21 sept. 2014

Madres de la Plaza reclamando por
López en Buenos Aires
(Foto: ANRed)
(Por La Retaguardia) En el octavo aniversario de la segunda desaparición de uno de los principales testigos contra el represor Miguel Etchecolatz, repasamos sonidos y palabras de la transmisión especial que realizó la Red Nacional de Medios Alternativos. En la emisión de Oral y Público dedicada exclusivamente a Julio López también escuchamos voces y reflexiones de estos ocho años sin justicia para este caso.



Marca de impunidad

“Si el tema López sigue estando en la discusión pública es porque las organizaciones seguimos manteniendo firme el reclamo y el señalamiento al Estado. Confiar en la propia fuerza de la movilización en la calle es la herramienta más poderosa que tenemos, además de la participación en los juicios porque López era un testigo importante en el primer juicio que se hizo en la ciudad de La Plata”, expresó Julio Avinceto, integrante de HIJOS La Plata, en el marco de la transmisión especial que llevó adelante la Red Nacional de Medios Alternativos en la tarde del 18 de setiembre.
Desde la marcha realizada en La Plata, Julio aseguró que la causa López marca la impunidad: “no es solo el caso de López, está también el de Silvia Suppo, Luis Gerez, Juan Puthod, varios testigos de los juicios que han sido amedrentados de una u otra manera. De la desaparición de López se cumplen 8 años y no tenemos ningún imputado, ningún procesado, ninguna pista firme de investigación, pese a que los organismos desde el primer momento señalamos que esto tenía que ver con que era testigo, con su testimonio en el juicio, la cantidad de represores que mencionó. Las pistas firmes que aportamos como la del entorno de Etchecolatz o la del Servicio Penitenciario, no fueron investigadas. La Bonaerense en un principio y luego el resto de las fuerzas se dedicaron a embarrar la cancha en la investigación. Pero acá estamos, vamos a seguir en la calle porque es la única salida que tenemos”.

Cada 18 de septiembre una pista nueva

“Estamos acostumbrados –continuó Julio– que sobre esta fecha haya algún rumor, alguna supuesta nueva pista o supuesto nuevo movimiento en la causa. Lo concreto es que nosotros pensamos que los grandes medios tienen que llenar con algo, y ese algo en general no concuerda con lo que los organismos venimos diciendo. La denuncia al Estado, a la impunidad, la complicidad política, policial, judicial, creo que ese es el objetivo que tenemos que remarcar porque hay mucho escrito y dicho e investigado de parte de las organizaciones en estos 8 años”.
En este punto, se le consultó a Julio acerca del rol que los medios de comunicación han tenido respecto a este caso: “la causa López y todas las causas referidas a derechos humanos muestran la importancia que tienen los medios alternativos, porque los medios tradicionales se ocupan de este tema en particular cerca de los 18 de setiembre o si hay alguna supuesta movida en la causa, pero los medios alternativos son quienes mantienen vivo el reclamo, denuncian con detalle las cosas que los organismos estamos diciendo y me parece que es parte de la lucha. Vivimos en una sociedad donde hay que dar la batalla comunicacional, y ser claros también sobre qué es lo que decimos y a quién se lo queremos decir. Entonces me parece que el rol de los medios alternativos es importante y en este sentido la RNMA siempre acompañó esta actividad. No hay que perder el espíritu crítico, ni dejarse llevar por los grandes medios y seguir sosteniendo que el Estado tiene responsabilidad en este caso, por acción u omisión”.

