7 feb. 2014

(Por RNMA) Luis Bicego es párroco de Las Heras, Santa Cruz, desde el año 2001. En la cobertura especial realizada por la RNMA para pedir la absolución de los trabajadores petroleros de las Heras condenados 12 de diciembre por la muerte del policía Jorge Sayago, ocurrida en 2006, sumamos su voz como referente social. El testimonio sorprendió por su crudeza para calificar a la justicia y comparó lo sucedido tras el asesinato con la represión de la dictadura.

“Pasaron años del caso Sayago y parece que la prensa nacional se ha olvidado”, arrancó reflexionando con relación a la desaparición del tema de las agendas de los medios tradicionales. Medios que tampoco han tomado en sus agendas las irregularidades del juicio que condenó a los trabajadores.
“Al principio, los medios me volvieron loco durante un mes y me presté a responder porque creía importante que alguien dijera lo que sucedía”, recordó.
Bicego es italiano pero en los '60 pidió misionar fuera de su país y lo enviaron a Argentina: "se ve que no me querían mucho", dice sonriendo cómplice.
El cura, que se encontraba en Italia visitando a sus familiares cuando ocurrieron los hechos, describió el panorama que encontró a su regreso: “cuando llegué a Las Heras esto era una caza de brujas, al mejor estilo de la represión militar que sufrí como estudiante en Buenos Aires. Cuando llegué había más de 70 presos por una muerte y con situaciones de violación a los derechos humanos fundamentales porque torturaban en casas particulares”, dijo refiriéndose a cómo las fuerzas de represión actuaron luego de la pueblada.
“El jefe de policía de la Provincia de Santa Cruz denunció -en aquellos días- al grupo GEO por torturas, pero la causa caducó porque los fiscales de Pico Truncado (donde estuvo al comienzo) y de Las Heras no hicieron nada. Yo me presenté a declarar en el Juzgado Federal  de Comodoro Rivadavia, por torturas y apremios y no pasó nada. Esa es la justicia que tenemos en Santa cruz desde hace más de 20 años”, comentó.
Le preguntamos si creía que los petroleros eran los responsables del asesinato de policía Sayago y su respuesta fue contundente: “digo que no porque fueron varios los policías que quedaron heridos. Y después de algunos meses esos policías me vinieron a ver para que los acompañara en el reclamo de sus derechos porque, según me dijeron,  no los habían indemnizado ni los habían ascendido. Y fue entonces que me contaron que ellos, el grupo de policías, venían esa noche de una Fiesta de las Cerezas de Los Antiguos (una localidad cercana), y recibieron la orden de entrar a Las Heras para controlar el reclamo, pero con la orden expresa que tenía que suceder algo grande para que pudiera intervenir la Gendarmería”, relató para mostrar que hubo decisiones desde la superioridad que habilitaron la represión y la caza de brujas.
Bicego condenó en primer lugar la muerte del policía, pero dijo al respecto: “rebobinando la película, gracias a Dios fue uno solo; porque podría haber sido una carnicería. Esa noche fue la manifestación popular más grande en la historia de Las Heras. Había más de 1000 personas frente a la Alcaidía en un pueblo que tenía entonces poco más de 12 mil habitantes. A quien habría que meter preso es a quien dio la orden. Pero fijáte que el oficial que estaba al frente del operativo ni siquiera fue a declarar”. Cabe recordar que la pueblada frente a la Alcaidía se dio porque había sido encarcelado el vocero de la protesta sindical, Mario Navarro. Eso generó la indignación, ya no solo de los petroleros. En la manifestación por su libertad, se produjó la feroz represión y la muerte de Sayago.
Respecto a cómo repercutieron estos hechos en el pueblo, el párroco comentó: “fue el reino del temor. Había 70 personas presas cuando volví de Italia. Había gente en la parroquia porque tenían miedo de que se los llevaran. Porque la metodología era la metodología represiva de los años de plomo de la dictadura. Te agarraban a uno y lo torturaban para que dijera a quien  tenía al lado esa noche. Es increíble pero pasó. Y ahora los que lo están pagando son los obreros, los más pobres”.
Le preguntamos cuáles son sus expectativas respecto a la posibilidad de revertir el fallo condenatorio. Se mostró escéptico y nos lo dijo con absoluta claridad: “lo más cuerdo y lo más razonable sería que se hubiese declarado que la causa fue armada y que se desarrolló fuera de la ley. Un juicio no puede terminar enjuiciando a nadie cuando es nulo desde el comienzo. Pero no se va a dar vuelta la sentencia. SIi todos estos años fueron inútiles para encontrar los culpables, ese es un signo de cómo funciona la Justicia en la provincia. La justicia en Las Heras no funciona.  Desde que estoy yo, hay 50 casos no resueltos, desde suicidios a homicidios".
Apelamos a la opinión de un hombre de fe para saber si esa justicia hace que pierda las esperanzas. Bicego fue pesimista cuando lo consultamos acerca de las posibilidades de que la situación se revierta, presumiendo que como hombre de fe podría tener una mirada esperanzadora. El cura nos dijo: “ ¿esperanza en quién?... si todos los jueces fueron nombrados a dedo. Estudiaron en Buenos Aires 12 años pero yo estoy convencido de que el padre le compró el titulo. Digo siempre:  la esperanza no es boluda, la esperanza es en base a poner los pies en la tierra”.
¿Cómo está la gente en Las Heras hoy?,  le preguntamos. “La gente siente una gran impotencia y mucha bronca. Por otro lado, desde Sayago hasta ahora hay un montón de casos de obreros que reclamaron por aumento de sueldos o retroactivos o pedían trabajo y los metieron presos. Te podría nombrar más de 100 que estuvieron hasta siete meses presos. Y como son pobres, no pueden pagar un abogado para que los defienda. Esto es criminalizar la protesta. Lo que pasó y pasa en Santa Cruz, los Kirchner lo llevaron luego a nivel país”
Al finalizar la entrevista, el párroco describió su relación con la jerarquía de la Iglesia: “en este momento me siento muy bien porque el Papa Francisco es uno de los míos, no tiene miedo de decir lo que pasa y lo que siente. Y pienso que así tiene que ser un cura si quiere ayudar a su pueblo. El Papa sabe del caso de los petroleros porque yo le mandé una carta. Le aconsejó a los obispos de la Patagonia que me contesten y que apoyen mi intervención en este caso. Ojalá que  la prensa a nivel nacional publique sobre este hecho importante.”

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