30 mar. 2014

(Por La Retaguardia) Se cumple un año de la gran inundación que afectó a la ciudad de Buenos Aires el 2 de abril de 2013 y los vecinos luchan para que no se repita; sin embargo el Estado poco ha avanzado en este sentido. El legislador porteño Pablo Bergel, por el bloque Verde Alameda, se refirió a los cambios que podrían realizarse en lo inmediato y a largo y mediano plazo.

Pablo Bergel encabeza la Comisión Especial de Cambio Climático de la Legislatura porteña, que organizó esta semana la jornada “Buenos Aires a un año de las inundaciones. Cómo estamos y cómo seguimos”.
En este marco, se reunieron especialistas en emergencias especialmente hídricas, comuneros, vecinos y diputados: “hicimos un debate a un año de las inundaciones, para ver qué había pasado y ver cómo estamos, pero no registramos ninguna mejora, nadie dijo que se hubiera mejorado algo, ni desde lo estructural, tampoco en cuanto a planes de contingencia, ni mejoras en la información de qué hacer en el momento que te inundás, que es un tema muy delicado; así que más bien estamos expuestos al igual que hace un año, los vecinos siguen con miedo cada vez que se nubla”, afirmó Bergel en diálogo con La Retaguardia.
El legislador aclaró que tampoco existen planes de contingencia que expliquen a los vecinos qué hacer en caso de incendio o escape tóxico: “estamos hablando de cosas que ya ocurrieron, recordemos el escape en el puerto que aunque fue controlado fue importante en su momento, no estamos exentos de ese tipo de cosas. Hace poco tuvimos el incendio de Iron Montain, estamos expuestos a distintos riesgos y no tenemos planes de contingencia, ni la población está entrenada ni informada de qué hacer y los dispositivos de salvataje no están a tono con las emergencias”, agregó.
Para Bergel es necesario que todos asumamos que se está ante un proceso de cambio climático que es un fenómeno a nivel global que viene gestándose desde hace décadas, y que no se lo podrá parar: “lo que sí tenemos y podemos hacer –expresó– es generar las medidas de adaptación a una nueva situación climática, que se refiere al calor, a picos de frío con la consecuente escasez de gas o electricidad, con el crecimiento fenomenal de las precipitaciones, también pueden venir etapas de sequía. El clima ha cambiado, sigue cambiando y va a seguir haciéndolo, porque hay una inercia, porque esto se gestó durante 150 o 200 años de civilización industrial en el mundo, y se generó este efecto invernadero que es el origen del cambio climático y tiene una inercia que no vamos a poder detener, aunque debemos hacer lo posible, sobre todo los países del norte están obligados a cesar en sus emisiones pero no acatan los acuerdos que se firman en el marco de las Naciones Unidas. Por ejemplo, el Protocolo de Kyoto se rubricó entre todos los países de las Naciones Unidas, pero Estados Unidos no quiso firmar, sin embargo aún los que firmaron no cumplieron con las medidas que estaban obligados para cesar con las emisiones de estos gases de efecto invernadero. Esto se hace después de 1992, después de la Cumbre de Río de Janeiro. Al no cumplirse, sigue subiendo la temperatura planetaria, se sigue tropicalizando nuestro país también”.
Bergel especificó que aunque se modifique el sistema de generación eléctrica en el que vivimos, se pase, por ejemplo, del petróleo a energías renovables, el clima no cambiará, aunque con estas medidas puede tenderse a bajar el incremento. Ante esto, el legislador insistió en la necesidad de hacer algo, que desde los Estados no se cumple, que es tomar medidas de adaptación al cambio climático. En este sentido, se refirió al caso especifico de la Ciudad de Buenos Aires: “en lugar de proteger los escasos espacios verdes absorbentes que todavía quedan; que son muy bajos porque son menos de dos metros por habitante cuando deberían ser de entre diez y quince según la Organización Mundial de la Salud; se sigue incentivando el negocio inmobiliario, la construcción desmedida, la cementación, la impermeabilización de los suelos, se siguen tapando lo que son los valles de inundación y los arroyos naturales que tiene toda esta zona, lo que pasa es que no los vemos porque están cementados y tapados, me refiero al Río de la Plata y su valle de inundación que llegaría hasta la barranca de Belgrano, la de la Casa de Gobierno, Parque Lezama, hasta San Isidro, ese es el verdadero límite del Río de la Plata y está totalmente construido, pero además los arroyos y ríos de llanura con muy poca pendiente, como el Maldonado, el Vega, en la provincia de Buenos Aires el Reconquista y tantos otros como El Gato en La Plata, que van atravesando y desembocan en el Río de la Plata. Todos esos arroyos y ríos han sido tapados, cementados en sus cuencas y en sus lechos y también en sus valles de inundación, entonces es muy importante dejarlos libres, porque eso fue lo que pasó en Santa Fe también. Uno a esto lo ve claramente en el norte, en lugares secos, donde a veces hay ríos que son hilitos en tremendos cauces secos, y nos preguntamos esto para qué es, bueno, ese cauce lo hizo la naturaleza del mismo río y de pronto lo vuelve a ocupar”.
