24 ago. 2014

Uno de los baleados en la represión
del 13 de marzo de 2013
(Por La Retaguardia) Lo confirmó María del Carmen Verdú, referente de la Correpi y abogada querellante en la causa que llevan adelante dos integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos, baleados con plomo durante uno de los intentos de desalojo de la Sala Alberdi. Tras varios días prófugo –según él, estaba de vacaciones–, el cabo Nelson Maximiliano Acosta se presentó ante la justicia y quedó detenido, sumándose a los oficiales Miguel Antonio Ledesma y Gabriel Pereira De La Rosa, todos integrantes de la Policía Metropolitana.

“Nos enteramos a última hora del martes (19 de agosto) que (Nelson) Acosta había sido detenido porque nos llamaron del juzgado para pedirnos que en lugar de ir a las 8.30 como estaba prevista la declaración de Esteban Ruffa fuéramos pasado el mediodía y cuando preguntamos cuál era el motivo, nos dijeron que iban a estar muy ocupados. Era obvio que Acosta había sido detenido e iban a estar ocupados con la indagatoria”, relató María del Carmen Verdú en diálogo con La Retaguardia.
El día que Ruffa declaró, miércoles 20, se levantó además el secreto de sumario, por lo que la querella pudo ver finalmente el expediente: “lo vimos muy rápidamente, ya lo veremos más en detalle, porque como la declaración de Esteban empezó 12.30 para cuando nos pudimos sentar a ver el expediente ya había pasado el horario de Tribunales, con lo cual estaban todos bastante apurados para que nos fuéramos y poder cerrar el juzgado, pero sí pudimos verificar algunas cosas interesantes. En primer lugar que la detención de Acosta se había ordenado junto con la de Ledesma y Pereira el 11 de agosto, segundo que su argumento de por qué no se presentó fue que estaba de vacaciones como ya nos había comentado el juzgado, y tercero que pudimos ver que ya había designado abogados defensores. Se trata del mismo estudio, dirigido por la mujer del ministro (de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires) Guillermo Montenegro y el hijo del ex procurador general de la Corte, Esteban Righi, con el abogado Julián Curi que es conocido precisamente por las muchas defensas de policías metropolitanos que ha tenido a lo largo de los últimos años este estudio, incluyendo la causa del Indoamericano y muchas otras”.

Dime quién te defiende y te diré quién eres


Uno de los detenidos y su perfil en
la red social LinkedIn
La lectura del expediente trajo otras novedades: “la sorpresita fue darnos cuenta que Pereira De La Rosa, este hombre que tiene un perfil de LinkedIn promocionándose como instructor de tiro y aparece allí con el uniforme de combate, con un rifle de alta precisión y exhibiendo orgulloso sus diez años en un cuerpo especial de la Policía Federal y sus cinco años en la Metropolitana, también designó abogado defensor, ni más ni menos que al doctor (Juan Martín) Cerolini, que fue abogado del jefe de la policía federal (Roberto) Giacomino, de los barrabravas Di Zeo, del cura Von Wernich, de la embajadora en Venezuela Alicia Castro, y de una cantidad de personajes como por ejemplo en la causa AMIA fue el defensor de los iraníes imputados. También fue el defensor de Horacio Conzi. Además fue socio de Fernando Burlando hasta que se pelearon. O sea que como de costumbre no nos encontramos jamás con caras nuevas en las causas en las que hay policías involucrados, y como vemos en el caso de la Metropolitana no solamente tienen sus propios abogados como el caso del estudio Righi-Montenegro, sino que además utilizan los estudios habituales que defienden a los policías federales”, contó Verdú.

Un coleccionista obsesivo

La letrada afirmó además que cuando allanaron la casa de Pereira encontraron un verdadero arsenal: “es de tal magnitud que el fiscal está pidiendo que se saque testimonio de las cinco o seis páginas a máquina que es el listado de las armas, municiones y demás elementos que han encontrado en su casa para iniciar una nueva causa contra él por acopio de municiones y armas de guerra. El hombre tenía escopetas 1270, pistolas glock, municiones en cantidades increíbles, por ejemplo 523 balas calibre .223, que es un calibre especial de fuerza de seguridad para tiro de precisión, que se utiliza con carabinas, con semifusiles tipo los Heckler & Koch, tenía más de 50 cajas de balas 9 milímetros y por supuesto tenía también cartuchos de munición para las escopetas 1270 tanto las de anti-tumulto con postas de goma, como las de postas de plomo de propósito general. Ese es uno de los imputados que ahora sabemos que no pertenecía al GEOF sino a otro grupo mucho más especializado de la Policía Federal en sus diez años anteriores que es el GE-1, que es el grupo especial táctico de ataque de la Guardia de Infantería, o sea un grupo especial dentro de un grupo especial como es la Guardia de Infantería”.

