4 mar. 2014


(Por La Retaguardia) La ley nacional 26.150 y la 2110 de la Ciudad de Buenos Aires señalan que la educación sexual debe ser obligatoria en todos los establecimientos educativos públicos y privados y en todos los niveles. Ambas fueron promulgadas hace años pero hay muchos obstáculos para hacer efectiva su aplicación, uno de ellos es la formación docente.
Ante este desafío nació el Postítulo Especialización Superior en Educación Sexual que se dicta en el Profesorado Joaquí­n V. González, que ofrece desde 2009 la posibilidad de formación y es público y gratuito. Desde el 5 al 28 de marzo se encuentra abierta la inscripción para profesionales, maestros y profesores de todas las disciplinas.
 Dialogamos con las especialistas Pao Raffetta y Mariela Sarlinga, ambas egresadas del postítulo, acerca del proceso de formación, de la perspectiva que propone y de la mirada sobre la sexualidad desde la libertad y el placer.
“Es una especialización de dos años, abierta a todos los profesores y profesoras recibidos y a egresados universitarios y no universitarios de todas las disciplinas. Tiene como objetivo formarnos en educación sexual integral, desde una visión de la sexualidad mucho más amplia y que parte de una idea bio-psico-social. Nos capacita para poder hacernos cargo de hacer cumplir una ley que costó mucho y que tiene siete años de antigüedad que es la 26.150, de educación sexual integral”, explicó Mariela Sarlinga, una de las egresadas de este postítulo público y gratuito que ahora se suma al cuerpo docente.
Generalmente la enseñanza de la educación sexual se centra en la mirada sobre lo biológico y la prevención de embarazos no deseados o de infecciones de transmisión sexual, dejando de lado una parte importante. Hacia allí se dirige la idea bio-psico-social que plantea esta especialización: “tiene una visión no desde la prevención, no desde la enfermedad, sino desde la promoción de la salud y del placer. Reinstalar la idea del placer y unirla con la idea de la sexualidad, y así mismo reinstalar el placer en la vida del docente, somos docentes y si no encontramos el placer ya sea en la sexualidad propia y en nuestra vocación o trabajo docente es muy difícil cualquier contenido. Entonces este postítulo tiene este extra, está pensado desde esta plataforma, desde volver a encontrar el recorrido del placer en nuestro trabajo docente”, señaló Sarlinga.
En el mismo sentido, Pao Raffetta, otra de las egresadas de esta carrera, manifestó: “es una formación realmente integral. Intentaron que aprendiéramos por todos los medios, absolutamente todo sobre la sexualidad desde el fondo de la célula hasta las estructuras de oriente y occidente que condicionan la vida sexual de las personas. Fue interesante poder ver aspectos que tenían que ver con la biología del sexo, pero también con las costumbres, las tradiciones, el machismo y cuestiones de derechos y cómo proteger los derechos de los chicos a la hora de tomar educación sexual en las escuelas, que es una obligación que tienen los colegios de dar, en todos los niveles de formación y que ya sabemos que no se cumple, y una de las razonas por la que no se cumple es que tenemos poca gente capacitada; entonces que haya un postítulo gratuito en la Ciudad de Buenos Aires la verdad que es un lujo”.
La especialización está dirigida a docentes de cualquier disciplina, y también a egresados de carreras universitarias y no universitarias de al menos cuatro años de duración, o en casos de títulos de nivel superior de menos de cuatro años, que acrediten cinco años de antigüedad en docencia. Tanto Sarlinga como Raffetta son docentes, y en diálogo con La Retaguardia reflexionaron acerca de cómo les cambió la forma de ejercer la profesión haber cursado este postítulo. “Soy profesora de historia y ahora soy docente de una materia del postítulo que se llama ‘Aspectos históricos y antropológicos de la sexualidad’ –contó Sarlinga–, que está pensada para poder bucear en estos aspectos históricos, culturales, sociales, que han ido conformando a lo largo de la historia de la humanidad determinadas formas de relaciones sociales, que configuran determinados tipos de sexualidad. La sexualidad según la entendemos nosotros no es una cuestión dada, no está determinada únicamente por lo biológico, entonces tiene un recorrido histórico y cultural muy importante. Ni siquiera hablamos de mujer, sino de mujeres de distintas partes del mundo, distintas épocas, en distintos tiempos históricos, distintos modos de producción. Toda sexualidad debe ser contextualizada por eso tiene un enfoque histórico y antropológico”.
