24 feb. 2015

La miseria, de Cristobal Rojas
(Por La Retaguardia) Lo dijo la periodista, escritora e historiadora Elena González Bazán. En el programa Te Digo Más, que se emite por Radio LaRetaguardia, Meriem Choukrun la entrevistó para charlar acerca de la tuberculosis y su presencia en la ciudad de Buenos Aires y en el país. Para González Bazán el caso de Néstor Femenía no fue un caso aislado. Además, a tres años de la Tragedia de Once la historiadora reiteró –como integrante del Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos– que se trató de un hecho evitable.

Néstor Femenía era un chiquito de la comunidad qom que murió el 8 de enero pasado, tenía 7 años y falleció por desnutrición y tuberculosis. A raíz de eso, el jefe de gabinete (Jorge Capitanich) dice al día siguiente -en la conferencia de prensa que hace a diari - que fue un caso aislado. Hace cuatro o cinco días se conoció que otros cuatro chiquitos en la provincia de Salta murieron también por las mismas causas. La desnutrición, la pobreza en la niñez, es bastante importante, se calcula que son entre 2 millones y 2,5 millones de niños, y no son todas cifras oficiales. En la actualidad, en nuestro país no se toman cifras oficiales, no hay un ente oficial seguro, entonces las cifras aparecen de un lado y del otro y uno tiene que ir componiéndolas”, expresó Elena González Bazán en diálogo con Meriem Choukroun durante su programa radial Te Digo Más, que se emite los lunes a las 17.
La escritora e historiadora también criticó las declaraciones que había efectuado en aquel momento la diputada del Frente para la Victoria Diana Conti: “dijo que las comunidades originarias eran responsables de la muerte de Néstor Femenía, porque no lo habían atendido como corresponde. Pero cuando uno lee y escucha a los propios médicos y conocés tanto la red de tuberculosis como lo que dicen los informes del Hospital Piñero y de otros hospitales, acá hay un problema concreto que tiene que ver con que la atención médica no es suficiente, con algunas obras sociales, Por ejemplo en el caso de los talleres clandestinos, a los trabajadores los atiende lo que es el SOIVA (Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines), y generalmente estos casos son expulsados, no les dan cama; y muchas veces si se enferman directamente se los echa (de los talleres clandestinos), porque es un trabajo súper explotador. Esto está muy denunciado por la Fundación La Alameda que ha hecho un trabajo impresionante en estos años. El tema tuberculosis es una enfermedad de la pobreza, como la desnutrición, y lógicamente nuestras comunidades originarias están en esta realidad, a Félix Díaz –por ejemplo– poco más que se lo está demonizando desde el gobierno nacional”.

Cifras

Para González Bazán, la tuberculosis es una enfermedad de la pobreza, con una directa relación con el hacinamiento, la explotación, las largas jornadas de trabajo, y fundamentalmente la falta de cobertura médica: “la tuberculosis fue una enfermedad del siglo XIX, XVIII, XVII, justamente esta enfermedad afloró en la Revolución Industrial en todos los talleres y fábricas porque había jornadas extenuantes. En Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, que fue la principal ciudad industrial del país junto a todos los cordones, la tuberculosis estaba enseñoriada a partir del hacinamiento, las largas jornadas, la falta de prevención y demás. En la actualidad es exactamente lo mismo, si no terminás con la realidad que es tener hoy asentamientos y villas, como antes eran conventillos e inquilinatos, es imposible erradicarla”.
La mayoría de los casos de tuberculosis se registran en el Hospital Piñero, luego en el Santojanni y en el Ramos Mejía, y en tercer lugar en el Fernández: “son los hospitales que reciben el porcentaje más importante de enfermos de tuberculosis tanto del Gran Buenos Aires, como del Conurbano bonaerense y la Capital Federal, y en ese sentido la ciudad de Buenos Aires está dividida en cuatro regiones, y la región 2 es la más afectada, porque está la villa 1-11-14, que es la del Bajo Flores y es la más grande e importante; está también el Barrio Carrillo y la villa 31, ahí es donde están los focos más importantes”.
A nivel nacional, se calculan entre 10.000 y 12.000 nuevos casos anuales: “volvemos igual al tema de las cifras, esto es toda una problemática porque al no tener estadísticas oficiales ni seguras, hay diversas fuentes. En Argentina, calculo que hay entre 600 y 1000 casos anuales de muertes por tuberculosis. A nivel mundial tampoco hay cifras precisas, pero se habla de entre 1,4 millones y 2 millones. Hay una infección impresionante de tuberculosis fundamentalmente en Asia y América Latina. A nivel mundial es una enfermedad con mayor cantidad de casos que el famoso SIDA. Introduce más mortandad a nivel mundial, lo que pasa es que el SIDA vende desde el punto de vista mediático, de publicidad, y la tuberculosis no”, expresó González Bazán.
En el mundo se registran más casos de tuberculosis en hombres que en mujeres, mientras que en la Argentina las cifras se emparejan: “la franja más afectada es la que tiene entre 20 y 28 años, y la que le sigue justamente es la de los pequeños, de cuatro años en adelante. Si vos tenés un niño desnutrido, es una condición lógica para que ese chico no pueda soportar una enfermedad como ésta que aparte se trasmite por el estornudo, por aire. Y a partir de ahí, si el pibe no tiene una nutrición adecuada y demás en vez de ser una enfermedad que puede quedar dormida, directamente hace eclosión en su pobrecito organismo. No había más que ver la foto de Néstor Femenía, para entender las condiciones infrahumanas en las que vivía”, agregó Bazán.
La historiadora además calificó como perversa la actitud de los gobiernos respecto a esta enfermedad: “en vez de hacer la autocrítica de lo que está pasando, a ellos no les interesa. La perversidad es justamente que si yo tengo una criatura que se ha muerto, tengo que tener un sentimiento de dolor, porque una criatura te transmite eso, más si están en las condiciones en las que estaban estos chiquitos, una sensación de impotencia y dolor. Si un secretario de Estado, en este caso el jefe de gabinete, sale a decir que es un caso aislado y que es un problema político para golpearlo a él o a la presidente, ya está hablando de perversidad; lo mismo cuando un presidente de la Nación no habla sobre estos casos, no le interesa, no le preocupa y cuatro días antes había dicho que no se moría nadie por hambre y desnutrición en Argentina”.

