13 ago. 2014

Grande y Cortiñas tras la intervención
(Por Alfredo Grande* para La Retaguardia) Convocados por La Retaguardia fuimos muchos compañeros y compañeras a ver la versión actual de la obra teatral Sacco y Vanzetti. No me voy a referir al plano artístico, pero sí al hecho político. El arte es político como bien nos enseñara Bertolt Brecht. A diferencia de otras funciones, nosotros tuvimos la obra después de la obra, que consistió en la intervención de Nora Cortiñas haciendo referencia a los trabajadores petroleros de Las Heras.

Lo del domingo en el Teatro Cervantes fue un acontecimiento. Ahora bien, ¿qué es un acontecimiento? Es algo que rompe el horizonte de lo posible, es cuando aquello que nadie piensa que pueda suceder… sucede. Por supuesto, la génesis del acontecimiento fue una idea que motorizó La Retaguardia, a la cual nosotros obviamente nos plegamos.
De todos modos, el acontecimiento tiene una marca: por más que uno lo prepare, lo diseñe, nadie puede garantizar que se produzca ese acontecimiento; sí se lo puede propiciar que es lo que se hizo.
¿Cuál fue el acontecimiento? Nada más, ni nada menos, que llamar la atención de más de 800 personas que se iban, porque se había terminado el espectáculo. Esta es la trampa del teatro, la obra empieza, uno se puede conmover, aplaudir, el alegato del abogado defensor de Sacco y Vanzetti (interpretado por Horacio Roca) fue aplaudido fervorosamente por muchos y muchas, pero cuando termina y se baja el telón los actores saludan y aquí no ha pasado nada.
En este caso, siguió pasando. Luis Angió (del programa radial Otras Voces… Otras propuestas) empezó a pedir:  ‘que hable Norita, que hable Norita’, y Norita habló... Entonces se generó, se propició el acontecimiento, e insisto con esto porque justamente el acontecimiento es la forma de perforar la cultura represora. Los grandes acontecimientos de la historia voltean a la cultura represora; y en ese momento, irse después de la función sin hacer nada más que decir ‘pobres muchachos, estos italianos, cómo los embocaron’ hubiera sido un triunfo de la cultura represora.
Incluso recordar situaciones trágicas, como puede ser la Semana Trágica, también es un triunfo de la cultura represora, porque esta cultura incluso tiene la capacidad de recordar los desastres que produjo y conmover con eso; es un teatro de la catarsis, pero no un teatro de la elaboración. Entonces la función después de la función, que protagonizó Norita Cortiñas, a través de todo lo que se propició, generó otra función, la que queríamos tener.
Yo creo que Sacco y Vanzetti se hubieran puesto muy contentos de saber que en la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina, hay un colectivo de compañeros y compañeras que hizo propia la voz de Nora Cortiñas, en el sentido que no hay una fractura histórica entre estos anarquistas castigados en los principios del 1900 y los trabajadores petroleros de Las Heras condenados a cadena perpetua. Si bien no es lo mismo, tiene mucho que ver, y en ese sentido el acontecimiento es trans-histórico, va más allá de la cronología, no hay un antes y un después; cuando hablamos de acontecimiento decimos que la persecución a Sacco y Vanzetti es la persecución que hoy tienen, entre tantos otros grupos castigados, los trabajadores petroleros de Las Heras.
Aquel objetivo de visibilizar la injusticia, y generar un acontecimiento que rompa la cultura represora se cumplió a través de la obra después de la obra… sigamos entonces con nuestros Sueños Posibles.

*Extraído del programa radial Sueños Posibles, que Grande conduce con Irene Antinori y la producción general de La Retaguardia

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