15 nov. 2014

Luciana Peker habló sobre sobre las
dificultades para denunciar abuso sexual
(Por La Retaguardia) La periodista del suplemento Las 12 del diario Página 12 y de Radio Nacional dialogó con Alfredo Grande en su programa Sueños Posibles de Radio La Retaguardia, a partir de los textos publicados por la escritora y terapeuta Laura Gutman acerca del abuso sexual infantil y el femicidio. En este marco, Peker hizo un recorrido por las ideas de Gutman sobre maternidad, su influencia en las mujeres y cómo finalmente fue absorbida por el mercado.

“Creo que por el contrario de la idea que supone que estamos todos en contra del abuso sexual, como ese título que usaba Canal 13 ‘con los niños no’, en realidad es el delito donde más diferencia hay de clase; no es que pase más entre los pobres que entre los ricos, pero sí es mucho más difícil de combatir e incluso de relatar periodísticamente el delito sexual, la violencia sexual contra los niños y niñas cuando se trata no solamente de ricos, sino de poderosos o de personas empáticas culturalmente”, reflexionó la periodista Luciana Peker, quien en los últimos años ha trabajado especialmente el tema del abuso sexual.
En este sentido, consideró que en este tiempo ha habido una ola de retroceso: “realmente hay una corporación a favor de los que cometen delitos sexuales muy importante –continuó–, y es muy difícil denunciar, es mucho más difícil hoy en la Argentina denunciar a un abusador sexual que a un político o funcionario sean del gobierno o de la oposición, por una serie de entramados en donde pueden hacer juicio a periodistas, donde hay juicios a psicólogas como Daniela Lezcano en Tandil que por peritar un abuso sexual le está pidiendo el propio Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires que dejé de ejercer por dos años, por juicio a psicólogas donde les embargan sus propios bienes, realmente es una trama muy siniestra sobre la que podemos ahondar, donde es muy complejo y han surgido diferentes variantes de interpretaciones a favor de los abusadores sexuales y en contra más especialmente de las personas denunciantes que en la mayoría de los casos son las madres de las niñas y los niños abusados”.

Alrededor de Laura Gutman

“… Los adultos nos enamoramos de un niño necesitado, solo, desamparado y que nos inspira ternura. ¿Por qué? Porque ese niño nos recuerda al niño que fuimos: tímidos, exigidos y a la deriva. Ese niño ejerce sobre nosotros una atracción automática. Queremos protegerlo y amarlo de alguna manera. ¿Cuál es el problema? El problema es que somos totalmente inmaduros. ¿Por qué? Porque no fuimos amados durante nuestra niñez ni cuidados, ni protegidos ni amparados. Crecimos esperando obtener amor alguna vez. Así crecimos. Pero nuestra capacidad emocional se estancó en aquella espera. Vivimos dentro de un cuerpo de adulto, pero tenemos organizadas las emociones como si fuéramos niños hambrientos.
¿Qué nos pasa cuando nos relacionamos con un niño tierno? Lo queremos devorar. ¿Cómo lo devoramos? Lo tocamos. Lo acariciamos. Lo abrazamos, nos frotamos contra él. Le compramos regalos. La confidencialidad compartida, el secreto guardado entre ambos como un estupendo tesoro y los pequeños momentos de encuentro son vividos –desde nuestra emocionalidad infantil– como un momento sublime…”. 

Este es un fragmento del texto que Laura Gutman escribió y publicó sobre abuso sexual y que inmediatamente despertó todo tipo de reacciones.
Al respecto, Luciana Peker afirmó que es necesario enmarcar quién es Laura Gutman y qué nivel de llegada tiene, los aciertos que ha tenido en su carrera que se relacionan con su nivel de influencia, quiénes la leyeron, quiénes la leen, y quiénes la van a seguir leyendo.
En este sentido, explicó: “yo no sé exactamente qué le pasó a Laura Gutman para escribir ese artículo en donde se define al abusador sexual básicamente como una víctima de no haber sido suficientemente maternado, que es una línea que ella sigue. Pero creo que en su carrera, Gutman encontró un discurso que fue muy interesante para muchísimas mujeres, que no lo encontrábamos ni en psicología, ni en el feminismo, ni en las tradiciones clásicas argentinas, es decir un lugar desde donde entender el nivel de entrega que te pide la maternidad, el nivel de revolución y lo que los médicos definían como la depresión postparto, y que en realidad se encuadraba al puerperio, y también las ganas de ser una madre más allá de la que ficha tarjetas, sino de tener un nivel de contacto con el bebé que parecía que no era lo suficientemente progresista porque era un nivel de entrega de darle todo y que ella lo justificaba y lo explicaba. En ese sentido, Laura Gutman abrió un camino interesante para muchas mujeres en donde justamente su nombre fue creciendo. Yo la conozco, la he leído, y me han servido muchas de las cosas que escribió. Cuento esto porque me parece interesante pensar por qué alguien que inaugura por lo menos pensamientos que son interesantes termina convertida por el mercado”.
“Este año ya vi que no se conformaba con escribir libros –continuó Peker– sino esta cosa híper-auto-referencial como querer convertirse en una gurú new age, empezar a ir a Intratables, el programa de televisión de Santiago del Moro, que parece ser por un lado el ring televisivo de la Argentina y por el otro lado es el lugar donde hay que decir todo rápido, sencillo, y causar polémica. En ese sentido, me parece que la comió el personaje”.

