22 feb. 2014

Una de las tantas casas históricas
porteñas en peligro de demolición
(Por La Retaguardia) A diferencia de otras ciudades del país donde quizás los lugares históricos están concentrados en una zona determinada, en Buenos Aires existen áreas con valor patrimonial de distinto nivel en todos los barrios. Sin embargo, éstas no siempre son respetadas por autoridades locales o emprendedores inmobiliarios, tal como ocurre con el Metrobus que el gobierno del PRO quiere construir sobre la Avenida Paseo Colón, por citar solo un caso. Gerardo Gómez Coronado, defensor adjunto del pueblo porteño, reflexionó sobre estos temas en diálogo con La Retaguardia.

Como defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gerardo Gómez Coronado trabaja en las áreas de planeamiento, identidad barrial, preservación arquitectónica, transporte y servicios públicos.
En diálogo con La Retaguardia, el funcionario explicó que en el último tiempo se han logrado avances en relación al patrimonio gracias a la instalación del tema en la agenda pública por parte, fundamentalmente de los vecinos, lo que permitió la sanción de algunas leyes protectoras: “por ejemplo –expresó Gómez Coronado– hay una que dice que previo al otorgamiento de un permiso de demolición para obra nueva para una propiedad construida antes de 1941, tiene que intervenir una oficina especializada para evaluar su valor patrimonial. Antes no existía ningún impedimento si el propietario, en función de los derechos de propiedad, decidía demoler una casa con valor patrimonial para construir un edificio en torre o lo que fuera. Ahora está este paso previo. Después viene la discusión acerca de si esta comisión evaluadora es a veces muy laxa cuando da los permisos de demolición o no, pero por lo menos tenemos esa ley que invierte la carga de la prueba. Antes los que estábamos en la defensa del patrimonio teníamos que ir inclusive hasta la justicia para probar el valor patrimonial de una casa para que no la demuelan, ahora automáticamente si es anterior a 1941 los propietarios tienen que demostrar que en realidad ya no tiene valor patrimonial, que está muy destruida, etc. y que por eso la quieren demoler”.
Además, en el último tiempo se ha extendido en la Ciudad de Buenos Aires la cantidad de edificios catalogados con valor patrimonial: “obviamente los que estamos en esto siempre vemos el vaso medio vacío, y entendemos que se tendría que proteger mucho más, pero es cierto que prácticamente no hay zona de la ciudad que no tenga edificios catalogados con protección”, agregó el defensor.
El valor patrimonial de una construcción o propiedad se puede definir desde distintos aspectos. En la Capital Federal, la mayoría está relacionada con lo arquitectónico: “esta ciudad tiene la particularidad de la inmigración; especialmente en los períodos de guerra hubo un éxodo obligado de muchos de los principales arquitectos que estaban en boga en Europa en ese momento. La gente de mayor dinero de Buenos Aires de principios del siglo XX, inclusive hasta bien entrado ese siglo, optó por contratarlos. Esto también tuvo el efecto imitación en otros sectores de la Ciudad. A partir de esto podemos percibir aquí uno de los mejores exponentes de cada una de las escuelas arquitectónicas que había en ese momento en el mundo. Esto no se da solamente en edificios públicos o palacetes, sino que inclusive familias medianamente acomodadas de distintas zonas de la ciudad se daban el lujo en ese momento particular de la historia de Buenos Aires de encargarle por ejemplo una casa al arquitecto (Alejandro) Virasoro, que es muy famoso y hasta vienen estudiantes de Arquitectura de otras ciudades a Buenos Aires porque sus diseños se encuentran en lugares insólitos”, relató Gómez Coronado.
Las edificaciones también pueden estar protegidas por su valor histórico o cultural. Así lo explicó el defensor adjunto a La Retaguardia: “histórico porque pudo haber pasado ahí algún hecho trascendente que merezca recordarse, y cultural porque tiene que ver, y es algo en lo que en la Defensoría le ponemos mucho énfasis, en el valor identitario que tiene para el vecino, porque no necesariamente tuvo que haberse firmado ahí el Pacto de San José de Flores para que un lugar tenga trascendencia identitaria para el vecino de ese barrio, puede ser porque ahí por ejemplo cantó Gardel, porque ahí peleó el Torito de Mataderos, Justo Suárez... Buenos Aires está lleno de lugares a los que se preserva por el valor identitario que tienen para los vecinos. Lo mismo que algunos bares notables. Tenemos entonces esta trilogía de aspectos que conforman por qué se protege determinado edificio o lugar”.
A pesar de los avances y la inclusión del valor patrimonial de los edificios en la agenda pública, hay algunas decisiones gubernamentales que hacen temer un retroceso. Es el caso de la nueva línea de Metrobus que el Ejecutivo porteño quiere implementar en la Avenida Paseo Colón. Para su construcción debería desalojar y/o demoler distintos espacios con una importancia social, cultural e histórica determinante. Los vecinos del barrio de San Telmo ya se están organizando para evitar la continuidad de esta iniciativa.
Para Gerardo Gómez Coronado, esta medida tiene varias aristas cuestionables y “merece una discusión más fuerte que una simple decisión administrativa”: “gran parte de la extensión de la Avenida Paseo Colón está protegida dentro del Código de Planeamiento Urbano con una simbología que es ‘área de arquitectura especial’, porque tiene una continuación de la recova al igual que la Avenida Leandro N. Alem y que todo el bajo porteño. Alem y Paseo Colón eran el viejo Paseo de Julio al que se le dio ya desde fines del siglo XIX esa particular característica de ser veredas con recova. A eso le agregamos, lo que le da cierta particularidad, el tema de que es un boulevard arbolado. Desde el punto de vista del tránsito, nosotros estamos a favor del sistema de Metrobus en general, pero no en cualquier lugar ni de cualquier forma. En este sentido, no es un lugar tan necesario para colocarlo porque la verdad que el transporte público circula con bastante agilidad en todo el trayecto de Paseo Colón, no es justamente un área donde amerite la determinación de carriles exclusivos. El otro aspecto es el costo-beneficio, que implica el hecho de que yo para hacer una determinada obra, tengo que demoler, expropiar, etc. Otra cuestión también es qué hacemos con el sitio de memoria (el ex CCDTyE Club Atlético) que está debajo de la autopista. Acá estamos hablando de una integralidad de temas”.
Para el defensor adjunto del pueblo, al proyecto del Metrobus en Paseo Colón le falta instancias de debate con vecinos, especialistas e inclusive con los propios involucrados del sistema de transporte, es decir las líneas de colectivo, para evaluar en qué medida realmente los va a beneficiar su implementación. A su vez, Gómez Coronado sumó un elemento más a la discusión: “en la ley que se votó en su momento para ampliar la red de subte, hay una línea que está postergada y que va a ir justamente debajo de las avenidas Paseo Colón y Alem hasta llegar a La Boca. O sea que si se quiere hacer inversión pública, quizás habría que evaluar hasta qué punto no instrumentar esa línea que era la J”.

