21 ene. 2014

(Por La Retaguardia) En las últimas semanas el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no renovó el contrato de una veintena de trabajadores del área. Dialogamos con una de ellas, Victoria Gatti, quien detalló los alcances de los programas que funcionan en la Dirección y cómo hoy corren riesgo ante el despido de personal y el abandono de las actividades que se llevaban adelante.

A principios de este año se conoció la noticia de que el gobierno porteño había anunciado el desguace del Programa de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales y que corría riesgo la continuidad del Parque de la Memoria de Costanera Norte, que homenajea a las víctimas del Terrorismo de Estado. Ahora es el turno de otra dependencia también del área social de la Ciudad de Buenos Aires. Los tres programas principales de la Dirección de Políticas de Juventud, Consejerías en Salud Sexual y Reproductiva, la Red de Empleo Joven y el Observatorio de Juventud, también se encuentran en emergencia y ante la posibilidad cierta de no poder seguir brindando la ayuda que daban a miles de jóvenes, o al menos no con la misma calidad y compromiso.
“Los diferentes sectores se encargaban de hacer un contacto con el joven, el primer empleo, la entrevista laboral, el tema de hacer un currículum. Había un programa en el que íbamos a las escuelas a dar talleres o hasta de manera callejera en oficinas móviles de persona a persona, o sea el promotor con el chico. Después teníamos tres consejerías que funcionaban dando clase de parto, post parto, había charlas de prevención de embarazo, de enfermedades, se daban preservativos, había médicos obstetras que daban estas charlas. El Observatorio se encargaba de monitorear y dar los resultados de las cifras y daban un diagnóstico de cómo iba la situación”, detalló Victoria Gatti, una de las trabajadoras despedidas de la Dirección, en diálogo con La Retaguardia.
Estos programas están destinados a personas de entre 16 y 29 años, a excepción de las Consejerías que eran para todo tipo de edades.
Pero ahora todas estas actividades están en peligro. Y esto no se debe justamente a que los resultados de esos planes hayan sido negativos: “hasta principios de 2013 –explicó Gatti– habíamos conseguido que quince mil chicos se anoten en las oficinas. Durante ese tiempo estuvimos bajo la dirección de Nicolás Pechersky. Gracias a esta cantidad de gente que se pudo anotar se hicieron ferias de empleo donde se enseñó a hacer un curriculum, se dieron contactos con las empresas, se hacían entrevistas laborales de entrenamiento, se juntaron un montón de contactos, y este año se anotaron cuarenta mil pibes en la calle, se hicieron dos ferias y fueron veinticinco mil personas a cada una, se les dio la oportunidad de que hagan una entrevista, de que entren a laburar en un lugar nuevo por primera vez. Gracias al observatorio hay una encuesta de jóvenes que ahora es ley”.
En enero de 2013, la vicejefa de gobierno, María Eugenia Vidal, reemplazó a Pechersky por la ex legisladora Luciana Blasco y, según los trabajadores, ahí comenzó el problema: “empezaron a dejar de renovar contratos, la gente que renunciaba por algún motivo personal o porque no aumentaban los sueldos no era reemplazada, ese contrato se moría ahí y así empezaron a vaciar de a poco. Por ejemplo, nosotros éramos ocho promotores y hay doce personas más que trabajaban con nosotros: coordinadores, psicólogos, antropólogos, esos contratos eran hasta diciembre y cuando se terminaron jamás se renovaron, se eliminaron, y esas áreas ahora están vacías, hay un coordinador en cada área o varios pero no hay mano de obra”, relató Gatti a La Retaguardia.
También se cerró la Consejería en salud ubicada en Los Piletones, y después se continuó despidiendo gente de las Consejerías de Recoleta y Lugano: “ambas de a poco se están vaciando, sacaron un obstetra, un psicólogo, y por otro lado, en mi área, yo era una de las promotoras de la Red de Empleo, nos sacaron directamente a todos los promotores y dejaron cuatro personas que casualmente responden a un referente del PRO. A estas cuatro personas las reubicaron y por lo menos mi parte, la que es de oficinas móviles, fue cancelada por el momento. De estas tres áreas quedaron nada más que coordinadores a cargo, porque la opción es que el programa siga estando pero vaciado, así figura una justificación del presupuesto que se aprobó a fines del año pasado”, agregó Gatti.