Julio, Luciano, los pibes

De La Plata nos fuimos a la Ciudad de Buenos Aires, donde la movilización se dirigió desde Congreso hasta Plaza de Mayo. En el marco del programa radial Oral y Público, La Retaguardia dialogó con Margarita Cruz, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD).
“Lo que queda claro –reflexionó Cruz– es que después de ocho años se consolidó la impunidad por la desaparición de Julio. Néstor Kirchner en su gobierno y el de Cristina y todo el gobierno en su conjunto, también diría algunos sectores partidarios de la oposición, me refiero a los partidos más históricos, han hecho silencio respecto a este desastre que significó la desaparición de Julio. La sensación que tengo en este momento es que me parece que realmente es injustificable que un gobierno que dice luchar por los derechos humanos no diga absolutamente nada, como no se dice nada en todo el poder político y en el judicial, respecto de por qué, cómo y dónde desapareció Julio López, y sobre todo no se haya investigado quiénes lo desaparecieron. Me parece que esa mecánica de la desaparición forzada, si la queremos extender realmente al campo social, conlleva también Luciano Arruga y otros tantos pibes que también están desparecidos. Me parece que en el caso de Julio López tiene que ver con una metáfora que es que este es el gobierno que más hizo por los derechos humanos pero sin embargo es el gobierno que no buscó a López”.
Cruz explicó que tanto desde la AEDD como desde el colectivo Justicia Ya! presentaron denuncias y habeas corpus en los primeros días tras la desaparición de López. Incluso entregaron un listado completo con los nombres de más de 900 represores que todavía estaban activos en la Policía Bonaerense, algo que finalmente nunca se investigó desde la Justicia: “tampoco se hicieron los allanamientos que correspondían donde estaba Etchecolatz en la cárcel. En cambio se siguieron una serie de datos y pistas falsas que lo único que hicieron fue consolidar la impunidad de la causa”, agregó.
Cruz señaló además que con la desaparición de López ella sintió por un lado la consolidación de la impunidad, pero por el otro también la posición inclaudicable por la aparición con vida de Julio que llevaron adelante los organismos de derechos humanos: “la desaparición intentó de alguna manera borrar el por qué realmente los compañeros desaparecen, porque el genocidio lo que hizo fue fundamentalmente destruir los grupos, pero no cualquier grupo o persona, sino que fue específico y determinado contra organizaciones, incluso del movimiento obrero porque desaparecieron comisiones internas combativas, tal como se está viendo en la mayoría de los juicios, como en el de Campo de Mayo especialmente, en Tucumán también se va a ver en el caso del Operativo Independencia, cuando toda la dirigencia del movimiento azucarero desaparece en el marco de ese tipo de práctica genocida. Todo lo que se veía con un vestigio de cambio social, revolucionario, lo desaparecieron a través de esa concentración espiralada de violencia que termina con la desaparición de 30.000 compañeros. Pero lo cierto es que la desaparición de López fue un golpe muy grande al movimiento popular pero no nos amedrentó, la lucha continúa y se sigue profundizando no solo por la desaparición de los compañeros víctimas del Terrorismo de Estado, sino por la desaparición también de los pibes que son de alguna manera el sector más vulnerable del sistema, y de quiebre porque en algún punto no pueden decir que las cosas van bien cuando los pibes no tienen trabajo, no tienen educación. Hay un tejido de impunidad que suponía que no iba a tener defensa por parte del movimiento de derechos humanos, pero nosotros consideramos que lo sucedido con López, como con Luciano Arruga y otros tantos pibes que son asesinados, es el sistema que desde muchísimos lugares pretende dar un disciplinamiento. En el caso de Julio con el tema de los juicios, pero no pasó. Y con el tema de los pibes, los familiares siguen reclamando justicia e investigación. Ahora que el gobierno no se haga eco de eso es otra cuestión”.

