31 ago. 2014

Ana María Careaga
(Por La Retaguardia) Junto a la ex directora del Instituto Espacio para la Memoria (hija de Esther Ballestrino, una de las Madres fundadoras que fueron secuestradas en la Iglesia de la Santa Cruz) repasamos su testimonio en este proceso que lleva ya más de un año; hablamos del rol de la mayoría de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, además de las investigaciones efectuadas por el hoy disuelto IEM sobre esta temática. También nos referimos a las consecuencias ya visibles del traspaso de los sitios de memoria del ámbito de la ciudad de Buenos Aires a la Nación, como la reciente denuncia de un grupo de organismos que aseguran que el Servicio Penitenciario Federal ha pasado a custodiar el Olimpo.

A pesar de ser uno de los juicios más importantes que se está llevando adelante por juzgar la coordinación represiva entre las distintas dictaduras que azotaron la región durante las décadas del ’70 y ’80, sus audiencias tienen poca difusión en los medios tradicionales de comunicación. Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 continúa escuchando testimonios en este juicio que comenzó en marzo del año pasado.
El viernes 22 de agosto fue el turno de la ex directora del Instituto Espacio para la Memoria, Ana María Careaga, quien estuvo secuestrada en el centro clandestino de detención tortura y exterminio (CCDTyE) Club Atlético. Careaga es hija de Esther Ballestrino, una de las integrantes del grupo fundador de Madres de Plaza de Mayo que fue secuestrada, torturada y arrojada al mar durante la última dictadura cívico militar en uno de los vuelos de la muerte.
El caso de Ballestrino estaba incluido inicialmente en este juicio porque ella era de nacionalidad paraguaya, pero al morir Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy, las dos personas acusadas por su secuestro y asesinato, su caso dejó de estar entre los acusatorios contra los represores actualmente juzgados en esta instancia. De todos modos, Careaga fue convocada a declarar: “había interés en que yo diera testimonio sobre la intervención de otras fuerzas en los centros clandestinos de detención tortura y exterminio. En este caso mi experiencia en el Club Atlético, en donde efectivamente intervenían miembros de otras fuerzas como la Armada que venía a interrogar prisioneros que estaban bajo su custodia, por decirlo de alguna manera, a pesar de estar en este lugar que dependía de la Policía Federal y del I Cuerpo del Ejército, y también hubo gente que fue llevada de la ESMA al Atlético y viceversa, como fue el caso de secuestradas embarazadas”, explicó.
A su vez, Careaga fue consultada sobre el secuestro del grupo que se reunía en la Iglesia Santa Cruz, donde además de su madre se llevaron a María Ponce de Bianco y Azucena Villaflor de De Vincenti, también fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, a dos religiosas francesas (Alice Domon y Leonie Duquet), y a un grupo de militantes y familiares y víctimas de la represión.
Además, el presidente del Tribunal le preguntó, en su condición de ex directora del Instituto Espacio para la Memoria, recientemente disuelto, sobre la investigación que desde el ente se había llevado adelante en torno a la Operación Cóndor: “me referí a toda la tarea que se realizó desde el IEM, también a la tarea que en particular desarrolló Stella Calloni como miembro del Consejo Directivo, experta en esta temática que ya declaró en este juicio, sobre todo el involucramiento y relación entre los distintos países. Me preguntaron por el caso de Gustavo Insaurralde, que es un uruguayo que estuvo detenido-desaparecido en El Atlético y que fue traído en un avión desde Paraguay con otros detenidos-desaparecidos, de los que no sabemos si tuvieron el mismo destino que él en relación al sitio al que fueron llevados, pero sí consta como documentación que está en el archivo del terror de Paraguay, que fue en un avión piloteado por un represor de la Escuela de Mecánica de la Armada, de apellido Abdala”, manifestó.

