23 nov. 2014

No es un lugar de veraneo, es la
tosquera donde murió Lautaro.
(Por La Retaguardia) Lo afirmó Siro, el hermano mayor de Lautaro Aguirre Mora, en diálogo con La Retaguardia. Lautaro murió ahogado en una tosquera en Pontevedra, del partido bonaerense de Merlo, el 17 de agosto pasado. Desde ese día, su familia se encuentra movilizada para lograr que estos espacios sean señalizados o cerrados e impedir así nuevas muertes evitables.


“El domingo 17 de agosto pasado mi hermano se ahogó en una tosquera abandonada en Merlo, partido de Pontevedra. Él salió la noche anterior y después con unos amigos terminaron yendo a este lugar. En un principio no teníamos nada en claro, pero después se fueron esclareciendo algunas cuestiones. Lo que sabemos hoy en día es que esos lugares no tendrían que existir porque inevitablemente tarde o temprano se siguen llevando vidas. Yo tengo 28 años y desde que tengo memoria cada tanto por mi casa se escuchan noticias como esta, que una persona o un grupo de personas muere ahogada en estos lugares abandonados, dejados a la buena de Dios”, afirmó Siro, hermano mayor de Lautaro.
En diálogo con La Retaguardia, Ciro describió cómo es una tosquera: “es un pozo que se hizo en la tierra para extraer tosca que se usa para hacer las bases, una especie de cimiento de diversas construcciones. Eso se explota a más no poder, cuando ya no es explotable se deja ahí, como si nada. Pero lo que las hace tan peligrosa a las tosqueras, por lo que pudimos averiguar, es que tienen dos temperaturas de agua, la superficial que es producto de la lluvia, y la interior que viene de las napas, eso más la estructura propia de la tosquera que tiene unos surcos en el fondo, hace que mientras el agua de la tosquera esté calma no pase nada, pero cuando empiezan a registrarse movimientos en la superficie hace que se genere corriente descendente”. Además, desde afuera las tosqueras parecen simples lagunas.
Siro explicó que tras asesorarse legalmente corroboraron que quien debería llevar adelante la fiscalización de estos lugares es el Organismo de Desarrollo Sostenible de la provincia de Buenos Aires: “en este caso estamos hablando del municipio de Merlo, pero solamente en La Matanza hay 400 hectáreas de tosqueras abiertas, que no tienen ningún tipo de señalización, no están tapadas, no tienen ningún cerco perimetral, ni nadie que las custodie. Y esto ocurre no solamente en Merlo y La Matanza, en todos los partidos del conurbano hay este tipo de pozos de la muerte, en Ezpeleta, Varela, zona norte inclusive”.
En cuanto a la actitud de las autoridades ante este tipo de casos, Ciro relató: “sabemos que la respuesta fue nula, incluso negativa viéndolo desde cualquier punto de vista. Tenemos testimonios de gente que ha sido maltratada cuando ha ido a hacer algún tipo de reclamo al respecto. Nosotros ahora estamos en una instancia de asesoramiento legal pero estamos metidos a pleno con el tema de llevar adelante lo que sea necesario para que esos lugares se drenen o se señalicen. Yo tengo la sospecha que si ahí hubiera habido un cartel, mi hermano no se hubiera tirado a esas aguas y hoy estaría acá con nosotros. Este es un caso mucho más común de lo que a priori pudiera parecer”.
El domingo 16 de noviembre la familia de Lautaro realizó una marcha que partió de la Plaza de la Democracia de González Catán, y a la que fueron sumándose muchos vecinos de la zona. Tanto el joven como su madre quedaron satisfechos con la convocatoria. El objetivo es reiterar estas movilizaciones el tercer domingo de cada mes para lograr la señalización o cierre de estos pozos de muerte que –como describió Siro – no tendrían que existir porque inevitablemente continúan llevándose vidas.

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