Nadie se olvida

En el marco de la transmisión especial de la RNMA, dialogamos con Carlos Lordkipanidse, también integrante de la AEDD, tras la marcha en la Ciudad de Buenos Aires.
El Sueco, como se lo conoce, dijo sentirse triste ante un nuevo aniversario de la segunda desaparición de López, aunque destacó la importancia de la marcha realizada por las calles porteñas.
Para Lordkipanidse esta movilización demostró: “acá nadie se olvida, nadie perdona, ni se reconcilia. Ahora se está desconcentrando la marcha, y es impresionante la cantidad de compañeros que han venido, es emocionante. Y tenemos que pensar que simultáneamente se está haciendo la marcha en La Plata, y en otros lugares del país”.
En relación a la causa López, Lordkipanidse afirmó que el gobierno nacional abandonó este tema desde un principio: “desde el momento en que dijeron que Julio estaba tomando el té en la casa de la tía o que estaba escondido debajo de un puente, la verdad que la actuación del gobierno nacional desde entonces hasta ahora es vergonzosa. El broche fue que cuando vino nuestro camión de sonido a Plaza de Mayo, Hebe (de Bonafini) se interpuso y dijo que ahí no se iba a hacer ningún acto y que el camión no iba a subir. Al final hubo que hacer una negociación con contactos y con viejos compañeros de militancia que la convencieron que eso no podía ser porque eran los ocho años de la segunda desaparición de Julio López y que la marcha se iba a hacer si o si. A mí se me caían las lágrimas cuando dijo que no iba a entrar el camión”.
Al ser consultado acerca de qué consiguieron y qué no las personas que desaparecieron a López, el miembro de la AEDD reflexionó: “consiguieron sacarnos un queridísimo compañero de lucha, de compromiso inquebrantable durante más de 30 años, que llevó nada más y nada menos que a Etchecolatz al banquillo de los acusados y a que esté hoy en un calabozo para que se pudra ahí adentro. Eso es lo que consiguieron, habernos quitado a nuestro querido Julio. Lo que no consiguieron fue el mensaje amedrentador, ese mensaje de miedo que nos quisieron poner al resto de los sobrevivientes en el sentido de ‘miren lo que les puede llegar pasar’. Pero acá estamos, seguimos peleando. Julio está hace ocho años desaparecido por segunda vez, hace ya más tiempo que el que estuvo desaparecido durante la dictadura. Seguimos sosteniendo la lucha de Julio López que pasó a ser una causa nacional. No pertenece a nadie en particular. Acá está claro que la presencia de partidos políticos, organizaciones estudiantiles, barriales, sociales, sindicales que hoy han participado de la marcha se debe a que sienten que lo de Julio les pertenece a todos y cada uno de ellos”.

8 años atrás

Jorge Julio López desapareció el 18 de setiembre de 2006, luego de haber declarado en el juicio contra Miguel Etchecolatz, quien había sido Director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre 1976 y 1979, y por tanto responsable de los más de 30 centros clandestinos que funcionaron en La Plata y el conurbano bonaerense. Uno de los que pasó por este Circuito Camps fue justamente López.
El 19 de setiembre, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata dio a conocer su veredicto. Condenó a Etchecolatz a reclusión perpetua por los “delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la República Argentina entre los años 1976 y 1983”.
Una de las personas que estuvo presente al momento de la sentencia fue Pato Yoma, del Centro Cultural Olga Vázquez de La Plata: “el día de la sentencia fue la acumulación de muchos años de lucha de las Madres, de hijos contra el genocidio. Fue la acumulación de bronca, de indignación y ese día el genocida Etchecolatz, el reo, nos había agredido visualmente con una cruz, había insultado a las Madres, con una soberbia de asesino, de genocida. Lo que hicimos un grupo de compañeros es un escrache, le tiramos huevos, la policía nos reprimió, Etchecolatz nos insultó, lo golpeamos. Y lo que teníamos claro era que más allá de la justicia lo íbamos a buscar a donde estuviera. Hicimos escraches en la cárcel, en su casa, y esa es la justicia de los compañeros, de las Madres. Muchos años planteamos esa bandera porque no había justicia, ahora hay. Fue un momento de calentura pero organizada, de indignación y bronca organizada. También fue mucha alegría porque fue juzgado por genocidio. Cuando en el juicio lo dicen, ahí explotamos todos, era la gran duda nuestra, no es lo mismo asesinato serial que genocidio. En esa sala había muchos compañeros ex detenidos y desaparecidos, muchos compañeros que fueron torturados, muchos hijos a los que les hicieron desaparecer sus familias, pero no estaba Julio López. En un momento se para un compañero y dice que Julio López no aparecía, fue una de las primeras denuncias públicas. A los tres días nos juntamos en el centro Zaragoza y salimos a la calle”, dijo Yoma a La Retaguardia. A partir de allí la presencia de las organizaciones en las calles reclamando por la aparición de Jorge Julio López será permanente en estos ocho años.