El Cóndor no tuvo sede solo en Automotores Orletti

En cuanto a la participación que tuvo la mayor parte de los CCDTyE en la Operación Cóndor, Careaga reflexionó: “siempre que me refiero a Automotores Orletti digo que fue una de las principales sedes de Operación Cóndor; se podría decir que era la sede por excelencia porque estaba destinada de alguna manera a un lugar por el cual pasaron incluso mayoritariamente ciudadanos extranjeros, la mayoría de origen uruguayo pero también de otros países involucrados en la Operación Cóndor, incluso hace relativamente poco tiempo se identificaron los restos de dos ciudadanos cubanos desaparecidos en la Argentina, entonces también me referí a toda la tarea que desde el Instituto hicimos en Automotores Orletti. Pero efectivamente en el caso de Atlético está por ejemplo el caso de Gustavo Insaurralde y también el de Laura Elgueta Díaz, una ciudadana chilena que fue llevada allí y estuvo en la misma época que yo, a pesar de que en ese momento ninguna de las dos supo de la otra. Sin embargo, estando yo en México declarando en una actividad, ella se acercó y me dijo que había estado en el mismo lugar y ahí me refirió que justamente la había interrogado (Enrique) Arancibia Clavel, un represor chileno. Seguramente hubo de este tipo de situaciones en la mayoría de los lugares que funcionaron como campos de concentración”.
En diálogo con Oral y Público, Careaga contó que en la audiencia posterior a la que ella declaró, prestó testimonio Federico Tatter, de ciudadanía paraguaya, cuyo padre está desaparecido y fue víctima de la Operación Cóndor: “lo interesante es que él trabaja toda la temática de derechos humanos en Paraguay, estuvo relacionado con la comisión de Verdad y Justicia, y pudo traer una copia de gran parte del material vinculado a la Operación Cóndor y a información específica sobre el secuestro e intercambio de prisioneros de estos países del Cono Sur del archivo del terror. Hacía tiempo que el tribunal estaba tratando de conseguirlo oficialmente, porque ese material ha tenido mucha difusión, pero oficialmente no conseguían la cantidad de información que se necesitaba y el martes (26 de agosto) se hizo entrega y realmente me parece que es algo muy importante, fue un avance muy interesante que se dio. Si bien gran parte de lo que sucedió durante el Terrorismo de Estado está investigado y probado, me parece que la riqueza de los juicios tiene que ver también con que siempre se va avanzando hacia la justicia”.

Presencias ingratas en el Olimpo

“Hoy ante la baja de las empresas de seguridad privada por parte del Gobierno de la Ciudad, desde la Secretaría de Derechos Humanos (de la Nación) mandan a una fuerza represiva, responsable actual de la tortura y muerte en las cárceles, a ‘custodiar’ un sitio de memoria. Se trata de penitenciarios que podrían estar en contacto con los genocidas en el pabellón de Lesa Humanidad de Marcos Paz y en Ezeiza”. De esta manera, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia denunció la presencia de efectivos del Servicio Penitenciario Federal como fuerza de seguridad en El Olimpo, uno de los ex centros clandestinos que estaba a cargo de la gestión del Instituto Espacio para la Memoria.
Ana María Careaga se sorprendió ante la pregunta: “no sabía de esto, pero efectivamente el Servicio Penitenciario es una de las fuerzas que actuó ahí, de hecho hay represores que fueron juzgados en el juicio conocido como ABO, que juzgó los delitos cometidos en el circuito Atlético-Banco-Olimpo, y además dentro de los discusiones y consensos históricos del movimiento de derechos humanos, una de las cuestiones que se debatió fue que no ingresaran miembros de las fuerzas de seguridad al interior de estos lugares que fueron de alguna manera sede de las fuerzas armadas y de seguridad, y que hoy se recuperan para la memoria histórica. De hecho, en lo que fue la ESMA, se constituyó un equipo de protección del predio para que no ingrese la Policía Federal que, en todo caso, está en el perímetro exterior del sitio”.
En este punto, Careaga remarcó que desde el IEM han sido pioneros en muchas de las prácticas de recuperación de los sitios: “creo que cuando se decía que el IEM no hacía o que si lo hacía mal, había detrás de eso una intención política cuyas consecuencias estamos viviendo hoy. Quiero dejarlo claro porque me parece un acto de justicia para con la gente que trabajó en el IEM”.

Un nuevo paso de Ana María Careaga por Oral y Público. El recorrido por su testimonio en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de la Operación Cóndor, la herida aún abierta de la disolución del Instituto Espacio para la Memoria, y sus consecuencias que comienzan a hacerse cada vez más visibles.

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