Hostigamiento

El miércoles 20 de agosto, Esteban Ruffa fue citado a ampliar su declaración. Ruffa, integrante de ANRed, es uno de los tres baleados con plomo durante el intento de desalojo de la Sala Alberdi, ocurrido en la madrugada del 13 de marzo de 2013. Los otros son Germán De Los Santos, de DTL!, que declaró la semana pasada, ambos miembros de la RNMA; y Mario Fumaroni de la Biblioteca Popular Los Libros de la Esquina, quien decidió no querellar pero será un testigo más que importante.
Durante su testimonio, Ruffa fue permanentemente hostigado por los abogados defensores: “le hacían preguntas que apuntaban fundamentalmente a desacreditarlo a él y al resto de los manifestantes –contó Verdú– con cosas como si habían visto que la gente tiraba piedras o que había habido bombas molotov. Naturalmente Esteban contestó, para espanto de los dos abogados que estaban presentes, que por supuesto la gente se defendió ante esa brutal represión con lo que tuvo a mano y con lo que pudo, por supuesto relató que en ningún momento vio que se utilizaran armas ni bombas molotov, ni nada que se le pareciera. Lo más importante del testimonio de Esteban además de ratificar lo que dijo El Polaco (De Los Santos) en cuanto al movimiento de estos dos grupos, uno de diez u once y el otro de cuatro o cinco que se pusieron a la par, que alguien gritó 'avancen' y ahí comenzaron los disparos, fue que señaló con mucha claridad que los disparos eran al cuerpo y no como admiten algunos de los policías involucrados que dicen que hicieron uno o dos disparos al suelo. Él dijo, ‘disparaban al cuerpo’ y además, igual que El Polaco, pudo ubicar perfectamente en esa fila de dónde -según lo que él pudo ver después en los videos de las distintas cámaras compañeras que recopilamos con la Red Nacional de Medios Alternativos- venían los disparos y ubicó a ese grupo a la altura de la entrada del Teatro San Martín, con lo cual queda muy claro que son los dos grupos comandados por Ledesma y Pereira”.
Al ser consultada acerca de si es posible adulterar las balas, es decir que tengan aspecto de ser de goma cuando en realidad son de plomo, María del Carmen Verdú explicó: “el cartucho de una escopeta es un tubito de plástico común y silvestre, flexible, que tiene un culote de bronce, donde viene incrustado el plástico, y una tapita de cartón. Cualquiera puede sacar esa tapita, cambiar el contenido y volver a cerrarlo como lo saben los chacareros que cargan los cartuchos con sal para espantar los zorros que les vienen a comer la gallina. De hecho en la causa del (Parque) Indoamericano está comprobado que la policía metropolitana utilizó cartuchos que externamente parecían anti-tumulto porque eran anaranjados o transparentes y que sin embargo tenían intercalado entre los perdigones algunos de plomo, también es posible que sencillamente utilizaran cartuchos como se usó en Puente Pueyrredón con postas de plomo directamente que son de color rojo”.
Respecto a la causa particular de los baleados de la RNMA, la abogada expresó: “lo que ocurre en este caso es que naturalmente no tenemos los cartuchos para poder compararlos porque justamente, y esto ya es responsabilidad de la Federal que era quien debía haber preservado la escena del hecho, no se realizó ningún secuestro en las horas posteriores, probablemente los hayan levantado pero no hay ninguno secuestrado en la causa. Sabemos que son proyectiles de plomo porque los compañeros tienen balas de plomo adentro de la pierna, en el caso de Fumaroni se comprobó cuando se le extrajo la munición que era de plomo y en el caso de Esteban, que todavía la tiene alojada en la pierna junto con dos esquirlas, las radiografías muestran claramente por el grado de opacidad del material que eso no es goma”.

Los policías detenidos recurrieron a una segunda instancia de apelación, luego de que la jueza Wilma López desestimara la primera. Mientras tanto la causa continúa avanzando. Tal como señalara Verdú en una entrevista anterior con La Retaguardia, todavía se espera que se investigue a los responsables políticos de esta represión.

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