20 may. 2014

Foto: (argentina.indymedia.org)
(Por La Retaguardia) El martes 20 de mayo, los Bachilleratos Populares se movilizaron hasta el Ministerio de Educación de la Ciudad para reclamar su oficialización y reconocimiento por parte de las autoridades porteñas. Durante Otras Voces, Otras Propuestas, dialogamos con Julián, del Bachillerato de Claypole, que participó de la convocatoria, sobre la importancia de estas experiencias educativas y su situación en la Ciudad de Buenos Aires.

“El principal reclamo de la movilización en la puerta del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires tiene que ver con que hace más de ocho meses que la mesa de trabajo que la Ciudad tenía abierta con la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha está rota, ha sido cerrada unilateralmente por el gobierno. Esta mesa era para avanzar con la oficialización de los bachilleratos, además de avanzar en su especificidad, tener abierto el registro que permite que los bachilleratos sean reconocidos con sus especificidades, y también con el nombramiento docente. Nos movilizamos, nos concentramos, pero no tuvimos respuesta porque tanto (Máximo) Gulmanelli, director de Gestión Estatal, que es quien tenía la mesa abierta de trabajo; ni Esteban Bullrich, estaban en el ministerio. Fuimos atendidos por un funcionario de segunda que se comprometió mediante un acta firmada a tener una reunión el lunes a las tres de la tarde”, explicó Julián de la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha, a Otras Voces Otras Propuestas.
Según especificó Julián, el propósito de la reunión era avanzar en las demandas históricas de los bachilleratos populares: “la oficialización, el reconocimiento salarial para los docentes, pero sobre todo avanzar con la oficialización de los siete bachilleratos que en la Ciudad de Buenos Aires no están reconocidos en este momento y avanzar en el acuerdo y registro que le va a dar lugar a la especificidad del bachillerato popular como institución educativa. En la reunión del lunes esperamos tener respuestas, avances positivos en nuestras demandas: la devolución de este registro y de la propuesta del gobierno para este registro de cómo inscribirse en los bachilleratos populares, si no seguiremos en la calle ante cualquier respuesta que no sea la que necesitamos para nuestras demandas”.
A los siete bachilleratos que no cuentan con el reconocimiento oficial en la Ciudad, se suman veintidós en la provincia de Buenos Aires. De los bachis que conforman la Coordinadora sí fueron reconocidos catorce: “además hay algunos otros bachilleratos que no están nucleados en la Coordinadora, como La Pulpería, que están dentro de otra coordinadora que se sumó a esta movilización; hemos salido en conjunto para ir juntándonos también en la lucha porque la caracterización que vamos haciendo es que el avance de la política precarizadora para la educación pública y sobre todo para la rama de jóvenes y adultos viene siendo bastante brava y para eso tenemos que juntarnos para que nuestra propuesta sea escuchada y reconocida”, señaló Julián.
Respecto a la experiencia de los bachilleratos populares, Julián describió: “demuestra cómo las organizaciones sociales tomamos la educación en nuestras manos e intentamos hacer una educación diferente. Para eso hay un proceso de lucha, ya hay algunos bachilleratos que tienen más de diez años funcionando en fábricas recuperadas, en barrios, en territorios, en organizaciones sociales, y la verdad que en el proceso de lucha de alguna manera prefiguramos la necesidad de plantearle a la política educativa la necesidad de un nuevo instrumento, de un  nuevo tipo de configuración institucional que da respuesta a un sector de la sociedad que se estaba quedando sin educación, o que ni siquiera el Estado estaba pensando en educación para ellos, estamos hablando de la rama de jóvenes-adultos. En estos diez años hemos tenido tanto en provincia como en la ciudad algunos reconocimientos. Esto quiere decir reconocimiento como institución, a la figura que más nos hemos acercado como institución de la oferta que tiene el estado es la figura del Cens (Centro Educativo Nivel Secundario), pero el Cens con modificaciones o con especificidades que nosotros como bachillerato tenemos como fundamentales para ser bachillerato, por ejemplo la pareja pedagógica. La política o legislación educativa no toleraba hasta el momento la idea de que dos profesores se hagan cargo de un curso. En eso, nuestros bachilleratos entregan una novedad. Después cosas como la idoneidad docente, esto es si el docente es aquel que tiene título o el que enseña; cuestiones referidas a si el bachillerato como organización social, controlado por la comunidad educativa, elige sus propios docentes o la manera que tiene para aceptar qué docente es el que ese bachillerato necesita, ya sea por referencialidad con el barrio, por pertenencia al barrio, o mismo nosotros en el bachillerato en el que estoy que es en Claypole, hay estudiantes que se están recibiendo y hoy participan activamente. Se han recibido, han terminado su ciclo de tres años y hoy participan activamente del bachillerato o como talleristas o como docentes. En esos casos nosotros también metemos esos elementos a la discusión de una rama que hoy desde la política educativa claramente está siendo precarizada con algunos programas como el Fines en la provincia, o lo que acaba de lanzar Macri con lo de ‘Termina el Secundario’, que propone una finalización vía online, en tu casa, no importa el lugar del país donde vivas”.
Parte del reconocimiento oficial de los Bachilleratos Populares implica la inclusión de sus docentes en la planta permanente de docentes de la Ciudad, lo que les permite cobrar un sueldo; además de la oficialización de los títulos habilitantes, es decir que tras los tres años de estudio, los estudiantes obtengan un título oficial.
Julián integra el Bachillerato Popular de Claypole, y al ser consultado acerca de los elementos específicos que brinda esta experiencia a quienes se suman a ella, señaló: “el bachillerato popular está orientado a jóvenes y adultos, ese sector de la sociedad es aquel al que la escuela secundaria ha expulsado o las particularidades de la vida ha hecho que no puedan sostener los estudios. Muchos compañeros se acercan con esa deuda pendiente, con una cuestión más personal de decir ‘yo puedo’, pero sin duda muchos se acercan por condiciones laborales, porque no pueden ser blanqueados en un laburo o porque así pueden tener mejoras en el mismo laburo y les están exigiendo el título de secundario, y muchos que piensan a partir del bachillerato popular seguir un estudio superior, ya sea universitario, alguna carrera técnica. Claramente para seguir alguna de estas carreras necesitan un título. Vemos que pueden acceder a mejoras en las condiciones materiales, pero también hay simbólicas, porque en el bachillerato además de la obtención del título está también la cuestión de entregar elementos para leer la realidad y también para transformarla organizándose, leyendo la realidad de otra manera”.
El lunes 26 de mayo, a las 15, habrá un nuevo intento para lograr el reconocimiento de esta experiencia de educación pública y popular.

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