3 may. 2014

(Foto La Colectiva)
(Por La Retaguardia) El domingo 27 de abril, los vecinos y asambleístas de Gualeguaychu realizaron la décima marcha contra las pasteras en el puente internacional General San Martín que une esa localidad entrerriana con la uruguaya Fray Bentos. La Retaguardia dialogó con María Elena Marchiolli, integrante de la Asamblea Ciudadana Ambiental y trabajadora en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), sobre la continuidad tanto de la lucha como de la contaminación ante la presencia y funcionamiento de la ex Botnia-UPM.

“Gualeguaychú tiene muy latente que Botnia se tiene que ir, no necesita tener episodios de olor para saber que contamina”, afirmó María Elena Marchiolli en relación a las motivaciones que llevaron a esta nueva movilización al Puente Internacional General San Martín.
Marchiolli integra la Asamblea Ciudadana Ambiental y trabaja en la CARU, pero por un problema personal que la trajo a Buenos Aires no pudo asistir a la marcha; sin embargo, se mostró convencida de que allí pasó lo mismo que sucede muchas de las veces que se encuentran los asambleístas: “hay que decir la verdad: cuando se levantó el corte, que nos llevaron gente para levantarlo, realmente mucha gente se quebró, hasta te puedo decir que hay gente que se enfermó. La lucha no vamos a abandonarla pero siempre quedó ese dolor respecto a que si nosotros nos hubiéramos quedado sobre la ruta un poquito más hubiéramos logrado algo muy fuerte. Eso nunca lo vamos a poder saber ni comprobar, pero sabíamos que venían realmente acuñando la asamblea y se preparó todo como para que ese día si no alcanzaban los votos entrara gente; como hicieron cuando vino el presidente (Néstor) Kirchner al Corsódromo, trajeron gente de afuera y nos pusieron a un costado y nos aplastaron, ellos saben, están preparados, son como barras, no sé cómo definirlos. Y nosotros seguimos con ese dolor en el pecho que muchas veces nos juntamos y nos miramos, nos abrazamos y lloramos, y en esta marcha seguramente pasó lo mismo. Yo por razones familiares no pude ir, pero mi corazón y fuerza están allí porque esa es la lucha que voy a seguir manteniendo hasta el día que logremos que Botnia se vaya”, aseguró.
El levantamiento al que hace referencia Marchiolli ocurrió en junio de 2010, tras tres años y medio de bloqueo del Puente Internacional. Aquel 20 de noviembre de 2006, los vecinos y asambleístas resolvieron cortar la ruta ante la falta de definiciones por parte de las autoridades argentinas y uruguayas ante la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, frente al Río Uruguay.
“En 2003 nosotros comenzamos a pedir la intervención de La Haya, habíamos hablado en aquel momento con el presidente Kirchner, pero nunca nos dio bolilla. Entonces ahí comenzaron las marchas. En realidad la última tendría que haber sido la número once porque la primera fue cuando el intendente de Gualeguaychú en aquel momento, Emilio Martínez Garbino, cruzó a la ciudad de Fray Bentos, y nosotros lo acompañamos hasta la mitad del puente. Él cruzó con otros dos acompañantes para llevar un petitorio e informarle al intendente, (Mario) Carminatti, lo que se venía, y en ese momento ni siquiera era por Botnia, sino por ENCE que estaba a cinco kilómetros del puente yendo para el Uruguay a mano izquierda, todavía se ve porque era un frigorífico que se recicló y aún se está haciendo ahí el chips de la madera”, recordó Marchiolli.
Además de ser asambleísta, Marchiolli trabaja en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), que es el organismo que se creó a través de un tratado firmado por Argentina y Uruguay, para monitorear todos los temas referidos al Río Uruguay. Cuando surgió el conflicto por Botnia, lo primero que se le planteó al gobierno uruguayo fue que habían avanzado con la instalación de las pasteras en su franja costera sin haberlo tratado antes el tema en la CARU, que es justamente el ámbito de discusión para resolver estas cuestiones.