Antes del personaje

Al ser consultada, sobre los puntos en que el trabajo que Laura Gutman ha realizado a lo largo de los años ha aportado, Peker especificó: “ella escribe básicamente libros que tienen que ver con la maternidad y la propia sombra, donde dice que a las mujeres, no en el embarazo, sino cuando nace el bebé nos agarra una gran angustia que dura por lo menos dos años, pero que en realidad no es la angustia que los médicos etiquetan como una depresión post parto para la que te medican, sino que tiene que ver con las sombras de la propia historia que le aparecen a cada mujer con el nacimiento del hijo, y la verdad que en ese punto es una sensación que le pasa a muchas mujeres y que en realidad la sociedad y los médicos intentan erradicar rápidamente como si se tratara de un mal que hay que cazar. Pero lo que se cree es que de esa crisis del puerperio las mujeres pueden sacar un provecho para replantearse su propia vida”.
La periodista contó además que en sus trabajos Gutman hace un enorme fomento del colecho, de la lactancia, del contacto muy fuerte con el bebé, de la entrega tiempo completo que implica la maternidad durante los primeros meses: “es una época que se suele ver como improductiva, las publicidades te dicen ‘ponete divina en dos meses’ o ‘andá en tacos altos con un cochecito’, o ¡bajá diez kilos al otro día del parto y volvé a trabajar al mes’. Y Gutman, en cambio, hacía una reivindicación de esa entrega total y de esas ganas de estar con un bebé las 24 horas, que hace que vos no tengas tiempo para lavarte los dientes y que te sientas una inútil, pero que en realidad tiene un enorme valor, en ese punto donde el feminismo parecía luchar más que nada por derechos laborales y derechos en contra de la violencia y la maternidad ocupaba un lugar relativamente incómodo, ella encontró una escritura que a muchas mujeres les sirvió como espejo, por lo menos algunas cosas para entender algo o se sintieron reflejadas con algo de lo que les pasaba en relación con ganas de vivir la maternidad con mucha intensidad y con mucha entrega”.
De todos modos, Peker aclaró que esas ideas no han sido inventadas por Gutman: “son muchas cosas que tienen que ver con el feminismo de la diferencia, con una reivindicación muy fuerte de la maternidad, de los rituales femeninos que vienen de Europa pero que en Argentina no estaban muy desarrollados, entonces la verdad es que hubo, por ejemplo, una serie de grupos de mamás que formaban grupos de crianza con bebés, como de fomentar que las mujeres pudieran ir con sus bebés con las guagüitas, del parto natural, una serie de cosas que en varios grupos de mujeres tuvo un calado hondo. No es que sean una marca registrada de Laura Gutman, pero ella escribió algunas de las cosas que se fueron fomentando en otros grupos, por supuesto hay grupos que defienden esto como Las Casildas que inmediatamente salieron a repudiar los dichos de Gutman. Por eso cuento un poco el contexto porque sino caemos en esta idea de blanco o negro que no es cierta, muchas de esas cosas que en realidad ella vino a transmitir, y que también decían por ejemplo psicólogos importantes de Francia, con este feminismo de la diferencia, acá se plasmaron en algunos grupos que fueron surgiendo. Ahora, ella con los años yo la entrevisté varias veces, se fue como queriendo convertir en esta gurú que terminó este año en Intratables, en los medios de comunicación queriendo explicar todo, realmente dando explicaciones que no se entendían, no servían, buscaban ser efectistas y ya estaban totalmente vaciadas de contenido de por sí”.

