25 oct. 2014

La integrante de la AEDD siempre
acompañó a los familiares de Luciano.
(Por La Retaguardia) Conmoción e indignación fueron las sensaciones que la integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos tuvo al ver la conferencia de prensa del viernes 17 de octubre en la que la familia de Luciano Arruga y sus abogados informaron sobre la aparición del cuerpo del joven, enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Entrevistada por el programa Desde Afuera, en una emisión especial realizada en Radio La Retaguardia, Eloy se refirió a qué ocurre con la figura del desaparecido una vez que se hallan sus restos y también del juicio por algunos de los delitos de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención La Cacha durante el Terrorismo de Estado.

“Es un alivio que la familia pueda comenzar un período de duelo, pero por otro lado es la confirmación de una práctica, y eso es lo que genera indignación. Todo esto es posible por esa palabra paraguas enorme que se llama impunidad. Es la utilización, la confirmación de prácticas que provienen desde la dictadura”, afirmó Nilda Eloy, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.
En relación a la analogía con los años de Terrorismo de Estado, Eloy especificó: “en dictadura a los compañeros también se los secuestraba, se los detenía, se los torturaba, se los retenía, estaban en un campo o donde fuese, se fraguaba su muerte y se la hacía aparecer como si fuese un enfrentamiento, un auto quemado; en ningún momento eran NN, no habían sido desconocidos desde el momento en que fueron secuestrados, pero se los enterraba como NN. En el caso de Luciano hicieron exactamente lo mismo. Yo sé que hay que esperar que las cosas se confirmen, que se sepa quién hizo esto o aquello, pero hay cosas para las que no hay nada que esperar porque están absolutamente probadas, están las pericias de qué pasó esa noche con Luciano, están las pericias en el patrullero, en el destacamento, en Monte Dorrego. Luciano no estaba de joda por ahí y se le ocurrió ir a cruzar justamente por ese lugar. Entonces para mí es la confirmación de una práctica. Una muerte armada y un enterramiento como NN”.
Respecto a sus sensaciones al enterarse de la aparición del cuerpo de Luciano, Eloy afirmó: “conmovida es decir poco, ese viernes fue un golpazo, yo seguía lo que se iba diciendo en la conferencia y sentís ese mar de indignación que me iba subiendo y sentirla a Vane… yo le decía a ella el otro día ‘tu cara era de tal cansancio, tus ojos de tal cansancio, y sin embargo lo que estabas diciendo tenía tanta fuerza’”.

Luciano sigue siendo un desaparecido

En relación a qué ocurre con la figura del desaparecido en los casos en que aparecen sus restos, Nilda Eloy reflexionó: “cuando se arman las listas de los compañeros hay un ítem en el que se pone en carácter de qué, es decir si está liberado, o si está desaparecido se coloca una D mayúscula, y en los casos en que se han identificado sus restos ponemos una D y una A, es decir Desaparecido y Asesinado. En los juicios se pide condena por homicidio para los casos de los compañeros que han sido identificados, y se pide condena por privación ilegal de la libertad, por desaparición, para la enorme cantidad de compañeros que persisten en esa situación. Nosotros nos negamos a ese planteo de ‘no van a esperar que estén vivos, están desaparecidos, están muertos’, no pasa por ahí, pasa por lo que implica en este país la figura del desaparecido, pasa porque la desaparición en sí no es solo una tortura para aquel que desaparece, sino una tortura para la familia, los amigos, su grupo cercano, esto de no saber, esto de que Mónica de alguna manera tuviera alguna esperanza de ver aparecer a su hijo con vida, esta familia fue torturada por cinco años y ocho meses”.
Eloy se refirió además a la Marcha Nacional de la Gorra, a la que los familiares de Luciano no fueron invitados que se llevó adelante el mismo miércoles 22 de octubre en que se realizó el programa Desde Afuera. Esta movilización, que partió desde la Jefatura de la Policía Federal en la Ciudad de Buenos Aires y finalizó en su par de La Plata, contó con la presencia de familiares de víctimas de violencia institucional y fue organizada principalmente por el Movimiento Evita, parte del gobierno nacional: “para mí se quedan cortos cuando se hacen cosas como las del reclamo en las jefaturas policiales, se habla de violencia institucional y se reclama en la Jefatura de la Policía, de lo que es ahora el Ministerio de Seguridad. No nos podemos quedar ahí. También son responsables los gobiernos. Cuando en diciembre de 2006 apareció este listado de los nueve mil y pico de Bonaerenses que estaban en actividad y provenían de la dictadura, específicamente esos 3124 cuyos legajos los ubicaban dentro de algún centro clandestino de detención reconocido judicialmente, ¿qué hubiera pasado si el gobierno de la provincia de Buenos Aires tal como se lo pedíamos en ese momento los hubiera exonerado a todos y los hubieran pasado a las causas que ya estaban abiertas? ¿Con semejante ejemplo de castigo a esas prácticas hubiera desaparecido Luciano? ¿Cuántos casos se hubieran podido evitar?”, aseveró la integrante de la AEDD.

