19 abr. 2014


(Por La Retaguardia) Llega el frío una vez más a la Ciudad de Buenos Aires y, como es habitual, quienes viven en la calle no reciben la ayuda estatal necesaria. Así surgen distintas agrupaciones de la sociedad civil que acercan comida, abrigo y derechos. Paula Ginés forma parte del grupo Sumar Solidario y detalló las tareas que llevan adelante.
Una muestra más de que en todo no estás vos.

“Hay mucha gente en la calle, cada vez más, hay muchos niños; el trabajo y los planes del Gobierno de la Ciudad no alcanzan, y son bastante insuficientes. Nosotros tratamos de acercarnos a ellos, y más que asistirlos generar vínculos y tratar entre todos de ayudar a que puedan reconstruir su identidad”, afirmó Paula Ginés, integrante de Sumar.
En diálogo con La Retaguardia, explicó que el acercamiento se da a través de un plato de comida, pero que el objetivo es otro: “poder ayudarlos a acceder a los sistemas de salud, generar un vínculo para poder ayudarlos con ese chiquito que por ahí no va al pediatra, o una embarazada que no va al médico, esa es nuestra idea de grupo. Muchas veces (los gobiernos) no los quieren en la calle entonces los sacan directamente, hemos visto muchas veces quemarles sus ranchadas, los planes son insuficientes, cuando son familias constituidas con niños cobran algún plan habitacional que dura seis meses, pero no alcanza ni para alquilar una habitación, que en realidad son habitaciones indignas para que una familia pueda vivir ahí con tres, cuatro niños, muchas veces la gente está indocumentada; a pesar de la posibilidad que hay hoy en día de sacar el documento, no alcanza”.
En las recorridas que el grupo realiza semanalmente se ha cruzado más de una vez con alguno de los programas de asistencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Al respecto, Ginés aseguró que muchas veces la gente no se quiere ir con ellos a los refugios o paradores que el Ejecutivo porteño ha instalado en algunos puntos, en donde se les permite bañarse y pasar la noche: “la gente no se quiere ir con ellos. Cuando uno habla en la calle te cuentan que no están bien en los refugios, que no son bien tratados. Hay mucha resistencia, muchas veces porque separan a las familias, muchas veces no se cumple la ley, porque la ley dice que no se puede separar a los chicos de la familia, o que el padre vaya para un lado y la madre con los chicos para el otro, y la gente no se quiere ir a los refugios generalmente. Además, muchas veces hemos presenciado la quema de sus ranchadas, ellos van armando sus casillitas en la vía pública y lo llaman ranchadas, y muchas veces se los han destruido”.
Sumar se constituyó como grupo hace un año y medio. La mayoría de sus integrantes proviene de experiencias anteriores de trabajo con gente en situación de calle. En este momento, hay entre quince y veinte personas fijas pero se suman permanentemente nuevos voluntarios, incluso uno de los chicos que forma parte de Sumar salió de la calle; a su vez, hay quienes donan mercadería en forma anónima: “no quieren ni que se lo agradezcamos, hay muchas ganas de ayudar, muchas veces la gente no se anima porque no sabe si llega”, señaló Ginés.
Respecto a si es fácil acceder a entablar un vínculo con la gente que está en la calle, Paula Ginés manifestó que aunque no es sencillo se puede: “es con constancia, buena onda, es ir y ver al otro como un ser humano, no como alguien que no existe y es parte del paisaje. Me queda grabada la imagen de una de nuestras compañeras, Paula, en el medio de una de las paradas que hacemos, ella mostraba la ropa que íbamos a entregar a ver a quién le gustaba qué y les daba la opción de elegir, son seres humanos y tienen la opción a elegir por más que tengan frío, no tengan posibilidades”.
Sumar realiza recorridas los días jueves pero, tal como aclaró Paula Ginés a La Retaguardia, el trabajo se inicia previamente: “una semana antes empezamos vía redes sociales a agitar para ver quién se suma, quién cocina, porque sacamos heladeras gigantes de comida, y muchas veces no alcanza, igualmente haya o no comida salimos porque la idea es salir, buscamos donaciones por todos lados. En este momento estamos largando como madrinazgo y padrinazgo de niños porque hemos encontrado muchos niños en la calle, cosa que en otro momento no pasaba, para poder ayudarlos. Muchas veces… siempre, en realidad, salen de nuestros bolsillos las donaciones, las cosas que hacemos llegar, y muchas veces no llegamos a comprar todo lo que necesitamos; todo es voluntariado, cada uno tiene su familia, sus laburos, todos ponemos mucha voluntad”.
El objetivo de Sumar es mantener la recorrida semanal y continuar creciendo, aunque para ello dependen de la cantidad de voluntarios: “al ser un trabajo voluntario muchas veces hay mucha gente con muchas ganas y por épocas baja la cantidad”, agregó Ginés.
Sumar Solidario junta comida, ropa, abrigo, mantas, ropa de bebe, pañales, toallitas húmedas, elementos de higiene, alimentos no perecederos, leche maternizada, ropa interior –“esa que uno dice que está viejita, que le da vergüenza regalarla, a ellos les sirve porque la ropa que uno entrega a la gente de la calle es descartable, se usa, se moja, se tira”, explicó Ginés– . Todo lo que llega hasta el jueves, se reparte ese día a partir de las ocho de la noche. Desde la puerta del Hospital Ramos Mejía, ubicado en General Urquiza al 600, salen los voluntarios y los autos.
“De mi casa salen las heladeras de comida, mi día es empezar cortar verduras desde temprano. Yo tengo tres hijos y ellos también ayudan. Por ejemplo, la nena que tiene ocho años, ahora está haciendo la decoración de los huevitos de pascua que les vamos a llevar a los niños. Todos ayudan y de todas las edades”, contó Paula Ginés, que es Licenciada en Educación, y comenzó esta tarea solidaria porque no se banca ver a niños en la calle: “cada loco que se suma a este proyecto -porque yo digo que somos todos locos, hay locuras lindas- tiene un mambo personal. Algunos no se bancan a los viejitos en la calle, yo no me banco ver niños en la calle”.
Ginés agregó que existen muchas formar de ayudar a través de Sumar: “necesitamos todas las cosas que llevamos y sobre todo voluntarios con autos, sin autos, que tengan ganas de cocinar, todo sirve, que junten la bandeja del almuerzo del mediodía porque con eso servimos la comida, sirven descartables, leche en polvo, sirven cuentos para chicos, juguetes en buen estado porque son niños que tienen derecho a jugar también, todo sirve”.
Quienes quieran acercase a colaborar o ser voluntarios de Sumar Acción Solidaria pueden hacer a través del correo electrónico [email protected]; el twitter @sumarsolidario; o la página de facebook, sumarsolidario.

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