29 nov. 2013

Foto Télam
(Por La Retaguardia) Tras el vaciamiento efectuado por los dueños anteriores del reconocido restorán porteño, los trabajadores conformaron una cooperativa y mantienen su lucha por ser una empresa recuperada. Hablamos con uno de ellos, Andrés Toledo, quien nos contó la pelea que están dando para que continúe funcionando el restaurante, ubicado en Estado de Israel al 4500 de la Ciudad de Buenos Aires. En un año de gestión de los trabajadores aumentó en un 100% la cantidad de personas que van a comer allí.

La orden de desalojo está firmada desde hace un año. Ya hubo tres intentos que no prosperaron gracias a la resistencia de los trabajadores y de la gran cantidad de organizaciones, agrupaciones, cooperativas y clientes que se sumaron a la pelea. En los últimos días, hubo un cambio de mando. Antes, quien debía concretar la medida judicial era la Policía Federal; ahora, en cambio, es la Metropolitana: “teniendo en cuenta los antecedentes que tiene respecto a los desalojos nuestras expectativas no son buenas”, dijo Andrés Toledo a La Retaguardia, haciendo referencia a la actuación de la fuerza de seguridad porteña en el Hospital Borda y en la Sala Alberdi, por citar solo dos ejemplos. El pedido de los trabajadores del restaurante Alé Alé es concreto. Así lo explicó Toledo: “lo que nosotros solicitamos es que se abra un cuadro de diálogo como para entablar una conversación con los dueños del inmueble y lograr un contrato de alquiler, que es lo que queremos para que en ese período busquemos otro inmueble para poder trasladar todo esto al próximo local, pero tampoco lo podemos hacer de un día para el otro. Si ellos no quieren que nos quedemos acá tenemos toda la voluntad de reconocer todos estos meses, de que nos den un tiempo y de ahí en más salir a buscar otro inmueble. No tenemos problemas pero tenemos que trabajar con la clientela ya que no es algo que se consigue de un día para el otro, es todo un trabajo. Lo que no queremos es que no cierren la puerta a esta cooperativa con la que hemos demostrado que en un año levantamos un montón el trabajo y el esfuerzo que hemos puesto acá los cuarenta trabajadores... eso significa mucho, y hoy día la cooperativa funciona mucho mejor de lo que funcionaba antes con la patronal”. Cuando Toledo habla de “ellos”, se refiere a los dueños del local donde funciona el restaurante, y lo primero que se tiende a pensar es que no deberían tener nada que ver con quienes vaciaron el lugar dejando a los trabajadores abandonados y sin respuestas. Sin embargo, esto no parece ser tan así: “como dueño del inmueble figura una empresa que es fantasma, está inhabilitada desde 2006, pero detrás están los mismos dueños que los de la SRL, Sergio Lipovich y Jorge Andino. Para nosotros ellos son los dueños pero a través de una empresa fantasma, y es lo que queremos probar a través de una denuncia que hemos iniciado. Un poco lento pero ya se está averiguando, y queremos que se llegue a fondo en la investigación y de ahí en más probar que los dueños de la SRL son los mismos que los del inmueble”. La SRL tenía junto con Ale Alé, otros cinco restaurantes más. Don Battaglia, Mangiata, La Soleada, y Los Chanchitos constituidas hoy como cooperativas de trabajo: “al principio éramos Alé Alé solos que iniciamos esto, después empezamos a entrar en los otros restaurantes, a concientizarlos de que iban a cerrar y que si ellos se unían con nosotros íbamos a ser más fuertes en todo esto. Cuatro de cinco ya tienen contrato de alquiler, los dueños de los respectivos inmuebles dijeron que apoyaban las cooperativas. Con Alé Alé obviamente no hay acuerdo porque están los mismos dueños de la SRL detrás de todo esta mafia. Son ellos mismos que quieren llevar adelante un negocio inmobiliario acá, hacer una torre”, contó Toledo. El sexto restaurante era La Zaranda, pero cerró en mayo del año pasado dejando a 42 trabajadores en la calle. Hoy Alé Alé es el único ingreso económico de cuarenta familias y la respuesta de los clientes es fundamental: “siempre puro aliento, nosotros concientizamos a quienes vienen a comer, les decimos que ellos al venir a almorzar o cenar forman parte de esta lucha junto con nosotros. Y a la gente le encanta esto del cooperativismo, notan el cambio del clima laboral que hay acá, notan el compañerismo que hay entre todos, y eso es bueno porque lo perciben, nos felicitan, nos ponen puro aliento en el libro de entrada. Esa es una parte que nos da fuerzas para seguir adelante”, afirmó Toledo. Los cambios respecto a cuando estaban bajo gestión de los dueños anteriores son muchos y se notan: “cuando estábamos bajo la patronal, uno salía a trabajar con tres y hasta seis meses de sueldos atrasados –describió Toledo–, con el humor que teníamos y el vaciamiento que hacía esta gente, no había insumos, la gente pedía tal cosa y no había, otra y no había, entonces eso generaba un mal humor y un clima laboral pésimo, y todo eso ahora no sucede. Nosotros salimos a buscar precios, vamos al mercado central, nos movemos para todos lados, hemos mejorado la calidad del producto, la atención, porque dejamos de lado el trabajo individual y empezamos a trabajar en conjunto y eso es genial. Organizados y unidos podemos hacer frente, hicimos frente a una patronal que se ha dedicado a humillarnos por varios años y de esa manera también vamos a hacer frente a cualquier intento de desalojo que quieran intentar”. Cuando Alé Alé comenzó a funcionar como cooperativa, hace un año, había un promedio de 3800-4000 cubiertos por mes, actualmente llegan a los 8500-9000. Sin duda esta respuesta de la gente es un gran empuje para seguir adelante y resistir esta nueva amenaza de desalojo: “lo que nosotros queremos es que el juez que está a cargo, Martín Christello, revea la situación, recapacite y no mande a la fuerza pública a enfrentarnos a nosotros que somos trabajadores, no somos delincuentes ni nada para que entren a los palazos como hacen ellos. Tampoco intervino el Gobierno de la Ciudad, no tenemos apoyo de ellos, se hacen los desentendidos del tema cuando en verdad está pasando algo grave, es social y nos perjudica a nosotros y a la sociedad. En principio vamos a resistir, lo que no quiere decir que vamos a resistir con palos ni nada de eso, hay mil maneras de resistir pacíficamente como lo venimos haciendo hasta ahora. Hemos resistido tres intentos de desalojo, en los que recibimos el apoyo de muchísima gente, de muchas agrupaciones, cooperativas, y de esa manera resistimos. Y así como resistimos las otras tres, podemos resistir ésta y la que viene. Y demostrar que apenas pasa el intento de desalojo, nosotros le abrimos la puerta a los clientes y demostramos de esa manera que lo único que venimos haciendo hasta ahora es defendiendo nuestros puestos de trabajo, y hacer lo que sabemos hacer que es trabajar”, aseguró Toledo con el sonido de fondo de un local repleto de clientes, disfrutando de una cena elaborada gracias a la lucha y la autogestión. Podría decirse que el de Alé Alé es otro modelo de autoservicio. No porque falten los mozos, sino porque ya los trabajadores, además de serviles a los comensales, se sirven a sí mismos.

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