21 feb. 2015

(Por La Retaguardia) Teodoro Aníbal Gauto está acusado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Particularmente se lo responsabiliza por casos de robo de bebes en el Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) La Cacha de La Plata. Gauto está prófugo de la justicia argentina desde hace años, pero según un documental estrenado esta semana en la televisión israelí, vive en ese país desde hace una década. Durante el programa radial Oral Y Público, que se emite por Radio La Retaguardia, Carlos Leibovich, un ex detenido-desaparecido que pasó por el ex CCDTyE Club Atlético y hoy vive en Israel, dio detalles acerca de cómo se conoció la noticia allí y las reacciones que generó. La charla fue apenas unas horas después de haberse visto el documental que publicamos en esta misma nota.

Actualmente más de 50 represores que cumplieron funciones durante la última dictadura cívico militar se encuentran prófugos de la justicia argentina. Uno de ellos es Teodoro Aníbal Gauto. Su foto puede verse en los avisos que difunde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Allí se ofrece una recompensa de 500.000 pesos a quienes aporten datos sobre su paradero. Además, se informa que Gauto está imputado en una causa por homicidio, privación ilegal de la libertad, tormentos y sustracción de menores, junto a otros represores que actuaron el CCDTyE La Cacha de La Plata.
Hace poco, Carlos Leibovich vio una copia de este aviso por internet. “Hace unos meses atrás medio me espanté cuando vi en internet un volante del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, dependiente de la Presidencia de la Nación argentina, sobre personas prófugas, buscadas, y estaba este personaje – relató en diálogo con Oral y Público –;después de unos días recibí el llamado telefónico de una compañera que vive en el sur de Israel y me preguntó si había visto el volante que estaban publicando, le dije que sí pero hasta ese momento lo tenía como cosa curiosa, hasta que ella me contó que había un rumor de que este tipo estaba por Israel. Ahí ya me empecé a preocupar más y nos juntamos con un grupo de gente que se interesa en estas cosas y empezamos a hurgar y a publicar información inclusive traducida al hebreo en las páginas de facebook, en páginas israelíes, traducido, para que entiendan lo que estaba pasando. También tuve una comunicación del norte del país, de otro amigo que me preguntó si yo sabía algo sobre este represor, le dije lo que sabía y me dijo que él lo había visto, eso fue la gota que rebalsó el vaso. Sin embargo, una compañera recibió un llamado de Buenos Aires en el que le pidieron que nos quedáramos un poco en el molde y que nos calmáramos con el tema, pensé que podía ser una amenaza pero nos dijeron que no, que era porque estaba por pasar algo, y efectivamente algo pasó”.
El miércoles 18 de febrero la televisión israelí emitió en horario central un documental del periodista Shlomo Slutzky, en el que identifica y además entrevista a Gauto. “(Slutzky) tiene un familiar directo, un tío desaparecido en La Cacha, por eso le interesó el tema también desde lo personal. El documental es muy interesante, se lo ve a Gauto, se lo identificó que vive en la ciudad de Haifa, en una de las villas cercanas allí que se llama Kiryat Bialik. Con este grupo de personas con las que nos empezamos a organizar quedamos en averiguar qué es lo que pasa, las repercusiones. Ahora que está de moda el tema de los fiscales, ¿no hay ningún fiscal que pueda hacer algo para extraditar a este personaje?”, afirmó Leibovich.

Estrategias para traerlo a casa

Entre Israel y Argentina no existe tratado de extradición. Sin embargo, una puerta queda entreabierta para el retorno de Gauto. “Hace diez años que Gauto vive normalmente, no está apresado –continuó Leibovich–, pero hay un punto en el cual la justicia ahora se puede agarrar. Él tiene derecho a venir a Israel por estar casado con una mujer judía, esas son las leyes de Israel, el tema es que al hacer la averiguación de antecedentes de este personaje en Argentina él mintió, él puso que no tenía ninguna causa judicial pendiente cuando llenó el formulario de Migración, y de esa mentira como el caso de Al Capone, por ahí uno puede agarrarlo. Yo no soy abogado ni tengo idea sobre leyes, pero supongo que la justicia argentina tendrá que empezar a moverse un poquito".
En su investigación, Slutzky le planteó este detalle legal a Gauto, cuando lo entrevistó telefónicamente. El represor admitió que ese es un problema que hasta podría culminar con su deportación a la Argentina: "sí, puede ser que haya firmado eso así como vos lo decís. Eso me puede jugar en contra porque las autoridades de Israel podrían revocar todo y volverme a enviar a Argentina", aseguró el represor.
Leibovich asegura que el tema alcanzó una difusión importante desde que se conoció en la noche del miércoles el documental, proyectado por el Canal 1: "aquí el tema armó un pequeño revuelo también entre la población israelí porque aquí pega mucho el tema de los derechos humanos. Este tipo seguramente puede haber matado, torturado, desaparecido también judíos y eso es lo que más preocupa acá”, aseguró.

