30 dic. 2013

(Por La Retaguardia) Bajo el título “Economía, el corazón y el bolsillo”, Alfredo Grande entrevistó en su programa “Sueños Posibles” a Julio Gambina. En una extensa charla hablaron de empresarios, precios, dólar, devaluación, YPF, re-estatizaciones, sindicatos amigos del poder, temas que fueron agenda en este 2013 que se termina.

Tomando como disparador la frase del ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Juan Carlos Pugliese: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”, y a partir de las últimas reuniones entre empresarios y funcionarios del gobierno nacional para implementar un nuevo acuerdo voluntario de precios para enero de 2014, Alfredo Grande conversó sobre diversos temas económicos con Julio Gambina, profesor universitario y presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (Fisyp).

-Alfredo Grande: ¿Los empresarios ahora van a hablar con el corazón o el bolsillo?

-Julio Gambina: Siempre hablan con el bolsillo; siempre, no tienen corazón ni patria (risas). Es más, el acuerdo de precios es voluntario. Lo que se busca es el consenso y que los empresarios entiendan que no tienen que aumentar los precios. También es una apelación que se hizo en el diálogo social a que inviertan, porque si no lo hacen no hay posibilidad de crecimiento de la economía, de expansión de la economía capitalista. Y en realidad los empresarios sólo invierten si hay ganancias, es la lógica capitalista de cualquier persona que invierte. Nadie invierte en un plazo fijo, en un título, una hectárea de tierra, un comercio o industria, si no imagina que va a obtener mayor valor al final del proceso de inversión. O sea que el gobierno tiene una política donde apela a la voluntad de los empresarios para no aumentar los precios en enero y febrero, pero les están dejando todos estos días para que terminen de fijar los precios de esos productos que acuerden que no suban, y nosotros simples mortales y consumidores nos vamos a enterar de los precios, según dijo el jefe de gabinete (Jorge Capitanich), el 3 de enero; es decir que, de aquí a esa fecha, pueden pasar muchas cosas en la evolución de los precios. 
También piden voluntad para que inviertan, y a los sindicatos y centrales sindicales amigas del gobierno se les pide que no presionen con un aumento de salarios más allá de lo que la economía aguanta; es decir que la orientación es también pedir a los dirigentes sindicales amigos del gobierno que no generen conflictividad social. Es un mensaje para que no pasé lo que sucedió el pasado 19 de diciembre con la movilización de la CTA y de un espectro más amplio, e incluso la sorpresa por la presencia del Partido Obrero, Izquierda Socialista, que no son habituales marchantes junto con la CTA; o la convocatoria para una conferencia de prensa muy bien rodeada del movimiento de jubilados, incluido el ombusman de los mayores, que están reclamando por un importante incremento del haber jubilatorio. O sea que el diálogo social pretende por ejemplo una frase como “la casa está en orden”, que es un mensaje de Semana Santa de hace unos cuantos años, pero que bien podría adecuarse y aplicarse para estas fiestas navideñas y de fin de año.

-AG: Entiendo que vos hacés referencia a la CTA de Pablo Micheli, ya que la otra CTA, la de Hugo Yaski, sí se ha reunido con el gobierno.

-JG: Por eso hacía referencia a los sindicatos amigos, que son la CGT que lidera Antonio Caló y la CTA intervenida por el Ministerio de Trabajo con su interventor Hugo Yaski a la cabeza. Creo que hay que decirlo de esa manera, porque hay muchos que creen que es una división de las tantas que hay normal y lamentablemente en el movimiento popular, pero en este caso tiene que ver con una intervención del Ministerio de Trabajo. Lo curioso es que el Estado no reconoce a la Central de Trabajadores Argentinos, y sin embargo el Ministerio, órgano del Poder Ejecutivo, interviene la central y designa como interventor a Hugo Yaski.

-AG: En relación a ese amigo-enemigo permanente de los argentinos que es el dólar, ¿el gobierno finalmente devalúo?