Bergel explicó que la problemática que se genera a partir de la construcción sobre los arroyos, ríos y valles de inundación no se soluciona con obras hidráulicas: “no se resuelve entubando, entubando y sobre-entubando, y si no alcanza le agregamos entubamientos adicionales, como si tuviéramos una ciudad en vida vegetativa toda entubada. La cosa se soluciona más bien haciendo lo contrario, parando la fiebre de construcción y la fiebre inmobiliaria y tratando de rehabilitar todo lo posible y progresivamente el ecosistema originario sobre el que está construido esta ciudad, lo que implica un proceso de replanteo muy radical de lo que debe ser la ciudad y que es un plan a mediano y largo plazo obviamente, porque implica no solo construir de otra manera, sino también deconstruir partes que están mal construidas, porque están donde no se debería haber construido”.
El legislador de Verde Alameda, bloque que comparte con Gustavo Vera, entiende que se está ante un tema complejo, ya que además de las soluciones a mediano y largo plazo, se debe atender la contingencia del corto: “de lo que está, porque de pronto sí hay que hacer algunas obras aliviadoras, pero la solución estructural de mediano y largo plazo no son los canales aliviadores o las soluciones aliviadoras, hay que combinar medidas de corto plazo aliviadoras, planes de contingencia para la situación en la que ya se está, con medidas estructurales que vayan des-entubando la ciudad, haciéndola más pro-natura, pro-cíclica con el entorno en que fue construida, tanto esta ciudad como todas las demás. Y los vecinos lo vivencian esto con mucha claridad, entonces uno de pronto puede encarar y exigir determinadas obras públicas y está bien, por ejemplo aumentar los sumideros, pero sepamos que una Buenos Aires diferente, pensada a cincuenta años, debe deconstruir buena parte de lo que está segmentado, volver a encontrar el suelo y la llanuras absorbentes, y desentubar los cauces y los valles de inundación de los arroyos”.
Respecto a otras posibles soluciones, planteadas en la jornada “Buenos Aires a un año de las inundaciones. Cómo estamos y cómo seguimos”, Bergel enumeró: “alguien comentó legislaciones de otros países, donde por ejemplo todo lo que se construye debe mantener la misma superficie de absorción de agua, a través de techos verdes, tanques de reservo, reservorio de lluvia, equivalente al terreno libre cuando no estaba construido. También se presentó un ingeniero con una iniciativa que incluía una tecnología de hormigón poroso, distinta del armado. Es interesante, hay muchas vías tecnológicas que hay que revisar, poner en juego, pero básicamente la cuestión es mirar el ecosistema en el que uno está y respetarlo, porque si uno no lo respeta después no debe quejarse con la naturaleza. El agua busca su camino, no es la culpable. La naturaleza no es culpable del cambio climático”.
En este sentido, Bergel reiteró que es necesario ir adaptándose a lo que está sucediendo, algo que no todos respetan ya que, por ejemplo, se sigue autorizando la construcción de shoppings propiciando el negocio inmobiliario: “hace un año tuvimos la tragedia en Villa Mitre con el shopping DOT de IRSA, y ahora construyeron sin autorización un shopping en Pacífico, sin estudio de impacto ambiental, con cocheras que funcionan como tabiques hacia abajo, o sea que impiden que el agua se deslice a nivel bajo tierra, que se pueda dispersar, encontrar el cauce porque se encuentra con una pared de cemento. Ya está listo cuando todos los vecinos estaban proponiendo que en esa zona haya un lago regulador de inundaciones, al lado del Arroyo Maldonado”.
La tarea que queda por delante en esta temática es enorme; por lo pronto, Pablo Bergel le adelantó a La Retaguardia que la Comisión Especial de Cambio Climático de la Legislatura que preside, irá este año a los barrios para trabajar con los vecinos y comuneros en la búsqueda y puesta en marcha de soluciones conjuntas.
Mientras tanto, aquellos que sufrieron las inundaciones, pueden seguir sufriendo con los alerta meteorológicos que los sitios especializados arrojan indiscriminadamente y por las dudas.

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