El oficinista

"Mi trabajo era confeccionar fichas con nombres y apellidos que me llegaban de listas que me daban mis jefes. En algunos decía, comunista, marxista comunista, domicilio, señas particulares. Ese fue todo mi trabajo que hice ahí (SIC)", le dijo a Slutzky el represor Gauto, como si fuera poca cosa tratándose de un centro de tortura y exterminio.
"Eichman fue un oficinista, podría decirse, y sin embargo ocupó un rol central durante la Shoá", dice uno de los testimonios recogidos por Slutzky. Gauto cambió su nombre a Yossef Karmel.
"Mientras yo esté en este país, y medianamente pueda estirar el tema, es decir jugar con el tema que no hay extradición, seguiré acá. Si yo voy a Argentina y me presento me van a encerrar en un calabozo y yo, obviamente, no estoy preparado para eso", le dijo Gauto a Slutzky.
Según explicó Leibovich, entre Argentina e Israel no existe un tratado de extradición, pero advirtió que podría encontrarse alguna punta para conseguir que el represor regrese a nuestro país para ser juzgado: “hay un caso que se puede tomar como antecedente de una - no sé cómo llamarla- digamosle extradición entre comillas, de un ciudadano israelí que cometió un delito en Argentina y sí fue traído a Israel, un caso muy conocido de una persona que mató a un taxista en Buenos Aires, un israelí que fue traído acá y que como era menor de edad, creo que la pena le va a salir cuando cumpla la mayoría de edad. Pero si no no lo podían traer tampoco. Hay que encontrar una punta de dónde agarrarse para extraditarlo a Gauto”, explicó el argentino que vive desde hace diez años en Israel.
“La última información que tuvimos es que este tema pasó al Ministerio del Interior en Israel, cosa que no había ocurrido hasta ahora, así que es una buena señal, como que el Ministerio se va a ocupar del tema seriamente ahora”, agregó Leibovich y adelantó que entre varios argentinos residentes en Israel comenzaron a organizar la realización de un escrache: “justamente es para impedir que se vaya, se escape a otro país. Yo personalmente creo que no va a poder salir muy fácil y que se le va a hacer un poco la vida medio imposible acá porque también entrevistaron a vecinos que conocen de cerca a Gauto y son vecinos de buena fe que aparentemente no sabían nada de la historia anterior de este tipo. Estaban realmente conmovidos e incluso uno de ellos tiene un familiar desaparecido en la Argentina”.

La represión en carne propia

Carlos Leibovich fue secuestrado el 7 de octubre de 1977 y estuvo secuestrado en el CCDTyE Club Atlético. Apenas fue liberado se exilió en Israel: “digamos que yo era un militante independiente – relató – no estaba afiliado a ningún partido, me identificaba con el sector revolucionario de querer cambiar para un mundo mejor, y mi única actividad subversiva por ahí era pintar paredes con aerosol. Ese 7 de octubre de 1977, mis hijos tenían dos y tres años, me estuvieron llamando por teléfono, uno inocentemente no se daba cuenta que eran llamadas pinchadas, preguntaban por la familia Rodríguez, Pérez, estaban controlando si estaba en el departamento. Yo vivía en la calle Laprida, entre Paraguay y Mansilla. Efectivamente a la una de la mañana tocaron el timbre y nadie pudo abrir porque voltearon la puerta, entraron unas doce o quince personas a cara descubierta, con barba, pelo largo, armados hasta los dientes, revolvieron toda la casa, le pusieron un revolver en la cabeza a mi ex mujer, a mis hijos, y los encerraron en una pieza junto a la empleada que trabajaba con nosotros, la querida Teresa, que algún la voy a volver a encontrar, y a su beba de dos meses, todos en un dormitorio, y a mí me dejaron en el living prácticamente desnudo y estuvieron más o menos como dos o tres horas revolviendo todo, rompiendo todo, preguntando, gritando, hasta que me sacaron, me metieron adentro de un auto. Yo iba con los ojos vendados e iba escuchando cómo iban liberando la zona, iban diciendo ‘liberen la Avenida’, ‘den vuelta la esquina’, a medida que iban secuestrando y metiendo otras personas en el auto, y llegamos al Club Atlético que yo no sabía ni qué era, ni dónde era, y pasé la que pasaron casi todos, interrogatorios, torturas, tortura psicológica tan fea como la física, y estuve más o menos una semana. Cuando me liberaron me fui, me habían robado todo el dinero que tenía en la casa, mi anillo de casado, que se los pedí cuando me liberaron pero no me lo quisieron dar, y me tiraron con otra persona, con la que todavía estoy tratando de hacer contacto desde aquellos años hasta ahora, pero hay mucha gente que prefiere no hablar de estos temas o todavía no puede liberarse del tema”.
Apenas pudo solucionar sus papeles y conseguir el dinero, Leibovich viajó por primera vez a Israel: “lo único que rescato de toda esta historia tan jodida es que pude reconocer a Teresa Israel y eso lo declaré en una de los testimonios que di tanto para los juicios como para organizaciones de derechos humanos. Así que en un segundo de cautiverio que nos sacamos el tabique para pispear un poco, una mujer me dijo ‘me llamo Teresa Israel’, ella actualmente está desaparecida. Llegué a Israel y después cuando ganó Alfonsín me entusiasmé con los juicios y volví pero me desilusioné después con el Punto Final y la Obediencia Debida, y ver cómo mucha gente seguía viviendo como si no hubiera pasado nada y me divorcié, consulté con mi hijos que ya eran grandes, y anuncié mi decisión de volver a Israel y acá estoy desde el año 2000”.

“A donde vayan los iremos a buscar”, es la consigna tantas veces cantada y escuchada en las movilizaciones y escraches en reclamo de memoria, verdad y justicia; hoy esas palabras se repiten, esta vez en Israel.
לאן ש'לכו נחפס אותם "Lean she ilju, lejapes otam", dirán por allá. En cualquier idioma, el significado es el mismo. Gauto lo acaba de comprobar.


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