24 oct. 2014

Angélica, mamá de Kiki Lezcano
(Archivo 10º Encuentro RNMA)
(Por La Retaguardia) Fue lo que le dijo Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga, a Angélica Urquiza, mamá de Kiki Lezcano, una de las tantas veces que se encontraron frente a un edificio de Tribunales exigiendo justicia para sus hijos. El dolor las unió y hoy se consideran “hermanas de lucha”. Hace pocos días confirmaron que Luciano y Kiki tuvieron el mismo destino; fueron asesinados por la policía y enterrados como NN en el Cementerio de la Chacarita. “La historia se repite, se cambian los nombres de nuestros hijos, pero siguen haciendo esto en los barrios más pobres, con la gente más humilde, sin valor alguno por la vida”, afirmó Urquiza.

-Angélica Urquiza: Hola hermosa, ¿cómo estás, mi amor?

-Mónica Alegre: Bien, se podría decir que bien. Luchando, o tratando de seguir luchando.

-AU: Todo mi amor y fuerza, y nunca te olvides de cuando estábamos frente a Tribunales y vos me diste esa fuerza hermosa, grande, y me dijiste ‘yo también busco a mi negrito’, no te olvides nunca de eso. Ese abrazo hermoso que nos dimos. Y encontramos a mi negrito primero y ahora a Lu. Así que toda esa fuerza hermosa que me diste ese día vuelve para vos, todo el amor. No bajes los brazos nunca, ni vos, ni tu familia.

-MA: Yo tampoco voy a olvidar ese abrazo porque marcó un antes y un después para mí, y a través de ese abrazo me di cuenta de que no era la única y que había muchas más, que nosotras no éramos las únicas, que había muchos otros casos similares, parecidos, iguales. Eso me marcó muchísimo, por eso yo siempre digo que vos sos mi hermana de lucha, siempre lo dije. 

-AU: Vos también, Moni.

Así comenzó el diálogo entre Mónica Alegre y Angélica Urquiza en el marco de la emisión especial del programa de radio Desde Afuera, que Familiares y Amigos de Luciano Arruga realizaron en Radio La Retaguardia.
Las historias de Luciano Arruga y Kiki Lezcano tienen puntos en común: eran jóvenes que vivían barriadas, en villas y eran perseguidos por la policía. Ambos fueron asesinados y sus cuerpos ocultados, hasta que la lucha de sus familias y amigos los halló enterrados como NN en el Cementerio de la Chacarita.

Historias repetidas

“La historia se repite, se cambian los nombres de nuestros hijos, pero siguen haciendo esto en los barrios más pobres, con la gente más humilde, sin valor alguno por la vida, cambian los jueces, la policía bonaerense, la federal, pero son todos iguales. Cuando me enteré el viernes (de la aparición del cuerpo de Luciano) fue un dolor tan grande de saber que en la misma circunstancia, el mismo lugar, lo mismo que le hicieron a Kiki hace cinco años y cinco meses, hoy se lo vuelven a hacer a Lu, y que Dios juzgue, pero por supuesto que no creo nada de la versión que dice que lo atropellaron, que fue un accidente de tránsito porque yo sé cómo obra esta policía y cómo te arman causas, y sé lo que ellos dicen a su favor, y tengo una mezcla de cosas, mucha bronca, porque nosotros que vivimos en el barrio, sabemos lo que hicieron con nuestros hijos , que les arman causas, que arreglan las cosas de la manera que ellos quieren y dicen lo que ellos quieren. Es mucha la bronca”, afirmó Angélica Urquiza.
Su hijo, Jonathan Kiki Lezcano, tenía 17 años cuando salió de su casa en Villa 20 del barrio de Lugano junto a su amigo Ezequiel Blanco de 25, el 8 de julio de 2009. Nada más se supo de ellos, y durante más de dos meses sus familias y amigos los buscaron por todas partes, hasta que el 14 de setiembre recibieron un llamado del Juzgado 49, a cargo del juez Facundo Cubas, diciéndoles que debían acercarse a reconocer los cuerpos de los dos jóvenes. Sin embargo, el mismo magistrado había autorizado semanas antes el entierro de Kiki como NN en el Cementerio de la Chacarita. La familia de Ezequiel Blanco, en tanto, encontró su cuerpo en la morgue antes de que siguiera el mismo destino que Lezcano. Luego se supo que habían sido asesinados por Daniel Santiago Veyga, efectivo de la División Conductas Delictivas en Espectáculos Deportivos de la Policía Federal de la Comisaría 12º, quien como es habitual argumentó haberse defendido de un intento de robo. Poco después apareció un video filmado con un celular en el que se veía a Lezcano agonizando dentro de un auto mientras un grupo de policías se burlaba de él. Lo concreto es que como consecuencia de las irregularidades cometidas durante el inicio de la investigación Veyga fue sobreseído; decisión que fue apelada por las familias de los jóvenes que incluso realizaron una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Marcar un camino

