2 ago. 2014

El mural que fue blanqueado, ante
la mirada de Ángela Urondo.
(Por La Retaguardia) Hasta ahora ningún funcionario se hizo responsable del blanqueo de este trabajo realizado de manera colectiva, como parte de la recuperación de la memoria en Mendoza. Tras el escándalo, los funcionarios intentaron reparar la metida de pata... pero confundieron a Urondo y Raboy con el artista que realizó la obra. Sobre este tema hablamos con Pablo Salinas, abogado querellante en causas por delitos de lesa humanidad en esa provincia, quien además compartió una parte fundante de su historia personal.

Tomaré este
Destino compartido.

Sabré tocarlo
Y descubrirlo;

Masticar
Y romper el olvido.

Fragmento de Cánones, de Francisco Paco Urondo

“Yo quedé sorprendido cuando tomé conocimiento de esta triste noticia, porque se ha trabajado muchísimo en la reconstrucción de la memoria en Mendoza, y las figuras de Paco Urondo y Alicia Cora Raboy son muy fuertes. Acá es el lugar donde cayeron, entonces recuperar sus figuras, todo lo que significa Paco Urondo, un escritor comprometido, un hombre que dio la vida por su patria, por sus hermanos, para que el país sea un poco mejor, que además toda la familia está cruzada por la lucha por un país mejor... Paco y Alicia son un emblema, entonces que hayan blanqueado este mural es muy triste”, expresó el abogado Pablo Salinas en diálogo con Oral y Público.
El 17 de junio de 1976, el auto en el que viajaban Francisco Paco Urondo; su compañera Alicia Raboy; la hija de ambos, Ángela, de apenas 11 meses; y la compañera de militancia Renée Ahualli, fue perseguido y emboscado en la localidad mendocina de Guaymallén. Urondo fue asesinado allí, mientras que Raboy fue llevada al centro clandestino de detención D2 y aún permanece desaparecida. Ángela fue llevada también al D2 y luego a Casa Cuna; recién conoció su verdadera identidad a los 20 años. Ahualli pudo sobrevivir y junto a Ángela dieron testimonio en el segundo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Mendoza, realizado en 2010 y 2011, en el que se juzgó y condenó a los responsables de la muerte de Paco y la desaparición de Raboy.
En homenaje al... artista que lo pintó...
El mural en homenaje a Urondo y Raboy estaba en el puente del Acceso Este y Cañadita Alegre. Hoy esa pared está blanca, vacía, sólo tiene una leyenda: “ahora nos enteramos que pusieron una leyenda que decía ‘mural en reparación en memoria de…’ y pusieron el nombre del artista que lo pintó (Marcelo Carpita) y no el de Paco y Alicia... Una vez más la negligencia, lo que yo creo es que no les importa nada, porque ya es hasta una burla, desde que lo blanquearon hasta ahora que ponen que es en memoria del artista que lo pintó. ¿Qué más nos puede llamar la atención de lo que haga esta gente?”, expresó triste y enojado Salinas.
El abogado querellante consideró que lo sucedido no fue un hecho fortuito y que algún funcionario tiene que hacerse responsable: “¿Cómo puede ser que un Municipio haga un homenaje y después nadie lo cuide? No hay ningún funcionario responsable. A mí me gustaría que algún funcionario rinda cuentas. Además qué le van a decir a la familia, a Ángela… ¿Disculpen, nos equivocamos? ¿Qué le van a decir al laburo de construcción de la memoria, que se hizo por años en la provincia de Mendoza? Que se equivocaron, que se vuelven a equivocar hoy y que mañana se equivocan de nuevo... En una obra artística ¿qué reparación puede haber? ¿O no es el hecho artístico un hecho único en sí? Es muy lamentable lo que ha sucedido”, agregó.
Para Salinas, lo sucedido con el mural se inscribe en la secuencia de pintadas agresivas contra los organismos que se viene dando en Mendoza en el último tiempo, sin embargo el letrado se mostró convencido en que a partir de estos hechos lo que se debe hacer es redoblar la apuesta: “lo hacemos todos los días, manteniendo el juicio contra los funcionarios civiles, judiciales, cómplices de la dictadura, lo redoblamos con la unidad y la lucha de los organismos en Mendoza, siempre hemos estado unidos y llevamos adelante una lucha en conjunto donde lo que venimos haciendo de una forma incansable es sumar todos los días. Hoy hay muchísima gente que acompaña el desarrollo de los juicios, eso es increíble, vienen alumnos de la universidad, de las escuelas, se está dando todo un fenómeno muy importante con esta megacausa”.
En febrero de este año comenzó en Mendoza este proceso judicial, que es el más importante en la historia de la provincia, que cuenta entre sus imputados a ex jueces y fiscales que actuaron durante el terrorismo de Estado. Para ellos no existe, en palabras de Salinas, otra pena que la de cadena perpetua: “me parece lo más difícil tener que pedir esa pena pero cuando estamos hablando de crímenes contra la humanidad, de participación primaria en crímenes contra humanidad, estamos hablando de víctimas indefensas, estamos hablando de gente que ejercía el poder, que omitió hacer, que tuvo en sus manos la posibilidad de impedir la muerte de nuestros compañeros y no lo hizo, entonces no cabe otra pena”.

Identidad como hijo

Cuando Pablo Salinas habla de lo sucedido con el mural en homenaje a Paco Urondo y Alicia Raboy, se lo escucha realmente conmovido. En el marco de la entrevista realizada en Oral y Público, el abogado querellante explicó que Ángela, la hija de Paco y Alicia, ha sido muy importante para él: “he aprendido mucho de ella, es una referente para nosotros, para los Hijos. Ángela me ha ayudado muchísimo a mí a reconocer mi identidad como hijo, así que yo le debo mucho a ella, más allá de que sea su abogado y que yo también haya aportado un granito de arena a la lucha de todos los Urondo. Ángela es un referente para todos los hijos, de la toma de conciencia de nuestra calidad de hijos, yo estuve con mi vieja secuestrada en el D2 de Córdoba, y Ángela estuvo secuestrada como bebé en el D2 de Mendoza. Y esa identidad como hijo, uno nunca la chapea, no la dice, ni la muestra, pero si es la verdad por qué no lo voy a decir. ¿A qué le tengo miedo, a que me castiguen y digan que me hago la víctima? Ella me ayudó a salir del closet, Ángela nos ayudó a todos a poder reconocer la realidad de los hechos que sucedieron, pensando en un futuro mejor, luchando por un futuro mejor, y sabiendo que también agradecemos haber sobrevivido, pero reconociendo los hechos tal y cual son”.
Salinas contó que recién después de muchos años se atrevió a volver a entrar al D2 de Córdoba, el centro clandestino donde estuvo secuestrado con su mamá: “hice toda mi carrera en Córdoba y nunca pude volver a entrar, hasta que lo hice hace muy poquito cuando Osvaldo Bayer presentó allí mi libro. El lugar está igual, las baldosas del piso son las mismas de cuando me llevaron los secuestradores con mi vieja. Hoy en el D2 de Córdoba hay un espacio de la memoria y hay niños de escuelas estudiando ahí y todos aprenden de boca de sus maestros que ese fue un lugar de exterminio y que eso no debe ocurrir nunca más en la Argentina”.

Había que callar.
Sobrevivir. Callando
Había que poder callar.
Sobrevivir.
Había cosas
que tenían que cambiar.
Poder cambiar.
Sobrevivir.
Cambiar poder.
Había que poder. No callar.
Sobrevivir. No callando.
Había que no poder
seguir no diciendo.

Cambiar, de Ángela Urondo


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