Trabajando con el enemigo

“Hoy la CARU oculta todos los informes. Es responsable de lo que nos está pasando incluso a aquellos que estamos trabajando en el Puente Internacional –denunció Marchiolli en diálogo con La Retaguardia–; yo soy empleada de la CARU, y allí trabajamos cientos de personas a pocos metros de Botnia, y estamos en el anillo más contaminante de la planta, no solo por el río sino por el aire que es lo que afecta más rápidamente, es lo que ya nos está afectando. Hace unos meses hemos sufrido descomposturas, yo fui una de ellas, y los médicos de emergencia que vienen a la zona del puente son de Fray Bentos, y ellos dijeron que teníamos que retirarnos del puente porque estábamos en situación de riesgo por contaminación, y así consta en el documento que emitieron los médicos”.
Respecto a este hecho puntual, la asambleísta detalló: “yo estaba trabajando una noche y habían habido escapes. Lo sé porque hubo una comunicación que me hace gente que trabaja dentro de la empresa, que no pueden hablar, que había habido un accidente muy grande, se habían roto cosas de la máquina de vapor, incluso decían que había un aparato que no se podía sustituir o reparar. La noche anterior había estado y ya estaba muy descompuesta, tal es así que cuando vine a Gualeguaychú a la mañana fui al médico y como estaba tan completos y yo estaba tan agotada me fui a mi casa, y al otro día cuando fui a trabajar el problema seguía y eso es lo que a mí me afectó mucho más, porque yo ya venía con ese problema del día anterior, y se me cerró la garganta, no podía respirar. Es muy notorio porque es como si atacara una franja, es decir hay una franja que atacó y otros que estaban en el mismo puente hacia más adentro del Uruguay que no sentían tanto el olor. Eso es contaminación... te entra un ardor, un dolor en la frente, se te empieza a cerrar la garganta, te vienen náuseas, arcadas, desde la boca del estómago, como si se te cerrara, y no podés respirar. El médico a mí me hizo retirar inmediatamente, los otros compañeros que estaban en mantenimiento, que eran como diez, once, estaban todos descompuestos, a muchos les subió la presión, otros también se tuvieron que retirar. Algunos se encerraron en los baños y no quisieron retirarse pero a los de Argentina nos trajeron a Gualeguaychu, nos volvieron a atender, y el doctor Horacio Sobredo hizo todo el protocolo, ya que ahora hay un grupo de médicos en Gualeguaychú que lo está haciendo, esto es para poder certificar que nosotros estamos ante una situación de contaminación, y todo lo que nos afecta”.
La trabajadora de la CARU también relató las consecuencias de la contaminación en cuatro de sus compañeras embarazadas: “son jóvenes uruguayas que son nuevas en el puente, las cuatro embarazadas. Una abortó espontáneamente; otra chica que ya fue primeriza de mellizos y  no tuvo problemas en el parto, volvió a embarazarse de mellizos y abortó espontáneamente a uno, al otro pudieron salvarlo; otra compañera embarazada está en un riesgo que ni se puede mover de la cama; otra chica ya no está trabajando porque se fue, ya estaba realmente arriesgando perder su bebé. Cuatro embarazos, cuatro riesgos y dos abortos. Entonces, ¿creen que la CARU va a hacer algo cuando no le interesa lo que nos pasa a nosotros, sus trabajadores? No le interesa absolutamente nada, no tenemos un protocolo para saber qué se hace, a nosotros nos tiraron con la camioneta del comité científico porque no había otra modalidad, a mí me dejaron en la vereda de mi casa, que no sabían si yo llegaba adentro o no, al otro compañero lo mismo, y que nos arreglemos como podamos. Cuando yo mandé certificado médico, sí me mandaron un médico para verificar si yo estaba en mi casa y si era verdad que estaba enferma, y ellos fueron los mismos que me trajeron del puente con un problema bastante serio de respiración”.

