25 nov. 2013

(Por La Retaguardia) En el marco de la continuidad del juicio por el tercer tramo de la Megacausa ESMA, volvimos a dialogar con el fiscal Guillermo Friele, quien retomando testimonios que se escucharon en las audiencias de las últimas semanas se refirió a las "salidas" que llevaban adelante los genocidas con los secuestrados y a la coordinación que existía entre distintos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio.

En las últimas audiencias del juicio que se realiza en los tribunales de Comodoro Py declararon numerosos sobrevivientes, entre ellos Graciela Daleo y Alicia Milla. En palabras del fiscal Guillermo Friele, sus testimonios fueron muy importantes porque se trata de personas que estuvieron durante mucho tiempo secuestradas dentro del predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, lo que permite no solo probar sus casos sino también la presencia de muchos otros cautivos en ese centro clandestino de detención. Daleo y Milla dieron cuenta de una acción que llevaban adelante los genocidas sobre todo con las secuestradas: “salir a la pesca”. “Organizaban una cena en algún carrito de la Costanera, o en algún restaurant, las vestían bien, y justamente la pesca era que si alguien las reconocía y las iba a saludar, lo secuestraban en ese momento –explicó Friele a Oral y Público–. El testimonio de Graciela es contundente y muy importante en relación a todo esto, todas las salidas que hacían. No es que directamente se sabía que había una cita cantada y entonces los sacaban para marcar, esto era salir a la pesca, las sacaban por la calle para ver si alguien las saludaba. Después sí, también las sacaban a marcar alguna cita y ellas explicaron perfectamente cómo era el mecanismo siniestro respecto a cómo secuestrar gente”. Según describió el fiscal, estas salidas eran también una forma de ostentar poder ante los prisioneros: “lo resolvían en el momento, tanto Alicia como Graciela explicaron que por ahí estaban en un lugar dentro de la ESMA, engrilladas, y venían y les decían que se vistieran rápidamente, y las sacaban. Una cosa muy perversa, creo yo que realmente este centro clandestino de detención, exterminio, que fue la ESMA, tiene ribetes así, muy tenebrosos, muy patéticos en cuanto al tratamiento de los cautivos”. A pesar de que se trata del tercer juicio que se realiza por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA, en las declaraciones aparecen siempre nuevos datos no sólo para los fiscales o querellantes, sino también para familiares y sobrevivientes. Al respecto, Friele afirmó: “hemos tenido testimonios de varios familiares de víctimas que recién se enteraban de que habían pasado por la ESMA por alguna declaración de alguno de los sobrevivientes que los había visto, que los describía. Nos ha pasado, inclusive, de gente que nos decía que pensaban que habían pasado por Campo de Mayo, y eso puede ser posible también porque, por lo menos a entender de los fiscales que estamos llevando adelante la causa, lo que estamos probando claramente son las coordinaciones represivas; no es que la ESMA actuaba independientemente, sino que había una actuación coordinada donde había traslados de cautivos de un centro clandestino a otro, muchos de Campo de Mayo, algunos de La Perla en Córdoba, estamos viendo también que hubo un traslado muy grande de cautivos desde El Olimpo hacia la ESMA, estamos tratando de probar todo lo que es coordinación represiva por ejemplo con el Primer Cuerpo del Ejército”, detalló Friele. Para ejemplificar esta afirmación, el fiscal mencionó la reciente declaración en el juicio del abogado Jaime Nuguer: “él defendió presos políticos y fue uno de los primeros en presentar habeas corpus en los años en que ningún abogado se animaba a hacerlo. Vino a declarar en razón de que su hermano Hernán está desaparecido y estuvo en la ESMA, e hizo referencia al caso de Inés Olleros, una militante del Partido Comunista. Ella fue secuestrada (en julio de 1977) en el marco de un procedimiento policial y militar, realizado por la gente de la ESMA, en Avenida Constituyentes y Albarellos. Pararon el colectivo en el que viajaba, se llevaron a todos a la comisaría de la jurisdicción y ahí la terminaron secuestrando a ella. Lo que dijo Nuguer es que toda la información o mucha de la información que había la daba el Primer Cuerpo del Ejército; es decir, ahí se