26 nov. 2014

Luz y la pequeña Zaira escuchan
a Diego tras la absolución
(Foto LR)
(Por La Retaguardia) La mañana estaba cargada de tensión. Cerca de doscientas personas se habían reunido para apoyar a Luz Gómez y Diego Romero el día de la sentencia. Nadie podía asegurar que fueran absueltos. Podrían estar ahí para festejar o para compartir la tristeza. Finalmente, los jóvenes jujeños fueron absueltos tras haber sido acusados del asesinato del colectivero Roberto Castillo durante un intento de robo ocurrido en 2011 en Castelar. El caso se ha convertido en un emblema de la justicia que, más que ciega, tiene un parche en el ojo y solo consigue encontrar victimarios en las clases más bajas. El apoyo de las organizaciones sociales y la defensa técnico-política de Eduardo Soares y Gabriela Conder, de la Gremial de Abogados, parece haber nivelado, esta vez, la balanza de la justicia. La Retaguardia realizó una cobertura especial.


Luz, abrazada a su hija y a su madre, a
quien le agradeció haber encontrado
al abogado Soares. (Foto LR)
El Tribunal Oral Federal Nº5 de Morón, integrado por los jueces Susana Leticia De Carlo, Carlos Enrique Thompson y Angélica Parera, había decidido la semana pasada que la lectura del veredicto no sería en la sala donde se desarrolló el juicio sino en una notoriamente más pequeña donde no más de treinta personas pudieron escuchar hoy la cortísima lectura del fallo. Tan poco duró el acto que comenzó pasadas las 11, que el propio Soares, que llegó unos minutos retrasado, no llegó a escucharlo. Saludó gentilmente a quienes aguardábamos noticias afuera y subió los tres pisos por la escalera. Antes de que pudiera llegar a la sala, La Retaguardia informó desde la sala a quienes esperaban un trámite más largo que los jóvenes habían sido absueltos. "No puede ser, ¿tan rápido?", dijo alguien que recién llegaba, incrédulo. El hilo de voz que susurraba con fuerza "¡los absolvieron, los absolvieron!", entre sollozos, desde la sala y a través del teléfono, no resultaba creíble. No podía ser tan rápido. Quienes acompañaron este caso que demoró tres años en hacer justicia, estaban preparados para esperar. Sin embargo, esta vez la justicia lenta tuvo una lectura rápida y declaró el "fallo absolutorio por falta de pruebas". El que leyó fue el secretario y Luz tardó en darse cuenta de que quedaba libre de culpa y cargo. Es que los dos primeros puntos habían sido para rechazar pedidos de nulidad presentados por la defensa. Eso hizo pensar a más de uno que quizá no estuviéramos ante un buen día. La semana anterior había resultado muy duro escuchar el alegato del fiscal Marcelo Varona solicitando prisión perpetua para ambos. Pero nada de eso ocurrió y Luz comenzó a ver los llantos de alegría que la rodeaban y entonces entendió que la pesadilla comenzaba a llegar a su fin. Tras atender a los periodistas dentro de la sala, apenas salieron al pasillo, ya los esperaba un pequeño grupo de familiares, entre los que brillaba Amalia, la mamá de Luz, a quien la joven le agradecería luego públicamente: "nos devolviste la vida, te amo mamá", en referencia a la lucidez de una madre conmovida, que cuando conoció la noticia de la absolución de Alejando Bordón tras haber estado veinte meses en prisión acusado de un crimen que no cometió, dijo: "esto es lo mismo que les está pasando a los chicos" y buscó al mismo abogado: el Negro Soares. "Cuando me reuní con él y le dije, Doctor... yo no tengo plata pero llévese lo que quiera de acá, me respondió: 'Señora, yo voy a defender a su hija y su yerno y no le voy a cobrar un peso'", contó Amalia.
Cerca de las 14, los jóvenes, cansados todavía seguían recibiendo abrazos en la calle, donde el micrófono circulaba entre representantes de las organizaciones que acompañaron. "Esto es una victoria de ustedes, no nuestra", les agradeció Diego.
Sobre el cierre, intentando compartir algo de esa alegría les dijimos: "¿dónde van a guardar las cosas ahora, porque mochila nunca más?". Rieron a carcajadas, pero Diego rápidamente se puso serio para dejar un mensaje: "apenas pierdan o les roben algo, hagan la denuncia para evitar que después les pueda pasar lo que a nosotros". Diego y Luz han entendido que, así como ellos están libres por el apoyo organizado, ahora tienen un rol que asumir para que a otros no les ocurra este calvario. Y parecen tener decidido asumirlo. Al lado de varios gigantes que supieron rodearlos, como la Coordinadora Antirepresiva del Oeste, Familiares y Amigos de Luciano Arruga, Pablo Pimentel de la APDH de La Matanza, Nora Cortiñas, han sabido formarse.
Abelardo, de la Coordinadora, que tanto ha seguido ésta y otras causas similares, anunció que Luz será abogada, "bueno, estoy intentado", respondió ágil la joven. El sol ya pegaba duro. Cortiñas sugirió: "estos chicos deben querer descansar". Es cierto, deben necesitar descansar, pero también necesitaban un día como el de hoy. Y no deben querer que se termine nunca.

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