28 mar. 2015

(Por La Retaguardia) Cuando el 7 de marzo pasado, quienes llevan adelante la Feria del Encuentro regresaron por primera vez en este 2015 a su espacio en la esquina de Honorio Pueyrredón y Neuquén tras un receso estival, encontraron allí a otra feria, relacionada -según indicaron algunos- a la agrupación La Cámpora. Natalia, una de las organizadoras de la Feria, nos contó qué fue lo que sucedió y cuáles son los pasos a seguir para resistir en la pelea por su lugar en este espacio público.


“Por una economía afectiva, creativa, liberadora, sin aditivos ni conservantes, orgánika y orgásmika, dar objetos y liberar sujetos”, dice la invitación a participar en la Feria del Encuentro.
En diálogo con La Retaguardia, Natalia explicó que la Feria es un espacio autogestivo, organizado por colectivos de trabajo, artesanos y artistas: “partió de la idea de tomar los espacios públicos de todas y todos, sin fines de lucro, promoviendo el estar, ocuparlos, vivirlos. A partir de una serie de propuestas de talleres, actividades artísticas y demás, es un espacio abierto, que si bien hoy día está poco promovido por todo lo que cuesta correr la voz de lugares así, que no tienen un sustento, un subsidio, busca  llenarse cada vez más de propuestas, gente, con ideas, ganas de participar y disfrutar de los espacios abiertos que son de todos”.
La Feria funciona los primeros y terceros sábados de cada mes. Tras dos meses de receso por el verano, el sábado 7 de marzo este grupo de personas volvió a la Plaza Giordano Bruno, ubicada en Honorio Pueyrredón y Neuquén del barrio porteño de Caballito: “cuando llegamos nos encontramos con la sorpresa de que había otra feria montada con techitos, con todo lo que hasta por ahí nos falta a nosotros de comodidades, el espacio estaba completamente ocupado donde nosotros solemos armar”, contó Natalia.
“En el momento fue bastante chocante e impactante –continuó–; entre nosotros tuvimos distintas reacciones: yo por ejemplo llegué y hablé más como a viva voz, les dije ‘hola, somos la Feria del Encuentro’, como presentándonos porque veníamos con los caballetes, con los tablones, todo para armar, y esta feria estaba montada desde más temprano. Entonces una compañera habló más en particular con la que se presentó como delegada de esa feria, y nos contó un poco más por qué y cómo estaban ahí. Esta señora dijo que había hecho un taller de microemprendimientos y que presentó este proyecto de feria, por decirle de alguna manera, y que La Cámpora le dio el aval para ocupar ese espacio. Después hubo idas y venidas, porque a partir de que nosotros sacamos un comunicado y empezamos a movilizarnos, algunas personas nos dijeron que no era todo tan así, que La Cámpora no tenía tanto que ver, etcétera. Además la señora dijo que había hablado con alguna de nosotros y que habíamos dicho que sí, que podía disponer de ese espacio, cosa que es muy probable porque desde ya que siempre nuestra invitación es a formar parte, a integrarse, pero evidentemente esta señora no había dado detalles de lo que en realidad iba a hacer, porque una cosa es sumarse a esto que venimos haciendo e impulsando desde hace tantos años y otra venir a ocupar desde otra perspectiva o lógica”.
De todos modos, al llegar y encontrarse con el espacio ocupado, los integrantes de la Feria del Encuentro comenzaron a armar los puestos igual, aunque en un lugar bastante estrecho que había quedado libre a un costado: “fuimos al reparo del sol, porque ese día había mucho sol, entonces no podíamos armar en cualquier lado. Además muchos de nosotros producimos comida o tenemos conservas o cremas y tenemos que mantener esos productos a la sombra. Así que nos armamos a un costadito, y cuando empezó a llegar más gente de la Feria del Encuentro lo que hicimos fue, como siempre, organizarnos en asamblea, hablar de lo que estaba pasando y ver cómo encarar la situación. Nosotros la verdad no teníamos, ni tenemos, intención de choque”, señaló Natalia.
Según explicó una de las organizadoras de la Feria, esta situación que les toca atravesar en este momento toma más importancia porque se ha vuelto algo recurrente que, de una forma u otra los espacios autogestivos sean violentados: “acá no hubo policía, o algo violento, más allá de esta sensación de usurpación y de pasar por encima de un proyecto que ya estaba desde hace tiempo. Hablamos de resistir el espacio porque creemos que no tenemos que pasar por una institución para pedir permiso y dividir los espacios públicos, ni pagar para trabajar. Yo hago artesanías hace muchos años, y a veces estoy en el circuito de ferias pagas, entiendo el por qué hace falta a veces pagar, no es cuestionar a todos los espacios, o porque se paga el mantenimiento a quien pone todos los puestos, pero es como contradictorio pagar para trabajar. Cada uno de los puestos de esta feria que se montó ahí abona un precio bastante elevado. Otros compañeros que trabajan en la feria de San Telmo pagan más o menos lo mismo, pero por lo menos allá se justifica porque hay otro tipo de movimiento de gente, hay turismo. Nosotros tenemos una propuesta distinta, entonces sí queremos resistir el espacio desde ese lugar y tratar de proponer y agotar todas las instancias de diálogo y convivencia que se pueda. No lo vemos muy factible, pero hay que resistir el espacio y saber que esto va a venir cada vez más grande porque también estamos en época de elecciones, y nuestro análisis tiene que ver un poco con eso, con cómo se convulsiona todo ahora con las elecciones”, aseveró Natalia.
Hacia el final de la charla con La Retaguardia, Natalia invitó a participar de la próxima Feria del Encuentro que se desarrollará el sábado 4 de abril. La idea es que esa mañana, antes incluso del armado de los puestos, se haga una gran desayunada y se genere un espacio para evaluar entre todos distintas propuestas acerca de cómo continuar resistiendo en ese espacio.


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