En el presupuesto 2013, se le asignó a la Dirección de Política de Juventud 17 millones de pesos, y para este año la cifra ascendió a 26 millones. Pero lejos de ser una apuesta a los programas sociales, esto implica que en los papeles la Dirección siga funcionando como hasta ahora e incluso incrementando su presupuesto, pero tal como ya ha sucedido en otras áreas el dinero luego sería subejecutado. Recién a fin de año podrá saberse qué se gastó exactamente y si en el medio se habrán reasignado partidas a otras áreas más acordes con el espíritu PRO, para el que muchas veces los trabajos sociales parecerían ser tan solo un gasto. Generalmente, las partidas son reasignadas para publicidad y la organización y realización de eventos públicos gratuitos, es decir actos con mayor visibilidad de la gestión PRO ya no sólo para los porteños sino para el resto de los argentinos, en el marco de la campaña presidencial iniciada por Mauricio Macri para las elecciones de 2015.
“Se ve que toda la plata que estaba destinada para nuestros sueldos está siendo destinada a eventos masivos. Por ejemplo, ahora por el programa Chau Tabú contrató a Agapornis en el Planetario, en la Bienal se contrataron muchas bandas de masiva concurrencia, es como si trataran de buscar despersonalizar todo, y esto pasa en todo el gobierno”.
Chau Tabú es un programa al que se pueden comunicar chicos y jóvenes para hacer preguntas sobre salud sexual, pero -tal como aclaró Gatti- la única forma de consultar es de manera online: “ahí te das cuenta el tema de despersonalizar todo. Buscan que todo sea a través de un tercero, todo automático, como pasó con las inscripciones de los chicos de secundario y primario. A su vez, en Chau Tabú tampoco está muy claro el sentido de invitar a un recital, a quién invitás, entra cualquiera, es como más propagandístico. Es como que se destinó todo a propaganda y se está despersonalizando todo. Lo mismo pasó con las chicas del programa de Delitos Sexuales; esas mujeres trabajaban con trescientos casos en vivo y en directo, ellas mismas se encargaban de que las cámaras gesell funcionaran, de que las terapias sigan su curso, pero las echaron. Es claro el vaciamiento”.
Al momento de la entrevista con Gatti, los trabajadores a los que no se les había renovado el contrato en la Dirección eran veinte, pero los despidos se suman todos los días: “van echando gente de a poco, como si fueran gotas, para ir vaciando los programas de a poco; no es que los cierran de pronto, sino que queda gente de planta permanente que jamás se ocupó de nada de esto, el área empieza a funcionar mal, a dar mal crédito, empieza a fallar, y es peor porque le hace mal al programa. Todo ese tiempo que vinimos trabajando bien se ve manchado porque gente que no sabe lo que tiene que hacer empieza a asumir. Sentimos más que todo indignación, porque nos fueron volando de a poco, nos sacaron el apoyo total. Luciana Blasco desapareció de la oficina, nunca se mostró con nosotros”.
“Lo irónico es que yo entré por el mismo programa donde estoy ahora trabajando. O sea, yo me anoté, me mandaron un mail, me pidieron un curriculum, entré a trabajar y ellos mismos me echaron. Esto da cuenta de la hipocresía y la forma de manejarse que tuvieron”, señaló Gatti en diálogo con La Retaguardia.
La no renovación de contratos deja además en evidencia la irregularidad de muchas de las contrataciones no solo del gobierno de la Ciudad sino también a nivel provincial y nacional. Se trata de personas que son re-contratadas cada año, o cada seis meses, lo que implica una relación de dependencia encubierta. Pero a su vez, están en condiciones laborales precarias, ya que los sueldos suelen ser menores al personal en planta permanente, en algunos casos representan la mitad del salario, no cobran aguinaldo, no cuentan con obra social, ni otros beneficios. De esta manera, los gobiernos encubren nada menos que despidos como “simples y legales” no renovaciones de contrato.
Una de las funciones del Observatorio de Juventud es llevar un registro de lo que se trabaja en los otros dos programas de la Dirección. Allí están los resultados de las tareas realizadas todos estos meses por los trabajadores hoy despedidos: “hay registro de la Red de Empleo, de los chicos que hicieron la entrevista, de los que no, de los que consiguieron trabajo, los mismos chicos agradecían mandando mail, y eso está todo. No todos los resultados son públicos, cuando fue el tema del vaciamiento, sacaron a todos del Observatorio menos a dos coordinadores, a los que les sacaron la posibilidad de publicar estos resultados en el anuario. Cuando tengan que publicar los números de este año claramente van a tener que inventar o algo van a tener que hacer porque no tienen a nadie, son dos personas con cuarenta mil datos... va a ser difícil”, advirtió Gatti.
A partir de este año, no solo se perderá la publicación de los resultados de estos programas, sino que tampoco habrá políticas de juventud a relevar. De no modificarse la actual actitud gubernamental, miles de chicos dejarán de tener una herramienta de ayuda y orientación para encontrar su primer trabajo, no se harán más charlas sobre parto y post parto, no habrá más prevención de enfermedades o embarazados no deseados, ni se entregarán preservativos en la Ciudad de Buenos Aires.

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