29 oct. 2014

Modesto Guerrero, un analista
preciso de la realidad latinoamericana.
(Por La Retaguardia) Tras el balotaje en Brasil y la primera vuelta presidencial en Uruguay, Alfredo Grande dialogó, en su programa radial Sueños Posibles, con el periodista y analista venezolano Modesto Guerrero sobre el significado de estos resultados electorales, que indican por ejemplo que un sector de la población dejó de votar: “si la derecha se acerca al voto progresista, que ha sido tan importante en los últimos años, no es porque la gente se hizo de derecha, sino porque un sector se retrae”. Además, reflexionó sobre el verdadero contenido de los gobiernos progresistas y también sobre sus limitaciones.

El domingo 26 de octubre, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, obtuvo su reelección presidencial en Brasil tras vencer en segunda vuelta al candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, Aécio Neves. La diferencia fue de apenas casi tres puntos: 51,4% frente a 48,5.
El mismo día se llevó adelante la primera vuelta en Uruguay en busca del sucesor de José “Pepe” Mujica, quien a su vez fue electo senador. El 30 de noviembre, Tabaré Vázquez por el Frente Amplio y Luis Lacalle Pou del Partido Nacional deberán disputar el balotaje al haber recibido el 47,9% y 30,9% de los votos, respectivamente.
Para el periodista y analista venezolano Modesto Guerrero estos resultados son un signo de alerta sobre un proceso en marcha en América Latina: “contiene todos los síntomas de lo que viene ocurriendo en los últimos cinco años aproximadamente y que se ha ido enhebrando poco a poco, de diversos modos, para los gobiernos progresistas. En este caso analizamos un voto progresista. Brasil confirma la tendencia aparecida más o menos hace cinco o seis años en Venezuela, ratificada en todos los procesos siguientes del 2008 en adelante. En Brasil tiene la importancia del tamaño geopolítico del país pero lo vimos repetido ya en Uruguay; excepto en la elección última en Bolivia, en todas las otras elecciones en los países progresistas de los últimos cinco años cayó el voto y se redujo el margen con la derecha. Eso significa, visto del otro lado, que la derecha subió su voto, pero también significa que un sector de la población dejó de votar. Si la derecha se acerca al voto progresista, que ha sido tan importante en los últimos diez, doce años, no es porque la gente se hizo de derecha, es porque un sector se retrae, y le permite acercar la columna de derecha a la columna de izquierda. Eso fue Venezuela, Ecuador, Nicaragua, eso es y será Argentina el año que viene, eso es Uruguay, es Brasil”.
En diálogo con Alfredo Grande, en su programa Sueños Posibles de Radio La Retaguardia, Guerrero señaló que en relación a los últimos diez años hay un retroceso de los gobiernos progresistas en América Latina: “son gobiernos que llegaron por el voto, entonces si por ese mecanismo pierdes, es que estás en retroceso, si por ese mecanismo que es el que te legitima, ya que no es una revolución guerrillera o una insurrección social, obrera, popular lo que te condujo al poder por una vía insurreccional, sino que es el voto. Y a partir de la instalación como gobierno mediante el voto haces transformaciones, unos más radicales como Venezuela o Bolivia, otros menos radicales como Argentina, Uruguay y Brasil, incluso Nicaragua menos que Argentina en algunas cosas. Pero cuando se ve la media, no el caso particular, la tendencia histórica en los últimos cinco, seis años, se nota que todos esos gobiernos, excepto Bolivia, han retrocedido respecto al modo, el mecanismo con el cual escalaron al poder. Eso hay que llamarlo de alguna manera, no es avance, no es congelamiento, no es estabilidad, ¿qué nos queda? Es muy sencillo, son menos votos”.
En este sentido, el periodista ejemplificó con lo ocurrido en Brasil: “Dilma sacó dos puntos y un poco de diferencia con Neves. ¿Cuánto sacó de diferencia Dilma con su opositor la última vez? ¿Cuánto sacó Lula las dos veces que ganó con su opositor? En el primer gobierno de Lula hubo poco margen, pero estaba peleando por primera vez para ganar, pero en el segundo amplió y Dilma mantuvo;, pero en esta cuarta elección del PT, cae. La misma lógica se puede ver en Venezuela, también en Ecuador, solo que Ecuador quedó obnubilado o subsumido en el voto a Correa, pero el voto por su partido cayó en términos absolutos o relativos muy grandes, porque perdió las principales alcaidías; también el voto del chavismo, perdió dos alcaidías muy importantes y dos ciudades muy importantes. Hay que medir al conjunto porque es la base social que te sostiene, no el triunfo”.
Modesto Guerrero aclaró que es de las personas que celebran y saludan los triunfos de Dilma y (Nicolás) Maduro por la diferencia que sea, sin embargo puntualizó: “no puedo decir que es lo mismo ganar por 2% que por 10%. En ciencia política, de los últimos 50 años, se establece que la gobernabilidad sustentable es a partir de 10 puntos de diferencia, de ahí para abajo tienes que negociar, o sea se hace menos sustentable, tienes que pactar, negociar, ceder, arreglar, retroceder lo que ya en el voto retrocediste”.

