28 abr. 2014

Gutiérrez, el represor hallado
por Tripiana 
(Por RNMA) Mariano Tripiana es hijo de desaparecidos y encontró al ex comisario Orlando Gutiérrez dirigiendo las obras de ampliación de un complejo de cabañas en las afueras de la localidad mendocina de San Rafael, violando claramente su arresto domiciliario. El joven lo filmó y presentó las pruebas ante la justicia. En diálogo con Enredando Las Mañanas, Tripiana relató lo sucedido y describió hechos de impunidad y agresiones que aún se viven en Mendoza.


-“¿Usted es Gutiérrez?”
-“Sí, yo soy Gutiérrez”
-“¿Y qué hace acá? Usted tiene que estar adentro, no acá, ¿o no sabe? (…) Vaya adentro, usted tiene un arresto domiciliario por genocida, ¿o no sabe todavía?”

Este es parte del diálogo que Mariano Tripiana, hijo de desaparecidos, mantuvo con el ex comisario Orlando Gutiérrez en una calle de San Rafael.
Tripiana llegó hasta allí tras recibir un anónimo en el que le advertían que el represor procesado por delitos de lesa humanidad incumplía su arresto domiciliario e iba a misa los domingos: “fui a corroborar el domicilio que él había constituido legalmente. Como soy querellante en las causas por el caso de mi viejo, tuve acceso a esa información. Llegué hasta el lugar, que queda frente a un espacio que sería como de recreación de la policía de Mendoza. Para entrar hay que hacerlo por una calle bastante escondida, pero tiene dos salidas importantes hacia la ciudad. La idea era poder encontrarlo en misa, pero lo hayamos antes, y lo que me hizo reaccionar en el momento fue la desesperación de verlo caminar por las calles, en las inmediaciones de esas cabañas donde él estaba dirigiendo una obra en construcción del complejo”, relató el joven en diálogo con Enredando Las Mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos.
El ex comisario mendocino Orlando Gerardo Gutiérrez cuenta con un procesamiento firme y ya podría ser juzgado por delitos de lesa humanidad. El represor es el dueño del complejo de cabañas Las Tortuguitas, a cinco minutos del centro de San Rafael. Allí lo ubicó Tripiana, quien describió el encuentro: “primero se bajó una persona que venía conmigo y yo me quedé en el auto a cincuenta metros del lugar. Cuando se baja esta persona, le pregunta por un apellido cualquiera que habíamos elegido, y él mismo aclara ‘no, acá es Gutiérrez’, ‘allá es tal’ y ‘allá es otro’. Cuando corroboramos que era él, porque yo había estado buscando algunas fotos pero no conseguía y entonces algunos me confirmaron cómo era su fisionomía, y vuelve la persona que me acompañaba al vehículo, yo me bajo con mi teléfono filmando. Me apuro porque pensé que en algún momento el tipo se iba a meter para adentro, que iba a suponer que lo estaban controlando que cumpliera con el arresto domiciliario; pero no, a este genocida no se le mueve un pelo. Llego hasta el lado de él y le pregunto ‘¿usted es Gutiérrez?’ para que quedara bien asentado en la prueba, y me dice ‘sí, yo soy Gutiérrez’, entonces ahí es cuando empiezo a entablar una discusión, porque le digo que es un genocida que está violando el arresto domiciliario, él estaba con dos obreros que estaban trabajando, él también en un momento me quiso interrogar y cuando le digo que esa filmación la iba a llevar al juez porque esa siempre fue la idea del momento de encontrarlo, él levanto los hombros como diciendo ‘qué me importa’”.
En las imágenes filmadas por Tripiana se ve claramente que Gutiérrez está en perfectas condiciones: “es una persona que está trabajando, e inclusive el informe de los controles que le hacen todos los meses dicen que él está bien, contenido por su familia, que hace trabajo de jardinería en el lugar y demás, y también no cabe duda que atiende a los turistas que vienen a las cabañas Las Tortuguitas, acá en San Rafael”, agregó Tripiana.
Respecto a las idas a misa los domingos a la Parroquia de Lourdes en San Rafael, Tripiana no tiene pruebas filmadas pero sí testigos: “él vivía antes cerca de la Parroquia, que está en la Avenida Mitre; es un lugar bastante céntrico, él salía en una camioneta blanca según los informantes e iba hasta el lugar”.