Raffetta es profesora de Artes y especialista en estudios orientales, y aseguró que haber pasado por el postítulo no solamente le dio una profesión nueva sino que además le cambió la cabeza: “es un espacio donde se derriban tabúes a velocidades supersónicas. Hay algo de lavado de cerebro profundo. Lavado, enjuague, centrifugado, salís como con la cabeza nueva, limpia, llena de cosas nuevas", cuenta entre risas. "Hay un montón de cosas que vamos arrastrando de nuestros malos aprendizajes de educación sexual, porque tampoco es que no sabés nada de educación sexual. Que en una escuela sólo haya baños para hombres y mujeres es educación sexual. Que la profe de gimnasia diga ‘corran mariquitas’ es educación sexual también, y es educación en la discriminación. Hay un montón de tabúes con los que hay que lidiar, y trabajar con un grupo enorme de compas que venían de todas las disciplinas, de todos los niveles escolares y de formación docentes y desarmar esos tabúes desde el lugar de enseñanza, y de poder también hacer un ‘destabuzamiento’ y un aprendizaje de cómo poder hablar de sexualidad a pibes muy chiquitos hasta estudiantes universitarios. Está bueno porque es un entrenamiento muy completo, pero sobre todo esto que te cambia la cabeza y te saca todas esas malas ideas que te puso la escuela, Johnson y Johnson, la iglesia, la abuela, la heterosexualidad obligatoria”.
El postítulo se cursa los sábados por la mañana, de 8.30 a 13, durante dos años. En una primera instancia suena a un gran esfuerzo, pero quienes ya pasaron por la especialización aseguran que vale la pena: “es un tirón, un montón de materias y exámenes y de repente la posibilidad de poder colaborar en las escuelas, en los colegios, dar un espacio donde se pueda hablar de educación sexual sin prejuicios ni violencias”, aseveró Raffetta.
En el mismo sentido, Sarlinga agregó: “es sumamente gratificante porque una vez que vos entrás en el discurso, en la comprensión del tema, trabajar con esto en las aulas es muy gratificante lo que vuelve, una vez que las chicas, los chicos saben que se puede hablar de determinadas cuestiones con vos, luego se puede hablar de cualquier cosa. Yo doy historia en escuelas secundarias y a partir de esta temática les he podido hablar de cualquier cosa porque enseguida se sienten interpelados, te miran con otra cara y te dicen ‘esta es la persona que me escuchó cuando tenía tal historia, qué es lo que me tiene que decir ahora’, y es una manera increíble de acceso a los adolescentes, es una muy buena puerta de entrada para acceder a ese mundo que a veces a los docentes se les complica de manera horrible, y es gratificante lo que vuelve. Desde que cursé el postítulo todo cambió, la perspectiva, la manera de pararme en el aula, de entender la tarea adentro del aula, no hay forma de entender la tarea docente de la materia que sea si no nos pensamos como un cuerpo sexuado, o sea recuperar el cuerpo del docente es fundamental y eso el post título te lo da, y de hecho hay un seminario de rol docente. Vaya si ha sido una herramienta, que no me dio la carrera universitaria”.
El seminario al que Sarlinga hace referencia es el de Sexualidad y Práctica Docente en el que se propone que cada uno pueda revisar algo de sus propias matrices de aprendizaje, ya que si no se puede revisar la propia sexualidad será difícil hablar con otro sobre la suya. “Muchas veces lo más nos cuesta es revisar nuestros propios prejuicios –reflexionó al respecto Sarlinga–, no sé qué cuesta más si levantarte los sábados a cursar o poner en juego todas estas cosas, nosotros hemos tenido compañeras en crisis durante cuatrimestres enteros que han decidido revisar un montón de cuestiones y que terminaron y se recibieron. Sin ponerme en espiritual, son cambios que sanan a las personas de alguna manera”.

Los interesados en consultar y/o cursar el postítulo en Especialización Superior en Educación Sexual, pueden escribir a [email protected], o acercarse del 5 al 28 de marzo al Profesorado Joaquín V. González, ubicado en Ayacucho 632 de la Ciudad de Buenos Aires.

2 comentarios:

  1. de lunes a viernes? en que horarios? y que otros requisitos se necesita para poder cursar?

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  2. Se cursa los sábados de 8.30 a 13.
    Es necesario tener una carrera universitaria o no universitaria de cuatro años o más, y quienes han cursado carreras de menos de cuatro años deben acreditar cinco años de ejercicio en la docencia.
    Es decir, profesionales de todas las disciplinas y docentes de todas las materias. Cualquier duda escribí a [email protected]

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