4 sept. 2014

Félix Díaz frente a su casa
(Por La Retaguardia) El referente de la comunidad La Primavera de la etnia Qom fue invitado a participar de la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas que se realizará en la ONU en Nueva York, el 22 de septiembre, para exponer los problemas de los pueblos originarios en Argentina. Para ello necesita dinero para el viaje y la estadía, por eso apela a la solidaridad de quienes puedan darle una mano.

“Nosotros como pueblos originarios de Argentina estamos realmente muy preocupados por lo que está pasando. La política estatal ignora las cuestiones jurídicas en cuanto a los territorios que habitan los pueblos indígenas en diferentes provincias. Falta voluntad política y esto genera este conflicto que enfrenta a los pueblos indígenas por usurpaciones que el Estado legitima mediante resoluciones de poderes ejecutivos provinciales, o empresas multinacionales avaladas por el Estado. Surge entonces esta posibilidad de intentar llegar hasta Nueva York para poder elevar estos reclamos y denuncias por la falta de garantías en cuanto a los derechos humanos de los pueblos indígenas, porque son problemas que no son de ahora sino que venimos arrastrando desde hace más de 500 años. Hoy tenemos derechos consagrados en la Constitución, los derechos internacionales a los que Argentina adhiere y que se están incumpliendo por falta de una política participativa, integral, en la que los pueblos indígenas podamos colaborar en esta construcción de un país global para que todos los ciudadanos que lo habitamos seamos parte del desarrollo que el Estado argentino tiene que garantizar para la vida de todos habitantes de este país”, explicó Félix Díaz en diálogo con La Retaguardia.
La idea de participar en esta cumbre surgió a partir de los contactos que la comunidad tiene con organizaciones indígenas de Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú, entre otros países: “ellos tienen una experiencia bastante interesante en cuanto a la participación por el reconocimiento de los derechos indígenas a nivel internacional, y justamente la ONU es la que trata de poder garantizar la seguridad jurídica hacia los pueblos indígenas, sobre todo lo referente al territorio. Entonces queremos tener esta posibilidad de poder plantear directamente al organismo internacional, como parte de esta garantía de los derechos indígenas que se tienen que cumplir por parte del Estado, que tiene esa obligación de garantizar la seguridad física de los pueblos indígenas en cuanto a salud, educación, trabajo, y específicamente sobre la cuestión territorial que es la esencia de la vida de los pueblos indígenas”, aseveró el referente de la comunidad La Primavera de Formosa.
Según detalló Díaz, la organización que lo inscribió para participar de la Cumbre pudo conseguir este espacio pero no está en condiciones de brindar los medios para el traslado, alojamiento y comida: “por esa razón es que pedimos a la ciudadanía, a algunas organizaciones que tienen la posibilidad de conseguir los recursos económicos para poder apoyar esta intención como pueblo indígena de elevar nuestros reclamos hacia ese organismo internacional. No es que va Félix Díaz solamente, voy cargado de la problemática de la comunidad indígena a nivel nacional, como indígena me siento como sobrecargado de tanta preocupación y dolor de nuestros pueblos. ¿Por qué tenemos que irnos afuera para poder buscar justicia? Argentina es un país independiente que tiene sus organismos nacionales que tienen autonomía en cuanto a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que deberían ser los garantes de aplicar estos derechos humanos por los que hoy estamos pidiendo justicia. Lo que hacemos no es contra el gobierno, no es contra los partidos políticos, ni contra nadie, lo que queremos es que se haga justicia para los pueblos indígenas y que los territorios que hoy están siendo maltratados se respeten. En el territorio está la vida de todos nosotros, está la historia, los antepasados, y queremos que se garantice la ocupación tradicional de los pueblos indígenas mediante la práctica de la agricultura, la caza, la pesca, la recolección, también la defensa de los bosques y de todos los recursos naturales que existen en los territorios indígenas, por eso la importancia de poder estar allí en esos días”.

Díaz además aclaró que es una causa que no tiene nada que ver con la mendicidad, sino que se trata de una necesidad de los pueblos indígenas, para que puedan ser escuchados: “a mí me tocó tener la voz de los pueblos indígenas y poder ir a representarlos y es una responsabilidad enorme, y esto me genera mucha dificultad con mi familia, que está amenazada por la policía, por el poder político de la provincia de Formosa, muchas veces nuestros hermanos y familiares no tienen posibilidad de acceder a una asistencia médica por el solo hecho de ser mis parientes directos, eso es como una condena que a mí me tocó al llevar adelante esta tarea de ser defensor de la lucha del pueblo indígena. Yo me hago cargo de estas cosas que estoy diciendo porque no estoy teniendo miedo de decir la realidad de la situación de la problemática indígena. Cuando un gobierno, que se jacta de democrático, de defensor de los derechos humanos, habla ante los 40 millones de argentinos, ¿dónde estamos dentro de esos 40 millones? ¿En qué categoría nos ven, o solamente nos miran cuando hay programas de apoyo a los pueblos indígenas que viene algún dinero del exterior para poder resolver las necesidades del pueblo indígena? ¿Dónde está el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) cuando mueren nuestros familiares en las comunidades, dónde están estos funcionarios que se jactan de defensores de los derechos humanos?”, expresó Díaz, conmovido.

