15 oct. 2014

Salta vibró con los debates
entre mujeres (Foto ANRed)
(Por La Retaguardia) Lo dijo en diálogo con La Retaguardia Karina Almirón, una de la militantes que se quedó sin poder asistir XXIX Encuentro Nacional de Mujeres, que se realizó en Salta el fin de semana del 11 y 12 de octubre. Fueron varias mujeres de todo el país las que no llegaron porque los micros no salieron. Sin embargo, se pusieron en contacto entre ellas y organizaron un encuentro a la distancia en la ciudad de La Plata. Almirón, militante de Opinión Socialista, fue una de ellas y relató lo sucedido.

Karina Almirón estaba en el INTI junto a trabajadoras del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, del Hospital Tornú y de Emprendimientos Ferroviarios (Emfer). Esperaban la llegada del micro que las trasladaría a la provincia de Salta para participar del XXIX Encuentro Nacional de Mujeres: “para muchas mujeres era la primera vez que iban a un encuentro, todas con mucha expectativa y la verdad que el micro no llegó nunca. El micro, que era de CTA Capital Regional Norte, nos iba a pasar a buscar por el INTI, pero llegó la hora y no aparecía. Hablamos con la secretaria de género de la CTA Capital, que era la que se encargaba de contratar los micros, ellos habían contratado seis y les mandaron cuatro. En ese momento, el dueño de los micros empezó a decir que llegaba más tarde, que se había roto, pero pasaban las horas, no llegaba el micro, y la verdad que la situación era bastante tensa, estuvimos muchas horas esperando y el micro no llegó nunca. Dentro de todo nosotras tuvimos la buena fortuna, por llamarlo de alguna manera, de que nos devuelvan el dinero del micro pero la verdad que el encuentro no nos lo devuelve nadie. Y digo la buena fortuna porque a otras compañeras no les devolvieron el dinero del micro. Muchas compañeras de La Plata, también otras de Capital, en total más de diez micros que no viajaron y ellos ni siquiera pudieron recuperar el dinero del viaje. Hablando con otras compañeras que tampoco habían podido viajar, el verso que les habían metido fue el mismo, que era un micro que venía del sur, que lo estaban lavando, que se había quedado en Banfield, que después en el Puente Pueyrredón, o sea a todas la misma historia, así que estamos hablando de algo bastante organizado”, relató Almirón en diálogo con La Retaguardia.
Entre los micros que sí pudieron viajar también hubo inconvenientes: “a dos micros de ATE los frenó la Gendarmería y estuvieron tres horas retenidos, porque los revisaron, porque faltaban cosas, con diferentes historias, llegaron más tarde pero llegaron. Pero realmente fue algo sistemático el hecho de impedir que lleguen micros al encuentro”, agregó la militante de Opinión Socialista.
Almirón señaló además que antes del encuentro hubo incluso notas periodísticas y distintas personas que llamaban a que el encuentro no se realizara. También hubo micros que al salir de sus lugares de origen fueron despedidos a piedrazos, intentando generar temor entre quienes viajaban al encuentro: “era intentar por todos los medios posibles que el encuentro no se realizara o que fracasara, y eso para nosotras fue doloroso, horas de angustia, mamás con sus hijas, había una nena de nueve años diciendo que quería viajar a Salta ahora. Y lamentablemente no pudimos viajar”, afirmó Almirón.

El Encuentro en la Ciudad de Buenos Aires y en La Plata

Karina Almirón contó que las mujeres que no pudieron viajar a Salta se contactaron y organizaron en una experiencia que calificó como “maravillosa”: “no pudieron impedir que nos siguiéramos organizando y le pongamos más ganas y más fuerza, realmente no pudimos viajar pero como empezamos a comunicarnos entre nosotras por todos los medios que teníamos y vimos además que había otras compañeras, muchas de La Plata, que decidieron esa misma noche organizarse, sacaron un volante, convocaron a todo el mundo, entonces realizamos una marcha con escrache a la Catedral y a la Casa de la provincia de Salta, lo hicimos en Capital Federal, y la verdad que fue algo superador de alguna manera, en el sentido de que éramos muchísimas, pudimos contar cada una lo que le pasó, por qué no pudo viajar, y por eso sabemos bien que era la misma persona que estaba detrás de esto, que estaba todo muy organizado el tema de los micros, pero además pudimos hacer la marcha, pudimos hacer la corrida, algo que se hace en las marchas de encuentro de mujeres, cantar, de alguna manera poner en claro que estamos dispuestas a seguir peleando por nuestros derechos y lo vamos a seguir haciendo como lo hicimos siempre. Al otro día aclarábamos que no era un encuentro paralelo sino poder de alguna forma charlar todo lo que teníamos para compartir, y laburar en los encuentros que realmente son muy ricos en lo que es compartir experiencias”.

