17 jul. 2014


(Por La Retaguardia) Las palabra y reflexiones de Laura y Luciana Ginsberg, esposa e hija de una de las víctimas del atentado, del que aún se desconocen los responsables, suenan cargadas de dolor. Ellas reclaman que el Estado argentino abra sus archivos para que una Comisión Investigadora Independiente pueda dar con los autores de una masacre que dejó 85 muertos y una herida aún abierta. En diálogo con el programa radial Sueños Posibles, ambas dejaron en evidencia el encubrimiento a los criminales.

“Cierro los ojos e imagino que son las 11 de la noche de aquel 18 de julio. La vida sigue siendo vida, y nadie nos partió por la mitad, y nadie trunco nuestros sueños, y nadie destrozo nuestras familias y nadie mutilo 86 esperanzas y 86 futuros. Pero cuando los abro, me encuentro 3 años después con un gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, ferviente amante del sillón presidencial, que reconoce como un simple error de apreciación la evaluación que hizo de su maldita policía, y con un Presidente de la Nación, Carlos Menem, que lo único que supo hacer fue balbucear un pedido de perdón ofensivo, indignante e irrespetuoso.
Todos los crímenes y atentados cometidos y por ocurrir tienen un denominador común. Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben y callan, de consentir la inseguridad, la impericia y la ineptitud... Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de encubrir la conexión local, que sirvió para matar a nuestros familiares”.
Este es un pequeño fragmento del discurso que Laura Ginsberg dio, en representación de los familiares de las víctimas de la masacre de la AMIA, en el acto por el tercer aniversario del atentado que le cambiaría la vida y se llevaría a su marido, José Enrique Ginsberg, padre de sus dos hijos.
Aquellas palabras de Laura fueron acompañadas por silbidos y repudios a los funcionarios nacionales presentes en el lugar, y marcaría un antes y un después: “sin duda, obviamente en lo personal por lo que implica semejante nivel de exposición pública, en el que uno generalmente cuando tiene cosas para decir mucho no piensa, pero creo que lo más importante tuvo que ver con que fue un discurso de todos los familiares que en aquel momento trabajábamos juntos. Éramos una única agrupación, independientemente de que también ya existía Memoria Activa como otro escenario de manifestación pública. Y marcó un antes y un después en muchos sentidos, fue la primera manifestación pública de acusación contra el gobierno nacional, en ese sentido hoy puedo decir que nos quedamos cortos”, recordó varios años después Laura Ginsberg en diálogo con el programa radial Sueños Posibles.
 “Con el correr de los años –continuó–, desde APEMIA entendimos que no se trataba de un problema de un único gobierno, sino que acá hay una responsabilidad del aparato del Estado en conjunto, por lo menos en el encubrimiento. Nosotros sostenemos que quien encubre también ha participado del crimen, pero en aquel entonces obviamente esta acusación fue muy fuerte y fue el inicio de una avanzada planificada de división del movimiento de familiares. En esa avanzada intervino por supuesto el gobierno nacional y actuó en sintonía la dirección de la comunidad judía para lograr una división y tratar de neutralizar cualquier tipo de reclamo en un sentido acusatorio contra las autoridades nacionales”.