En el lugar del otro

En diálogo con La Retaguardia, Félix Díaz se refirió a la manera en que sienten que desde el Estado se ve a las comunidades originarias: “siempre decimos que es fácil hablar pero difícil estar en el lugar donde están las personas que sufren, porque nadie puede aguantar vivir en una comunidad indígena sin agua, sin asistencia médica, sin alimentos, sin trabajo, nadie puede decir que comparte con nosotros el sufrimiento porque a nosotros nos miran como ‘los pobrecitos indios que no tienen nada’, a los que hay que darles las cosas que sobran, todas usadas, mercadería vencida, conformarnos con eso, pero nosotros ya no somos tan imbéciles como para aceptar esta condición inhumana que nos quieren otorgar por parte del Estado porque ya no queremos ser inútiles, queremos ser seres humanos que nos garanticen nuestra existencia y fortalecer la existencia de los pueblos indígenas con una política humana, no una partidaria, sino más bien una política que debe centrarse en la vida de las personas, por eso nosotros estamos tratando de ser fuertes y sostener esta postura de que los pueblos indígenas no tienen que negociar sus derechos porque los derechos constitucionales no son derechos comerciales, que se pueden desviar, los derechos están para poder sobrellevar las dificultades que atraviesa cualquier persona”.
En este sentido, Díaz destacó el conocimiento alcanzado gracias a las capacitaciones que abogados y ONG les han brindado, algo que no ocurre con los organismos estatales: “lastimosamente el Estado crea una institución como el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, que es un ente de aplicación, quiere decir que ese organismo debería ser el defensor leal de los pueblos indígenas, salir al frente y denunciar esta violación de los derechos humanos, de los derechos indígenas y no un defensor de un gobierno o partido político, sino defensor de la vida de los pueblos aborígenes, pero lastimosamente esta subsecretaría que se creó a nivel nacional solamente está para avalar esta violación y el despojo de los territorios indígenas, negando la aplicación de la ley 26.160 que debería regularizar las tierras tradicionalmente ocupadas por los pueblos indígenas. El Estado no tiene la voluntad para poder otorgar a los indígenas ese derecho constitucional”.

Un recuerdo para Elías Jara


Elías Jara
Hace día apenas falleció Elías Jara, pastor evangélico y una autoridad de la Comunidad La Primavera. Él había sido encarcelado por la policía formoseña en el marco de la represión de noviembre de de 2010, cuando fue asesinado Roberto López.
Jara nunca se recuperó de los golpes recibidos en aquellas jornadas, a pesar de que estaba pasando muy mal de salud, recién pudo ser hospitalizado una semana antes de morir.
Así lo recordó Félix Díaz: “un hombre íntegro, de mucha bondad. Me ha dejado una herida que creo que nunca se va a cerrar porque es un hombre que ha dado su vida en defensa de la vida misma, en defensa del territorio, y esa es una carga más que tengo que llevar adelante, porque esa misión que él tuvo en defensa de la cultura indígena es un compromiso que no tuvo precio, sino la vida misma, entonces a mí me dejó como herencia esa visión, esa mirada de un indígena de dar su vida por esta causa, y esta causa no tiene precio, no tiene la mínima posibilidad de decir que negociemos con el Estado, el Estado tiene la obligación de reparar los daños. Elías para mí es un hermano, un maestro, un ser absolutamente humano, especial para mí, y esa guía que me dio al decir ‘Félix es mi líder’; sin embargo yo digo que él es mi líder y hoy esta carga que estamos soportando es una tarea que doblega mi responsabilidad de llegar a todas partes, de seguir gritando y denunciando esta injusta vida que nos tocó vivir en estos tiempos, pero seguiré con toda la fuerza de mi ser, en beneficio de la vida de los pueblos indígenas de Argentina”.

Quienes quieran y puedan colaborar con el viaje y estadía de Félix Díaz para participar de la Cumbre de las Naciones Unidas, que se desarrollará a fines de mes, pueden hacerlo a través de la cuenta de ahorro del Banco Nación de la ciudad de Buenos Aires que está a nombre de Díaz. Su número es 0009/6970173456, y su CBU: 0110697430069701734565.


0 comentarios:

Publicar un comentario