-JG: Sí, con mucha fuerza. La presidenta había anunciado no hace mucho, en pleno despliegue del proceso electoral, que el gobierno no iba a devaluar, que no iba a aceptar las presiones por la devaluación, pero el ritmo de devaluación es impresionante. La devaluación del último mes es del 50%; la que va del año es del 30% y un poco más. Al entonces presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, hoy diputado, una persona con la que no comparto casi nada, por no decir nada de lo que plantea en general, casi lo matan cuando a mediados de año dijo que había que devaluar un 40% para ponerse a tono. La devaluación es demandada, pedida, solicitada, exigida por los grandes productores y exportadores, cada vez que hay devaluación pierden los de abajo. 
Cuando Fernando de la Rúa salió y llegó Eduardo Duhalde a la presidencia, hubo una devaluación del 40%, en lugar del 1 a 1 se fue a 1,40, después escaló a dos, tres, y llegó a las cifras actuales, y esa devaluación es una gigantesca transferencia de recursos de los asalariados al sector de propietarios de medios de producción, y esta devaluación la paga el conjunto de los trabajadores, jubilados, todos aquellos que viven de ingresos fijos e incluso todos aquellos empresarios que le venden a quienes ienen ingresos fijos. Hablemos del almacenero de barrio, de aquel que no está en condiciones de transferir el costo de la devaluación o el proceso inflacionario a sus productos, por lo tanto la mayoría de la sociedad sufre esta devaluación. 
Y el tema no termina. Lamentablemente la tendencia devaluatoria argentina va a continuar, ya hay un efecto buscado por el gobierno que es que no se mueva demasiado el dólar paralelo. Está tratando de achicar la brecha entre ese dólar ilegal y los distintos tipos de dólares que hay en la Argentina, especialmente el llamado dólar turista de la gente que se va en estas vacaciones a Uruguay, Brasil, Chile por no hablar de Europa y otros lugares. Hoy para conseguir esos dólares lo puede hacer en el mercado paralelo a casi diez o en el mercado legal, incluso con autorización de la AFIP, a un valor de 8,60, 8,70 aproximadamente, por lo tanto se va achicando esta brecha entre los distintos tipos de cambio, y la idea es seguir en ese camino hasta que la Argentina recupere capacidad de ingreso de dólares y eso que para el gobierno y los sectores de poder económico puede ser una buena noticia, para los simples mortales puede ser complicado, porque los dólares van a entrar a la Argentina, por ejemplo, por el crecimiento de la deuda. Argentina está tomando deuda internacional de nuevo. La semana pasada se festejó la colocación de un bono internacional de YPF. Hay que acordarse de que en tiempos de dictadura militar la empresa argentina que más se endeudó fue YPF y hoy la punta de lanza del nuevo endeudamiento es también YPF; es como un ensayo, como una búsqueda a ver si se consiguen prestamistas en el exterior para darle dinero a la empresa más importante que tiene Argentina que es YPF, ahora de gestión estatal, pero la Argentina va a intentar buscar deuda pública en el exterior y está induciendo a que el sector privado tome deuda. 
Antes de irse del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont dispuso, por ejemplo, que las cerealeras no podían endeudarse en el mercado financiero local y que si querían dinero para pre-financiar exportaciones tenían que conseguirlo en el exterior, o sea que los dólares van a entrar porque el sector privado o público se endeude o porque lleguen inversiones externas. Ejemplo clave y claro de eso es el acuerdo YPF-Chevron. Otra vez YPF no solamente para obtener deuda, sino también para atraer inversores con el tema de la producción de los hidrocarburos no convencionales, que tiene una metodología de extracción muy agresiva con los recursos naturales y por lo tanto altamente contaminantes, pero como lo que importa son los dólares, poco interesa que se afecte el subsuelo, las napas de agua, que se utilice una política invasiva sobre los recursos naturales y más allá de lo que opinan las poblaciones que están vinculadas en esos territorios. El tema del dólar va a seguir estando, lamentablemente pesa mucho en la economía argentina, que es altamente dolarizada y que tiene muchos elementos dependientes o subordinados a lo que pase con el tipo de cambio.

-AG: ¿Cómo terminó la situación de Eskenazi en relación a este tema?

-JG: Fue otro gran fracaso. El tema es que se usó más que nacionalización o estatización fue la argentinización.

-AG: El kirchnerismo es una fábrica de neologismos...

-JG: Creo que es serio porque se trata de escamotear las palabras verdaderas, por ejemplo, cuando se hizo la estatización fue parcial y en realidad YPF es una sociedad anónima de gestión estatal con mayoría de capital público, pero sigue habiendo capital privado, cotización de YPF en la Bolsa, y por lo tanto hay muchos eufemismos, letra chica podríamos decir, que la sociedad no estuvo enterada y con algarabía festejó la expropiación parcial de YPF, por eso es importante señalar todas estas cuestiones.