Confunde que nada quedará

Hoy, Laura integra la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (A.P.E.M.I.A.), el organismo que mayor autonomía ha tomado para cuestionar lo que ocurre alrededor de los distintos procesos y expedientes relacionados a la Masacre del 18 de julio de 1994.
Según explicó a Sueños Posibles, la confusión es un sentimiento común del conjunto del pueblo argentino respecto a esta causa: “esto es producto de la cantidad de maniobras de los gobiernos que ejercieron sus funciones desde el año ’94 a la fecha; han sido ocho gestiones presidenciales. Como la dirección de la comunidad judía, han intervenido deliberadamente para instalar esta confusión. ¿Quiénes fueron? ¿Los sirios, los iraníes, los libaneses, (Carlos) Telleldín, (el ex comisario Juan José) Ribelli? Este es el producto de estos veinte años de impunidad que vivimos en relación a la masacre de la AMIA, es el producto de todo el manoseo que se hizo desde lo político de este atentado terrorista”.
A modo de clarificación, Ginsberg esbozó una línea de tiempo: “en la primera década después del atentado todo estuvo puesto al servicio de encubrir a la conexión local, ¿quiénes fueron la conexión local? Empezó con Telleldín y Ribelli, que luego de un juicio fraudulento quedaron absueltos, por una decisión política del Estado argentino de negociar con Telleldín a través del juez, del jefe de la Inteligencia de los Servicios de Inteligencia del Estado, del ministro del Interior. Vale decir que hubo toda una articulación política para encubrir a los responsables. Ellos tuvieron participación, y la absolución de Telleldín fue un acuerdo político en donde además hubo dinero de por medio, y no solo está filmado sino que consta además en causas que se armaron con posterioridad, y que deliberadamente se congelaron en el tiempo mientras se sustanciaba el juicio oral, con el argumento de que si esto salía a la luz se caía el juicio oral. Todo fue una construcción jurídico-política para encubrir a los responsables, o por lo menos a los primeros eslabones de esa responsabilidad local. Liquidada la conexión local después del juicio que duró tres años y terminó en el 2004, viene la avanzada que definitivamente encabeza el gobierno de Kirchner para formular una acusación internacional contra Irán”.
Para Ginsberg esta determinación se entiende de la siguiente manera: “después de 2001 y de la voladura de las Torres Gemelas en Estados Unidos empieza una campaña sistemática para demostrar que en el mundo existe un accionar terrorista internacional que resulta ahora también voló la AMIA hace, en ese momento, diez años. Entonces el que pasa a ser el centro de esta acusación es Irán como parte del eje del mal en Medio Oriente. La Argentina se sube a esa acusación sin pruebas, porque lo concreto es que pasaron veinte años y no pudieron mostrar una prueba, ni de la responsabilidad iraní, ni la siria, ni la libanesa. Nosotros no decimos que no tuvieron nada que ver, sencillamente decimos que no hay ninguna prueba que el Estado haya podido mostrar; sí hay sobradas pruebas de la participación del Estado argentino en el encubrimiento y en la criminalidad del atentado. Entonces lo que pasó en la segunda década, y eso es parte de una historia más reciente, es que el imperialismo pega un giro y en lugar de acusar a Irán como parte del eje del mal y de las acciones terroristas en el planeta entero pasa a una etapa en donde reconoce que ellos por lo menos tienen que ir a un acuerdo político con Irán, fundamentalmente en materia de energía nuclear, porque los necesitan como aliados para poder salir de todos los focos de conflicto que el propio imperialismo generó en Medio Oriente, léase Afganistán, Irak; necesitan un articulador de su salida de esos conflictos que ellos mismos crearon. En este contexto, concretamente las grandes potencias, Estados Unidos e Irán, marchan el próximo 20 de julio a firmar un acuerdo, le van a poner una firma a un acuerdo que vienen gestando después de varios meses de negociaciones”.
Para Ginsberg esto explica por qué el gobierno de Cristina Fernández resolvió hace poco más de un año y medio ir también a un acuerdo político con Irán: “ahí es cuando se firma la ley del memorándum, que viene a ser una ley de punto final. Esta ley no dura ni un año, la presidenta tuvo que reconocer el 1 de marzo pasado que el memorándum fracasó y que no tiene nada para mostrar. Entonces, en este contexto, si durante la primera década lo que el Estado argentino se propuso liquidar fue la conexión local y cualquier investigación posible  sobre ella de manera de encubrir su propia responsabilidad, criminal y encubridora; en la segunda década se ocuparon de distraer y de concentrar cualquier esfuerzo de acusación lejos de la Argentina con tal de seguir encubriendo su propia responsabilidad encubridora. ¿Qué tenemos después de veinte años? Impunidad y encubrimiento. En el interín, las maniobras han sido muchas y por cierto el papel deliberado, cómplice que ha cumplido la dirección de la comunidad judía con estos veinte años definitivamente ha ayudado muchísimo a la confusión general, particularmente porque ellos dicen que esto es un atentado antijudío, ‘es nuestro’. No, no es nuestro, es un hito más de la criminalidad que hay en la República Argentina, y de la impunidad con que el Estado argentino comete crímenes políticos que obviamente después de veinte años termina por no resolver y pretende dejar en el limbo”.