Tres años de una masacre evitable

El acto a 2 años de la masacre
(Foto: ANRed)
El domingo 22 de febrero se cumplieron tres años de la Tragedia de Once, en la que murieron 52 personas y resultaron heridas más de 700. No es una fecha cualquiera para Elena González Bazán. Tanto ella como su compañero, Juan Carlos Cena, integran el Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos (Monarefa) que viene advirtiendo desde hace años acerca de la situación de los trenes en la Argentina.
“El documento de los familiares ha sido contundente y muy fuerte en todo sentido –expresó Bazán–, me parece muy elocuente lo que han planteado, porque lógicamente después de tres años de semejante tragedia los han tratado de cooptar y comprar de mil formas. Lógicamente padecer el dolor, sobre todo los que han perdido seres queridos y aquellos que han quedado tullidos para toda su existencia, es realmente terrible en todo sentido. Lo otro que uno tiene que pensar es en el juicio que se está realizando hace tiempo, aparentemente a mitad de año habría condenados, pero entre los imputados está el maquinista Marcos Córdoba en la misma línea, como si fuera lo mismo, que (los ex secretarios de Transporte, Juan Pablo) Schiavi y (Ricardo) Jaime, o los Cirigliano”.
González Bazán también se refirió especialmente a Leonardo Andrada, trabajador ferroviario asesinado hace dos años: “tuve el gusto de conocerlo y lamentablemente hoy está muerto. Era uno de los expulsados de la huelga de los '90 y un maquinista de gran nivel, por lo que TBA lo volvió a convocar. Él es el que le dice al maquinista (Córdoba) que la formación tenía freno largo, que en la jerga ferroviaria quiere decir que no tenía frenos, y es quien recibe en aquella madrugada (a pocas semanas de cumplirse el primer aniversario de la masacre) cuatro tiros, uno de ellos de gracia. Esto lo dice muy claramente María del Carmen Verdú (referente de Correpi), y ese de gracia fue para rematarlo. Andrada llevaba entre 1300 y 1500 pesos en su bolsillo, que no fueron robados. La causa está parada, ningún fiscal se hace cargo, nadie se ha hecho cargo de este asesinato, entonces si yo tengo que sumar, sumo un muerto más a la tragedia de Once. Cuando un accidente se produce, y había sido advertido de antemano, deja de ser accidente para transformarse en crimen. Esta muerte fue un crimen, esta tragedia fue un crimen, y los familiares lo dijeron en el acto”.
En este sentido, Bazán recordó que desde el MONAREFA vienen alertando desde Cromañón, ocurrido en 2004, que podía producirse un cromañón ferroviario: “y en el 2012 se produce esta masacre ferroviaria que venía siendo alertada o sea que lo que están haciendo ahora de remozar cochecitos, traer los (vagones) chinos y todo lo demás es parte de la campaña electoral. Hay dolores y padeceres que no tienen retorno, los acompañará por siempre, pero eso pudo ser evitado”.

Las muertes evitables –que se convierten en crímenes– fueron los ejes de esta charla y la base de las opiniones de Elena González Bazán sobre tuberculosis, pobreza y la Tragedia de Once. 

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