8 may. 2014

(Por La Retaguardia) En una sesión que comenzó pasado el mediodía, el PRO y el FPV comenzaron tras estar seguros de que reunían los 41 votos necesarios para refrendar el acuerdo secreto que firmaron a principio del año. Durante el comienzo de la sesión Pablo Bergel, del bloque Verde Alameda, solicitó que se escucharan las voces de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo LF, y de José Schulman, consejero el Instituto Espacio para la Memoria (IEM) representando a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, pero una votación lo rechazó.
En un debate que no fue tal, porque todos tenían sus votos resueltos de antemano, los legisladores expusieron en contra y a favor de lo que ya estaba resuelto: los sitios de memoria de la CABA pasan a la órbita de la nación y el Instituto Espacio para la Memoria, que los administraba, queda disuelto.
La sesión comenzó convulsionada, ya que el legislador Pablo Bergel se remitió a la ley de tribuna popular, votada pero aún no reglamentada, por la que se pueden escuchar voces invitadas a una sesión. Mostrando la ley votada, Bergel solicitó que se pudiera hacer lugar a los testimonios de Nora Cortiñas y José Schulman, quienes estaban en el recinto. El vicepresidente primero de la legislatura a cargo de la presidencia, Cristian Ritondo, sometió a votación la propuesta de Bergel y 36 legisladores votaron en contra. Así, el recinto evitó escuchar voces contrarias a la sanción de estas leyes que provinieran de los propios organismos de derechos humanos. De todos modos, algunos legisladores utilizaron su tiempo para leer opiniones de otros. Virginia González Gass leyó una nota de Adolfo Pérez Esquivel, quién dijo, entre otras cosas, que las leyes votadas se contradicen con el acuerdo que La Retaguardia dio a conocer en su momento, firmado por Jorge Capitanich y María Eugenia Vidal, que no disolvía el IEM sino que lo trasladaba al Edificio Cuatro Columnas de la ex ESMA. En su lugar, la nueva resolución crea un Consejo Asesor en la CABA sin que se dieran mayores precisiones acerca de sus atribuciones.
Luego de varias intervenciones, entre las que se destacaron las de Alejandro Bodart, que votó por el no, y la de Gabriela Alegre, que votó por el sí, se procedió a votar. Cómo ya se sabía, hubo 41 votos positivos y 15 negativos, entre los que se destacó el de la integrante del bloque del FPV Gabriela Cerruti, quien anticipó a través de varios tuits su voto no positivo: "Voy a votar en contra del convenio por el traspaso de la ex ESMA, los CC y la disolución del IEM, pero respeto y comprendo el voto de todos. Creo que las políticas de memoria y DDHH son parte constitutiva de la identidad local, y que no pertenecen a ninguna fuerza política. Si el macrismo decidió que el tema no le interesa y no va a hacerse cargo, no podemos avalarlo.Hay que denunciar y presionar para q lo haga." También Pablo Ferreyra, de Izquierda Popular, votó en contra de ambos proyectos. También rechazaron con sus votos el acuerdo los legisladores de izquierda y algunos del bloque Unen.
La ciudad autónoma de Buenos Aires ya no gestiona los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que están dentro de sus límites. El gobierno de Macri tendrá disponibles cerca de 70 millones de pesos que se habían votado en el presupuesto para este año en la misma legislatura. El mismo presupuesto que retaceó durante los últimos años en un intento por frenar las decisiones que tomaban las autoridades del IEM. El gobierno nacional se queda con la administración de estos sitios y, sobre todo, de los sectores de la ex ESMA que aún no controlaba. El resto de la ex ESMA está repartido entre organismos de DD.HH. que le responden ciegamente; los que preservan su autonomía, más allá de que muchos de sus integrantes simpaticen con el kirchnerismo, administraban, desde el IEM, el Casino de Oficiales, el Edificio Cuatro Columnas, la Enfermería y otros edificios que ahora pasarán a la órbita nacional. Hoy esos organismos han recibido su castigo y pagan el costo de su autonomía. Como si lo importante no fuera la lucha por memoria verdad y justicia, sino quién la hegemoniza. Quizá siempre se trató de eso y algunos ingenuos tardamos en entenderlo.

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