El Indio Solari, el medio ambiente y la política

El último 12 de abril, el Indio Solari se presentó junto a su banda los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, en el Hipódromo de Gualeguaychú. Desde la Asamblea le escribieron un mail para que durante su recital se hiciera eco de la lucha ambiental, pero recibieron una negativa como respuesta: “se le pidió simplemente poder poner concientización adentro, ya que iban a venir 200 mil personas. La idea era tener cartelería adentro y también que él lo invocara, pero fue una negación total. Es más, fue gracioso que el Indio Solari o quienes lo representaban dijeran que nos daban toda la galería por donde iba a pasar la gente, como si nosotros en Gualeguaychú tuviéramos que pedirle permiso a él para ocupar nuestro territorio. Toda la parte del Corsódromo, era por fuera del espectáculo de él, eso no teníamos ni que pedirle permiso a él, es como que el Indio Solari se había adueñado de Gualguaychú. Hubo una segunda reunión a ver si se podía y nuevamente nos negó eso. Dijo, primero, que no quería politizar, cosa que no tiene nada que ver, y que sobre ese tema él no hablaba, pero yo sé que en otros lugares ha hablado de medio ambiente, pero no hay duda de que no quería involucrarse con nuestra lucha”, señaló Marchiolli.
La visita de Solari a Gualeguaychú dio mucho de qué hablar, ya que se denunció que la provincia eximió del pago de impuestos al músico. Marchiolli confirmó esta información y agregó: “según tengo información el arreglo que hizo con (el gobernador Sergio) Urribarri y el intendente (Juan José) Bahillo, es que va a tener otras actuaciones en diciembre y en marzo para retirarse, y que las dos van a ser en Gualeguaychú”.
También se dijo que aunque Solari no pagó los impuestos, sí hizo una importante donación al Hospital de Gualeguaychú, a modo de resarcimiento. Al respecto, la asambleísta aseveró: “no sé a qué hospital habrá sido, porque si es al hospital político que Cristina (Fernández) ha inaugurado ya como tres veces y solamente está el frente... Cada vez que viene un acto de elección le dan un empujoncito, después no hay más plata, o sea que con la misma agua nos quieren lavar la cara, como decía mi abuela. Con la misma plata que nos tendrían que haber dado, ellos quedan bondadosos donándonos a nosotros con la misma plata que nos corresponde. Me parece mucha falta de respeto hacia el pueblo de Gualeguaychú y sobre todo decir que ellos querían la exención impositiva porque de esta forma había propaganda para la ciudad, cuando en ningún momento se necesitó ni hacer un espectáculo de esos, ni llevarse tantos millones de plata de acá, para decir que promueven a Gualeguaychú, cuando nuestra asamblea recorrió el mundo con nuestro nombre y nuestro emblema de ‘no a la contaminación’. Nosotros pusimos en el tapete todo lo que es la contaminación, de allí se comenzó a hablar verdaderamente del medio ambiente”.
Marchiolli también habló de los políticos opositores. Por ejemplo se refirió al actual diputado y ex intendente de Tigre, Sergio Massa: “yo quisiera preguntarle, quiero pedirle una audiencia. En la asamblea la otra vez me dijeron que no pero ahora sí vamos a ver si lo intentamos, porque nosotros ahora queremos saber qué postura tiene él con respecto a la contaminación, primero porque frente al Tigre tiene una pastera tres veces más grande que Botnia, que está siendo inaugurada en Conchillas. Hasta ahora no ha dicho absolutamente nada, todos callan, hablan del medio ambiente, los políticos tienen un cliché hablando del medio ambiente, ahora no dicen qué, cómo, nadie se preocupa en averiguar qué pasa con Botnia”.