Hermanos de lucha

En el marco del programa especial de Oral y Público dedicado a Julio López, hablamos con Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, quien calificó como muy crítico todo lo sucedido: “por un lado es una sensación de que la impunidad está presente, no hay ninguna ventanita que se abra, además se han tirado mentiras y mentiras, y se ha caído en una especie de entrar en una provocación de buscar en cualquier parte menos en los lugares donde habría que buscar, justamente los entornos profundos de las patotas de Etchecolatz, sus nuevas patotas. Esto apuntó fundamentalmente a asustar al tribunal, un día antes de la sentencia lo secuestran a Jorge Julio López, pero además asustar a todos los testigos a futuro. Ese era el objetivo fundamentalmente porque el compañero López ya había declarado y lo había hecho muy bien, muy preciso, a pesar del paso del tiempo, había recordado muy bien, había dado a conocer todo el entramado al que él había asistido de alguna forma como sobreviviente en ese centro clandestino de Arana y todos los demás”, dijo Basterra.
Víctor conoció y trató a López: “con los compañeros habíamos hecho una recopilación de datos, íbamos a los juzgados e investigábamos. A pesar de que fui socio fundador de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, no participaba activamente en la dinámica que tenía la Asociación pero sí colaboraba con los compañeros porque son mis hermanos de lucha y también mis amigos muchos de ellos. Nos encontramos con que López siempre traía una mención a una especie de obsesión que él tenía de que había otros centros clandestinos dentro de lo que era el entramado que era Arana y una estancia que había ahí, y nosotros nos desacomodábamos, porque siempre tomábamos como referencia Cuatrerismo, pero era cierto que había otros lugares donde habían funcionado las patotas de Etchecolatz y Camps. La desaparición del compañero nos pegó fuerte”.
Respecto a la actitud del kirchnerismo en relación a este caso, Basterra manifestó: “en general yo apoyo el rumbo que lleva esta administración, pero con respecto al tema de los derechos humanos yo soy un poco reacio a alabar demasiado. El gran manto maravilloso de que ha hecho revivir el tema de los derechos humanos no es tan así porque esto ha sido producto de varias circunstancias, fundamentalmente la lucha de los organismos de derechos humanos, de los luchadores sociales, de los sobrevivientes, y eso se ha tomado primero bien por el gobierno pero ahora se ha tomado de una forma muy hegemónica y eso a mí no me gusta. Yo a la visión hegemonista la rechazo porque siempre es oportunista y además se maneja con una soberbia exacerbada y eso a mí me produce rechazo”.

La búsqueda de la verdad

¿Alguna vez sabremos qué pasó con López? Fue la pregunta que le hicimos a Basterra hacia el final del diálogo: “aspiro a que sí porque en algún momento siempre se filtra algo. Cuánto tiempo pasó hasta que (Adolfo) Scilingo no pudo aguantar más y declaró (sobre los vuelos de la muerte durante una entrevista con el periodista Horacio Verbitsky). Ya había habido otros, un cabo de la Armada (Raúl Villariño) y un gendarme de apellido Ibañez que también habían dicho cosas. Ninguno de los dos creo que ha estado involucrado en los juicios. Pero yo aspiro a que haya alguna puntita que esclarezca la desaparición del compañero López. Es una expresión de deseo”.