Dictadura cívico militar eclesiástica

En cuanto a la actuación de la Iglesia en relación a los derechos humanos y lo sucedido durante el terrorismo de Estado en Mendoza, Tripiana manifestó: “San Rafael es una zona en la que trabaja mucho el Opus Dei. A nosotros dos por tres nos rompen la Plaza de la Memoria. En 2010 cuando estuvo el juicio acá uno de los defensores del genocida (Aníbal) Guevara, que fue quien chupó de mi casa a mi viejo, fue (Eduardo) San Emeterio y el otro (Ricardo) Curuchet, hermano del que escribía en la Revista Cabildo, que también está en San Rafael. Todos ellos son reaccionarios de la Iglesia Católica de la parte de conservadores y de derecha. La iglesia acá es muy fuerte en estos accionares, cuando fue la marcha de género, la misma iglesia apedreó a la gente que se estaba movilizando. Uno de los curas que da misas acá, en San Rafael, es hijo de uno de los represores que se fugaron de San Juan”.
Tripiana se refiere a Javier Olivera, hijo del represor Jorge Olivera, quien se fugó junto a Gustavo de Marchi del Hospital Militar Central Comisario Mayor. Dr. Cosme Argerich, en julio de 2013. Ambos están condenados a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan.
“Su mensaje también es totalmente en contra de los derechos humanos. A nosotros el 24 de marzo salieron a hacernos pintadas que decían ‘ni 30.000, ni inocentes’, cosas así, en realidad ya estamos acostumbrados, convivimos con eso, pero es parte de la reacción de ellos”, agregó Tripiana.
Mendoza también cuenta con un cura fugado en Italia. Franco Revérberi está acusado de presenciar y participar en los calabozos de torturas a compañeros y compañeras durante la última dictadura cívica-militar, además de abusar de niños que estaban en su parroquia. Actualmente se encuentra en Italia en donde continúa celebrando misa: “se ha hecho el pedido de extradición pero está difícil traerlo porque tiene doble nacionalidad. Cuando sucedió el juicio en 2010, el cura Revérberi fue nombrado y procesado de alguna manera, pero la misma Iglesia le pagó el pasaje a Italia, y desde allí mandó un certificado diciendo que no podía viajar de vuelta para acá por su estado de salud. Sin embargo, se pudo comprobar que está dando misas allá. Esto se pudo corroborar por la información de una periodista italiana”, aseveró Tripiana en diálogo con Enredando Las Mañanas.
El juicio de 2010 al que hace referencia Mariano Tripiana fue el primero que se llevó adelante en la provincia de Mendoza. En tanto actualmente se desarrolla un juicio en la ciudad de Mendoza por la megacausa en la que se juzga a integrantes del aparato judicial provincial, que hasta hace poco tiempo cumplían con la misión de frenar las causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Entre los imputados se encuentran los ex jueces y fiscales como Otilio Romano, Luis Miret y Guillermo Petra.
“En San Rafael siempre se dice que nunca pasó nada –afirmó Tripiana– y realmente hasta el día de hoy sigue pasando porque en la época de la dictadura San Rafael era el lugar de descanso de los represores y genocidas, y desde ahí mucha historia pasa por San Rafael, como lo de Miret que (hace pocos días) declaró en el megajuicio de lesa humanidad en Mendoza Capital, y fue quien dejó libre de culpa y cargo al jefe de inteligencia del Batallón 601 de toda la zona cuyo, que luego de premio el gobierno nefasto le dio la intendencia. En el juicio, mis abogados y compañeros, Pablo Salinas, Diego Lavado, Alfredo Guevara pudieron revocar esa medida y hoy el jefe de inteligencia está un arresto domiciliario también, que no sé si estará siendo controlado pero el tipo también estuvo prófugo durante muchos años”.

Y ahora…
Mariano Tripiana presentó la filmación de Orlando Gutiérrez violando su arresto domiciliario y es la Cámara Federal de Mendoza quien debe resolver la situación: “para mí no fue fácil, yo soy diabético y al salir del lugar después de hacer la filmación tuve una baja de azúcar por la impotencia que a uno le da, porque nosotros no somos los que hacemos linchamientos, nosotros pedimos justicia. La Cámara Federal de Mendoza todavía no resuelve esto y en esto tenemos que hacer hincapié, hay casos en los que hemos pedido la revocatoria de las domiciliarias desde el 2012 y aún no respondieron, es algo aberrante porque seguimos teniendo los genocidas que se mueven por la ciudad como si nada, y para mí y todos los militantes de derechos humanos es muy importante que se pueda hacer difusión de esta situación, y que la Cámara Federal de Mendoza se ponga las pilas y dé solución a estos temas. Además, no tenemos tribunal para empezar el próximo juicio este año acá en San Rafael, entre cuyos imputados estará nuevamente Miret”.
El caso del ex comisario Orlando Gutiérrez, el accionar de cierto sector de la Iglesia Católica y la demora en la actuación de algunas dependencias judiciales hacen repensar que, aunque se avance con el juzgamiento de los represores, quedan todavía muchas cuestiones por efectivizar.
                         
                                 

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