29 sept. 2014

(Por La Retaguardia) “Argentina está viviendo una dieta de transgénicos”, dijo Julián Galeano, uno de los integrantes de “Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto”, consigna con la que varias organizaciones sociales realizan actividades los días 25 de cada mes.  Galeano, en diálogo con La Retaguardia, dejó una larga lista de alimentos contaminados que no deberíamos comer. Explicó que existe otra forma de alimentarnos, otra agricultura que no se basa en agrotóxicos ni transgénicos, y que es necesario terminar con la mentira de que Monsanto llegó para sacarnos el hambre.

“Cada vez que compramos un paquete de fideos Maggi es veneno; cada vez que compramos algo de la marca Knorr, esos cubitos o los fideos o arroces que venden estamos comiendo veneno; el 22% de la Coca Cola es maíz trangénico; los alfajores Milka; las galletitas Pepitos; todos tienen veneno. Los arroces de la marca que sea tienen veneno, y la mayoría de los productos sobre todo los que se pueden comprar en una verdulería tiene veneno, la carne tiene veneno porque las vacas están alimentadas con soja y maíz transgénicos, esto genera cáncer en los argentinos y también en los países del mundo donde se comen estos alimentos”, enumeró Julián Galeano en diálogo con La Retaguardia, a modo de explicación de hasta qué punto estas sustancias contaminantes están presentes en nuestra alimentación diaria.
“En gran parte de Europa no se permite esto en absoluto, vienen acá a hacerlo porque somos como siempre el hazmerreír. Todas las porquerías terminan en Argentina. Argentina está viviendo una dieta de transgénicos, nos estamos alimentando a base de transgénicos como ningún otro país del mundo”, agregó.
Al ser consultado acerca de qué se puede comer ante este panorama, Galeano contó su propia experiencia: “como lo que puedo, no es que yo por oponerme a Monsanto como otra cosa… no hay otra cosa que comer porque este gobierno no hace otra cosa que apoyar ese tipo de modelo de agricultura, por ende cuando voy a un supermercado no me queda otra que comer productos que contienen transgénicos, pesticidas, agrotóxicos que son totalmente nocivos, y los tengo que comer igual porque yo no puedo ir a comprar un producto libre de transgénico que vale el triple, lo que yo necesito es luchar para que este gobierno cambie la modalidad productiva, algo que se puede hacer y es elemental. En otros países lo hacen e históricamente se hizo en el mundo, no es que a mí se me ocurre comer sano y lo compro en otro lado, no puedo porque no me da el bolsillo porque no existe un impulso a esos productos. Pero existe otra forma de alimentarnos, otra agricultura que no se basa en agrotóxicos ni en los transgénicos, se puede comer de otra manera, y se puede alimentar al mundo entero, hay que terminar con la mentira de que Monsanto llegó para sacarnos el hambre”.

Con una ayudita de mis amigos

Para Julián Galeano hasta ahora se ha vivido en el silencio con respecto a Monsanto, tanto desde los medios oficialistas como de los supuestamente opositores: “en el caso de Clarín, no habla de Monsanto porque no le conviene económicamente, por cuestiones de pautas publicitarias, etcétera. Y en el caso de los oficialistas no hablan de Monsanto porque el gobierno no los deja obviamente, porque ellos están legislando a favor de estas corporaciones. El primer día de la Exposición Rural, se juntó la gente de Monsanto y compañía para dar estas pautas y tratar de limpiar la imagen; si ellos justamente están tratando de limpiar su imagen es porque la tienen sucia y ven que ya hay mucha gente que está en contra de este modelo agroindustrial que está envenenando cualquier cantidad de personas”.
“El otro día –continuó Galeano– escuchábamos decir a Hermes Binner, que es médico (y diputado nacional socialista), que hay que acabar con los mitos del glifosato. Bueno, si él cree que lo del glifosato es un mito que se tome un trago, ni siquiera, una cucharadita de té le ofrezco para que se tome a ver qué tan bien le va y a ver si es tan inocuo como dice él y el ministro de (Ciencia e) Innovación (de la Nación, Lino Barañao), o sea son aplaudidores del gobierno, de las empresas y los tipos no tienen voz propia, están defendiendo un modelo de agricultura industrial que a ellos les deja ganancias y al pueblo absolutamente nada, más que enfermedades”.
Galeano explicó que a las jornadas de los 25 se están acercando muchos especialistas a relatar lo que ven en los hospitales: “también hay estudios científicos al respecto, que demuestran sólidamente que Monsanto envenena y mata, y digo Monsanto haciendo referencia también a otras empresas como Syngenta, Bayer, Dow Chemical, BASF, y muchas más que producen este modelo, pero han tenido que salir a contratar twitteros, medios, hasta científicos para tratar de lavar esta imagen que cada vez es más y más sucia porque la gente se está enterando de lo que están haciendo y de las enfermedades que están generando en la sociedad, la gente se está avivando y es algo que no lo pueden tapar con el dedo. No pueden ocultar más que lo que están haciendo es trágico y totalmente agresivo para la naturaleza y el ser humano. Están matando animales y personas, están naciendo niños con malformaciones congénitas, están naciendo bebés a los que les faltan partes de su cuerpo porque sus madres respiran agrotóxicos o porque beben agrotóxicos en el agua”.

Cartas en el asunto

“Me pongo a pensar qué van a hacer de acá a diez años cuando en Argentina estemos apestados de casos de cáncer y otras enfermedades, aunque ya lo estamos, los efectos que está dejando esto ya son increíbles, y de acá a algunos años no sé cómo van a hacer para taparlos porque no les va a alcanzar con pagar horas de difusión en los multimedios, no va a ser suficiente, y de hecho ya se está demostrando, la gente está empezando a salir a la calle y hay que hacerlo porque no podemos permitir que una empresa envenene a nuestras familias, no podemos permitir que estén matando a nuestros hijos con agrotóxicos que le están poniendo a la comida”, expresó Julián Galeano a La Retaguardia.
En este contexto, para Galeano es optimista decir que habrá movilizaciones todos los 25 hasta que se vaya Monsanto: “también nos vamos dando cuenta que a medida que pasan los meses se va engordando un poco el tema de la discusión, y sobre todo porque la gente que se concientiza va a tomando cartas en el asunto. No es una pavada enterarse que hay una sustancia que está envenenando la comida de todos los argentinos y al enterarse de eso no queda otra que ser crítico y generar un montón de cosas más, porque no es algo leve lo que está pasando. No estamos hablando de que se está contaminando un río, sino que estamos hablando que se está tirando un río de agrotóxicos, químicos altamente nocivos para el ser humano en las tierras argentinas, en los alimentos argentinos, que luego por supuesto son ingeridos, todo lo que estamos comiendo, el 90% de lo que comemos está rociado con esas porquerías que nos envenenan de enfermedades como el cáncer, el lupus, la alergia, y la gente cuando se va enterando de eso está tomando cartas en el asunto, y yo por mi parte lo veo como algo positivo”.
Todos los días 25 de cada mes se realizan jornadas en distintas localidades argentina para exigir que Monsanto se vaya del país. Marchas, festivales, proyecciones, intervenciones artísticas, bandas en vivo, exposición de fotografías, intercambio de semillas, charlas con especialistas; todo con el objetivo de concientizar sobre los nocivos efectos de estas sustancias en nuestros cuerpos.

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