27 ago. 2014

(Por La Retaguardia) Las cámaras de los medios tradicionales se apagaron; no volvieron. El show de la represión, el desalojo y las topadoras ya pasó, ¿para qué volver? Para la situación dramática de esas familias, el desalojo fue solo un capítulo, seguramente una bisagra, pero la vida, la penosa vida de pobres que les toca, continúa. Un grupo cada vez más numeroso de familias acampa en las cercanías del predio, sobre la Av. Cruz, con tanto frío como bronca. Aquí el testimonio de Sonia, una de las mujeres que está allí y que nos contó su historia, antes, durante y después de las topadoras. Fue a través de Radio La Retaguardia, en diálogo con Luis Angió y Ernestina Arias, en el programa Otras Voces Otras Propuestas.
"Estoy en el barrio ahora, en el acampe. Estoy sin palabras con lo que me pasó a mí, a la toma. Es una tristeza muy grande. Tenemos que seguir luchando acá por una vivienda digna ya que el Gobierno nos desalojó con la excusa del allanamiento. Ahora hay que seguir adelante, no tenemos que bajar los brazos", comenzó su relato doloroso Sonia.

—OVOP: Con esta situación de frío, con los niños, ¿no están teniendo ningún tipo de atención como lo había previsto el Gobierno de la Ciudad cuando planteó un desalojo con la correspondiente asistencia? ¿No les han dado ninguna ayuda?

—Sonia: No. Vinieron de Ciudad, de la Nación, pero no aceptamos nada, porque no es la solución. Te dan viviendas transitorias y hoteles, pero es lo mismo que quedar en la nada. A la larga o a la corta, quedamos en la nada igual, porque en algún momento nos van a empezar a sacar. En los paradores de Ciudad empiezan a maltratar a la gente, hacen daño psicológico, discriminándolos, ofreciéndoles subsidios de 1800 pesos que no van a servir de nada.
Ahora, a las 8:00 de la noche, vinieron bastantes vecinos de las viviendas transitorias a dar su testimonio; los tratan mal; a los chicos los discriminan: están tirados por los pasillos, no hay camas, duermen en el piso. Llegaron al extremo de ser vigilados por cámaras por seguridad, según ellos, en los paradores de Parque Chacabuco, Parque Avellaneda...

—OVOP: ¿Cómo es la composición de tu familia? Antes de que estuvieras en ese predio, ¿dónde vivías?

—S: Vivía en Pompeya. Vi la toma en la televisión y me animé, porque vivía alquilando, pagaba 1500 pesos una habitación. Preferí comprarme un ranchito y hacer mi propia casa.

—OVOP: ¿Tuviste que comprar el terreno?

—S: Sí.

—OVOP: ¿A quién se lo compraste?

—S: A una vecina que también había tomado.

—OVOP: Fue la toma de la toma...

—S: Claro.

—OVOP: Esa persona tomó, después hizo unas parcelas y se las vendió a ustedes.

—S: Era un pedacito, no una parcela, que a ella le correspondía. Porque en ese momento había mucha discriminación, pero pese a todo eso fuimos luchándola, y le compré.

—OVOP: ¿Qué te pudiste construir allí?

—S: El martes 23 de febrero fui ahí, empecé a quedarme ahí, chupé frío, pasé hambre, sol, lluvia. Pasé todo al fin de tener mi casa. En ese momento no era tan lindo. Poco a poco se fue tranquilizando, se fue luchando internamente entre los vecinos, porque ya la lucha era interna. Empezamos a abrir calles amplias de cuatro metros para que puedan ingresar las ambulancias, los bomberos... fue en vano porque vino el Gobierno y arrasó con todo. Yo había construido mi casita de material privándome de cosas, no comprarme cosas y privar a mis hijos, y de la noche a la mañana me lo sacan. Incluso, sin avisar, dijeron que era un allanamiento. Yo acepté, había mucha delincuencia. A los diez minutos dieron la vuelta y desalojaron. Yo había comprado una puerta nueva, ni siquiera la pude estrenar en la casita nueva que yo armé con tanto esfuerzo; la tiraron abajo y me dijeron "Señora, usted tiene que salir ya, es un allanamiento". Tuve que salir con mis tres hijos y mi perra porque no me daban tiempo a sacar otras cosas. Después dijeron que íbamos a volver a entrar a sacar las cosas, pero al final no nos dejaron entrar y tuve que luchar con la policía para poder sacar las pocas cosas. Pude sacar algo, pero quería salvar mi casa.
Donde estaba yo, Sección 8, que había venido a censar el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), ya estaba edificado con material, casas de dos pisos. Pero no les importó nada y empezaron a derrumbar.

—OVOP: Ahí actuó tanto la Federal como Gendarmería y Metropolitana.

—S: Los tres. Tampoco mostraron orden de desalojo. Lo estudiaron bien, creo que era la secretaria de una jueza que dijo "Abran calles" para que se quede el asentamiento. Nosotros estamos de acuerdo en que se abran calles para que se pueda urbanizar, pero a la vez era una trampa, porque entraron de todos lados, no nos dieron tiempo a nada.

—OVOP: ¿A qué hora fue?

—S: Entre las 7:00 y 8:00 de la mañana. Hubo comentarios que decían que a las 2:00 de la mañana se había firmado la orden y a las 5:00 empezaba a  venir Gendarmería y Metropolitana a rodear el perímetro.

—OVOP: Fue muy rápido. La vez pasada, en febrero, marzo, también se hizo otro intento, y esta vez hubo legisladores y organizaciones que pudieron evitarlo.

—S: Claro. No nos dieron tiempo a nada. Incluso, en el sector donde estaba yo, las familias salieron a trabajar normalmente. ¿Qué te vas a poner a pensar que van a venir con una topadora y te van a sacar cuando ya están todas las calles anchas, se estaba tratando  de urbanizar el barrio, había calles abiertas, pasillos amplios?
Estoy de acuerdo en un allanamiento porque hay delincuencia, pero no entrar con esas cosas para que te saquen lo único que pudiste construir, la ilusión de tus propios hijos para que puedan tener una pieza, una casa digna. Ahora los tuve que dejar en la casa de mi prima para no traerlos a este sufrimiento. Chupé seis de meses de frío, ¿y ahora exponerlos? No, prefiero chupar frío yo luchando por una casa digna que exponerlos a ellos.

—OVOP: ¿Están realizando marchas?

—S: Sí, estamos organizando para hacer un escrache en la Legislatura, reclamar por lo que para mí fue una masacre, porque hubo niños golpeados, mujeres maltratadas. A mí me maltrataron, también hubo niños discapacitados golpeados, embarazadas. Hubo muchas cosas que ni siquiera se dieron a conocer en la televisión; decían "Un desalojo en paz", y no fue así.

—OVOP: Hay fotos que no son de los medios tradicionales en la que se ve que fue una ocupación militar prácticamente.

—S: Claro. Volvemos a los años '70, '80, cuando mi mamá me contaba que entraban los militares a golpear. Es indignante.

Sonia dejó su teléfono y volvió a la carpa, dispuesta a pasar la fría noche porteña abrigada con una esperanza: que algún día, en esta vida, exista una sociedad que no se permita tener a algunas de los suyos en esta situación.

Mientras tanto hay dos lugares donde se está juntando ropa: Pavón 1368, del Frente de Organizaciones en Lucha, y en Senillosa 2092, esquina Cobo, ambos en CABA,

de 12 a 18 horas


0 comentarios:

Publicar un comentario