22 jun. 2014

(Por La Retaguardia) Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, reflexionó acerca de si las políticas de memoria, verdad y justicia impulsadas en la última década están en retroceso. También hablamos sobre el Museo sobre Malvinas inaugurado en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, y nos preguntamos si Malvinas puede ser considerada una gesta aunque haya sido impulsada por genocidas. Además, nos referimos a la casi nula repercusión de la noticia de que el Jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación está en la lista del Batallón de Inteligencia 601. Fue durante una emisión del programa radial Oral Y Público.

Desde que Néstor Kichner asumió la presidencia en mayo de 2003 y comenzó a impulsar una clara política de derechos humanos en favor de la realización de los juicios, reconocimiento de gran parte de los organismos, y una re-lectura de la memoria que echó por tierra cualquier intento de reflotar la teoría de los dos demonios, en distintos sectores aparecieron visiones encontradas del porqué de esta conducta. Por un lado, se apostaba a una cuestión ideológica para impulsar estas políticas de gobierno; por el otro, se hablaba de oportunismo político para ganarse la simpatía de buena parte de la sociedad y también de los organismos de derechos humanos que perdieron de alguna manera su autonomía.
La importancia de determinar la raíz de esta política central del gobierno nacional se relaciona con lo qué podría pasar en el futuro con estas medidas, ya que si se tratara de oportunismo político podría llevarnos mañana por un camino diferente si la conveniencia lo requiere; en cambio, si fuera ideología pura, quedaría la tranquilidad de que se buscará defenderla ante cualquier eventualidad y en toda circunstancia. En este punto, lo concreto es que hoy mucha gente cree que hay un modo distinto de abordar, por parte del gobierno nacional, la política de revisión de los derechos humanos durante el Terrorismo de Estado.
En el marco del programa radial Oral y Público le consultamos a Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, sobre este tema y señaló que, desde su punto de vista, efectivamente hay un cambio: “quienes detentan en estos momentos la conducción de esa especie de agenda de derechos humanos desde lo institucional gubernamental es gente que ha tenido poca experiencia en la consecución de las políticas que han llevado adelante los organismos de derechos humanos. En estos días (por el 18 de junio) murió Rodolfo Mattarollo... yo lo lamento muchísimo, porque es un tipo que hizo mucho por los derechos humanos, y era un tipo que se llevaba muy bien con Eduardo Luis Duhalde, y esa gente sí tenía experiencia y un compromiso, corrió riesgos o estuvo exiliado, y no sesgó en su intento. En cambio, los actuales detentadores de estas políticas son muchos jóvenes inexpertos o que tienen alguna visión también oportunista, por más que puedan tener un compromiso. Por ejemplo, en el caso de (Martín) Fresneda (actual secretario de Derechos Humanos de la Nación), es un joven del que no conozco las actitudes anteriores pero yo no le escuché jamás hacer una opinión sobre (César) Milani; tampoco lo escuché opinar sobre el tema de los asados en la ESMA. En todo hay una especie de ligazón que a uno le hace ver que no es lo mismo una cosa que la otra. No es lo mismo la política que se vio de los años 2003-2004 hasta hace tres, dos años atrás... es muy diferente. De dos años para adelante vemos que hay una especie de retroceso, de falta de garra y también pasar de decir ‘ni pensemos en reconciliarnos’ pero sin embargo empieza a haber como una especie de mirada tranquila y apacible hacia la reconciliación, y eso le da mucha fuerza a los tipos como (Ceferino) Reato por ejemplo u otros tipos que están hablando ahora. Yo leo bastante internet y veo algunos comentarios que son extraordinarios, no se pueden creer, no podían ser tenidos en cuenta en otra época y sin embargo ahora sí lo hacen, y eso es un cambio que se ve. Está más débil la cosa”.
Basterra coincidió además en que uno de los mayores peligros es que se afiance la idea de que los derechos humanos sólo pueden ser defendidos por el kichnerismo, ya que esto puede generar que otras fuerzas políticas a las que no les ha gustado este tipo de acciones de gobierno, salgan a cruzarlas en cuando tengan más poder. En este punto, es importante que las medidas en defensa de los derechos humanos sean una política de Estado y no una cuestión partidaria.