Mirarse en el espejo

Detrás de cada encuentro hay mucho esfuerzo y trabajo puesto por las mujeres que participan cada año: “para nosotros por lo general el encuentro siempre empieza cuando termina el anterior –explicó Almirón–. El día que se dice cuándo y dónde va a ser el próximo encuentro ya estamos pensando de qué manera viajar y nos organizamos para eso. Desde ir juntando plata por mes hasta hacer rifas, en este caso se hicieron rifas, compañeros que vendieron tortas, que hicieron feria americana, porque algunas de las que fueron están desocupadas, entonces para poder juntar esa plata, para poder gestionarnos el viaje hicimos diversas actividades. Cada una diciendo a qué taller iba a ir, con mucha energía puesta en eso. Hay compañeras que hace nueve años que van, este iba a ser mi séptimo año y la verdad que es cierto que el encuentro no nos lo devuelve nadie”.
Almirón señaló además que hay mucha energía puesta en este momento del año que las mujeres tienen para ser ellas mismas: “para expresarnos libremente para pelear por nuestros derechos, muchas de nosotras decimos que la verdad que una de las mejores cosas es que vamos y nos vestimos como queremos, porque realmente es ser nosotras mismas, el encuentro no solo es pelear por nuestros derechos sino todo lo que lo rodea, toda la mística de prepararnos y de viajar es muy lindo todo eso”.
Al ser consultada acerca de qué ocurre justamente cuando las mujeres se encuentran, Almirón expresó: “la verdad que es mirarse en un espejo, es lo lindo de reconocerse en la otra. Creo que es encontrarse una en la mirada de la otra, y realmente a mí en lo personal me da mucha alegría saber a mis compañeras, ver a compañeras que era la primera vez que las conocía y sin embargo estábamos ahí peleando por lo mismo, puteando porque el micro no venía y organizándonos de alguna manera para sacarnos la bronca y para poder seguir peleando y la verdad es que es muy rico, muy enriquecedor cuando las mujeres se organizan pasan cosas maravillosas. Es lindo saber que una no está sola peleando por eso. Somos muchas, como cantábamos en la marcha que hicimos en capital, ‘somos las brujas que no pudieron quemar’”.

Escrache: si o no

En los últimos encuentros se ha dado que en la marcha final se produce un quiebre, una separación, porque la comisión organizadora ha decidido hacer un recorrido que no incluya la Catedral de la ciudad sede, ni edificios gubernamentales, con la explicación de evitar provocaciones que muchas veces se dan con grupos de hombres que se apostan en estos lugares. Sin embargo, un grupo de mujeres perteneciente en su mayoría a partidos de izquierda, se sale de ese recorrido oficial y escracha la Catedral y los edificios municipales.
En este punto, Karina Almirón afirmó que en caso de haber podido asistir al encuentro en Salta hubiera ido a escrachar la Catedral: “año a año decidimos hacerlo porque creemos que la Iglesia está decidiendo sobre nuestros cuerpos, no nos deja decidir a nosotras, entonces es ahí donde tenemos que ir a denunciar que nosotras tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, creemos que una de las mayores violencias que estamos sufriendo las mujeres es que todos los días muere una mujer por aborto clandestino y eso no podemos permitirlo más, por eso estamos dispuestas a seguir peleando y a seguir denunciando a la Iglesia para que no interfiera en nuestros cuerpos y en las decisiones del Estado”.
María Eugenia Otero, integrante de La Retaguardia, también contó su experiencia en este punto: “la primera vez que fui (a un encuentro), se dividió la marcha, yo no sabía lo que estaba pasando y me fui con las que me parecieron más parecidas a mí (risas) y me fui a escrachar la Catedral. Pero en los años siguientes no, y es porque aunque coincido plenamente con lo que planteas respecto a la Iglesia, me da mucha bronca que los días siguientes, después del encuentro, en todos los medios la noticia sea el quilombo que se armó en la catedral de Salta, como fue en este caso”.
Al respecto, Almirón respondió: “a mí me ha pasado de ir con compañeras a las que no les terminaba de cerrar eso de ir a la Catedral y la verdad que muchas compañeras cuando hacen la experiencia de ir a los talleres de aborto, cuando ven de qué manera la iglesia opera sistemáticamente para dar la discusión en contra de la despenalización del aborto, se terminan convenciendo que no queda otra que ir, creo que a lo mejor es un poco sacarse la bronca, pero es la manera que encontramos de visibilizar algo que nos está jodiendo bastante. Por supuesto que sería ideal que hubiera otra manera de hacerlo, pero la verdad que hoy por hoy no la hay”.

Más allá de las diferencias en esta postura, el objetivo de todas las mujeres que forman parte de los encuentros es justamente preservarlos, luchar contra quienes atentan contra su realización. Todo lo sucedido en esta XXIX edición servirá para estar aún más fuertes y preparadas para la próxima edición, la número 30, que se desarrollará en Mar del Plata el año que viene. Habrá que cuidar que las pujas de poder no echen a perder este magnífico evento anual.

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