24 feb. 2014

(Por La Retaguardia) Se trata del proceso judicial más importante de la provincia, al que se llegó a partir de la unificación de quince causas. Desde el lunes 17 de febrero, el Tribunal Oral Federal N°1 juzga a treinta y siete imputados, entre ellos ex jueces y fiscales como Otilio Romano, Luis Miret y Guillermo Petra. Dialogamos con Pablo Salinas, abogado querellante por el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, quien se refirió a cómo se logró alcanzar este juicio tan importante para Mendoza.

El inicio y desarrollo de este juicio genera muchas expectativas, ya que es la sumatoria de varias causas que iban a juzgarse por separado, pero que gracias a la lucha y organización de los organismos de Derechos Humanos se logró su unificación en una Megacausa, conformándose el proceso más importante de la historia judicial de Mendoza.
Es el proceso con más imputados y víctimas que se realiza en este momento, junto con el de la ESMA en Buenos Aires y La Perla de Córdoba,
Además, en Mendoza se está juzgando a integrantes del aparato judicial provincial que hasta hace poco tiempo cumplían con su misión de frenar las causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. No es casualidad que hasta hace unos años este tipo de juicios avanzara en otras provincias menos en Mendoza.
“Lo increíble es ver en el banquillo a casi cuarenta personas y entre ellas cinco ex jueces y fiscales (Otilio Roque Romano, Luis Francisco Miret, Rolando Evaristo Carrizo, Guillermo Max Petra Recabarren y Gabriel Guzzo), verlos a todos juntos, haber conseguido la unificación de las causas creo que es central”, reflexionó al respecto el abogado querellante Pablo Salinas.
“Verlos a todos los que actuaron en el terrorismo de Estado sentados allí, me hizo acordar a la imagen del juicio de Nuremberg, todos los nazis sentados –continuó el letrado–. Todo el aparato judicial que servía para legitimar las torturas, los secuestros, con eso ellos actuaban, brindaban la impunidad en todos los casos de los compañeros. Además de la omisión, porque el fiscal debía investigar los secuestros extorsivos, impedir que asesinaran a una persona y en vez de hacer eso legitimaba el accionar de la Octava Brigada de Infantería de Montaña y de los represores que están ahora sentados con ellos, es que coinciden ideológicamente con el régimen de terrorismo de Estado. Son políticamente defensores del terrorismo de Estado”.
En este sentido, Salinas recordó que hasta 2010, el ex miembro de la Justicia Federal Luis Miret era profesor de la Facultad de Derecho de la  Universidad Nacional de Cuyo, y en sus clases decía que la gente pedía orden y que los militares llegaron justamente para darle lo que pedía: “cuando los alumnos pidieron que no se le renovara el contrato, el Consejo Directivo bancó a Miret, él hasta pidió la lista de los estudiantes para evaluar posibles acciones legales. Este es el grado de intimidación que él ejercía. Yo estudié en Córdoba y ahora doy clases pero en Ciencias Políticas, porque siempre la Facultad de Derecho ha sido un búnker de la derecha, recién ahora tenemos algunos colegas como Diego Lavado y Omar Palermo que ganaron concursos en Derecho, pero son minoría”.
Miret intimidando a Auat
(Foto Marcos Doña-Diario El Sol)
Miret está acostumbrado a ser impune y a intimidar cuando y como quiere. Eso pudo verse en la primera audiencia de este juicio, cuando le sacó una foto al fiscal general de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, Jorge Auat: “sigue manteniendo el mismo nivel de intimidación que tenía cuando pidió la lista de los alumnos que pedían que no se le renovara el contrato. Imagínense un imputado,  por ejemplo, por tráfico de drogas, sacándole fotos al fiscal durante la audiencia. En ese momento, Auat dejó la constancia de que esa actitud de Miret estaba intimidando y pidió que se le retirara la cámara de fotos. En el Diario El Sol de Mendoza salió en la tapa la imagen de Miret sacando esta foto. Quedó absolutamente clara la actitud intimidatoria que tomó”, señaló Salinas.
Aunque es el cuarto juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza, la mayoría de los imputados en esta megacausa no cuentan con sentencias previas: “hemos tenido tres juicios y recién en este cuarto ha llegado un número importante de gente del D2 (Departamento de Información 2) que estuvo libre hasta la semana pasada, cuando logramos que la Cámara diera vuelta la resolución que les daba la libertad. Fue todo una lucha, no es que de repente por acto de magia están todos ahí sentados”, afirmó Salinas.
El abogado querellante explicó que esta situación se dio porque los ex fiscales y jueces, hoy sentados en el banquillo, tenían a su cargo todas las causas en la Cámara Federal: “recién cuando fueron renunciando o destituidos empezamos a tener los juicios, sino no sé si los hubiéramos tenido en Mendoza, porque ellos estaban dedicados a brindar impunidad en los setenta pero siguieron también desde 1983 hasta ahora. Esa es una gran deuda de la democracia, en vez de apartar a todos los jueces de la dictadura les dieron acuerdo del Senado y los dejaron seguir interviniendo en muchas provincias no solo en Mendoza”, agregó.
El día anterior al inicio del juicio se hizo un festival que incluyó un homenaje a Alfredo Guevara Blanco, fallecido en 2005. En diálogo con Oral y Público, así lo recordó Pablo Salinas: “fue el abogado de las Madres y de los organismos, con él nos formamos prácticamente todos los abogados que estamos hoy en el equipo de la querella. Ha sido un referente en la lucha por los derechos humanos en Mendoza. Estuvo detenido en 1975 por defender presos políticos. Gracias a un habeas corpus que presentó Rodolfo Ortega Peña pudo salir a Perú exiliado con sus hijos, de ahí se fue a México, y cuando se recuperó la democracia volvió a Mendoza. Fue el querellante que consiguió impulsar el juicio por Graciela Fiochetti en San Luis y que se ordenara la detención del Capitán (Carlos) Pla. Además defendió siempre a los presos pobres, a aquellos que muchas veces no podían pagar un abogado. Él los defendió de las condiciones indignas de las cárceles y lo hizo sin especular, porque ahora la mayoría de los abogados no quieren defender públicamente que haya mejores condiciones carcelarias porque les da mala prensa, los acusan de abogados de delincuentes y demás, y entonces no se animan a luchar por mejorar los derechos humanos. Él siempre estuvo luchando y asumiendo los costos con tal de tener una vida más digna para los mendocinos”.
En relación a la cobertura de los medios de, al menos, el inicio del juicio por la Megacausa, Salinas señaló que fue una sorpresa la repercusión que tuvo este hecho tanto a nivel nacional como provincial: “está teniendo muchísima más cobertura que otros juicios que hemos tenido, justamente por donde se hace que es el Salón de la Corte Suprema, que es el más grande que hay en los Palacios de Tribunales de Mendoza, y además por las implicancias de que se trata de personas que hasta ayer eran poderosas y manejaban la justicia federal y hoy están sentadas en el banquillo de los acusados, es algo que habla también de que podemos tener una Argentina que interpele el poder. Me parece que es el mensaje que se puede sacar ahora de este juicio”, aseveró.
El juicio continuará hoy, en la Sala de Audiencias de la Corte Suprema de Justicia, en los Tribunales Provinciales de Mendoza, por la que pasaran a lo largo de todo el proceso más de seiscientos testigos.

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