Corrupción, reclamos y sistema burgués

Al ser consultado sobre si las denuncias y los actos de corrupción contra los diferentes gobiernos progresistas de la región afectaron su credibilidad, Guerrero consideró que sí pero que no se trata del único elemento: “hay un concepto equivocado en esto del voto progresista que es decir ‘¿cómo puede ser que le hagamos el favor a la clase media y a otros sectores intermedios de elevarles su nivel de consumo y que ahora voten contra nosotros?’. Eso se ha dicho en Argentina, Brasil, Venezuela, y también lo escuché en Ecuador. Es un error, porque tú no estás ahí por un servicio personal, si es verdad que eres progresista y proclamas una transformación así no sea radicalmente revolucionaria, tú tienes que ser responsable con tu proclama, con tus palabras, y tú no puedes hacer una transformación para luego devolverla o no puedes hacer una transformación pequeña para luego mancharla, no sirve de nada si tu sacaste a 34 millones de personas del consumo bajo, las pasaste a consumo alto, en Brasil como en Venezuela pasaron los medio-ricos, la clase media pasó de 3 millones a 7 millones, y en Argentina los que eran ricos ganan más y la clase media gana más, bien, tú no puedes hacer eso y después reclamarle porque te reclaman, porque entonces no te llames reformista, transformador o progresista, así funciona el sistema burgués. El sistema burgués tradicional liberal europeo te da un poco y luego te lo saca, te da y luego te lo saca. Entonces tú no tienes por qué quejarte porque sabes que en algún momento algo se va a caer de la mesa. Pero cuando tú te dices progresista es lo opuesto, si no no te llames progresista y no hay problema, no habrá reclamo. Te votarán en contra y luego a favor”.

A todo esto… ¿Qué es el progresismo?

