14 jul. 2014

Vanesa Orieta, la hermana
de Luciano Arruga
(Por La Retaguardia) La hermana de Luciano Arruga, visto por última vez el 31 de enero de 2009 en el ex Destacamento Policial de Lomas del Mirador, hizo estas declaraciones en una entrevista concedida a Fernando Tebele, para el programa Uno Nunca Sabe, que conducen Alejandro Fabbri y Victoria Torres en AM750. Allí repasó el accionar judicial en el caso y afirmó, además, que siempre se ha buscado un sector para responsabilizar por todos los males de la sociedad y que así como antes ocuparon ese lugar los indios y los gauchos, hoy “el enemigo es el pibe joven de los barrios humildes”.

Los Familiares y Amigos de Luciano Arruga pelean por saber qué pasó con el adolescente tanto en la justicia como en la calle. Aunque el viernes 11 de julio se conoció la decisión de la Sala IV del Tribunal de Casación Penal Federal de aceptar el habeas corpus presentado por la familia, que había sido rechazado previamente en dos oportunidades por el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional 1 de Morón y la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín; la mayoría de los logros alcanzados se dio a través de la lucha en las calles. Vale como ejemplo la recuperación del ex Destacamento en el que fue visto Luciano por última vez y que pronto será un espacio de memoria recuperado independiente, llevado adelante por los familiares.

-Fernando Tebele: ¿Qué implica para ustedes esta parte de la lucha que se da en la justicia, sabiendo que han conseguido más en la calle?

-Vanesa Orieta: Para nosotros es simplemente dejar evidencias, sentar jurisprudencia. Seguir peleando desde lo judicial no es nada grato, no tenemos esperanza en encontrar a Luciano a través de una investigación judicial, y en eso somos muy sinceros, pero lo que sí intentamos a través de esta lucha es que otros que lleguen después de nosotros al menos sepan y conozcan el trayecto que ha realizado una familia. Ya se han peleado otros hábeas corpus en democracia, como el caso de Iván Torres, o el de Gustavo Cortiñas, y ahora el caso de mi hermano; que estos casos queden como testigo para que la sociedad en un futuro realmente comprenda de qué se está hablando cuando se habla de violencia institucional. Nosotros apuntamos a dejar en evidencia por sobre todas las cosas a la justicia en su rol como garante de la impunidad y la desidia; y esto ha logrado en definitiva que mi hermano permanezca desaparecido hace ya cinco años y seis meses.

-FT: ¿Por qué crees que se da esa biporalidad en la sociedad, que por un lado se da espacio para revisitar lo que sucedió con la desaparición de personas en la última dictadura cívico militar, pero de algún modo avala lo que sucede en casos como el de Luciano?

VO: ¡Qué pregunta!... Creo que a lo largo de toda la historia de la vida se ha buscado una persona a la cual responsabilizar de todos los males que una sociedad tiene, en algún momento lo han hecho con los indios, con los gauchos, con los que se agrupaban y peleaban por una sociedad digna y justa para todos, y hoy el enemigo es el pibe joven de los barrios, ese que viste de una forma determinada, que carga con determinado color de piel, que proviene de un lugar humilde y muy discriminado por la sociedad en su conjunto. La sociedad necesita responsabilizar a otro para no hacerse cargo de sus propios errores, y acá por sobre todas las cosas lo que la sociedad no quiere ver es que todavía lamentablemente muchas metodologías propias de la última dictadura militar siguen intactas, que todavía nosotros somos una sociedad enferma por toda esa violencia que nos tocó vivir, que nos falta mucho por aprender, que realmente no hemos ganado absolutamente nada. Creo que a cualquier sociedad le cuesta ver y asumir eso como un gran error. Y también representa para cada uno de nosotros un compromiso, una lucha individual pero al mismo tiempo colectiva, y cuesta en un sistema que todo el tiempo te pide todo lo contrario, que es el individualismo, competir con el otro. Es el sistema capitalista y creo que ahí se juegan todas estas cuestiones. Hay que pelearla igual, aquellos que podemos ver que la violencia es una metodología que sigue intacta, que ayer y hoy está presente, tenemos que salir a la calle, tenemos que pelear y hacerle entender al resto de la sociedad que tenemos que avanzar por sobre todas las cosas en el respeto y la defensa de los derechos humanos.

-Alejandro Fabbri: Tenemos un gobierno elegido democráticamente, tenemos un sector de la población que lo critica durísimamente, otro que lo apoya ciegamente, y una parte intermedia que está de acuerdo con algunas cosas, con otras no, que critica con más o menos fuerza; al mismo tiempo tenemos políticos que dicen representar los intereses populares, pero que en el tema de las fuerzas de seguridad, de la policía, del trato con la gente mantienen criterios de otra época. Esta es una contradicción que no parece resolverse ni aquí; ni en Brasil, por ejemplo, viendo lo que pasa con la policía militar; ni en Chile, viendo lo que pasa con las protestas por las reformas educativas; ni en otro países. Pareciera que es un mal endémico de la zona, y al mismo tiempo creo también que hay que tener claro que del capitalismo no se va a salir; lo que se está buscando es a lo mejor darle una especie de barniz medianamente humano, por llamarlo de alguna manera, a este tipo de sistema, no hay ninguna clase política de ninguno de estos países que pretenda salir del capitalismo.

-VO: Es un proceso bien largo también, acá me parece que ni siquiera estamos cuestionando al capitalismo, y quien hoy se animara a cuestionarlo sería mirado con malos ojos, sería enseguida tratado como un zurdo que no tiene idea del momento histórico que está viviendo el mundo, pero me parece que no está mal hablar de capitalismo. Me parece que tendríamos que hacerlo porque hablar de capitalismo es no poder hablar de una democracia real y participativa, es no poder hablar del respeto a los derechos humanos. Es una contradicción total el capitalismo y la defensa de los derechos humanos, y en eso tengo en claro esa postura al menos, que no la llevo a todas partes porque considero que todavía no están dadas las condiciones para poder discutir eso y es real; no es un problema solamente de nuestro país, esto es en toda Latinoamérica, es en todo el mundo que las fuerzas represivas actúan controlando a un sector de la sociedad, que puede ser el más humilde y no poder luchar por lo que quiere, pero igual necesitan controlarlo para que no se despierte, pero también se controla a aquellos que sí pueden organizarse y salir a luchar, y eso lo vamos a notar también en todos los países, los presos políticos existen. Esto más allá de que cada uno puede pensar que es una contradicción o no viéndolo desde cada partido político que acompañe, pero a nivel general cuando hablamos, hablamos de capitalismo, y creo que lamentablemente hoy no están dadas las condiciones para poder discutir sobre esto. Ahora, para llevar más al llano la cuestión, desde mi humilde opinión, creo que lo que tenemos que entender los argentinos es que más allá de cualquier elección política que cada uno de nosotros haga, acá se está hablando de derechos humanos, que están por encima de cualquier elección que el individuo pueda tener y esto tiene que ver con el respeto por el otro, por valorar la vida, y hoy la vida de los seres humanos no se valora, la gente vive mal, vive en villas hacinados, no pueden acceder a la salud pública, a una educación digna. De esto tenemos que hablar, y creo que cuando empecemos a hablar de esto vamos a realmente saltar una gran barrera.

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