La voz de Luciana

En otra emisión de Sueños Posibles se entrevistó a Luciana Ginsberg, hija de Laura y José Enrique, militante de la Tendencia Piquetera Revolucionaria. Ella también dejó sus impresiones a pocos días de cumplirse veinte años del atentado a la AMIA: “en primer lugar, me parece que hay toda una serie de hechos políticos que es importante marcar de cara a este vigésimo aniversario. Por un lado, que es el primer aniversario después del fallo de la Sala 1 de la Cámara Federal que lo que hizo básicamente fue fallar a favor de la apelación presentada por las direcciones de AMIA y DAIA por la declaración de inconstitucionalidad del memorándum, que no solamente declara la inconstitucionalidad del propio memorándum sino que desarrolla toda una línea belicista en el sentido de reiterar el pedido de captura de Interpol de los acusados iraníes. Esto plantea, como ya también lo dijo Cristina en su momento, que el memorándum ha sido un fracaso, pero lo que es importante del fallo es que no plantea la apertura de los archivos para que se entreguen a una comisión investigadora independiente, sino que sencillamente declara la inconstitucionalidad sin dar ningún tipo de salida más que reiterar una línea de acusaciones contra Irán hasta el momento sin ningún tipo de prueba. Por otro lado, el gobierno salió a decir que va a apelar el fallo pero lo que va a apelar es la declaración de inconstitucionalidad del memorándum y nada más, es decir que toda la línea que desarrolla el fallo de reiterar la persecución contra los acusados iraníes y de hacer que se mantengan cerrados los archivos secretos y no sean entregados a una comisión investigadora independiente del gobierno, el gobierno a eso no lo apela”.
En relación a cuáles son los niveles de impunidad más intolerables que tiene la investigación por la masacre, Luciana Ginsberg reflexionó: “por un lado no se puede hablar de eso sin decir que a veinte años aún no se sabe quién fue el que puso la bomba en la AMIA. Por otro lado, que las sucesivas causas que se abrieron por el encubrimiento de la propia causa tampoco han llegado a una resolución, ni se ha condenado incluso a los propios encubridores. En definitiva lo que han perpetuado los sucesivos gobiernos, desde Menem hasta los Kirchner, es la propia impunidad. Néstor Kirchner en el 2005 dijo claramente que el Estado argentino era responsable de la perpetración del atentado y hoy casi diez años después se continúa sin ningún responsable del lado del Estado argentino que esté procesado y condenado por el propio encubrimiento. Por eso para nosotros es fundamental que se investigue la conexión local”.

Proyecto de Ley

Este viernes 18 de julio, a las 18, A.P.E.M.I.A. realizará un acto en Rivadavia y Riobamba, frente al Congreso Nacional. “Vamos a manifestar básicamente nuestro reclamo, el que sostenemos hace muchísimos años, y que tiene que ver con la urgente necesidad de conformar una comisión investigadora de la verdad y la apertura inmediata de los archivos secretos. En este vigésimo aniversario, compartiremos una iniciativa que venimos trabajando desde hace varios meses y que se concretó en un proyecto de ley que presentamos para que se constituya en el ámbito parlamentario esta comisión investigadora, integrada por representantes de la sociedad civil, desde distintos ámbitos como los derechos humanos, de la sociología, el periodismo, es decir, individuos representativos de toda la sociedad que se integran mayoritariamente a una comisión en la que también participaremos los familiares de las víctimas y por supuesto va a haber una representación minoritaria de diputados y senadores. Esto acompañado por supuesto de la necesidad de que se abran los archivos para que esta comisión pueda trabajar para encontrar de una buena vez por todas la verdad de lo que ocurrió. Este impedimento sistemático de conocer qué es lo que el Estado guarda en estos archivos, nosotros sostenemos que tiene que ver con esta necesidad de seguir encubriendo su propia responsabilidad. Pedimos a los diputados y senadores que debatan este proyecto, que no lo cajoneen para que podamos saber de una vez por todas qué pasó hace veinte años y quiénes son los responsables”, explicó Laura Ginsberg.
Su hija Luciana también va en el mismo sentido: “para la Tendencia Piquetera Revolucionaria, agrupación en la que milito, es muy importante que A.P.E.M.I.A. haya presentado un proyecto de ley por el cual justamente se crea una comisión parlamentaria para que se investigue lo ocurrido en el atentado y que plantea también poner a disposición de esa comisión todos los archivos secretos que es lo que los sucesivos gobiernos desde el atentado a la AMIA hasta la fecha se han negado a hacer”.
A su vez, Luciana habló de las posiciones de otros sectores de la comunidad judía en este vigésimo aniversario: “la realidad es que hoy las direcciones de la DAIA y la AMIA, de la mano del Frente Renovador y el Pro, están planeando presentar un proyecto de ley por el juicio en ausencia, al que nosotros nos oponemos tajantemente porque implica culpar a alguien, quien quiera que sea, quitándole la posibilidad de participar de ese juicio y por lo tanto de defenderse. Sabemos muy bien que se ha usado la causa AMIA para distintas medidas que sancionó el gobierno como fue la Ley Antiterrorista, que lejos de servir para esclarecer lo que pasó en la AMIA, para lo que sirvió fue para perseguir a los luchadores, por lo tanto nos oponemos a estas políticas que están llevando las direcciones de AMIA y DAIA porque mientras plantean el juicio en ausencia, de ninguna manera plantean la apertura de los archivos y su entrega a una comisión investigadora independiente, en definitiva toda esa evidencia que tiene el propio Estado argentino; y la DAIA y la AMIA siguen sin pretender que se ponga a disposición de la investigación y del esclarecimiento de la masacre”.
Además, Luciana habló de otras agrupaciones de familiares: “por otro lado está el sector de Memoria Activa y la Agrupación 18J que van a hacer un acto separado este año de las direcciones de AMIA y DAIA pero tampoco plantean esta posición y en definitiva lo que hacen es encolumnarse delante del gobierno de Cristina que ya efectivamente se ha mostrado como cómplice del encubrimiento y cómo incluso la política del memorándum ha ido al fracaso. Entonces es falso que Memoria Activa y la Agrupación 18J se separan este año del acto oficial para plantear una posición independiente sino que lo hacen únicamente en función de apoyar al gobierno. Por eso para nosotros es fundamental que APEMIA esté convocando este año”.

