5 mar. 2014

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(Por La Retaguardia) Nuevamente la policía reprimió a los pueblos originarios. Esta semana el hecho ocurrió en un barrio toba-qom de Resistencia. Dialogamos con Sara Ávalos, militante del Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional (FPDS-CN), quien relató este nuevo episodio de violencia institucional, una situación que se repite desde hace años en la provincia.

El pasado martes 4 de marzo, la policía de Chaco ingresó a los tiros a este barrio toba, ubicado en la capital provincial. “Entraron como hacen siempre, no les importaba nada. A una vecina, Juana Romero, le pegaron con una bala de goma en el labio. Le tuvieron que dar cinco puntos por dentro y cinco por fuera”, contó Sara Ávalos en diálogo con La Retaguardia.
En el momento del ataque, salió Laura, la hija de la mujer herida, a decirles a los efectivos que dejaran de disparar porque su madre estaba tirada en el suelo, les pidió que llamaran a la ambulancia: “los policías terminaron insultándola a ella y diciéndole que ellos pueden hacer lo que quieren porque para eso son la autoridad y se la llevaron detenida”, relató Ávalos.
Entre los heridos con balas de goma también había chicos de entre siete y diez años. Los vecinos, desesperados, comenzaron a arrojarles ladrillazos a los policías para que se fueran del lugar, luego se dirigieron a la comisaría décima a exigir la liberación de su compañera, a la que se le intentó además iniciar una causa.
“Nos juntamos para que la suelten –manifestó Ávalos–, y los policías empezaron otra vez a insultarnos, a amenazarnos, tuvimos que llamar y avisar que íbamos a hacer un comunicado nacional, que íbamos a tomar la ruta, entonces nos rodeó Gendarmería, personal de la décima, vinieron refuerzos de las comisarías de alrededores, y rodearon todo el barrio para que no pudiéramos salir. La policía nos decía que si cortábamos la ruta o seguíamos molestando iban a trasladar a la compañera a otro lado. El comisario se ponía a discutir con nosotros, nos decía que él también tenía a su gente trabajando y que también estaba herida, entonces nosotros le contestábamos: ‘usted dice que tiene su gente herida, su gente tiene años de trabajo, chaleco antibalas, botas reforzadas, nueve milímetros, escudos, al lado de nosotros que no tenemos nada’.
Finalmente, Laura fue liberada. Pero no se trató de un hecho aislado, es habitual que la policía chaqueña actúe de esta manera, no solo en este barrio sino en otras zonas donde viven comunidades originarias: “nosotros tenemos acá muchos casos de gatillo fácil, ya el año pasado un gendarme había matado a un chico aborigen de nuestro barrio, tenemos también otros casos. Esto viene pasando hace años y años y es como que el pueblo ya está cansado que siga pasando toda esta masacre, siempre los aborígenes tenemos que salir perdiendo, no tenemos justicia, tenemos compañeros caídos que los mató la policía, los gendarmes, que todavía viven en el barrio, sabemos que siguen matando y haciendo desaparecer a chicos, y siguen rondando por el barrio, es como que el pueblo se revela y después nos tratan a nosotros como si fuéramos los primeros en buscar lío”, denunció Ávalos, en comunicación con La Retaguardia.
“Tenemos que estar más organizados porque estamos cansados de lo que está pasando en todos los pueblos originarios”, cerró Sara Ávalos, con voz dolida.
Otra vez, violencia policial contra comunidades originarias; otra vez, silencio oficial ante la represión.

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