“Cuando nosotros empezamos no teníamos las herramientas que algunas personas tienen hoy –recordó Urquiza–, pero a través de la lucha y a través de otras madres que nos han enseñado cómo hacer un cartelito, cómo hacer una marcha, qué reclamar, que me decían que yo tenía que hacer seguir, que era la voz de mi hijo, ahora nosotros también tratamos en lo que más podemos que aquellos que se encuentran en nuestra misma situación, como en el caso de Jonathan ‘Papu’ Mareco, al que le hicieron lo mismo que a Kiki y Ezequiel, y le armaron la causa, que los padres puedan tener esas herramientas, saber que – tal como nos enseñaron– unidos vamos a hacer visible lo que están haciendo. Uno va aprendiendo, siempre digo que lo que no te mata, te fortalece, creo que cada día que pasa, cada vez tengo más fuerza para salir y pedir justicia por mi hijo, por Lu, por muchos”.
La mamá de Kiki Lezcano se refirió también a las sensaciones que la acompañan desde el momento en que conoció lo que había sucedido con Luciano Arruga: “desde el viernes no dejo de pensar en todas las actividades que hicieron (los Familiares y Amigos), en todos los momentos, hasta en la remera que me pintaron con la cara de Lu pidiendo justicia y atrás con la carita de Kiki. Los dos en una misma remera, no dejo de pensar en esa plaza hermosa, con tantos chicos y actividades, todo sirvió porque ellos creyeron que no lo íbamos a encontrar nunca más, creyeron que tirándole tierra encima no lo íbamos a encontrar, pero lo encontraron, por eso para la familia Arruga, para esa familia hermosa, todo mi mayor respeto, y todo el orgullo, pero el orgullo de saber que no se quedaron callados, que cuando tuvieron que dar un abrazo lo dieron y que jamás se borraron ese abrazo. Luciano es de todos, se lo robo un poquito a Moni, porque mi negro es de ella también. Ella muchas veces abrazó a Kiki del corazón y yo se lo presté y ahora también yo se lo pido a Lu que también es mío de todo corazón”.
Urquiza también tuvo palabras especiales para Vanesa Orieta, la hermana de Luciano: “Vane, esa flaca con esa fuerza, y que a veces me convierto en hija de ella, del amor, porque muchas veces me han pasado cosas y le pregunto cosas a Vane, pero hay algo que siempre me aclaró la flaca que es que la gente que está alrededor, las agrupaciones, pueden llegar, pasar, pero nosotros, la familias, siempre vamos a estar juntas”.

-MA: Gracias, estoy con vos, tu lucha es mi lucha y la mía es la tuya. Desde que empecé a andar este camino me di cuenta que la unión hace a la fuerza y también la fortalece. Busqué casi seis años a mí hijo y se está cerrando una etapa de mi vida, y a partir de que esa etapa se cierre a medias seguiremos con familiares y amigos buscando, esta vez seguiremos buscando la verdad y la justicia, en eso tiene que ver la parte política; a mí no me gusta hablar de política, siempre dije que para hablar de política tenés que entender y ser garca, yo no soy garca; le corresponde a ellos que se sepa la verdad, pero nosotros lo vamos a seguir intentando y vamos a seguir buscando esa verdad. Buscamos cinco años, seis años, seguiremos porque yo sé que a estos pibes que tengo a mi lado, a estos 16, 17 les da la astilla y le ponen una garra, no cambio uno de ellos por cien de los ajenos, nada, estoy muy orgullosa de la gente que me acompaña, de todos ellos. Hasta el último día de mi vida voy a seguir pidiendo justicia por Kiki Lezcano y juicio y castigo al responsable que le quitó la vida. 

-AU: Gracias, Moni, yo también, y todo el amor y el cariño para vos, Vanesa y todos los que están ahí que son unas personas preciosas. Te amo mucho hermana querida, y vamos a seguir por esa justicia.

-MA: Nos vemos en la lucha.

-AU: Hasta el último día de nuestras vidas.

Así cerró el diálogo entre Mónica Alegre y Angélica Urquiza, dos madres unidas por el dolor y la lucha.

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