La familia Ginsberg: 20 años después

“Cierro los ojos e imagino que es el 18 de julio de 1994 a las 7 de la mañana. Nos levantamos como cualquier lunes para comenzar la semana. Los padres comparten el desayuno con sus hijos y todos nos decimos te amo antes de salir de casa. Pero muchos no lo hicimos porque jamás hubiéramos pensado que sería la última vez”. Así comenzaba aquel discurso de Laura Ginsberg del 18 de julio de 1997.
A veinte años de ese último desayuno, Laura reflexionó acerca de cómo pudo haber marcado su faceta pública en su hija Luciana: “uno observa después de tantos años que tanto ella como su hermano han crecido y son grandes, adultos, y sin duda que esta intervención que yo he tenido durante todos estos años, no solamente en la cuestión pública, sino también en lo que significó todo el trabajo en lo privado, en reuniones, actividades, tanto ella como mi otro hijo lo vivieron como parte de la cotidianeidad de sus vidas, así que es entendible que ella también haya tomado este tema como propio, desde lo político y desde lo personal”.
Por su parte, Luciana aseguró que aunque ella no tiene un recuerdo de lo que pasó en ese momento, hace veinte años, sí estuvo siempre presente en su casa la idea de que el camino a seguir era el de la lucha: “en realidad yo crecí un poco empapada en todo eso. Estoy orgullosa de la lucha que llevó adelante mi mamá y la acompaño, y la voy a acompañar, entiendo que es mi responsabilidad y es el camino para que haya justicia”.
En relación a las pérdidas que le significaron la Masacre de la AMIA, Laura Ginsberg señaló: “uno construye o trata de armar una vida, no la vida a nivel individual sino afectiva, y de un día para el otro desaparece, y es a partir de ahí que uno empieza a vivir distinto, de otra manera, con otros afectos, y es muy difícil puntualizar, pero en un sentido uno pierde muchísimas cosas… además de obviamente de la pérdida del que ya no está, del que fue verdaderamente la víctima, porque las víctimas son los muertos”.
Laura aclaró que hablar de estos temas veinte años después se le hace muy difícil: “en estos veinte años mi vida también estuvo atravesada por las consecuencias nefastas y la falta de respuestas que hemos tenido, son veinte años sin saber la verdad y sin tener justicia”, finalizó.
Muchas veces, en situaciones cotidianas, se utiliza la metáfora de la bomba que te modifica una vez y para siempre la vida. Lamentablemente, en cada una de estas historias, la metáfora se volvió real y las vidas de los familiares de los asesinados han sido tortuosamente modificadas por aquel atentado. La lucha por justicia, en muchos de estos casos, es el punto de unión entre aquella vida que tenían y la que han tenido que reformularse.

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