Ser funcional

Ante una consulta de Irene Antinori, co-conductora de Sueños Posibles junto a Alfredo Grande, Luciana Peker afirmó que aunque Gutman no justifica el síndrome de alienación parental, su discurso termina siendo funcional a la impunidad del abuso: “este síndrome es el argumento de los abusadores para decir que generalmente las madres les llenan la cabeza a sus hijos y que entonces no son los niños los que dicen que en realidad fueron abusados sino que repiten un discurso impuesto como un casete por sus madres locas y malvadas que quieren vengarse de los padres que las dejaron a través de una denuncia de abuso falsa. Este argumento es falaz, no es científico, no está respaldado por la Organización Mundial de la Salud y ya tiene un dictamen en contra del Congreso de la Nación, de la Cámara de Diputados, de Senadores, del Colegio de Psicólogos de Córdoba, de otros colegios también provinciales como el de Mar del Plata y es realmente el enemigo Nº 1 de poder hoy acreditar los abusos sexuales a través de la palabra de los niños y niñas. Si bien Laura Gutman no se refiere al síndrome de alienación parental, por supuesto que su discurso diciendo que los abusadores son pobres personas que no fueron suficientemente queridas y que entonces buscan el contacto físico con un niño es absolutamente funcional a la impunidad del abuso, que se da en la justicia y a la cantidad de encubridores de los abusos sexuales que fomentan que no se denuncien y que digan ‘pobre tipo, por algo será’, especialmente en las clases medias y altas. Ese es un fenómeno que vivo en carne propia porque son muchos los abusadores que terminan persiguiéndonos incluso desde lugares culturales que serían impensados, o sea de gente que comparte los mismos lugares culturales y que fomenta como que es inadmisible pensar que se trata de abusadores sexuales. Esta justificación de los abusadores sexuales como pobres personas que en realidad buscaron el acercamiento con un niño o una niña es absolutamente injustificable, totalmente peligroso y es además una aberración que sea escrito en un momento de embate de los abusadores judiciales para desacreditar la palabra de los niños y de las niñas”.

Femicidio

Durante la entrevista con el programa Sueños Posibles, la periodista de Página 12 y Radio Nacional mencionó otro artículo reciente de Laura Gutman, en este caso sobre femicidio: “también escribe un artículo espantoso, totalmente prejuicioso sobre femicidio, en donde también lo justifica a partir de la idea de que a las mujeres les gusta el amor violento y que como no fueron suficiente maternadas en su infancia y queridas entonces son adictas a ese amor violento y a esa luna de miel que conocemos de los ciclos de la violencia cuando el hombre pide perdón. Esta idea de la mujer como culpable de la violencia de género es atroz y es donde Laura Gutman comete un pecado, que por supuesto a mí me parece imperdonable, que tiene que ver ya no solo con escribir sobre femicidio y abuso sexual sino con ignorar una tradición de psicólogos y psicólogas comprometidos contra la violencia sexual y la violencia de género en la Argentina, donde creo que hay aportes que pueden ser bienvenidos, fuera de la academia o la militancia feminista, pero de ninguna manera ignorado, y lo que hace Laura Gutman es ignorarlos y escribir desde un lugar de ignorancia imperdonable y ser funcional a los argumentos de los abusadores sexuales, que además no solo cometen un delito imperdonable sino que en este momento político y jurídico de la Argentina están prácticamente ganando una batalla en los tribunales, en donde a pesar de que la ley dice que los niños y niñas tienen derecho, los abusadores están consiguiendo acorralar a quienes denuncian para que no se animen a hacerlo o que quienes denuncien vivan una pesadilla o que hacer un juicio salga más caro de lo que las denunciantes pueden solventar y sea muy riesgoso. Entonces es imperdonable lo que se escribió”.

Marca de época

Para Luciana Peker, a pesar de que el delito sexual es muy difícil de combatir y denunciar, actualmente en la sociedad ya no se toleran como antes: “la gran marca de la época es que ya no toleramos lo que antes era tolerable, ya no escondemos o no queremos que se sigan escondiendo debajo de la alfombra los secretos familiares que antes se llevaban a la tumba o se descubrían a los 50 años, ahora estamos en una época donde fomentamos que los niños y las niñas cuenten el abuso sexual, que en general y en la mayoría de los casos es intrafamiliar. Hay una ley de educación sexual que no se termina de cumplir pero donde la escuela tiene que hablar de abuso sexual y tiene que ser el lugar para que los chicos y las chicas hablen y donde se le pide a las madres que denuncien si sus padres o sus padrastros o sus tíos o sus abuelos son los abusadores”.
Quizás las múltiples reacciones contra Laura Gutman sean una confirmación de esta marca de época a la que hace referencia Peker.

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1 comentarios:

  1. yo creo que el delito de abuso sexual debe ser imprescriptible. como sucede en Suiza, desde enero de este año. Es el ùnico paìs que lo ha legislado asì. Bisitros estamos en bùsqueda que la Agentina sea el segundo paìs que lo haga!

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