17 may. 2014

(Por La Retaguardia) Analizamos junto al fiscal federal de Tucumán los resultados del estudio exploratorio realizado a diez habitantes de Malvinas Argentinas, Córdoba, que dio cuenta de que siete de ellos tienen residuos de plaguicidas en su organismo. Especialista en delitos ambientales, Gómez afirmó que es necesario hacer este tipo de investigaciones en otras poblaciones del país, además de en la localidad en la que Monsanto pretende instalar una de sus plantas.
Además, recordamos al científico Andrés Carrasco, fallecido recientemente.

El Centro de Asesoramiento Toxicológico Analítico (Cenatoxa) y la Cátedra de Toxicología y Química Legal de la Universidad Nacional de Buenos Aires realizaron este estudio a diez habitantes de Malvinas Argentinas, a partir de un pedido de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida, la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) y la Cátedra de Psicología Evolutiva de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba.
Las personas analizadas fueron cuatro niños (de 7, 9, 12 y 14 años) y seis adultos (de 22, 32, 33, 33, 36 y 53 años) y los resultados demostraron que siete de ellos tienen en su sangre residuos de agrotóxicos como Aldrin, Dieldrin, DDT y Beta HCH. Estos plaguicidas están prohibidos actualmente, por lo que su detección da cuenta de su persistencia en el ambiente y las personas a pesar del paso del tiempo.
El fiscal federal Gustavo Gómez tiene actuación en toda la zona del noroeste argentino, sin embargo es habitual su presencia en distintas actividades de denuncia contra la contaminación generada especialmente por empresas. En más de una oportunidad visitó a los vecinos de Malvinas Argentinas, localidad cordobesa que desde hace meses lucha en contra de la instalación de una planta de semillas de maíz transgénico de Monsanto. “Si bien no tengo jurisdicción en Córdoba, me solidarizo absolutamente con ellos y la lucha que tienen contra Monsanto, porque creo que la contaminación con glifosato es uno de los grandes problemas de contaminación ambiental en Argentina”, afirmó Gómez en diálogo con La Retaguardia.
En este marco, el fiscal federal hizo referencia al estudio efectuado a diez habitantes de Malvinas: “me parece que hay que empezar a hacer este tipo de muestreos en varios lugares. De hecho, hay algunos antecedentes. Se hizo un juicio oral y público por las Madres del Barrio Ituzaingo, siendo uno de sus principales actores Sofía Gatica, y en esa causa se hicieron muestreos de sangre también sobre el Barrio Ituzaingó y lo curioso fue que incluso hasta dentro de la propia Universidad Nacional de Córdoba había gente que tenía niveles importantes de agrotóxicos en sangre. En este caso particular, se hizo un estudio exploratorio del tema en Malvinas, incluso de modo privado, porque francamente no hay dinero del Estado nacional para hacer estos estudios, y no los quieren hacer, y se encontraron plaguicidas como el Aldrin, Dieldrin, DDT y Beta HCH, una serie de agrotóxicos que tienen de alguna manera un vínculo con el sistema de cultivo tan tremendo, tan horroroso que tenemos en nuestro país, que es a través de los transgénicos. Es decir, los agrotóxicos están aplicados en función de semillas transgénicas. La semilla transgénica sin agrotóxico no funciona. Todo eso se derrama al agua y lo terminamos tomando todos. Hay una negativa sistemática, permanente de los organismos de salud pública, para hacer estos estudios en sangre y poder establecer exactamente cuál es el grado de afección que tiene nuestra sociedad en estos temas”.
Otro antecedente de este tipo de muestreos es el que realizó la Campaña Mala Sangre en Mar del Plata. El año pasado un grupo de periodistas y un músico de la localidad balnearia, aceptaron sacarse sangre para ver cuán contaminadas estaban con distintas sustancias derivadas de agrotóxicos. Efectivamente lo estaban, se encontraron cuerpos orgánicos persistentes, como el endosulfán, PCB, y el endrin, sustancias que una vez que ingresan al organismo, no se van.

Responsabilidades políticas


El fiscal federal Gustavo Gómez
Para Gustavo Gómez la difusión de los resultados del estudio realizado a los diez habitantes de Malvinas Argentinas es fundamental: “en este momento, en Córdoba, se está investigando lo que se llama ‘causa Barrio Ituzaingo II’, referida a la complicidad de los funcionarios. Yo siempre hincho con un lema cada vez que salgo por el interior a dar distintas conferencias que dice que ‘detrás de cada delito ambiental siempre hay un funcionario público corrupto’. En este segundo caso de Barrio Ituzaingó, se está investigando la responsabilidad de los funcionarios públicos. Me parece que con este tipo de resultados en Córdoba, mis colegas federales deberían iniciar una causa penal más porque acá hay que tener en claro que este delito de contaminación es muchísimo más grave a la salud pública de los argentinos que el narcotráfico. En Tucumán. durante la época de la zafra, el cien por ciento de la población de la provincia respira ceniza, y esto es literal y se debe a la contaminación de la quema de la caña de azúcar; en tanto, no más del veinte por ciento de la población en Tucumán está afectada por adicción de estupefacientes. Es decir que la contaminación ambiental afecta a muchísimos más ciudadanos argentinos, los perjudica en su salud muchísimo más que cualquier delito de narcotráfico. Sin embargo, la fórmula está invertida, gastamos fortunas en luchar contra el narcotráfico, que me parece bien aún cuando creo que están mal orientadas, y no hacemos nada contra los delitos ambientales, por eso un poco esta pelea y este perfil tan alto mío de salir a hablar de este tema”.
En este punto, Gómez insistió en que es necesario abrir una causa penal a partir de los resultados obtenidos en Malvinas Argentinas: “no podemos quedarnos con que hay un estudio exploratorio en diez muestras de sangre en gente de Malvinas Argentinas, sino que esto tiene que ser el puntapié inicial para que haya un trabajo más profundo en todo este tema. Lo que sí puedo decir que todo este estudio no fue analizado en Córdoba sino en la Universidad de Buenos Aires, se trató de sacar de la provincia para evitar cualquier acusación de parcialidad en este tema”.