El antes y después de Botnia

María Elena Marchiolli vio nacer a Botnia. Según contó, la sintió desde que empezaron a cavar: “yo veía ese monstruo que se elevaba constantemente, y ahora incluso el día que no trabajo siempre la tengo en mente, y cuando estoy ahí la veo, y sé el daño que está ocasionando, tengo consciencia de lo que pasa. A mí me da mucho dolor y mucha impotencia ver todo esto a mi alrededor, inclusive los funcionarios de la CARU, que no les interesa absolutamente nada de nada, ni ellos mismos. Pienso en cómo vamos a tener una respuesta de la CARU cuando los funcionarios ni siquiera se preocupan por ellos mismos que están trabajando ahí. Directamente ellos tienen una respuesta cantada. Entonces, si vos no cuidas tu vida, ¿cómo vas a cuidar la vida ajena? Hay un señor delegado de la CARU, de apellido Melo, que en algún momento decía que Botnia contaminaba, fue uno de los primeros que concientizó de la preservación del río, del medio ambiente, pero cuando lo  nombraron delegado de CARU, hubo por supuesto un quiebre con él desde la asamblea. Ese señor que hace diez años que ya está en la CARU cobrando sus excesivos sueldos, viene de vez en cuando y nos pregunta a nosotros si hay olor; cuándo lo sentimos, qué sentimos, ¿para qué? ¿qué quiere con eso? Vos no lo vas a ver que se juegue, pero por supuesto que con los miles de dólares que él cobra indudablemente eso le tapa la voluntad de lucha, porque sí el hubiera tenido realmente un poquito de dignidad ya hubiera renunciado a la CARU y hubiera salido a decir y a declarar lo que sabe desde adentro”.

El turismo y las contradicciones

Cuando comenzó el conflicto por la pastera, algunos habitantes de Gualeguaychú estaban preocupados ante la posibilidad de que disminuyera la cantidad de turistas: “yo no veo que la gente haya dejado de ir –afirmó Marchiolli–, no hay duda que dentro de la ciudad, empezando por el señor intendente y por muchos más políticos que promueven Gualeguaychú como la ciudad turística, hay muchos intereses de capitales, negocios, que prefieren callar. Y la aberración más grande que tiene Gualeguaychú, y con eso he tenido una discusión muy fuerte dentro de la asamblea, es que se promueve el mejor balneario, el Ñandubaisal, que se encuentra en el lugar que decían era el primero que iba a dañar Botnia, porque las primeras corrientes que vienen directo de Botnia llegan a este balneario. Y eso se demostró totalmente, y la misma naturaleza lo demostró cuando se ahogó una persona casi frente a Botnia y apareció en el Ñandubaisal. En Gualeguaychú no solo se promueve ese balneario como el mejor, sino que además la intendencia lleva a allí la colonia de niños gratuita de la ciudad. Claro, total son niños menos pudientes, pero qué importa, quedan bien políticamente llevándolos en colonia a este balneario. Yo me he puesto realmente muy mal, he salido a decirlo públicamente porque no podemos aceptar ni permitir que se haga esto. Si hay un escape en Botnia, que en principio ni nos enteramos porque no hay forma de enterarse, los primeros que caen son ellos, entonces esa incoherencia yo no la acepto. Esto es lo que me cambió en la vida, porque soy consciente de lo que está pasando, pero también veo la incoherencia a mí alrededor. Es decir, ¿cómo podemos juzgar al pueblo de Fray Bentos y decir ‘ustedes van por la plata’?, si nosotros también vamos por la plata, muchos empresarios de Gualeguaychú, incluso muchos que no son de acá, han puesto emprendimientos y se llevan la plata… y seguimos con lo mismo. Entonces tenemos que ponernos firmes y reanimar a toda esa gente que va arriba del puente y gracias a Dios sigue acompañando. Tenemos que reanimarla para que esta lucha siga siendo realmente genuina, y no con la incoherencia de ir a gritar ‘fuera Botnia’ y después bañarme en el agua de Botnia”.
Marchiolli siente dolor e indignación, como tantos otros vecinos de Gualeguaychú, que desde hace más de diez años pelean, primero, por evitar la instalación de las pasteras, y luego para denunciar las consecuencias de su contaminación y reclamar a viva voz: “No a las papeleras. Fuera Botnia”.

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