27 jul. 2014

Las luces de la minería encandilan
(Foto: andalgalhoy.com.ar)
(Por La Retaguardia) El gobierno de Catamarca y la empresa megaminera La Alumbrera pretenden instalar “Bajo El Durazno” en Andalgalá, en el límite con el departamento de Belén. Sergio Martínez, de la Asamblea El Algarrobo no solo deja en evidencia las mentiras del poder para llevar adelante este emprendimiento minero, sino que también da cuenta de la lucha que los habitantes de esta localidad catamarqueña mantienen en defensa de la vida.

Bajo El Durazno es un yacimiento de distintos minerales como oro, plata, cobre, que está a pocos kilómetros del lugar donde está ubicada Bajo La Alumbrera, que lleva ya casi 15 años destruyendo la zona.
“Este yacimiento está ubicado dentro de los límites del departamento de Andalgalá, pero como la empresa minera La Alumbrera quiere continuar luego de Alumbrera con Bajo el durazno, el gobierno provincial le quiere conceder la explotación a esta empresa como si fuera un territorio del departamento Belén porque Andalgalá no permite la explotación minera a cielo abierto y ha retirado la licencia social que necesitan las empresas. En ese contexto nos encontramos las asambleas de Andalgalá y estamos peleando para que no se realice este nuevo emprendimiento”, explicó en diálogo con el programa radial La Retaguardia, Sergio Martínez, integrante de la Asamblea El Algarrobo de Andalgalá.
A la hora de hacer negocios y alcanzar acuerdos, los gobiernos provinciales, en este caso el de Catamarca a cargo de Lucía Corpacci del Frente para la Victoria, y las empresas mineras no respetan leyes ni normativas vigentes o incluso, si lo necesitan, pueden llegar a inventarlas.
Al respecto, Martínez denunció: “en el año 1895, quien era gobernador en ese momento, el señor Julio Herrera, firmó un decreto que fijaba los límites departamentales de la provincia de Catamarca, a partir de ahí se han sancionado varias constituciones de la provincia, pero el órgano que tiene competencia para fijar los límites, que es la Legislatura de la provincia, no lo ha hecho. Desde la Asamblea hemos hecho una reconstrucción histórica de los límites departamentales de Andalgalá y esto nos da que Bajo El Durazno está dentro del territorio de Andalgalá, por lo cual no pueden empezar ningún tipo de actividad megaminera allí. En este sentido, nosotros contamos con documentación que está en el Instituto Nacional de Geografía de Buenos Aires, hemos reconstruido parte de la historia también con documentación que está en la Biblioteca Nacional, con los mapas que se utilizaban en los censos como el de 1980, el de catastro de 2005, y todo esto indica cómo el gobierno y las empresas pretenden modificar los límites del departamento de Andalgalá, achicándolo, para concederle el territorio del yacimiento a la zona de Belén, porque la ciudad de Andalgalá es donde más fuertemente está manifestada la falta de licencia social para estas empresas”.
Por si no quedan claros los alcances de esto, Martínez especificó: “juegan no solo con la corrupción, sino que también pretenden correr los límites para concederles estas prerrogativas a las multinacionales mineras. Es tremendo lo que están haciendo. Pretenden darle legitimidad y continuidad a la minera La Alumbrera a través de estas triquiñuelas del estado provincial, sin embargo encuentran a un pueblo unido en contra de esta actividad. Por eso nosotros estamos permanentemente informándonos y hay comisiones de legales, que se han constituido dentro de las asambleas para demostrarle no solo al gobierno sino también al mundo entero cómo se manejan estas empresas y cómo nos manejamos nosotros desde la horizontalidad y con el amor a nuestra tierra, defendiendo lo nuestro”.
Los habitantes de Andalgalá no solo deben hacer frente a las autoridades provinciales y las empresas, sino también a los medios de comunicación tradicionales que responden a los mismos intereses que gobiernos y mineras.
En los últimos días, los diarios locales daban cuenta del paso por las rutas catamarqueñas de maquinarias dirigidas a Bajo El Durazno, haciendo hincapié en que habían podido circular tranquilamente sin la presencia de cortes o bloqueos de parte de asambleístas, planteando de esta manera que ya no existiría tal oposición de la población a estos emprendimientos mineros.
En diálogo con La Retaguardia, Sergio Martínez -quien tuvo un corto paso como secretario de minería local- respondió de manera contundente: “hay que hacer una lectura bastante compleja. No nos olvidemos de que las asambleas han sido fuertemente reprimidas, tanto en Cerro Negro, como en Belén, Tinogasta, en la propia ciudad de Andalgalá, y han instalado el miedo y casi un estado militar en la provincia de Catamarca, entonces desde ese punto de vista la gente está muy cansada del tema de la judicialización de la protesta y el peligro de perder la vida en este tipo de manifestaciones. Pero la otra lectura que se hace es que el paso de máquinas es permanente, desde hace 14 años, por Bajo La Alumbrera, y la gente se sigue manifestando en contra de esa actividad megaminera, tanto en Tinogasta, como Andagalá, Santa María, en todos lugares, lo que pasa es que son luchas invisibilizadas. Nosotros llevamos 243 caminatas en contra de esta megaactividad minera y sin embargo jamás salió en los medios, pero nosotros seguimos peleando y luchando. Es decir, las máquinas que pasan pueden ser para Bajo La Alumbrera, porque permanentemente están renovando las máquinas por el uso, pero lo que sí está muy claro es que la etapa de explotación de Bajo El Durazno no está autorizado, así que es una manera que tienen ellos de confundir a la opinión pública, a través de los medios de información masiva”.
No parece ser fácil vivir en Andalgalá con la presencia constante del peligro que implican los proyectos y emprendimiento megamineros, e incluso la represión. En ese sentido, Martínez señaló: “hay personas que han pensado en irse, pero son mayormente quienes no tienen un compromiso férreo asambleario, como sí tenemos nosotros que seguimos defendiendo la vida y el territorio desde hace mucho tiempo. En el caso nuestro, estamos luchando defendiendo nuestro territorio y no nos queremos ir porque acá están nuestra historia, nuestras raíces, acá nacimos, vivimos, nos enamoramos por primera vez, tenemos nuestros ancestros, y no nos vamos a ir, vamos a defender esta tierra”.
El gobierno de Catamarca y las empresas mineras podrán pensar y planificar un montón de proyectos megamineros, pero siempre encontrarán la resistencia y la lucha de las asambleas de vecinos que defienden su lugar de pertenencia y el modo de vida que eligieron.

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