“Cristina (Fernández) usa una lógica de la que ella es víctima, y ella no sabe que es víctima de la lógica que usa. Tú no puedes decir ‘se la llevaron en pala’ y decir que eso benefició igualmente a la clase trabajadora porque no es verdad. Benefició en términos muy relativos a la clase trabajadora porque le aumentó la tasa de explotación a la clase trabajadora. Eso vale también para Venezuela, donde jamás en cien años fue tan beneficiada la clase trabajadora y hablo del trabajador no solo industrial, todo el que vive del trabajo, así sea en forma de changueril, igual en Brasil, estos gobiernos progresistas, menos Nicaragua y El Salvador que no hicieron casi nada en términos de progreso, todos los otros que tenían más recursos pudieron hacerlo”, expresó Modesto Guerrero.
El periodista venezolano se refirió además a los riesgos que las reformas que se impulsan desde los gobiernos progresistas sean en realidad manejadas por los capitalistas: “la valoración que le hace la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y otros organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) a Ecuador y Bolivia es la misma que le hacían a Venezuela y Argentina hasta hace cinco años, la misma que le hizo a Brasil. Eso que en Europa se admiran ahora de cómo puede ser que Bolivia, el segundo país más pobre de América después de Haití y antes de Paraguay, sea ahora un fenómeno de crecimiento del PBI que se cuadruplica y todo eso es verdad pero son reformas, las reformas si las manejan los capitalistas se transforman en contrarreformas, en algún momento algo tienen que dar para aumentar el consumo y mover la maquinaria de la producción, eso significa que te aumentan la tasa de explotación cuando pasa el buen momento de los dólares, la venta, el mercado exterior, etcétera, o los precios internacionales, ellos reducen lo que te dieron cuando no lo eliminan o reducen”.
En este punto, señaló que como ejemplo en Argentina al actual gobernador bonaerense y precandidato presidencial Daniel Scioli: “¿cómo puede ser que una gobernación que es parte de un gobierno progresista le saque a los comedores escolares de 15 millones de habitantes el 30% de las viandas de comida? Eso no es progresista, eso es regresista. Entonces yo me acostumbré desde muy joven, cuando estudiaba filosofía, a llamar a las cosas por su nombre, quiere decir que el nombre de la cosa debe parecerse a la cosa, eso es lo que aprendí de dialéctica; bien, si tú eres progresista es porque tienes que hacer progresar al conjunto de la sociedad, ya no hablo solo de la clase obrera, si el conjunto de la sociedad no progresa no puede ser progresista, o si regresa dejaste de serlo. Este es el punto en el que está América Latina, los progresismos comenzaron a retroceder porque llegaron al punto en que tenían que avanzar. En esa lógica están, atrapados en ese dilema, o avanzan del progresismo al cambio radical del mecanismo total o retrocederán inexorablemente porque los mandos de la tasa de ganancia, del capital, de las inversiones, del presupuesto, no lo tiene el gobierno progresista, lo tiene el que marca los precios, por eso Cristina es víctima de su propia lógica discursiva, porque ella con toda buena intención dice ‘hemos repartido, cómo se van a quejar’, pero es repartido en forma desigual, entonces los controles del reparto no están en tus manos, has repartido regulaciones, algunos aumentos parciales en jubilación, maravilloso, el plan por hijos, todo eso es maravilloso pero son toques, no es el mecanismo. El mecanismo no lo has cambiado, luego ellos sí manejan el mecanismo y te lo sacan por el precio, por la devaluación, la especulación, por los despidos retirando capitales, obligan entonces al gobierno a someterse a este mecanismo... hasta ahí llega el progresismo”.

¿El peronismo siempre se va por derecha?

Al finalizar la entrevista, Alfredo Grande reflexionó sobre la idea que Cristina Fernández es víctima de sí misma puede ampliarse incluso al peronismo, que termina sus ciclos saliendo por derecha. Razonamiento con el que Modesto Guerrero estuvo de acuerdo: “si las dictaduras del ’55 y el '76 no hubieran ocurrido, el peronismo se habría agotado como los movimientos similares que hubo en América Latina de 1936 para acá, pero lo cortaron, no digo que esté bien, yo estoy contra toda dictadura y habría apoyado al peronismo contra la dictadura pero como movimiento nacionalista no fue nunca agotado porque lo cortaron y lo victimizaron en términos históricos, y por supuesto el resultado es que sigue dando de sí mismo porque nunca se agotó, a lo mejor estamos en presencia -no lo sé, pero hay señales para mí de que sí- de un ciclo que tiende a agotarse. Qué paradoja, por su lado más de izquierda de la última etapa, que es el kirchnerismo, se podría agotar el movimiento peronista porque ya no puede dar más, ¿qué otra cosa puede dar de lo que dio Cristina?, para dar más tendría que cambiar radicalmente el modelo”.

Las reflexiones del periodista y analista venezolano Modesto Guerrero siempre son interesantes. En este caso, sus opiniones sobre los alcances de las últimas elecciones presidenciales en América Latina, y las posibles consecuencias de los límites propios y las presiones ajenas del progresismo, también lo fueron. Son esas opiniones que invitan a quedarse pensando si se está de acuerdo o no, pero a las que se debe reconocer como aportes fundamentados e inteligentes.

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