21 ago. 2014

(Por La Retaguardia) Tras la recuperación del nieto 114, Guido Montoya Carlotto, muchas personas se acercaron a la sede de Abuelas de Plaza de Mayo con dudas sobre su propia identidad. Lo mismo sucedió en otras organizaciones que están en la búsqueda. La figura pública de Estela de Carlotto hizo que el tema tuviera una gran repercusión a nivel nacional e internacional. Apenas dos semanas después, se conoció la recuperación de la nieta 115, Ana Libertad, nieta de Alicia "Licha" Zubasnabar de De la Cuadra. Como cada vez que aparece un nuevo nieto, se renuevan las esperanzas de las personas que continúan buscando a sus familiares. Aquí dejamos las historias de Matías Ayastuy y su hermano/a, y la de Zidi Medina y su sobrino/a, en un aporte más a esta búsqueda colectiva de los más de 400 hombres y mujeres que aún no recuperaron su verdadera identidad.

“Quiero que esto que me pasa a mí sirva para potenciar esta búsqueda”, dijo Guido Montoya Carlotto o Ignacio Hurban, su nombre de crianza, en la conferencia de prensa que brindó el último día de la semana en que le cambió la vida. Tal como él mismo lo afirmó: "Desde hace unos días sé quién soy".
La figura pública de Estela de Carlotto hizo que la recuperación del nieto 114 tuviera muchísima más repercusión que la que habitualmente acompaña la restitución de una nueva identidad. Esto multiplicó la cantidad de llamados y consultas que en general se reciben en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo. Es inevitable ilusionarse con que esta situación conllevará a la aparición de una gran cantidad de nietos en los próximos meses. La espera por el próximo nieto restituido no se hizo esperar, y apenas dos semanas después de la aparición de Guido, llegó la nieta 115. Ana Libertad es la hija de Héctor Carlos Baratti y de Elena De la Cuadra, y nieta de Alicia "Licha" Zubasnabar de De la Cuadra, una de las fundadoras y primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, que lamentablemente falleció en 2008 sin llegar a abrazar a su nieta tan intensamente buscada.
Son muchas las familias que desde hace años, décadas, buscan a sus hijos, nietos, sobrinos, hermanos que fueron apropiados tras nacer en cautiverio a partir del secuestro clandestino de sus padres.
En esta nota repasaremos dos de esas historias que se pueden contar de a miles, cada una con su propia especificidad.

Búsqueda reciente


Marta Bugnone y Jorge Ayastuy
Matías Ayastuy vive en Rosario, sus padres Jorge Ayastuy y Marta Bugnone pertenecían al Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) y se encontraban en la clandestinidad cuando fueron secuestrados en el marco de lo que se conoció como “Operativo Escoba”. 
“Hace un tiempo supe que mi mamá estaba embarazada de cinco o seis meses cuando fue secuestrada el 6 de diciembre de 1977, a raíz de eso iniciamos los trámites en la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad), junto con Abuelas, y empezamos la búsqueda de un hermano o hermana mía, que pudo haber nacido, más o menos, entre marzo y agosto de 1978. Como mis papás estaban en la clandestinidad tenían la decisión de reservar la información que tenía que ver con el embarazo a las familias; las tres compañeras que me comentan en distintas situaciones y lugares lo del embarazo de mi madre, son tres personas que no son de la familia, dos son compañeras de militancia y la tercera es una amiga de afecto de mi mamá”, relató Matías Ayastuy en diálogo con Oral y Público.
Matías se enteró de la existencia de su hermano/a recién en 2006, y una de las tres personas que se lo confirman es Beatriz Blanco, que actualmente se encuentra escribiendo un libro sobre el PCML: “el testimonio de Beatriz es y fue muy importante porque me confirma el testimonio de Isabel, otra compañera del PCML, donde ante la primera versión que nosotros manejábamos como hipótesis de un embarazo de un mes, mes y medio, las dos me confirman que en realidad el embarazo era de cinco a seis meses, con lo cual las expectativas de búsqueda y de posibilidades se modificaron sustancialmente”, agregó Ayastuy, quien tiene una página en facebook desde la que organiza la búsqueda, donde están todos los datos..
Al ser consultado acerca de lo que se genera en él a partir del encuentro de un nuevo nieto, Matías Ayastuy reflexionó: “lo primero es lo mismo que a todos, supongo, una gran emoción y felicidad. Me parece que el otro día (cuando se supo de la recuperación de Guido) fue un día de lágrima generalizada, creo que si hubiera una forma de contar cuánto se llora en la Argentina por mes, el día que apareció Guido debe haber marcado un récord importante en el lacrimógeno nacional. Hubo algo que me quedó picando muy fuerte que dijo un tío de Guido en la conferencia de prensa histórica de Estela, que la última vez que apareció un nieto él sintió envidia porque ese tío tenía a su sobrino. Entonces medio como que un poco se deja deslizar una idea de decir, bueno, cuándo será el momento, pero también lo que se mezcla en esos llantos, en esos abrazos y emociones, tiene que ver con una emoción y una alegría gigante y la parte si se quiere de bronca o de odio tiene que ver en realidad con todas las personas y las instancias institucionales que supieron y saben, tienen datos y se los siguen callando”.
En este punto, Ayastuy remarcó la bronca e impotencia que generan los pactos de silencio: “los militares, las cúpulas del Ejército, la Iglesia, tienen información y se la callan, y eso también está presente muy en un segundo lugar, porque primero está la alegría y la felicidad porque de alguna manera Estela es la abuela de todos”.
En cuanto a la repercusión que generó la aparición del nieto de la titular de Abuelas, Ayastuy afirmó: “yo estoy dando una mano con lo que es el área de Comunicación de la filial Rosario de Abuelas y la venimos remando con una campaña, tratando de conseguir fondos, de difundir, una serie de cosas que están muy buenas, pero todo lo que hiciéramos es incomparable al impacto comunicacional que tiene una noticia de estas características a nivel nacional e internacional. Es infernal la multiplicación de presentaciones espontáneas en todas las filiales de Abuelas del país. Yo también tengo diferencias políticas con Estela, con las Madres, un montón de situaciones, pero esta la frase célebre que tiró el Diego (Maradona), ‘no solo el Mundial nos une’, y esto fue algo muy fuerte que se generó, algo que trascendió ideologías”.