La Cacha, fragmentada

Este viernes 24 de octubre, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata dio a conocer la sentencia en el juicio por los delitos cometidos contra 128 víctimas en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio La Cacha.
Por unanimidad,  el Tribunal, integrado por los jueces Carlos Rozanski, Pablo Vega y Pablo Jantus, condenó a prisión perpetua a los represores Julio César Garachico, Jorge Héctor Di Pasquale, Miguel Ángel Amigo, Horacio Elizardo Luján, Carlos del Señor Hidalgo Garzón, Carlos María Romero Pavón, Anselmo Pedro Palavezzati, Emilio Alberto Herrero Anzorena, Isaac Crespín Miranda, Ricardo Armando Fernández, Roberto Armando Balmaceda, Héctor Raúl "El Oso" Acuña, Gustavo Adolfo Cacivio, Jaime Lamont Smart y Miguel Etchecolatz (quien suma así su tercera perpetua).
Además, resolvió condenar a 12 años de prisión a Juan Carlos Herzberg, y a 13 años a Claudio Raúl Grande (espía civil), Raúl Ricardo Espinoza y Rufino Batalla; en tanto por mayoría absolvió a Luis Orlando Perea.
Finalmente, el Tribunal pidió que se desafecte el Destacamento 101 para su uso como sitio de memoria e informó que los fundamentos de la sentencia se conocerán el 19 de diciembre.
A pesar de que este CCD funcionó entre 1976 y 1978, en este proceso solo se tomaron algunos de los casos registrados en 1977 y uno de 1978, lo que generó fuertes críticas de parte de organismos de derechos humanos.
Al respecto, Nilda Eloy aseveró: “este no es el juicio -por más que se lo propagandice así- de los hechos cometidos en La Cacha sino de una parcialidad de los hechos cometidos sobre una parte de las víctimas del año ’77 y una parcialidad mucho mayor de los responsables de las mismas, porque creer que un centro clandestino de esa magnitud funcionó con 16 tipos es absurdo”.
En este sentido, la sobreviviente de ese ex CCDTyE explicó que una forma de construir impunidad es fragmentando las causas: “son pedacitos y pedacitos, mientras tanto siguen esperando la impunidad biológica, que se mueran tanto ellos como nosotros, pero nosotros somos duros de roer, así nomás no van a terminar con nosotros. Y de ellos hay muchos que tenían la misma edad que teníamos nosotros, 19, 20 años, quiere decir que en este momento hay algunos que todavía tienen menos de 60 años, por lo tanto seguiremos luchando para que todos los genocidas vayan a la cárcel, que sean condenados pero por todos los compañeros. No nos alcanza con que se condene a uno por un caso sí y otro no. Los queremos a todos en cana, a todos en cárcel común y como responsables de lo que son, porque son genocidas, y se los debe imputar por todos y cada uno de los compañeros”.

Nilda Eloy también formó parte del programa Desde Afuera, que los Familiares y Amigos de Luciano Arruga realizaron en Radio La Retaguardia. La sobreviviente del CCD La Cacha e integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos no solo lucha y milita por las causas relacionadas con el Terrorismo de Estado, además pelea por la injusticia y la impunidad de hoy.

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