-AG: En una entrevista anterior, nos habías explicado que los Certificados de Depósitos de Inversión (CEDIN) eran también una forma de aumentar la deuda externa, ¿qué pasó con el CEDIN?

-JG: Fue un intento por blanquear divisas en negro, pero la verdad es que no hubo éxito porque no hubo confianza en la política oficial. Se ofreció que quien blanqueara dólares, algo que se llamaba exteriorización, y dijera tengo 10 mil, 100 mil, 1 millón de dólares bajo el colchón, cajas de seguridad, en el exterior, iba a ser perdonado tributariamente y sin embargo no funcionó. Ni eso, ni un bono especial que se organizó para inversiones en infraestructura, a tal punto que al no lograrse con tenedores argentinos de divisas en el exterior, hubo una gira muy importante del ministro de Economía, Axel Kicillof, y el de Planificación, Julio de Vido, por Rusia y China para buscar inversores, especialmente para emprendimientos que tienen que ver con la producción de electricidad, que es un tema que está muy caliente, muy asociado al tema de los cortes, a la incapacidad que tiene la economía argentina para generar desarrollo de infraestructura acorde con las necesidades que plantea la actualidad. 
Hay un fracaso de la política energética que tiene que ver con el fracaso de la privatización, un tema que viene de los '90 y que no ha sido modificado, y que estructuralmente no va a ser modificado aún con la amenaza planteada por parte del jefe de gabinete de que si las empresas de distribución eléctrica no cumplen el Estado está dispuesto para hacerse cargo de ellas. Esto ratificaría que el Estado sólo re-estatiza aquellos ámbitos donde las empresas privadas no cumplen o donde quieren irse. Estoy hablando por ejemplo del Correo, que cuando Macri padre no cumplió, se estatizó; algunas líneas de Ferrocarriles, que ante el incumplimiento contractual el Estado re-estatizó; o el caso de Aguas Argentinas, donde la compañía francesa concesionaria se quería ir y no estaba cumpliendo con sus objetivos por lo que el Estado se hizo cargo. Lamentablemente el Estado no se ha hecho cargo de las privatizadas de alta rentabilidad como podría ser el caso de las telefónicas, como para pensar que hay una orientación de terminar con el flagelo de la privatización que ha significado grandes negocios para inversiones externas que en condiciones muy favorables se hicieron de estas empresas, y que ahora muchos de ellos están pensando en retirarse. 
En esta búsqueda de inversores externos o de dólares para aplicar a la economía argentina es que se montó esta historia de la exteriorización de moneda externa que ha sido un fracaso absoluto, pese a que está en vigencia hasta fin de año, y obviamente nadie imagina que se vaya a extender el plazo de finalización de esa operatoria que para los objetivos del gobierno ha sido un fracaso absoluto. Se pensaba que iban a entrar entre 2 mil y 4 mil millones de dólares y la cifra que ingresó es irrisoria y prácticamente no se tiene en cuenta y nadie habla de eso.

-AG: Esta pregunta puede sonar delirante, pero ¿se puede pensar que ha habido un golpe de Estado contra Cristina Fernández de Kirchner?

-JG: No, creo que el gobierno de Néstor Kirchner vino con un propósito explicitado por él mismo el 25 de mayo de 2003, donde decía que venía a recomponer el capitalismo nacional, y cuando se habla de década ganada lo que hay que pensar es que de 2003 a 2013 se generaron las condiciones para restablecer las condiciones de funcionamiento del capitalismo en la Argentina, las cuestiones estructurales de herencia del menemismo no se modificaron. Estoy hablando del modelo sojero, del modelo minero, de la hegemonía de las terminales extranjeras automotrices como sector más dinámico de la industria de la Argentina, los bancos que estaban golpeados y amenazados en 2001 y 2002 son las empresas con mayores ganancias en los últimos años, y por lo tanto el núcleo del poder económico y político de la Argentina se ha recompuesto en los últimos años y lo que hay ahora es una disputa por quién gobierna la Argentina. 
No creo que se haya manifestado un golpe sino que el poder en sentido integral, no solo el económico, está buscando espacios para recomponer su capacidad de decidir. Eso es en diversos planos las múltiples y variadas derechas que hay en el peronismo, en el radicalismo, en el socialismo, en distintos sectores políticos de la Argentina, pero también es el papel de la Iglesia, con la sorpresa para muchos que fue la elección del Papa argentino, y ojo qué pasa también con las fuerzas armadas, porque esto de Milani…

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