12 abr. 2015

Ya no participará el Estado, pero sí
los organismos que lo componían.
(Por La Retaguardia) En mayo de 2014, la Legislatura porteña votó la disolución del IEM, dentro del proyecto que incluía el traspaso de los sitios de memoria del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires al gobierno nacional. Once meses después, una gran parte de los integrantes del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria resolvió continuar con su funcionamiento, esta vez bajo el formato de Asociación Civil sin fines de lucro. Así lo contaron José Schulman y Víctor Basterra, en diálogo con el programa Oral y Público. Los organismos que participaban del ente autárquico y las personalidades que lo componían, seguirán siendo parte en esta nueva instancia.

“El IEM nunca se fue”, dijo entre risas José Schulman, integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y miembro del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria. En realidad, el IEM sí se fue. En su disolución pudo verse algo de lo que hoy subyace: la lucha por los derechos humanos ligados al Terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar podría convertirse en una lucha partidaria, lo que supondría un retroceso, ya que un gobierno de otro color partidario tendría más espacio para retroceder.
“Hoy estaba recordando el debate en la Legislatura cuando se disolvió el IEM, y la intervención de la representante del Frente para la Victoria que dijo que nuestros temores eran vanos porque las políticas públicas de derechos humanos y memoria en Argentina habían adquirido carácter de política de Estado y que el PRO las compartía, y que había una derecha civilizada. Eso se dijo textualmente aquel día”, rememoró Schulman en diálogo con Oral y Público, en referencia a la intervención de la legisladroa del FPV Gabriela Alegre..
El eje central de la entrevista fue la convocatoria de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad a querellantes, organismos de derechos humanos, sobrevivientes y funcionarios del gobierno para hablar sobre la situación actual de los juicios por delitos de lesa humanidad. En este punto, Schulman relacionó el motivo de la reunión con lo sucedido con el IEM: “por eso es que valoro tanto esta reunión, porque aparece un sector que se da cuenta deque es mentira que hay una derecha civilizada, la derecha no es civilizada, no le gustó nunca los juicios y cuando pueda los va a revertir, como va a revertir todo lo que se construyó en el tema de memoria. Se los tuvo que bancar, estaba inhibida, pero no dejó de pensar lo que piensa, y en todo caso no dejó de escribirlo semanalmente en el diario La Nación, que jamás dejó de reivindicar el genocidio, el Terrorismo de Estado y el olvido”.
En relación a la decisión de continuar con el funcionamiento del IEM, Schulman expresó: “lo que hemos resuelto la mayoría de los miembros del Consejo Directivo que resistimos, que nos quedamos hasta el último día defendiendo un órgano autónomo, plural, que pensaba los temas de memoria de otra manera, es constituirnos en una asociación civil, en un espacio que dé batalla también en estos terrenos de la memoria, tanto una disputa que hay que seguir dando sobre las resignificaciones, como una disputa frontal que va a haber que dar, no tengo ninguna duda, contra los que van a querer venir con la teoría de los dos demonios como ocurre en Chile, que en el mismo museo hay homenajes a los militares y a los compañeros. Los temas de memoria para nada están terminados, si algo hemos aprendido de la vida es que nada es irreversible, todo es reversible y la decisión es que un conjunto de dirigentes, personalidades como Adolfo Pérez Esquivel, Ana María Careaga, Stella Calloni, Beinusz Szmukler, compañeros de la Liga, del Serpaj, de [email protected], Víctor (Basterra), hemos decidido ponernos en acción en este tema y volver a instalar el Instituto Espacio para la Memoria”.
De la charla también participó Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA e integrante del Consejo Directivo del IEM. Al ser consultado acerca de si lo ocurrido el año pasado con el Instituto puede verse como un símbolo de retroceso, Basterra reflexionó: “el Estado tiene una representación, si bien tendría que ser como diríamos laica, tiene una representación que es generalmente partidocrática y algo que caracterizó al Instituto fue justamente estar lejos de la influencia de las partidocracias para tener una libertad de movimientos y de pensamientos; si bien el Instituto estaba conformado también por personajes que responden a las líneas partidocráticas como eran las representaciones de la Legislatura y también de la Secretaría de Derechos Humanos (de la CABA), en general las decisiones que tomaba el Consejo Directivo eran absolutamente lejanas a cualquier influencia o bajada de línea por parte de las superestructuras, y eso les molesta, les duele, a mucha gente le jode eso, pero mala suerte... José (por Schulman) es uno de los principales gestores de esta nueva etapa como asociación civil, y vamos a apoyarlos”.

De banalizaciones y resistencias

En relación a cuáles son los objetivos de esta nueva Asociación Civil, Schulman afirmó que en una primera etapa buscarán apuntar a un aspecto de la historia que ha sido muy poco abordada que es la resistencia: “lo que está bastante visible es la historia del terror, del aplastamiento, y está poco visibilizada la historia de la resistencia, de la conducción de la memoria y todo ese proceso. A mí me parece que se ha subestimado mucho la banalización de la memoria, algunos compañeros han dejado actuar y han tenido una mirada de mucha tolerancia pensando que con la memoria se podía hacer cualquier cosa, y lo que estamos observando y creo que hay muchos que se empiezan a dar cuenta que de alguna manera se está pagando un alto costo por esa banalización, que es el desprestigio de la causa de derechos humanos de una parte de la sociedad, de que no es solo por efecto de la acción de la derecha que lo aprovecha sino que es el resultado de haber cometido actos absolutamente irresponsables. Nosotros no quisiéramos que se concrete, pero sabemos que está en marcha nada menos que la idea de inaugurar de manera absolutamente unilateral, por propia decisión de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, nada menos que un museo en el edificio del Casino (de Oficiales de la ESMA). Ese tipo de acciones de ‘qué vivo que soy, me quedo con un pedazo de la historia’, me parece a mí que por lo visto en la reunión (de la Procuraduría), algunos empezaron a darse cuenta que no se puede hacer cualquier cosa, que ese tipo de errores, de banalizaciones, de utilizaciones inapropiadas, y estoy tratando de ser cauto en el lenguaje, ha tenido un alto costo”.
En este sentido, Schulman remarcó que desde el IEM Asociación Civil saldrán a disputar la memoria para preservarla: “para ponerla en un lugar que por su rigor histórico, por su seriedad, por su autonomía, vuelva a conquistar la simpatía de una enorme mayoría de la sociedad argentina que es la que necesitamos para poder defender lo que logramos y para poder ir por más”.
A menos de un año de su disolución, tras la negociación entre Frente para la Victoria y el PRO, la mayoría de los miembros del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria transformará al ente autárquico en una Asociación Civil sin fines de lucro, que tendrá los mismos objetivos: preservar y pelear por memoria, verdad y justicia con total autonomía.


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