30 nov. 2013

(Por La Retaguardia)Jorgelina, la hija del referente de la Comunidad La Primavera de la etnia Qom, fue atacada por un desconocido en el patio de su propia casa. Intentaron apuñalarla y le cortaron parte de su larga cabellera, todo un símbolo para los pueblos originarios. Tan sólo un día después, su mamá, Amanda Asijak, fue víctima de un hecho similar.


“En la comunidad esto nunca pasó. Fue atacada en su propia casa. Es la primera vez que me pasa esto, es muy triste para nosotros”, afirmó Félix Díaz en diálogo con La Retaguardia. Una vez más, un integrante de su familia fue agredido, tal como les había pasado en más de una oportunidad a él y a Abelardo, otro de sus hijos. Y tal como le pasaría tan solo un día después de esta charla a su esposa, Amanda Asijak, que fue atacada por un hombre con una navaja; el agresor le dejó una herida de poca profundidad en el abdomen, y luego escapó. En el caso de Jorgelina, de 16 años, salía del baño que se encuentra afuera de la casa. Era la una de la madrugada cuando un hombre apareció del medio del monte, intentó a apuñalarla y alcanzó a cortarle parte de su largo pelo. “Trató de saber quién era el hombre pero no pudo. Salió la mamá a socorrerla, llegaron los vecinos y el tipo se fue escondiendo en el medio de la oscuridad, porque nosotros vivimos en medio de una arboleda, no hay luz, vivimos en medio del monte, entonces eso le facilitó mucho el trabajo a este hombre, no sé si lo llamaría hombre, es un inadaptado que trató de ejercer la violencia contra mi hija”, relató Félix Díaz horas después del hecho. “Como ella tenía una cabellera bien larga, eso fue lo que le agarraron –continuó–. Tenía el pelo trenzado y el tipo lo agarró y cortó a la mitad. Como indígenas, para nosotros la cabellera es algo simbólico, que representa el valor y la sabiduría; cuando fallece el ser querido de una mujer, se corta la cabellera, bien en la nuca. Entonces cuando los indígenas vemos a una mujer con el cabello corto no es necesario preguntar qué pasó, es como una forma simbólica de que ha quedado viuda, murió su papá o un hermano, por esa razón para nosotros es muy fuerte que le haya pasado esto a mi hija”. Díaz se encuentra en Buenos Aires, adonde viajó para reunirse con abogados para hacer una denuncia respecto a todo lo que está sucediendo en su comunidad, por lo que aún no había podido hablar con su hija: “me da escalofríos, a mí me gustaría hablar personalmente para darle consuelo, alivio y estar cerca de ella, porque es mi hija, la amo, y me da mucha impotencia no haber podido estar ahí cuando le pasó esto”. Jorgelina tiene 16 años y durante las actividades en la comunidad suele sacar fotos y filmar. Según su padre, a ella le gusta la militancia. La agresión que recibió esta semana en su casa no fue la primera. Ya sufrió una terrible golpiza en la represión del 23 de noviembre de 2010 en la Ruta 86, donde murieron dos personas. Además, el año pasado recibió amenazas a través de mensajes privados. Al respecto, Díaz señaló: “ella estuvo en la Capital Federal, quería seguir aprendiendo a través de la relación que tenía con otra chica de la capital, cartonera, y superar su situación de educación, quería completar la primaria para seguir estudiando después en la secundaria, y lastimosamente no le fue bien, fue perseguida por un hombre que la describía cómo estaba vestida, con quién iba, dónde dormía, qué comía, y se asustó y volvió a su casa. Y ahora estando en su casa le pasa esto. No quiero imaginarme qué piensa, qué siente una niña con esta vida dura para ella. Yo que siendo padre ya mayor a veces no soporto el maltrato de la vida, porque yo no tuve la suerte de tener padre y madre, y ella teniéndonos a nosotros como padres no podemos protegerla y esto es difícil, se me cruzan muchas cosas en la mente, y a mí me afecta muy fuerte lo que le pasó a ella”. Respecto al por qué del ataque contra él y su familia, Díaz apuntó directamente al gobierno de Formosa, encabezado por Gildo Insfrán: “a nadie le gustaría estar viviendo como una tortura psicológica, física, vivir así de esta manera, uno no tiene la seguridad de poder ver a sus hijos o a su familia, y esto podría pasarme a mí porque es una persecución política muy triste de parte del gobierno de Formosa de querer vencer nuestra voz a través de estos maltratos que nos dan día a día porque nosotros venimos denunciando al gobierno provincial por muchas cosas, por no respetar los derechos humanos del pueblo qom, y somos los únicos que nos animamos a denunciar. Y el gobierno de Formosa está creando como una imagen negativa ante la sociedad y esto les da más bronca y buscan la manera de poder justificar la persecución diciendo que nosotros somos los violentos, los perturbadores de la paz social, que somos los que no respetamos las leyes, que les pegamos a policías, que matamos, que violamos...”. Durante la entrevista con La Retaguardia, Félix Díaz repitió que no quería que sus hijos pasaran por lo mismo que él y destacó la importancia de la contención familiar. En este marco, le consultamos por su vida, por su infancia: “perdí a mis padres de chico, a los cinco años, crecí como huérfano mediante la solidaridad de los miembros de la comunidad. El respaldo que me dieron los mayores, los ancianos, permitió que hoy pudiera tener la vida que gozo. Y por esa razón yo doy mi tiempo, mi experiencia a favor de la comunidad, porque quiero devolver ese gesto humano que ellos me dieron para que sea útil para el desarrollo comunitario y también en defensa de la vida, porque yo he vivido en carne propia no tener qué comer, dónde dormir, tener un hogar, entonces uno vive esa realidad y trata de dar lo que tiene. No me gusta que los demás vivan como yo viví, me gustaría que todos vivamos de acuerdo con nuestras posibilidades. Mis padres murieron por tuberculosis o desnutrición, tampoco sé dónde están enterrados, dónde murieron. Son cosas que me tocaron, trato de ser fuerte con esto, porque lo que quiero es que mi familia disfrute conmigo como padre, y que yo pueda dar lo que da un padre, amor, cariño, y lo que necesito es estar bien, tener los recursos mínimos para poder desarrollar sus personalidades, y me da mucha bronca no poder darle a mis hijos lo que les tendría que dar un padre que es por lo menos pagarle la educación a un hijo, comprar lo que necesita, porque yo no tengo trabajo, no vivo de nada, sino mediante la solidaridad de la gente, y trato de no abusar de la generosidad, de pedir cosas para mí y trato de demostrar que estoy bien y hago lo que puedo, he dado mi tiempo, mi capacidad, al servicio de la comunidad y también a la sociedad porque yo creo que tengo una imagen positiva, pero eso no quiere decir que soy el mejor, siempre trato que el resto de la sociedad confíe en sus propias capacidades para que en el día de mañana podamos confiarnos y trabajar juntos para buscar un bienestar general para todos los seres humanos que habitamos este planeta”. A pesar de su voz triste y del dolor por los ataques sufridos, Félix Díaz continúa apostando a que la realidad pueda cambiar mediante el diálogo y la articulación: “estamos en un país enfermo, lleno de pobreza, sin embargo es un país rico en capacidades, con gente honesta que trata de salir de una manera transparente. Y ojalá todo esto pueda cambiar, capaz no voy a ver el fruto de lo que estoy haciendo, pero posiblemente lo disfrutarán mis nietos”, cerró el referente de la Comunidad qom La Primavera de Formosa.

DESCARGAR

0 comentarios:

Publicar un comentario