8 nov. 2014

El papá de Solano, casi agarrado de la
bufanda del abogado Heredia.
(Por La Retaguardia) El 5 de octubre se cumplieron 3 años de la desaparición de Daniel Solano, un joven que llegó desde una comunidad originaria salteña hasta Choele Choel para trabajar en la cosecha de la temporada. El abogado de la familia, Sergio Heredia, dialogó con La Retaguardia y aseguró que en esta causa hay más policías judicializados que en varias causas de lesa humanidad.
"En este momento estoy en el juzgado, estamos tomando testimoniales. Ya declaró una persona esta mañana temprano, ahora entra otro. Siempre aportando pruebas y llegando ya a ser más contundente con nuestra postura del asesinato y los autores ideológicos del hecho. Así que estamos muy contentos dentro de la tristeza de ayer haberse cumplido tres años. Estamos satisfechos y siempre avanzando en firme. Es muy posible que en tres, cuatro meses ya esté el juicio para los siete policías que están detenidos y después veremos los autores ideológicos, cómplices, encubridores, mucha gente involucrada", comenzó diciendo Heredia.

—La Retaguardia: En los casos de López o Arruga, cada vez que llega un aniversario de su desaparición hay una pantalla judicial que aparenta novedades en la causa, ¿no es esto lo que está sucediendo en esta causa?

—SH: No, porque la investigación la llevamos adelante nosotros. Este expediente, si se mueve, es por la querella. Siempre hemos trabajado firmes en una causa que tiene casi cincuenta cuerpos de expediente y dado lugar a veintidós causas paralelas. Lo desastroso fue los primeros días, antes de que lleguemos nosotros, el primer mes, con encubrimiento judicial, policial, empresarial. Aquí se está trabajando contra una gran corporación política, policial y una corporación económica.
Que un grupo de salteños y abogados que se radicaron aquí estén sacando adelante este caso es un muy importante. No te olvides de que yo estoy viviendo en una Iglesia custodiado por Gendarmería. Las condiciones de trabajo no son las correctas, pero estamos muy satisfechos a dónde hemos llegado. Es el único caso esclarecido en el que se tiene tamaña cantidad de policías imputados y procesados: veintidós imputados, trece procesados y siete detenidos. Ni en un juicio de lesa humanidad hay tanta cantidad de policías detenidos.

—LR: El año pasado presentamos la película Diario de una causa, que armaron con Leandro Aparicio, en Buenos Aires, en el anfiteatro de ATE, con los familiares de Luciano Arruga. Todos nos conmovimos porque vos decías tener una teoría a propósito de dónde podría estar el cuerpo de Daniel.

—SH: Y fue correcta. Nosotros logramos entrar, rompimos la comisaría, encontramos un nicho. Pero siempre tarde en el tiempo, siempre vamos atrás. Pero eso se logró, medidas que no se hicieron en su momento, como, por ejemplo, la prueba del luminol: se hizo después de dos años y pico; no es lo mismo, no era el momento correcto. Todo eso sirve para aportar pruebas. Nosotros, aún hoy, lo seguimos buscando, somos los únicos.
Para nosotros, Daniel Solano está muerto, fue asesinado. Vamos a encontrar sus restos.
El otro día fio a Tartagal, estuve dos meses trabajando y vine con un contingente de testigos. Es decir, que la noche que desaparece Solano en el boliche había cincuenta norteños. La pregunta es por qué no hablaron. Al juez le dijeron que estaban amenazados.
Yo no tengo por qué ir a Mosconi, a Tartagal a buscar testigos, eso lo tiene que hacer la justicia. Ese viaje nos salió 60.000 pesos. Otro viaje que hice el anteaño pasado, en el que también traje testigos, nos salió 40.000 pesos. Esta es la incongruencia de este sistema. Venimos desde Tartagal hasta Río Negro custodiados por Gendarmería Nacional. Es bastante curioso.
También hemos introducido al tema, con testigos, el tráfico de cocaína como otro elemento de este negocio de esta banda que no solamente explota a obreros, sino también traficaba cocaína. Lo dije desde el primer día, en la película lo dije claro.
Te voy a contar una anécdota. Hace una semana vino un muchacho a verme a la Iglesia en un estado lamentable, que se había escapado de las gamelas de Expofrut. Vino desde Orán captado para Expofrut, no para Trabajo Argentino ni Agro Cosecha. Este muchacho estuvo preso en la gamela durante tres y un guardia lo dejó escapar para que me venga a ver. Es terrible lo que contó, ya hicimos la denuncia.
Este muchacho es de Buenos Aires, estudiante universitario con título, habla varios idiomas, estuvo viviendo en Alemania. Es hijo de una familia muy adinerada de Buenos Aires, imaginate el escándalo que se está armando acá. A las cinco de la mañana lo tuve que llevar internado a la guardia del hospital.
Dije ayer que, si bien era lamentable para mí que se cumplan tres años de la muerte de Solano, era importante un júbilo haber podido salvar a otro chico. Ya eso solo justificó mi presencia en este momento.
Pueden ver su testimonio. Se llama Leonardo Gómez, es hijo de los propietarios de Colombraro ¿Te imaginás a un Colombraro en una chacra? Es terrible esto.