entiende la actuación coordinada del Ejército con la Marina en determinado procedimiento o con determinados cautivos. Esto es muy importante porque nosotros hemos ido recabando mucha información en cuanto a, por ejemplo, los que se dedicaban a la comunicación de procedimientos o enfrentamientos fraguados donde terminaban muertos muchos militantes; fraguados, porque todos sabemos que eran fusilamientos; eran del Primer Cuerpo del Ejército, pero los realizaban los operativos de la ESMA. Hay un sinnúmero de noticias en los diarios Clarín, La Nación, básicamente, y esto no es una casualidad tampoco, que dan como fuente de información el Primer Cuerpo del Ejército, pero son todos procedimientos fraguados que realizaron los que operaban clandestinamente en la ESMA”. Ha pasado ya un año de audiencias en este tercer tramo de la Megacausa ESMA, y no es el primer juicio en el que actúa como fiscal; sin embargo, Friele continúa sorprendiéndose ante cada testimonio: “una vez conocí medio de casualidad un campo de exterminio en Munich, Alemania. Yo era chico pero me quedó marcado, y cada vez que escucho relatos de la gente que estuvo en ESMA me hacen acordar mucho a esa visita que hice cuando tenía 18 años. Y la verdad que la ESMA me sorprende todos los días, es sorprendente cada testimonio, me detengo en Graciela Daleo y en Andrea Milla porque contaron además el tema de los embarazos, cómo trataban a las embarazadas, de qué manera les sacaban los bebés, la colaboración de los médicos en los partos, una serie de cosas que uno no deja de sorprenderse. Yo estuve en Automotores Orletti y en la Base Naval de Mar del Plata, y eran testimonios como más lineales, contaban el secuestro, cómo los torturaban, las condiciones inhumanas de detención y en el caso de los sobrevivientes cómo los liberaban. Acá no solo cuentan eso, sino también toda la patraña política, el tema del lavado de cerebro que se pretendía hacer con respecto a determinados cautivos, todo ese montaje de la ‘Sardá por izquierda’ como le decía Jorge Acosta al cuarto de embarazadas... realmente es algo que no se ve en otros centros clandestinos, esto de salir a la pesca, de ir a festejar el mundial. Por ejemplo, los cautivos de 1978 cuentan que los sacaban a festejar el mundial, pero no para festejar el triunfo del fútbol en Argentina, sino para ‘ir a la pesca’ en esos festejos, que alguien los saludara para tomarlos como cautivos. Todo el accionar es perverso”. Para Guillermo Friele, el signo de la perversión en este tercer tramo de la Megacausa ESMA está en uno de los imputados, el represor Miguel Cavallo: “va a todas las audiencias vestido como un abogado, camuflado dentro de los defensores oficiales y es la ilustración máxima de la perversión de esta gente. En estos días declaró también el hijo de Conrado Gómez, que es un abogado mendocino que está desaparecido. El hijo, muy vehemente, lo miraba a Cavallo y decía ‘porque el genocida”, “el genocida internacional’ y yo lo miraba a Cavallo para ver qué reacción tenía y él no sacaba la vista de su computadora, es decir la frialdad con la que se maneja Cavallo dentro de la audiencia cuando lo reconocen y le hablan a él, muestra bien a las claras la perversión de quienes operaban dentro de la ESMA”. Miguel Cavallo está presente en todas las audiencias, pero son pocos los imputados que asisten al juicio: “por ejemplo Juan Carlos Rolón ha estado en alguna que otra declaración o Antonio Pernías, pero ninguno muestra nada. Uno ve a estas personas, y las caras ni se les mueve, no muestran signos de arrepentimientos ni de emoción por nada, con todas las barbaridades que hicieron, y yo lo traspolo a 1976, 1977, 1978 cuando tenían poder, y la imagen es terrorífica, porque estando detenidos, algunos condenados a prisión perpetua siguen sin mostrar sentimientos, imaginémolos con el poder ilimitado que tenían en los años de la dictadura”. Las audiencias del juicio ESMA III continúan. Se desarrollan todos los lunes, miércoles y jueves de la Sala Auditorium, en el subsuelo de los Tribunales de Retiro, ubicados en Comodoro Py 2002 de la Ciudad de Buenos Aires. Son públicas y para presenciarlas solo es necesario presentarse con documento o pasaporte, más la voluntad de presenciar hechos históricos y dolorosos, que intervienen aún de muchos modos en nuestro presente.

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