Voces actuales que llegaron desde el archivo

1-Lo irreversible

Durante la emisión de Oral y Público recorrimos entrevistas realizadas hace algunos años como el caso del juez Carlos Rozanski, presidente del tribunal que juzgó y condenó a Etchecolatz.
En 2011, Rozanski decía que lo sucedido con Jorge Julio López significó y sigue significando una tragedia: “cuando suceden tragedias como esa, el desafío es qué se hace después. Frente a la tragedia hay que tomar decisiones todos los días, una muy importante que no es una decisión personal ni institucional, sino una decisión social fue continuar adelante con estos juicios. En ese momento, pocas semanas después, dije que el proceso que había permitido esos juicios era irreversible. Hoy eso está comprobado, cuando en un país se crean espacios como se crearon en Argentina 30 años después para hacer esos juicios, eso ya es irreversible. Podrá haber como hubo una tragedia terrible como la de Jorge Julio López pero el proceso es irreversible. Y el beneficio de continuar ese proceso es realmente gigantesco”.

2-Las contradicciones profundas

También recordamos las palabras del psicoanalista Jorge Garaventa, dichas a pocos días de cumplirse el cuarto aniversario de la segundo desaparición de López: “me horroriza el éxito de esta maniobra, en el sentido de que por un lado lograron poner en evidencia una cuestión bastante nefasta que tiene que ver con aquello que nosotros durante la dictadura y los primeros años de democracia decíamos ‘nunca más un desaparecido, y cuando haya un desaparecido todo el pueblo en la calle’. Fue una consigna que nos acompañó muchísimo y resulta que con la desaparición de López esta consigna que parecía que era innegociable, unificadora, nos dio la cabeza contra la pared porque por empezar no hubo una respuesta unitaria, ni siquiera de los organismos de derechos humanos, sino que además el miedo que instaló en los testigos de todos los juicios que se están llevando a cabo. Por otro lado logró una insólita, incomprensible y hasta canalla división en los organismos de derechos humanos, habida cuenta de que algunos organismos muy aliados con sectores gubernamentales llegaron a poner en duda la conducta de Julio López, su destino y todo lo que estaba ocurriendo con él. En estos cuatro años no se logró hacer una convocatoria unitaria para reclamar la aparición con vida, marchan algunos organismos, la mayoría, pero los otros hasta miran de reojo esta cuestión de estar reclamando la aparición con vida de López”.
En 2010, Garaventa afirmaba que lo sucedido con López dejaba además en evidencia que hay desaparecidos en democracia: “López fue tal vez el más notorio pero fue uno más. Lamentablemente nuestra democracia está sembrada de desapariciones, víctimas de la trata, del gatillo fácil, de cuestiones políticas, de lo que sea, por eso insisto en aquello que nosotros decíamos. Lo de Julio López marca el fracaso de esa estrategia de unidad por una vida digna para todos. Por un lado digo que es una amenaza bastante concreta, pero la otra cuestión es que se vuelve a instalar como hace unos años, cuando se decía que los hijos de Bonafini estaban en Europa viviendo como reyes, ahora también hay un sector importante de la sociedad que sostiene lo mismo, ‘andá a saber dónde lo tienen escondido porque necesitaban de un símbolo como López’. Creo que esto lo que pone en evidencia son estas contradicciones profundas que siguen existiendo en el seno de la sociedad. No es cierto que la sociedad proclame derechos humanos para todos. Los testigos sostuvieron y sostienen los juicios, están haciendo una militancia profunda y contundente para que los juicios no caigan, en ese sentido sí fracasó esta maniobra, pero a nivel de la epidermis social insisto en que puso en evidencia las contradicciones más horrorosas, la parte más fascista de un sector de la sociedad”.

Al repasar los audios de esta última semana en el marco del octavo aniversario, o de hace cuatro o seis años; al escuchar reflexiones sobre la desaparición de Jorge Julio López a diez meses de sucedida o a siete años, las palabras siguen siendo prácticamente las mismas. Esto evidencia que es muy poco lo que se ha avanzado en esta causa, es muy corto el camino recorrido por la justicia para hallar a los responsables y saber qué fue lo que realmente sucedió con López, con el querido Julio, como lo recuerdan quienes lo conocieron. Sin embargo, la movilización en la calle se mantiene, al igual que la aspiración y el deseo por conocer la verdad.

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