—LR: Decías que estás desde hace tres años allí, Gualberto, el papá de Daniel, también. ¿Cómo está?

—SH: Tomé la decisión personal de mandarlo a Tartagal hace una semana porque no lo veía bien de salud. Preferí que esté con su padre, su nieto, sus hijas. Y aquí quedamos Romina, Maira, Pablo, mi amigo Leandro y yo. Y ahora lo tenemos a Leo en la Iglesia. Parece un hotel ya...
Ayer hubo una misa, hemos pasado muchas necesidades —se ve en el documental—, pero siempre con el trabajo firme. Ahora hemos tenido contacto con la Nación, con la Secretaría de Derechos Humanos; el Gobierno de Salta colaboró con 20.000 pesos para el traslado de los testigos, el Concejo Deliberante de Tartagal colaboró con 20.000 pesos más. Es un trabajo muy cansador estar con custodio tanto tiempo. Esta va a ser la cuarta Navidad que voy a pasar lejos de mi casa, pero creo que valió la pena, no estoy arrepentido para nada y creo que sirve.

—LR: Mencionaste un par de veces el estar custodiado por Gendarmería. ¿Esto está impuesto por el juzgado?

—SH: No, hay una causa penal, porque se descubre un intento de asesinarme. A un sicario se le ofrecen 30.000 pesos para matarme, eso se investiga y ahí se me pone custodia de Gendarmería. Hace un año que estoy ahí, viven conmigo los gendarmes.

—LR: Fue por esta causa del intento de asesinato que otro juzgado determinó eso.

—SH: Exactamente, otra fiscalía. Pero además de eso, es todo un entramado de encubrimiento, porque también a los fines de voltear testimonios. Era un sicario que convivía con una policía. Está involucrada la policía. Todo eso sirve para demostrar la obstaculización de la justicia y el encubrimiento, que aún hoy sigue funcionando, todos los días funciona. Es muy difícil trabajar así. No tiene la connotación nacional que debería tener, pero va a ser el caso más importante de los últimos quince o veinte años por la complejidad que tiene.

—LR: ¿Qué sensación te generó la aparición de los restos de Luciano Arruga?

—SH: Una gran alegría. Fueron muchas sensaciones. Estuve con su mamá varias veces, estuve en Buenos Aires con ellos cuando se presentó la película. La sensación que más me quedó, te soy sincero, cuando vi la conferencia, fue la cara de la madre.
Yo convivo con Gualberto Solano todos los días desde hace tres años. Con él estuve en rastrillajes, en la comisaría, hemos ido a lagunas congeladas buscando el cuerpo, he pasado muchas cosas con él. Siempre he pensado cuál será la cara de Solano cuando encontremos el cuerpo de Daniel. Cuando anuncié que Daniel estaba muerto, el 7 de diciembre de 2001, Gualberto se desmayó. Eso es lo que más me conmovió. Además, de las grandes falencias de lo que pasó en el proceso con respecto a las circunstancias de cómo se lo encuentra. Es para ponerse a pensar.

Sergio Heredia sigue atrincherado en la Iglesia, investigando el secuestro y desaparición de Daniel Solano. Tres años después, dice que siempre va detrás y llega tarde. La justicia, por ahora, viene más atrás y solo funciona cuando ocurren movimientos extraordinarios, como el de los Familiares y Amigos de Luciano Arruga o el del grupo de Heredia en Choele Choel. Así, a los empujones, la verdad se va acercando.

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