Los espacios de memoria como sitios históricos

Finalmente, y en relación al ex Centro Clandestino de Detención “Club Atlético”, que se encuentra bajo la autopista, se le consultó a Gómez Coronado su opinión sobre el reciente traspaso de la administración delos ex CCDTyE del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires al de la Nación: “en general cuando hablo lo hago en forma institucional pero sobre este punto quiero dar una opinión personal –aclaró–: a mí me parece que es como que la Ciudad se saca el tema de encima. Yo creo que muchos actores están contentos con esto al argumentar que prefieren que lo maneje el gobierno nacional y no el de la ciudad, pero lo que yo digo es que los gobiernos pasan. La Ciudad se sacó de encima un tema del que tendría que ocuparse, con lo cual esta solución a mí no me gusta, en todo caso yo hubiera hecho un convenio por el cual el gobierno nacional podía hacer determinadas obras, se le daba un comodato con un plazo y listo, pero no el traspaso como se ha hecho. En cuanto a los ex centros clandestinos creo que hay que preservarlos pero de otra forma. Salvo el caso de la ESMA que todos los conocemos y sabemos todas las actividades que allí se llevan adelante; ¿pero alguien conoce a alguna persona que haya entrado al ex centro que estaba debajo de la Autopista? Yo creo que una de las falencias que hay es que muchas veces declaramos algo de interés o como sitio de la memoria, y después es como que ya está y nos quedamos tranquilos, pero en realidad cuando declaramos algo es porque entendemos necesario que los vecinos y la posteridad se entere de lo que pasó allí, pero no tenerlo como un mausoleo sin darse una política de cómo llegar a los colegios, abrirlos, etc. Justamente creo que habría que aprovechar el debate que se va a generar sobre la intención del macrismo de instalar el Metrobus de Paseo Colón para hablar de cuál es el rol del Club Atlético, para qué se lo quiere preservar, si es un sitito arqueológico o si en realidad es un sitio de la memoria para que todos los vecinos entren”.

Aunque en principio los desalojos previstos para iniciar la obra del nuevo Metrobus están paralizados, queda aún por delante una larga instancia de discusión sobre la necesidad de su implementación y la forma en que tendría que llevarse a cabo. Los vecinos, la Defensoría del Pueblo parecen estar dispuestos a debatir, pero el gobierno porteño sigue sin dar señales en ese sentido.

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