Recordando a Andrés Carrasco

Durante la entrevista con La Retaguardia, Gustavo Gómez afirmó que en los últimos días hubo noticias que le sorprendieron y dolieron. Por un lado, los resultados en Malvinas Argentinas y los distintos casos que está llevando como fiscal federal en delitos ambientales, área que es su especialidad; por el otro, la muerte de Andrés Carrasco, el científico que confirmó con sus investigaciones los devastadores efectos del glifosato, e incluso cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones.
“A mí me ha tocado dar varias conferencias con él –contó Gómez–, lo recuerdo como uno de esos científicos que verdaderamente tenían un compromiso con la sociedad que nos honra, y que fue perseguido por eso. Es una constante en América Latina que a aquellos que disienten con los criterios oficialistas se los pretenda ningunear y terminen estigmatizados. Yo lo quería muchísimo, hemos conversado muchas veces, sus trabajos me han servido para las causas penales por los delitos ambientales en los que estamos trabajando. El problema central que tenemos en el tema agrotóxicos es que justamente los parámetros de búsqueda no son uniformes, ni siquiera están incluidos dentro de lo que puede ser una suerte de guía en los hospitales públicos para cuando una persona se presenta con algún tipo de cáncer. Él era especialista en este tema, yo me sacaba el sombrero por su trabajo y lo he consultado. Voy a tener una gran ausencia no solo por el gran científico que era y por lo mucho que nos ayudaba a nosotros, sino también en lo personal, por el afecto que le tenía”.
La noticia de la muerte de Andrés Carrasco pasó prácticamente desapercibida por los medios tradicionales. El diario Página 12 publicó un pequeño recuadro en el que daba cuenta de su fallecimiento, bajo el título “denunciante del glifosato”, nada más... Un verdadero ejemplo de No periodismo.
Al respecto, Gómez reflexionó: “creo que Carrasco debe sentirse contento con ese título. Me parece que un título de esa característica, que tuvo la finalidad de despreciar su lucha en realidad lo está honrando porque es eso, él ha denunciado el grave problema de los agrotóxicos en los seres humanos cuando nadie decía ni hablaba de este tema desde el punto de vista científico. A todos nos pasa que nos persiguen, nos atacan, obviamente yo no tengo el apoyo de mis superiores jerárquicos en estas denuncias de los delitos ambientales, pero no podemos esperarla tampoco”.
En este punto, el fiscal federal hizo un rápido recorrido de cómo se instalan las multinacionales contaminantes en países como la Argentina: “lamentablemente la impunidad con que se maneja la administración de justicia es la clave, la llave para que estas empresas vengan a nuestro país. Imaginemos un tornado donde una empresa multinacional focaliza su atención en ganar dinero en algún país donde pueda contaminar, porque a más contaminación gana más dinero. Para eso necesita de la corrupción del Estado, que le garantice a la empresa la posibilidad de contaminar para ganar dinero en función de esa corrupción. Ahora bien, la corrupción no subsiste si el poder judicial, los fiscales no le garantizamos impunidad, tanto al funcionario público como a la empresa; si le garantizamos impunidad la empresa va a invertir todavía más dinero, que es lo que está ocurriendo con estas megaempresas que estamos viendo y salen todos los días en los diarios. Aquellos que tratamos de cortar el eslabón más débil, que es el de la impunidad, siempre vamos a ser atacados, perseguidos, vamos a tener problemas de todo tipo, tanto personales, físicos, amenazas. A mí me ha tocado padecer bastante con la minera La Alumbrera, pero no soy amigo de difundirlo porque esto genera mucho miedo en la gente. Cuando salió lo de Carrasco y avanzó tanto el Conicet en su contra, hubo muchos investigadores que estaban en esa área que empezaron a retroceder porque se dieron cuenta que se les terminaban las becas. A veces salir a expresarse respecto de estas cosas que se padecen, y que se sufren, sobre todo nuestros familiares, es contraproducente porque genera miedo en el espectro”.
El poder de los agrotóxicos fue nuevamente confirmado a partir de los análisis de sangre realizados en Malvinas Argentinas. La presencia de las toxicidades permanece en el organismo a pesar del paso del tiempo. Los vecinos de la localidad cordobesa mantienen su lucha contra la instalación y contaminación de Monsanto, resistiendo incluso varias represiones. Lo mismo sucede con otras comunidades a lo largo del país. En el noroeste, los pueblos cuentan con la presencia y pelea del fiscal federal Gustavo Gómez, uno de los pocos hombres de la justicia que se enfrenta a las multinacionales, los funcionarios corruptos y los delitos ambientales.

1 comentarios:

  1. Gracias por la nota y el gran esfuerzo periodístico que hacen.

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