14 sept. 2014

(Por La Retaguardia) En el tercer tramo del juicio de la megacausa por los delitos de lesa humanidad cometidos en el ex centro clandestino de detención de la ESMA, hay seis personas imputados por participar de los vuelos en los que se arrojaba al mar, aún con vida, a los secuestrados. Dialogamos con una de las fiscales de la causa, Mercedes Soiza Reilly, sobre esta instancia del juicio y también sobre las repercusiones que genera la presencia de estudiantes secundarios en las audiencias.

De los vuelos de la muerte ya se ha hablado en otros juicios por crímenes de lesa humanidad, incluso en un tramo anterior de esta megacausa se ha probado y acreditado que una de las mecánicas de "disposición final" dentro de la ESMA era a través de este método. Lo nuevo en esta tercera etapa es que entre los imputados hay personas relacionadas directamente con este accionar. Se trata de seis pilotos; tres de ellos pertenecen a la Prefectura Naval, dos a la Armada Argentina, y el sexto es mecánico de vuelo. Actualmente todos están en prisión común.
“Podemos decir que la causa ‘Vuelos’ se divide en dos partes –explicó la fiscal Mercedes Soiza Reilly en diálogo con Oral y Público–; por un lado están aquellos imputados que son ellos mismos los que en distintas circunstancias o espacios donde había otras personas comentan su participación o al menos su arenga a esta forma de destino de las personas. Estos son los casos de Julio Poch, que lo hizo en una cena en (la isla de) Bali (Indonesia); el caso de (Emir Sisul) Hess que lo hizo en un contexto de un emprendimiento hotelero en Villa La Angostura; y otro de los casos es (Rubén Ricardo) Ormello que lo hizo ya fuera de la Marina trabajando en Aerolíneas Argentinas como mecánico. Estos tres pilotos ingresan a la causa de la misma manera, otra gente denuncia lo que escucharon de sus propias palabras. El segundo tramo de pilotos, que son los de Prefectura, es diferente: sucede que cuando se encuentran las planillas de vuelo de los aviones Skyvan, se hace un chequeo de todas las aeronaves de la época y se encuentran concretamente vuelos anómalos, anormales, dentro de esas planillas. Es así cómo se comienza la investigación sobre algunos pilotos; igualmente yo creo que ahí faltó individualizar a otros, pero se comienza este segundo tramo de investigación con los pilotos de Prefectura”.
Estos seis imputados declararon en la instancia de indagatoria hace dos años, pero tras la iniciación del juicio ninguno quiso ampliar su testimonio: “todos niegan los hechos y comienzan a hacer algunas determinaciones sobre los tipos de aeronaves que ellos piloteaban, intentan desacreditar la prueba que explica que ellos piloteaban aeronaves con posibilidad de cargar pasajeros y lanzar carga en vuelo. Ellos intentan alejarse de ese tipo de aeronaves”, expresó la fiscal.
En este punto, Soiza Reilly agregó: “en general los imputados no admiten los hechos, o si admiten su rol dentro del aparato organizado de poder lo simbolizan como un rol legal, como órdenes emanadas legalmente y que a ellos no les quedaba otra alternativa que cumplirlas porque si no era la pena de muerte. Yo creo que el único imputado que dijo algo en relación a los vuelos de la muerte fue (Adolfo) Scilingo, es el único que va a dar la primera pista para que la justicia pueda investigar este tipo de disposición final, a pesar de que en el relato de los sobrevivientes ya se empezaba como a relacionar las cosas que escuchaban dentro de los campos de concentración con que las víctimas no eran trasladadas al sur o como se decía a otro lugar. Pero yo creo que Scilingo es el único marino confeso de esta práctica”.
En el marco de la entrevista con Oral y Público, Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, le consultó especialmente a Soiza Reilly sobre la declaración de Carlos Zorzoli. Al respecto, la fiscal comentó: “además de ser mecánico de Aerolíneas Argentinas y haber escuchado de boca de Ormello contar una anécdota absolutamente desagradable de cómo había arrojado a una mujer de una aeronave, Zorzoli revista la particularidad y la característica de ser militante, y que fue cesanteado en 1976 de la propia empresa por su militancia y la ley antisubversiva; luego fue reincorporado en la democracia. En estas reincorporaciones se habían mezclado también militares que habían pasado a empresas privadas a trabajar; y en este contexto de reincorporación escuchó a Ormello hacer esas manifestaciones. Con posterioridad y después de mucho miedo, después de no saber qué hacer, de recibir presiones de la propia empresa, él lo denunció en 2009 y hace poquito declaró. Y por supuesto que lo hizo por sus amigos y sus compañeros de militancia, que son Graciela Alberti y Ricardo Soria”.
Según explicó Mercedes Soiza Reilly el juicio por el tercer tramo de la causa ESMA tiene varias aristas, en los últimos días el tema principal fueron los vuelos de la muerte pero en todas las audiencias se escuchan testimonios importantísimos para el avance por la memoria, la verdad y la justicia. En este sentido, la fiscal mencionó el relato de Norma Burgos, una sobreviviente histórica tal como la caracterizó, que hasta el momento solo había declarado en sede judicial vía exhorto, y esta fue la primera vez que lo hizo en un juicio.

La presencia de los lápices

Es habitual que al hablar de los juicios por delitos de lesa humanidad se haga hincapié en la importancia de la asistencia de público a las audiencias. En este sentido, Soiza Reilly hizo especial mención a la presencia de estudiantes secundarios: “semanas atrás estábamos recibiendo muchísimo público de los colegios secundarios, chicos de 16 años y sus maestros interesados en la temática, en lo que representan hoy los juicios para la Argentina, para los ciudadanos. Esto se desarrollaba normalmente, la Cámara de Casación había emitido una autorización general siempre y cuando los menores se acercaran con autorizaciones de sus padres. En una de las audiencias pasadas, uno de los defensores se opuso a que los menores ingresen a la sala pero alegando, y esto es lo paradigmático de la situación, el derecho del menor. Es decir, un defensor oficial estaba interesado por los derechos de los menores y por eso decía que tenían que salir de la sala. Lamentablemente el tribunal decidió sacar a los menores, a pesar de la oposición tanto de la fiscalía como de las querellas, porque entendió que debía someterse a una norma del código procesal, que dice que se prohibirá el ingreso a los juicios criminales a menores de 18 años. Es decir, quedaban afuera estos chicos que son de colegios secundarios interesados en estos juicios”.
Esto generó la realización de numerosas presentaciones de parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la propia fiscalía y de varios organismos, lo que llevó al tribunal a permitir nuevamente el ingreso de los menores: “es algo que me parece impresionante porque las salas de audiencia hoy de la ESMA están llenas de chicos adolescentes, estudiantes, que se interesan en el tema y que después escriben sobre lo que escucharon, y eso me parece que es un logro y es un paso más en lo que representa esta construcción de la memoria”, destacó Soiza Reilly.

Para asistir a las audiencias del juicio por el tercer tramo de la Megacausa ESMA hay que presentarse en los Tribunales Federales ubicados en Comodoro Py 2002 de la Ciudad de Buenos Aires. En caso de ser mayor de edad, se debe llevar el documento. En tanto, los colegios secundarios que quieran llevar a sus estudiantes pueden dirigirse a alguno de los organismos que actúan como querellantes en la causa como Justicia YA!, el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, o presentarse directamente en la mesa de entrada de los tribunales con los documentos de los menores y las correspondientes autorizaciones de sus padres.
Las audiencias se realizan los lunes, miércoles y jueves, a partir de las 9.30 de la mañana.

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