedad en general que de una forma u otra dio el visto bueno para que pasara esto en la Argentina, y la importancia de que todo esto se sepa para que no ocurra nunca más y para que esta frase tan pequeña pero tan representativa para los que militan y los que seguimos los derechos humanos realmente se pueda llevar a cabo, yo creo que en Argentina hoy por hoy gracias a todo esto Nunca Más podemos pasar un momento similar a aquel”. Las audiencias de la Megacausa La Perla continúan con las declaraciones testimoniales de sobrevivientes, familiares, testigos y también de los imputados.

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