Una Espina del 601 en el gobierno

Además de los cambios en las políticas de derechos humanos del gobierno nacional, hablamos con Víctor Basterra sobre la inclusión en cargos de importancia dentro del Ejecutivo de ciertos funcionarios con currículum por lo menos sospechosos. Hace un mes, el portal de noticias alternativas Ecos Córdoba publicó una información que daba cuenta de la inclusión del actual jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación, Héctor Mario Espina, en la lista de participantes del servicio de Inteligencia Batallón 601 durante la última dictadura cívico militar.
Hace unos días corrió el rumor de la posible renuncia de Espina, pero rápidamente el Ministerio salió a desmentirlo y a pesar de las denuncias el funcionario continúa en su cargo. Sin duda sorprende que desde el gobierno nacional no le pedido la renuncia. “Esta situación se ha repetido a lo largo del tiempo –afirmó Basterra al respecto–, lógicamente en algún momento los tipos renuncian o los sacan. Esto ha pasado con (Pedro Carlos) Florindo, un represor de la ESMA que ocupaba un lugar importante en un área del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (en la Procuración General de la Ciudad). Era un represor que incluso está fotografiado e igual había sido nombrado por no sé si era Montenegro o alguno de ellos, tipos que son sospechados. Este Florindo estaba acusado directamente. También pasó en su momento con Juan Jeringa Barrionuevo, que fue electo diputado provincial hasta que fue descubierto, lo desenmascaré en Ushuaia. También tenemos un secretario general de un sindicato importante como es el de la construcción (Gerardo Martínez, principal referente de la UOCRA), y es un interlocutor válido para algunas personas. En este caso Espina es un pinche importante. Y lo tenemos a Milani también”.
Cabe recordar que en los últimos días apareció un nuevo testimonio contra el actual jefe del Ejército, César Milani. Una testigo aseguró que del operativo de su secuestro participó el propio Milani. Se trata de Victoria Matta, quien afirmó poder reconocer a Milani en los operativos donde ella fue secuestrada y como agente activo del Batallón 141 de La Rioja. “Hay que seguir denunciando, levantando la voz, seguir escrachando a los tipos, sino sale en los medios grandes saldrá en los medios chicos, pero hay que multiplicar las voces de alerta. Aquella vieja consigna de ‘alerta, alerta que caminan los genocidas por América Latina’”, remarcó Basterra.

Malvinas, ¿gesta o ingesta?

El 10 de junio pasado, el gobierno nacional inauguró, con discurso de Cristina Fernández transmitido por cadena nacional, el Museo de Malvinas ubicado en el predio de la ESMA. Le consultamos a Víctor Basterra su opinión no solo sobre la instalación en ese lugar sino también sobre la decisión de hacer un museo sobre este hecho: “Yo a Malvinas no la considero una gesta, no se la puede llamar gesta cuando se ha comprobado que quienes la llevaban adelante o quienes la conducían eran genocidas. Sí lo veo como una especie de martirologio de los conscriptos que fueron prácticamente arrojados en ese lugar, por más que el espíritu patrioteril de muchos jóvenes podría decir ‘sí, yo voy a pelear’, pelearon, está bien. Yo estaba adentro (secuestrado en la ESMA) en aquella época y veía todas las miserias que había en esa gesta de mierda, pero esa es una mirada que yo tengo, además tengo casi cuentas pendientes con muchos de los que se han llamado héroes de Malvinas. Por otro lado, el tema de que ese museo sea una instalación en la ex ESMA, ese espacio que ocupaban los módulos, así le decían, eran unos edificios que habían sido un negociado de la Marina, salió un montón de guita seguramente, se benefició una de las empresas que después fueron importantes en el tema de la construcción en la Argentina. Yo no sé si tendría que ver algo Franco Macri en aquella época o Bulgheroni o alguno de ellos, no sé quiénes, pero sí fue un gasto inmenso que no sirvió nunca para nada, solamente había una parte de un edificio que estaba en actividad, un predio grande, más o menos un cuarto de la ESMA, de las 17 hectáreas más o menos serían unas cuatro hectáreas de ese lugar. En ese lugar comenzaron a caerse los edificios, entonces los tiraron abajo. También nosotros impedimos desde el Instituto Espacio para la Memoria que tiraran abajo parte del galpón de automotores haciendo un pedido de amparo al juzgado para que no se tocara, porque era uno de los seis edificios que tenía a su cargo el IEM. Lo que no me gustó es el discurso que dio la presidenta Cristina hablando del valor de los oficiales, de los héroes, casi el mismo discurso que tenía Alfonsín en 1987, no me gustan esos discursos, y no me gusta que se utilice eso para ensalzar a quienes no lo merecen”.
La voz de Víctor Basterra muchas veces es polémica. Sin dudas, se trata de un personaje que no realiza sus declaraciones por convenientes sino por sentidas. Cada vez que dice, se nota que es así.

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