Vida entre tanta muerte


Rubén Medina
Rubén Medina está desaparecido, fue visto en el Club Atlético, el centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó debajo de la Autopista en el barrio porteño de San Telmo. Allí también estuvo secuestrada Laura Graciela Pérez Rey. No se conocían hasta que compartieron el cautiverio. Se amaron y quedaron embarazados. La historia de ellos es en palabras de Zidi, la hermana de Rubén, atípica y necesaria de conocer.
“Mi hermano entró sin pareja al centro clandestino, él era médico y lo llevaron a trabajar a la enfermería, le hicieron hacer trabajo esclavo como médico. Ahí se conoció con esta compañera que es Laura Graciela Pérez Rey, que todos la conocían por Soledad, y su forma de resistir en ese lugar fue formar una pareja. Ella quedó embarazada, yo me doy por enterada en 1984 por los compañeros que pudieron sobrevivir y que me vinieron con esta noticia, con la que realmente no sabía qué hacer, cómo entenderla. Hasta que me di cuenta de que no tenía que buscar solamente a mi hermano sino que tenía que buscar a una personita más. Me puse en contacto con la familia de ella y nos pusimos en campaña y hasta el día de hoy estamos en campaña”, relató Zidi Medina en diálogo con Oral y Público.

Laura Pérez Rey
“De acuerdo al relato de los sobrevivientes –continuó Medina–, a ella la sacan del Atlético el 23 de diciembre de 1977, porque la iban a llevar a parir, entonces suponemos que nació a fines de diciembre, pero nadie tiene en claro la fecha de embarazo que tenía; pudo haber nacido en enero, febrero, marzo, abril de 1978. Hay registros de gente que la vio embarazada, ella decía que estaba feliz porque era un hijo de mi hermano, Jerónimo (nombre con el que se lo conocía a Rubén). Y a partir de eso empecé esta búsqueda y sigo, yo estoy incluida dentro del grupo de gente que todavía los estamos esperando. Es importante decir esto, porque pueden haber ocurrido otros casos de compañeros que en esas situaciones pudieron haber quedado embarazados y sus familiares pueden no saberlo”.

Esta historia abre la posibilidad de que haya más chicos apropiados que los que actualmente se están buscando: “yo creo que hay muchos más, probablemente no hayan sobrevivido los compañeros que vieron esta situación entonces no lo pueden informar a la familia”, agregó Medina. En este punto, toma aún más importancia la necesidad de que todas las personas que tienen familiares desaparecidos dejen sus muestras en el Banco Nacional de Datos Genéticos: “es una gran idea pero todavía no se ha implementado, no hay una gran voluntad para eso, todavía. Pero sí en algún momento se pidió, estoy hablando del año 2005, que todas las familias llevaran su sangre al BNDG, pero en ese momento la mirada política que existía para eso no acordó con esa idea, pero para mí sería una idea muy importante. De hecho, [email protected] (la agrupación que integra Zidi) en un momento planteó que toda la sangre que se daba en la iniciativa latinoamericana que maneja el Equipo Argentino de Antropología Forense para el rescate de restos, se le pidiera permiso a los familiares para que fueran incluidas en el BNDG justamente por este tipo de casos de desconocimiento de los familiares, no es que no los queremos encontrar, algunos no saben”, destacó Medina.
En cuanto a sus sensaciones al momento de conocer la noticia de la recuperación de Guido Montoya Carlotto, Medina señaló: “para mí cualquier chico que haya sido apropiado y ahora recupere su identidad es una alegría y es el rescate de mi propia esperanza, de que aún tengo posibilidades. En este caso, Estela es una persona conocida y de alguna manera es como que se produjo un cimbronazo en la sociedad, pero es un nieto más que se recupera, un sobrino que aparece, es un chico más que recupera su identidad y realmente con el paso del tiempo uno también afloja, le parece que nunca se va a dar esto, y hace pocos días todos nos sorprendimos con que sí se puede dar, todavía existe la posibilidad, están ahí, están entre nosotros. No conocemos su cara, no conocemos sus voces, pero están entre nosotros, caminan con nosotros”.

Si tenés dudas sobre tu identidad y naciste entre 1975 y 1983, podés comunicarte con Abuelas llamando al 4384-0983 o acercándote a Virrey Cevallos 592, PB 1, CABA. También podés contactarte con la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad): 25 de Mayo 552, segundo piso, teléfono: 5167-6500, mail: [email protected]

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