4 abr. 2014

Pepino entrevistado durante una
transmisión de la RNMA
(Foto: Camilo Moreira Biurra)
(Por La Retaguardia) Una vez más fue detenido el ex trabajador de YPF y referente de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de General Mosconi . Tras su liberación, La Retaguardia dialogó con él sobre la persecución judicial permanente que sufre y su pelea por dejar un futuro mejor para las próximas generaciones. También contó cómo la UTD corrige las ausencias del Estado, dando trabajo allí, donde la privatización de YPF dejó desolación.

La historia de Pepino Fernández es un símbolo de las últimas décadas: fue trabajador de YPF hasta que se produjo la privatización en los '90. Le costó reinsertarse en el campo laboral, sobre todo en un lugar como la localidad salteña de Tartagal, que vivía básicamente del espacio que la petrolera tenía allí. Ante esta situación, creó junto con otros compañeros la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD). Junto a Cutral Có, fueron las primeras localidades en utilizar la modalidad del piquete para visibilizar lo que pocos querían ver.
Desde entonces, la justicia, actuando como mano de obra de los poderosos de la zona, lo ha tomado de punto y cada tanto Fernández va preso, sumando más de 300 causas. La última, fue durante la semana pasada.
“La presidenta nos persigue a nosotros por una nueva ley en contra de los que se manifiestan, los que cortan rutas, más con un gobierno feudal como siempre ha sido el de (Juan Manuel) Urtubey (gobernador de Salta)”, explicó José Pepino Fernández a La Retaguardia, tras recuperar la libertad. “Me han pedido captura y yo me presenté voluntariamente a declarar – continuó–, me inventaron dos causas, una de un saqueo en el supermercado Chango Más y otra por alteración del orden público cuando yo no estuve ese día, solamente estuve declarando en otro juzgado, en otra parte. Después me hicieron otras causas más, pusieron mi nombre, y el juez federal (Raúl) Reynoso, que como todo juez tiene todo el poder, no dio lugar ni a mi abogada Mara Puntano para que me den la libertad, porque las causas son excarcelables, pero él decía que me tenía que detener porque soy un hombre muy peligroso para la ciudadanía, soy de máximo peligro”.
Tras ser detenido, Fernández fue trasladado al Escuadrón 20 de Orán, donde las condiciones son pésimas, según describió: “tiene que venir gente de derechos humanos. Cuando yo quedé detenido no había colchones, nada... dormí en el suelo... yo que soy diabético, además de las comidas que dan... Seguramente el Estado da plata para que a la gente la mantengan bien ahí, pero las condiciones son como si fuera un campo de concentración. Pero por ahí hay mucho campo, se pueden hacer muchas cosas. Incluso los trabajadores de General Mosconi podemos hacer en ese espacio habitaciones acorde, con cuchetas y todo, y dar los colchones para los presos. Los grandes culpables son los gobiernos, no el pueblo”, dijo Pepino, poniendo a disposición a la UTD para mejorar el lugar de detención.
En varios momentos de la entrevista con La Retaguardia, Fernández se refirió a distintas oportunidades de trabajo de las que en general se hace cargo la UTD, pero que debería y podría dar el Estado. En este sentido, señaló: “actualmente yo reemplazo al gobierno nacional, provincial y municipal. Tengo cerca de 2500 empleados, cerca de 1200 blanqueados, tengo a las siete etnias indígenas trabajando con nosotros, hemos vuelto al campo después de que la misma presidenta, con el gobernador Urtubey, han destruido más de 450.000 hectáreas, y la gente se ha ido, por eso las ciudades y las grandes capitales están repletas. Pero a pesar de esto me hacen esta causa”. El a pesar bien podría ser sustituido por un quizá.
La causa a la que hace referencia Fernández no es una excepción. El fundador del UTD suma más de 300 como consecuencia, según él mismo afirmó, de “luchar por YPF, por los recursos naturales, por un país mejor”. “La presidenta Cristina Kirchner da la orden o una ley para que detengan a todos los piqueteros.  Ella misma dijo el otro día que levantó la mano para que se privatice YPF, porque se beneficiaba su provincia, pero nosotros quedamos desamparados, miles de familiares han muerto; en mi caso, como el de muchos de los trabajadores de YPF, yo ya no tengo dos dedos de la mano y del pie, no tengo circulación de la rodilla para abajo, en la parte derecha, por la diabetes, por la misma contaminación de los productos químicos que usaban los pozos que yo he perforado, por eso nosotros decimos que hemos hecho pozos petroleros que dejaron grandes ganancias”, agregó Fernández.
En cuanto a la reciente re-estatización de YPF, el ex trabajador de la petrolera reflexionó: “primero dicen que Repsol tiene la culpa porque saqueó y se robó todo, dicen que contaminó, y después le pagan cinco mil millones dólares, y a nosotros que nos deben también dinero dicen que no nos pueden pagar”.
Al referirse a la persecución judicial de la que es víctima, Fernández explicó: “siempre me han agarrado. Se va a hacer un corte de ruta, y ellos le dicen a todo el mundo que me denuncie, la policía y la gendarmería, que digan que los amenacé de muerte. Entonces me denuncian, todos dicen ‘José Pepino Fernández’, entonces es como que ya soy un delincuente por las reiteraciones de denuncias. Y todo esto por la lucha social, porque realmente estoy reemplazando a los gobiernos porque no tienen soluciones, entonces yo busco la solución, con la fundación, veinte cooperativas, y la UTD General Mosconi. Nunca se hizo justicia por nosotros”.
La última vez que habíamos visto a Fernández fue hace poco más de un año, en un festival organizado por varias agrupaciones para juntar dinero para ayudarlo con sus problemas de salud. En diálogo con La Retaguardia, “Pepino” agradeció a quienes llevaron adelante esta actividad cultural y solidaria: “el Estado hizo prácticamente abandono de persona de mí. Yo trabajaba en la empresa del Estado YPF, que era muy grande en el país, que dio mucho al país, como el General Mosconi. Tres generaciones de Fernández trabajamos ahí. Realmente tuve la suerte de trabajar en YPF 21 años. Nosotros hasta fuimos de apoyo logístico a la Guerra de Malvinas, a la Fuerza Aérea, en la Brigada 9º de Comodoro Rivadavia”.
En los próximos días, José Pepino Fernández deberá  presentarse nuevamente ante la justicia federal a declarar. Sin embargo para él los próximos desafíos que enfrentará pasan por otro lado: “me queda poca vida por esto de la diabetes, pero la poca vida que me queda la voy a dar para el pueblo de Mosconi y el pueblo argentino, para las futuras generaciones, uno se tiene que sacrificar, no me importa si me meten preso o si me matan, porque este juez Reynoso puede mandarme a matar por cualquier sicario de los narcotraficantes. Yo estuve detenido con treinta muchachos, se dedican al tema del narcotráfico porque no hay trabajo, no le ofrecen ninguna oportunidad al pueblo. Las futuras generaciones no tienen que pasar por esto, porque nosotros defendemos todos los recursos naturales, la madera, el agua”, aseguró.
Lamentablemente, nos despedimos de Fernández con un “hasta la próxima causa”. El fundador de la UTD está sin duda en un lugar de referencia de los movimientos sociales. Son las mismas organizaciones demonizadas por el poder. La justicia los está esperando.

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